Ruidos desde los márgenes del mundo


Por Burcu Bostanoğlu [1]

Traducción: Leonardo Sai

[Con la muerte de Bin Laden, el eje sobre el Mundo Árabe vuelve sobre la infame égida del Imperio, sus pretendidos valores e ideales, la dicha por el asesinato del “eje del Mal”, borrando la indagación verdadera sobre lo que ocurre en esta sociedad, sufrida y marginalizada, tanto por poderes locales como globales… corren los rumores de que la traición empieza a llegar a su fin. Por eso, volvemos a hacer presente, mediante este texto de una prestigiosa profesora de la Universidad de Gazi, Turquía, las agitaciones que, desde muy lejos, claman por nuestro pensamiento.]

***

Se lo denomine dictadura militar, gobierno autocrático, estado despótico o cleptocracia, el régimen en Libia está deviniendo, visiblemente, senil. ¿Significa esto que la democracia brotará pronto en el Maghreb y Mashrek del Mundo Árabe? Solo el más naif de los utopistas puede creer en tan acelerado progreso. Por el momento, es delicioso ver el inmenso odio contra el régimen entre los jóvenes. El reino del Coronel Gadafi, decide y decidió, que era más fácil aterrorizar al pueblo que persuadirlo. Resulta obvio que la generación más joven desprecia la opresión. Las insurrecciones en la región requieren un análisis con cierto “pesimismo de la inteligencia” así como también “optimismo de la voluntad”.

Muchísimo del análisis social, económico y político se perdería, evidentemente, sin penetrar en el dominio psicológico. La inseguridad colectiva, el miedo, modifican las sociedades en las cuales ocurren y toman por objetivo al cuerpo, la psiquis, el orden socio-cultural. La dinámica social en este caso —no solo en Libia sino en todo el Mundo Árabe— es clara: combinaciones variopintas de privación económica, impotencia política, frustración, humillación, desesperanza, sentido existencial de amenaza, culminaron en una insurgencia inevitable. Sometidos, durante demasiado tiempo, a lo que percibían como patrones de una grosera injusticia, de una falta de respeto que no ofrecía ningún signo de cambio, el pueblo de esta tierra, finalmente, enfureció, en forma extrema. Actuó en consecuencia, sin consideración de los resultados.

Una marginalización dual se encuentra en las raíces del levantamiento: Marginalización del Mundo Árabe del orden global. Y, al interior del Mundo Árabe, marginalización de la población de las estructuras de autoridad. Incluso una fugaz mirada superficial al Mundo Árabe, como parte del sistema global, y de la Historia Árabe, como parte de la Historia Mundial, dibuja un pasado marginalizado. A pesar de que puedan encontrarse diferencias significativas entre los países árabes, el conjunto de la sociedad advierte un largo período de enajenación del “modo moderno de vida”. El Mundo Árabe fue empujado a los márgenes de la Historia Mundial mucho antes de 1789 cuando la invasión de Napoleón a Egipto inauguró la moderna penetración occidental del área. Desde entonces, incluso más, la región se ha apartado de los términos presentes de la vida moderna: Intelectual, cultural, política y —salvo, en gran parte, por su rol pasivo en tanto proveedor de petróleo— económicamente. En suma: a pesar de mejoras generales, los estados árabes han sido “des-realizadores”.

El ascenso occidental a la preeminencia global, en los tiempos modernos, perpetuó el rencor compartido de los árabes, mutuamente, avivó la construcción de estereotipos negativos. La marginalización del Mundo Árabe del orden global hace mucho se manifiesta en la política real de los poderes dominantes con respecto a esta geografía. La historia es la misma: sean los 132 años de la aventura colonial francesa en Algeria; la política francesa en Levant entre las dos guerras mundiales; la política británica multifacética, entre 1882 y los finales de 1940; el abordaje de Washington durante la guerra fría. Y las recientes historias de la región, en los tiempos de la globalización, reflejan un sombrío dibujo. Por más de medio siglo, los petro-dólares ataron el área a la economía global; en cuanto los regímenes árabes ricos en petróleo usaran, políticamente, su riqueza estimulaban rivalidades inter-árabes, carreras armamentísticas, guerras locales, todo en detrimento de la calidad de vida del pueblo.

En síntesis: la mayoría de las estructuras nacionales de poder del Mundo Árabe tienen un carácter clientelístico en sus propios dominios y son, a su vez, dependientes de relaciones clientelísticas de poderes globales. Mientras la sociedad árabe, en su totalidad, es alta y rígidamente, estratificada, esto es, la movilidad social permanece escurridiza para el individuo árabe. A su vez: es huidiza la incorporación del Mundo Árabe al orden global.

Al interior de la sociedad árabe, el limitado desarrollo económico amparó el menoscabo de los vehículos de movilidad social e intensificó la rigidez social mientras las estructuras de autoridad perpetuaban esta dinámica social; estas mismas estructuras fueron durante mucho tiempo sostenidas y, en muchos casos, creadas por poderes externos. La incorporación de la región a la economía mundial, continuamente, benefició solo a una minoría de árabes que se encontraban en condiciones (ancestrales, religiosas, tribales, étnicas, familiares) de obtener ventajas de esas afiliaciones y posiciones. El resultado, como se vio en El Cairo, Beirut, Amman, Trípoli y otras ciudades, es la enorme disparidad del ingreso y estilos de vida. Mientras los miembros de una minoría acomodada disfrutan de un modo de vida moderno, para el resto, es inalcanzable. En un libro de dichos libios, esto se traduce así: “socialismo para los ricos, libre empresa para los demás”.

Lo que el mundo es testigo es resultado del impacto de una prolongada marginalización del pueblo árabe y del Mundo Árabe. El mundo, según ellos, está severamente desequilibrado. Y, si el desequilibrio se reproduce, un daño masivo se desparramará hacia otras geografías, como ondas en un estanque.

Burcu Bostanoğlu es Profesora en el Departamento de Relaciones Internacionales, Universidad de Gazi, Ankara, Turquía.

Fuente: Erkan’s Field Diary Web; Rumblings from the margin of the world; March 2nd 2011, by Burcu Bostanoğlu.


[1] Burcu Bostanoğlu es Profesora en el Departamento de Relaciones Internacionales, Universidad de Gazi, Ankara, Turquía.

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