La trayectoria intelectual de Axel Kicillof es muy distinta de las habladurías de la prensa


 

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Image via Wikipedia

Kicillof se sitúa en las antípodas de lo que el establishment más rancio podría esperar como guía de la política económica. La prensa se hizo eco de su trayectoria de los últimos años en algunos cargos públicos. Se contó que de la mano de La Cámpora, la nueva bête noire de cierta derecha busca fantasmas, llegó a la gerencia financiera de Aerolíneas Argentinas y luego al directorio de Siderar por el Estado. Bajo esta perspectiva no se trataría más que de un joven militante obediente que por azar y amistades ascendió rápidamente el espinel de la burocracia.

 

En cambio, se dijo poco de su trayectoria intelectual. Kicillof se recibió en la Universidad de Buenos Aires con un promedio cercano a diez. Lejos de ser un nerd, el estudio no le quitó tiempo para la militancia. Fue el alma mater de TNT, la agrupación que consiguió romper con el enquistamiento de Franja Morada en la Facultad de Ciencias Económicas. Luego fue profesor de las materias núcleo de la carrera, como Microeconomía, Macroeconomía e Historia del Pensamiento Económico, entre otras. También en la UBA completó su doctorado.

 

En el interregno neoliberal de los ’90, no eran muchas las opciones intelectuales que la Facultad de Ciencias Económicas ofrecía al mainstrem convencional. Uno de los refugios críticos eran las clases del profesor de orientación marxista Pablo Levín, quien en los años oscuros de la preminencia neoclásica enseñaba a releer a los clásicos en sus textos originales: Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx. En estos ámbitos se organizaban los grupos de lectura más diversos, desde la Fenomenología del Espíritu, de Hegel, con el objeto de, luego, releer mejor a Marx, a la Teoría General, de Keynes. Sucedía que leer a Keynes sin el filtro de los manuales era especialmente revelador. En estos grupos, en los que, por ejemplo, podían dedicarse meses a develar los recovecos del capítulo 1 de El Capital, solía encontrarse siempre Kicillof.

 

En su tesis doctoral, editada por Eudeba, “Fundamentos de la teoría general: Las consecuencias teóricas de Lord Keynes”, Kicillof describe con precisión lo que muchos de quienes pasaron por la FCE-UBA en aquellos años experimentaron: “Una vida desdoblada en el plano intelectual”. Por un lado, la obligatoriedad de aprenderse los manuales importados con la síntesis neoclásica; por otro, las lecturas extracurriculares. Las primeras, una obligación; las segundas, la entrada en la comprensión de los fenómenos económicos. Esto quedó plasmado en la vida de Kicillof como profesor. A la síntesis neoclásica que presentaba como parte de los contenidos mínimos obligatorios, seguía la crítica demoledora realizada desde los clásicos y la heterodoxia.

 

Pero la historia no terminó en la academia. Consciente de que la discusión económica debía darse en el siglo y que la teoría debía conjugarse también con la visión crítica de la coyuntura, Kicillof fue uno de los creadores del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda). Por cuestiones de financiamiento, el Cenda se orientó al estudio de la problemática laboral, lo que marcó su acercamiento a la CGT. Lo que sigue es la historia conocida y repasada estos días, pero el dato clave es que el nuevo secretario de Política Económica no sólo llega con probados (y sacrílegos para la city) antecedentes académicos y de gestión, sino con un equipo propio formado y probado, el que lo acompañaba en el Cenda.

 

Que Kicillof complete el equipo que encabeza Lorenzino es una combinación extraña, heterodoxa en el mejor de los sentidos y sujeta a múltiples interpretaciones. Las incógnitas residen en cuál será el margen de maniobra del nuevo viceministro y cómo convivirá con su superior inmediato. Lo más claro es que tener a alguien que entiende cabalmente a Keynes en ese lugar es una buena noticia para los tiempos que vienen, que se corresponderán con una eventual fase descendente del ciclo económico.

 

FUENTE

 

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6 Respuestas a “La trayectoria intelectual de Axel Kicillof es muy distinta de las habladurías de la prensa

  1. Saudos:
    Siempre he dudado si período recorrido por Michel Foucault, hasta su muerte, no supuso todo un “corpus” que pudiera tener continuidad en las actuales concepciones de la “sociedad”. Si la enorme influencia de los intelectuales franceses en el mayo del 68, proyecto un futuro…en el siglo XX, la gran tragedia es que “la intelectualidad corre el riesgo de no atravesar os umbrales universitarios, o disolverse en las publicaciones, que cíclicamente van de autor en autor. Foucault, hoy…es todo un dilema. Gracias por este artículo.

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  2. Gracias a vos por transitar este blog… Respecto de Michel Foucault o Gilles Deleuze sus análisis están más vivos que nunca tanto en lo que se refieren a la biopolítica como a la sociedad del control. Ambos pensadores con sus conceptos de “poder” y “deseo”, en perspectiva nietzscheana, nos hacen pensar el presente y dialogar con la diferencia.

    Un abrazo,
    Leonardo Sai

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  3. Yo estudie en economicas en esa epoca y lo tuve precisamente de ayudante de historia de pensamiento economico en la catedra de Levin. Era bastante soberbio y engreido (si uno hacia un comentario en la clase que el consideraba equivocado, el te miraba con una cara de que hace aca este ignorante), pero no le puedo negar que era una persona inteligente.

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  4. No pretendo desmerecer los loables antecedentes del Dr. Kicillof, pero opino que si desde su actual cargo gubernamental no es capaz de aplicar todo lo que estudió para concebir creativamente una solución novedosa y eficaz para frenar la inflación desbocada que nos atosiga, su notable trayectoria intelectual no sirve de nada, por lo menos no acá en la realidad, es decir, fuera del ámbito académico y del plano teórico. Leer, analizar y procesar lo que otro escribió es fácil, el verdadero desafío es obtener resultados productivos en el ejercicio profesional, combinando la propia inteligencia con el conocimiento adquirido.
    Espero, por el bien de todos, que responda con una gestión exitosa en lo útil al alto concepto que de él se tiene.

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  5. Respeto su opinión Verónica. Ahora bien, creer que una sola persona puede “solucionar” un problema histórico de la estructura económica del atraso, un “problema social” en sentido amplio, tiene poco que ver con la vieja relación entre teoría y práctica y mucho que ver con el pensamiento mágico. De ese modo, reemplazamos chivos con chivos y solicitamos a Dios que los ilumine y les exigimos estar a la altura de una estima social u profesional. De todos modos, comprendo su comentario. Y agrego que el bien de todos es una construcción colectiva que nos vuelve irresponsables si esperamos del estado una respuesta que no hace falta delegar. saludos, Leonardo Sai.

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