Lovecraft, el escritor de la cara de pescado


Por Leonardo Sai

Lovecraft es el niño-sombra, escondido en su pieza, introspectivo, atrapado en el fantasma devorador de una madre, esa bestia sádica que cubre su rostro con bufanda durante el día. El niño maldito la avergüenza: tiene cara de pescado. Lovecraft es el infante impresentable, el intruso, el que se deja a un costado, el que no tiene amigos; aquél que mastica, por lo bajo, el deseo de hacer un torniquete lleno mierda con la beautiful people. Lovecraft juega, en el papel, la revancha del demonio. El autor de “Más allá de los muros del sueño” quería ser científico, astrónomo. Resolvió polemizar, en el cuento, la teoría de los sueños de Freud. Eran castillos en el aire de un ser demasiado sensible para el rigor cortante de la lógica y del método. Su espíritu no podía trabajar bajo la luz de la Razón, ni bajo ninguna luz. Lo acometía otra tarea. Lovecraft desata la empresa insidiosa, delirante, caótica, narcótica, adictiva, oculta, íntima, mítica de aterrorizar a las almas con pesadillas impresas bajo la forma de Revista. Invoca y hace presente una neblina donde no queda otra que perder el control. Confiere a los monstruos la oportunidad para saciarse, finalmente, de manifestación.

lovecraft 2

Lovecraft trabajaba de día, con las persianas bajas. Una escritura de madrugada; un baile con el crepúsculo, un gemido metafísico: es el muerto que no olvida sus diálogos de ultratumba con los vivos. Se casó a los 34 años. Fijó su residencia en Brooklyn, se divorció cinco años después. Volvió a Providence, hogar natal. Su hábito es una soledad de viuda bajo la forma de culto al siglo XVIII. Odiaba la sociedad y el presente a los cuales atacaba con un instrumento particular: el mito. Lovecraft trae el tiempo del mito, infesta el cuento de terror, con el retorno de las almas que exploran mundos y espacios indefinidos: toda la maldad de la historia, de la especie, habita, aquí y ahora, en este país, en Buenos Aires, en este barrio, secretamente, se teje el pacto de una perdición eterna. Solo tendremos rastros oníricos de una verdad terrible, velada, al funcionamiento rutinario. Su sabiduría es la curiosidad del instinto cuya fuerza vence el miedo del ojo. Borges le dedicó una ficción “There are more things” que se hace con el tono y la música de sus escritos. Un famoso bajista de heavy metal, que frecuentaba su sacerdocio, optó por el procedimiento contrario: Hacerse con su escritura para liberar, mediante el pentagrama de una sinfónica, a los espíritus cautivos del papel.

Lovecraft 1

La venganza no pudo haber sido más efectiva: el infante de las tinieblas es ahora un sinnúmero de jóvenes esteparios.

Cliff_Burton

El presente texto fue leído en el programa de radio El Circo Miserable, conducido por Norberto “Ruso” Verea. Se emite de lunes a viernes (0 a 2 AM) por FM Nacional Rock. El audio pertenece al miércoles 04-05-2011. Para bajarse el audio, aquí:

https://www.facebook.com/losmiserablesdelcirco?sk=wall

Una respuesta a “Lovecraft, el escritor de la cara de pescado

  1. Yo pienso que Lovecraft creó toda esa mitologia y esas historias porque odiaba tanto a la sociedad que era una forma de vengarse de la humanidad. No me gusta la obra de Lovecraft

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