La canasta básica es cuatro veces más cara que la oficial. 5502 pesos


La afirmación la hicieron una serie de profesionales técnicos de los que fueron desplazados del Indec y que elaboraron un estudio conforme a las técnicas que se utilizaban antes de que se manipularan las cifras.
Para no ser pobre en la Argentina, una pareja con dos hijos pequeños debía ganar, en noviembre del año pasado y según datos extraoficiales, por lo menos $ 5502, un 297,2% más de lo que informó el Gobierno.
El cálculo fue elaborado por técnicos que fueron desplazados del Indec y que actualmente están enrolados en ATE, el gremio opositor a la intervención oficial.

 

Según la Canasta Total del Gran Buenos Aires elaborada por el Indec y utilizada para fijar el límite de pobreza, esa misma familia precisaría en el mismo período analizado, ingresos por 1385 pesos. Quizás haya quienes piensen que 5502 pesos es mucho para una familia tipo. Pero, convengamos que 1385 pesos es absolutamente ridículo, casi una burla.

Los técnicos indicaron además que una canasta alimentaria mínima rondaba hace dos meses los $ 1754. El mismo cálculo hecho por el instituto dirigido por directivos cercanos al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, estimó que esa canasta, que demarca el nivel de indigencia, fue de $ 627,32.

“Frente a la imperiosa necesidad de contar con una referencia para actualizar diferentes valores, especialmente los salarios, y dada la carencia absoluta de datos fiables por la manipulación estadística denunciada por los trabajadores del Indec, se realiza un ejercicio de estimación para acercarse a lo que serían actualmente los verdaderos valores de canastas, alternativas a las oficialmente en uso”, indicó el gremio enrolado en la CTA en el informe. El ala oficial de ese sindicato reclamó semanas atrás un alza salarial de un 25%, un porcentaje muy por encima de la inflación oficial.

Como metodología, los técnicos de ATE usaron las canastas del Indec previas a la intervención, las dos últimas Encuestas de Gasto de los Hogares, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y las Paridades de Poder de Compra del Consumidor (PPCC), hechos antes de la llegada de Moreno.

Además se basaron en la canasta relevada en 2008 por la Dirección de Estadística de la Ciudad, la metodología de actualización utilizada y probada por ese equipo técnico, la evolución de los IPC de las provincias y las metodologías de determinación de la pobreza e indigencia aplicadas hasta la irrupción del Gobierno en el instituto estadístico oficial.

Según los datos del Indec, la inflación acumulada fue de un 9,2% en 2011, mientras que las consultoras privadas, que prefieren el anonimato para no ser multadas por Moreno, estiman que la suba de precios rondó una tasa cercana al 24%. “Los números de enero y otros indicadores nos señalan un sendero parecido al de 2010, del orden del 24% anual”, indicó un informe privado para 2012, y añadió: “Es decir que se ha cerrado un año de alta pero estable inflación y tenemos por delante otro de menor crecimiento y eventualmente la misma o más inflación”.

Si se considerara que la evolución de los precios entre noviembre de 2011 y enero es similar al comportamiento de esos tres meses en el período 2010-2011, actualizados según el IPC de San Luis, el valor de la canasta básica en febrero sería de 5862,6 pesos.
Buscar una referencia

“El que se presenta es un ejercicio de estimación que no sustituye los datos faltantes a causa del desmantelamiento de las estadísticas públicas”, argumentó ATE, y agregó que el documento “trata de nutrirse de las mejores aproximaciones posibles para proveer una referencia válida para la discusión salarial”.

Para ATE, se trata de canastas definidas como valores de mínima, por lo que “no implica un modelo de lo que sería una canasta óptima”. En ese sentido, el gremio indicó que “ningún trabajador debería ganar menos que el valor calculado en este ejercicio”, a pesar de que el salario mínimo es de $ 2300 y que el piso jubilatorio será desde marzo de $ 1687.

En enero, los trabajadores de ATE-Indec publicaron otro informe en el que se afirmaba que, tomando los últimos precios promedio publicados por el Indec en abril de 2008 y actualizándolos por la inflación oficial hasta noviembre del año pasado, surgían valores para algunos alimentos que eran prácticamente imposibles de hallar. En algunos casos si se llenaba el changuito online esos alimentos costaban hasta un 130% más caro.

Por ejemplo, el último precio promedio publicado por el Indec en abril de 2008 para un paquete de tallarines de 500 gramos era de $ 3,45 pesos. Según ATE-Indec, actualizado por el IPC oficial, hace sólo dos meses hubiera costado $ 4,3. No obstante, el menor precio que en enero tenía el supermercado Disco era de $ 9,9, lo que implica una diferencia mayor a 130,2%. En Coto, el precio era de $ 10,5 (un 144% más). La caja de hamburguesas de cuatro unidades hubiera costado, según el IPC oficial actualizado por el gremio, $ 7,2. Pero en Disco costaba hace un mes el doble ($ 14,09) y en Coto, $ 18,99.

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