Velocidades (Tres)


Por Leonardo Sai

“… en la Argentina, el pasado ha sido vivido como presente de una manera peculiarmente intensa. La percepción de este hecho ha acentuado precisamente gran parte del aura de pesimismo y fatalismo que ha dado forma a las actitudes públicas e intelectuales respecto del “enigma” de la Argentina. Los argentinos parecen haber sido condenados a soportar un presente dominado por símbolos surgidas de experiencias y conflictos pasados. Figuras nacionales y movimientos sociales y políticos del pasado se convirtieron muchas veces en mitologías que sirven para racionalizar, justificar y dar una coherencia emocional a necesidades políticas presentes.”
Resistencia e integración
Daniel James

Los sueños se borran: Saúl está vivo.
La paz que conquistamos
Andrés Rivera

Mientras tanto, la clase media sigue en Babia, no se informa, no entiende nada, y opina con total irresponsabilidad. Buenos Aires debe ser la única capital urbana en que la clase media sale a pedir que le suban los precios de los alimentos.
Fernando Braga Menéndez
Asesor de imagen presidencial

¡Cómo han cambiado los juicios morales! Aquellos ensueños de la transversalidad: ¡Qué lejos han quedado! ¡Miren como rajan! Según la moral, actualmente, en uso, todo lo que hace el gobierno está mal. Es un espectáculo de escupitajos. Ahora nos dimos cuenta… ¿De qué? ¿De que era un matrimonio de negociados? ¿De la década de acumulación originaria del empresariado K? ¿De una especie de soja maldita o de los efectos devastadores del proceso de monocultivo?(1) ¿Quién se acuerda hoy del humo con semejante agenda de contienda politiquera? Puede que el prejuicio más extendido sea que sabemos en que consiste el juego de poder K, que están perdiendo el tierno pañuelo del dolor que los cobijaba(2), que las prácticas han subido a escena (3), desnudas, reales, innegables. Las almas bellas encolerizadas tomaran refugio en Santa Elisa. Beberán abstracta leche de pechos puros y alucinaran lluvias de inversiones en bigotitos empresarios. Habrá que estudiar seriamente porque se destruye, se quema, un gobierno para supuestamente salvarnos en otro que, de igual modo, nos asfixia… aunque no se sienta la más mínima simpatía por el “nuevo” rostro. ¿Nos hemos vuelto opositores? ¿Hemos dejado de serlo? Tal vez otro intento de lavar nuestra honra ante nosotros mismos y ante los demás. No es difícil ver que mientras el monocultivo sojero arrasa con todo, pero emparcha toda la economía(4) —así como en la convertibilidad la rifa del Estado solventaba la fiesta del “consumo”— estamos pensando en nosotros mismos, y solo en nosotros mismos. ¿Maldad del egoísmo? (5).

¿Por qué Convertibilidad transgénica?

Porque si bien el crecimiento de los últimos cincos años estuvo basado en el ahorro interno (el crecimiento no fue motorizado por el endeudamiento o la venta de activos del Estado); si bien el sector industrial, basado en el mercado interno, volvió a ser un elemento decisivo en las altas tasas de crecimiento del PBI, éste sigue siendo predominante primario-exportador; no se ha hecho ninguna reforma impositiva que destruya la regresividad del IVA; vastos sectores del país están hace décadas fuera del sistema productivo (un brutal proceso de sicarización del cual nadie toma nota alguna); porque el Estado sigue desligado de decisiones de inversión que beneficien al conjunto de la población abocado a obscenos negociados al estilo Alzogaray. La convertibilidad fue la sujeción de la política a las urgencias de la coyuntura económica. El “cambio recién empieza” es todavía discurso de buenas intenciones, seductor, y en su enmascaramiento: doblemente nocivo. ¿Realmente hay voluntad política de aprender del pasado?

“La Derecha” no hace trabajos a medias. Videla y compañía no se fueron con el trabajito sucio a medio hacer. Lo visualizaron a largo plazo y lo ejecutaron férreamente. Diagramaron la Argentina deseada de muchos. Si no se cierran todas las causas abiertas a los genocidas, la famosa “política de la memoria” será tan solo otro globito bien inflado en la amnésica subjetividad periférico-posmoderna. Nadie dice que sea fácil gobernar. Como dice el inteligente Fernando Peña: no debe ser nada sencillo ser Cristina. Con una mirada de buena voluntad: Tantos quilombos, tan poco tiempo para resolver tanto, tan poca gente de confianza. La paranoia del poder desgasta a los individuos, consume a políticos, prácticamente solos sin estructura, sin partido, sin cuadros, no reemplazables por agentes de imagen y sonido. Pero también se intuye mezquindad, provincianismo, extrema falta de confianza en otro que no sea pingüino. Por más cocaína que se tenga en las venas: No se puede gobernar un país solo con el acuerdo, cada vez más inestable, de unos pocos individuos poderosos. El Cardenal Richelieu (1585-1642) solía decir: “La experiencia nos demuestra que, si uno prevé de lejos los objetivos que quiere alcanzar, es posible actuar con rapidez cuando llega el momento para hacerlos realidad”. Esta vieja sabiduría en el manejo del poder, en nuestro gobierno, no existe ni en pocas gotas. No es tan difícil de adquirir. Lo confiere la capacidad humana de superar su tendencia a reaccionar a medida que los hechos se producen, dando un paso atrás para imaginar un cuadro total. La mayoría confunde este poder auto engañándose con finales felices. ¿Por qué el gobierno no puede con un “proyecto a largo plazo”? Por una razón muy sencilla: No tiene una idea concreta de ningún objetivo que no sea ganar pequeñas victorias, con enemigos chiquititos, y conservar el poder. Por eso, en un par de años, todo puede, fácilmente, volver al 2002: basta ver el reciente y clandestino índice de pobreza en 30, 3%, 1.300.000 nuevos pobres en el último año.

Está claro que tienen que remar el doble por haber “perdido la iniciativa política”. El conflicto con el campo los mostró, en sus primeros manejos, desarmados política, conceptual y estratégicamente. Efecto de esto fueron los discursos de amor despechado de la presidenta: ¡Hicimos tanto por ustedes, tipo de cambio, subsidios, millones en infraestructura…! ¡Y nos hacen esto! No solo hay materia primas en la Argentina. No solo hay materia gris en nano-tecnólogos y en físicos cuánticos que desvelan los sueños de la Argentina Ingeniera de Pino Solanas. La Argentina, según un informe realizado por la Universidad de Filadelfia, tiene los mejores Think Tanks de América Latina. Dentro de ellas: CIPPEC; CEDES; FLACSO; Instituto Torcuato Di Tella. 9 de los 27 centros de investigación en América Latina están acá. Materia gris en Ciencias Sociales de sobra. No debería “pensarse” la propuesta del Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión como un gesto buchón, chupamedias y totalitario. Así piensa el Partido Obrero. Mancomunados, solidarizados, en odio oscurantista, junto a todo el acólito opositor, frente a diversas comunidades académicas, de heterogéneas ideologías y tradiciones, que construyen y apuestan al conocimiento social, esforzadas y prestigiosas en todo el mundo. Desaprovechar toda esta inteligencia disponible y abundante es un soberbio gesto de estupidez(6).

La continuación del menemismo por otros medios(7)

En la política no hay muertes ni muertos sagrados, intocables; en la religión tampoco. Todo sufre la penetración interesada: “Desaparecidos”, “Evita”, el reciente desenterrado “Frondizi”. Como dice la escritora Matilde Sánchez en la novela “El desperdicio”: los fantasmas son paganos. La revuelta del campo revolvió los espectros.

Una vez en el poder, se cierra la etapa “jacobina” del primer peronismo. Surge la necesidad del poder constituido de institucionalizar y controlar las fuerzas que representan a fin de mantenerlo bajo su política. Daniel James habla de una desmovilización pasiva: la movilización es ahora tutelada y la cooptación reza “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”. Se fortalece el rol de Estado como aparato ideológico, promotor de alianza de clases, nociones de armonía e intereses comunes: emerge un movimiento sindical imbuido de un profundo espíritu reformista, fundado en la convicción de que era preciso alcanzar una conciliación de clases o, en otras palabras: el Estado colabora con el poder de clase pero solo bajo su dictat. De ahí que no se trata de “masas pasivas” “masas disponibles”, como afirmaba el arcaico Germani, sino de una estructura de poder que restringe y habilita: una teoría del sujeto (James; 1990) que lo analiza no como objetivación formal sino como una relación que lo complica en aquello sobre lo cual actúa. El peronismo fue, al mismo tiempo, una “alternativa hegemónica viable” para el capitalismo argentino como un “movimiento de oposición”, o sea, como negación de los valores y sentidos de la denominada elite dominante, en su primera manifestación.

Las dos experiencias (sin tener en cuenta las vinculaciones de la una en la otra y viceversa) donde el humano construye valores y sentidos, globalmente, son la experiencia religiosa y la experiencia política. A grandes rasgos, esquematizando demasiado, como mirada de águila sobre la superficie, se podría decir: Durante la edad media, prima la primera. La modernidad es, en cambio, la expresión de una licuefacción (como decretaba Marx) de los poderes que se pretenden naturales, divinos, eternos. Secularización. La política tal como la entendemos hoy nace de la Revolución Francesa, es decir, del motor de la Revolución Industrial Inglesa, es decir: del surgimiento del proletariado. La política fue la experiencia donde se organizaron los sentidos y los valores, los poderes que determinan la sociedad con la fuerza de representar la forma, el modo, de entendimiento de si y de los otros, durante la modernidad. Esto ya no sucede hoy en ninguna parte del mundo. Ninguna experiencia ha acudido a su relevo. El nihilismo es absoluto. Toda Europa es un invernadero(8). La voluntad de poder se encarna en China. El resto se pelea por venderle soja para alimentar a sus chanchos. En unos años, todos seremos reikistas, budistas, taichichistas; empezaremos a encontrarle atractivo a los cuerpos sin pechos, planos; una hiper-erotización del pie. Como afirma el divertido Sebastián Pandolfelli(9): Nos tragaremos, gustosos, nuestros propios chorizos de soja radioactivos. Mejor volvamos.

En un discurso en la Bolsa de Comercio Perón diagnosticaba “Las masas obreras que no han sido organizadas, presentan un problema peligroso, porque la masa más peligrosa es la masa inorgánica. La experiencia moderna demuestra que las masas obreras mejor organizadas son, sin duda, las que pueden ser dirigidas y mejor conducidas en todos los órdenes. La falta de una política social bien definida ha llevado a formar en nuestro país esa masa inorgánica”(10). Quienes pudieron con esa masa amorfa, con esa mayoría inorgánica, es porque supieron ver semillas de poderes, pensamientos, pasiones en esa amorfidad, en ese cuerpo sin organización (Anti Edipo, Gilles Deleuze) Siempre se trató de descifrarlos, siempre se trató de una hermenéutica de la segmentación. Hoy, simplemente, ha estallado su evidencia.

El peronismo al modificar los valores y sentidos hegemónicos de la elite dominante dejó como resultado, como substrato, nuevos valores y sentidos, nuevos imaginarios, es decir, una nueva cultura política que “nutrió la actitud de los militantes de base que ofrecieron resistencia a los regímenes posteriores a 1955 y tuvo fundamento la reafirmación del peronismo como fuerza dominante en el movimiento obrero” (James, pág. 59) Toda aquella historia ha sido borrada, liquida. Desde el 55’, en adelante, no se trató sino de eso: Desperonizar (a pesar de los diez años de crecimiento sin interrupción entre 1964 y 1974) Los cuerpos, los valores y sentidos hechos carne, cultura, pasión e inconsciente insistían… hasta su solución final. De la fiesta del trabajo del 48’ —lenta pero tenaz y trágicamente– al suplicio del empleo 2007. En ese recorrido, se escriben todas nuestras novelas.

Cuando observamos el siguiente afiche no podemos sino reírnos, como tapa de Revista Barcelona, para no llorar, de que un imaginario se halla vuelto puro imaginario, puro afiche…. como una sinfónica montonera en clave riojana.

Una estructura no es ni una determinación, ni una formalización, ni una dialéctica sino una negociación entre lo que lo que se modifica/revoluciona; lo que se actualiza/resignifica; lo que se resiste/reacciona: ¿Qué se negocia hoy?

Aceleraciones chinescas

Hace cinco años la mayoría de los políticos latinoamericanos, raramente, mencionaban a China. Hoy está en boca de todos. El impacto del crecimiento chino es dramático: el comercio de América Latina con China pasó de 10.000 millones de dólares en 1993 a más de 50.000 millones en 2004. El voraz apetito chino para seguir alimentando su acelerado crecimiento encontró un buen aliado en la región. El intercambio posibilita la migración de 400 millones del área rural al mundo urbano, en los próximos 25 años. Como consecuencia, millones de campesinos son absorbidos por la diversificación del proceso de industrialización chino. A este notable crecimiento económico, proceso que modifica las infraestructuras de desiguales ciudades (aumento de la construcción, crisis habitacionales, necesidad de redes de agua potable, aumento de la demanda de alimentos, transportes, comunicaciones, etc.) se suma la incidencia de una tasa de natalidad que, dada una población de 1300 millones de personas, y pese a los controles y restricciones estatales, no deja de ser en sí un dato significativo. En este sentido, crece la población y aumenta el consumo en el marco de una política de industrialización que requiere, solicita, impone al mercado global la demanda de materias primas(11) que financien esta histórica alteración de su rostro en la geopolítica del siglo. Recordemos que Lin, profesor de la Universidad de Pekín, será el nuevo jefe del Banco Mundial. Asumirá, en el principal puesto de este banco, el 31 de mayo. La agencia de noticias Reuters nos comunica que en su estudio se pueden ver los siguientes libros: “El Capital” de Marx, “Freakonomics” de Steven Levitt y “Making Globalisation work” de Stiglitz. A continuación, una precisión de algunos datos que explican esta designación.

Nueve regiones chinas registran un PBI superior al billón de yuanes (141.000 millones de dólares) cada una el año pasado con tasas de crecimiento mucho más altas que la media nacional, según informes de los gobiernos locales presentadas ante el Buró Nacional de Estadísticas (BNE). Estas nueve regiones representan el 66 % del PIB de China que se situó en 24,67 billones de yuanes (3,57 millones de dólares) en 2007, con un aumento del 11,4 % frente al año anterior en el quinto año consecutivo en que la economía del país asiático registraba un crecimiento de dos dígitos. Así, por ejemplo, en este contexto que hacíamos explícito como política de industrialización la provincia nororiental de Liaoning y la suroccidnetal de Sicuani superaron el límite de un billón de yuanes por primera vez el año pasado. Ambas experimentaron una tasa de crecimiento de más del 14 %. Las economías de Beijing, la provincia meridional de Fujian y las centrales de Hubei y Hunan, todas superaron los 900.000 millones de yuanes al año pasado, con tasas de crecimiento que oscilaban entre el 12,3 y el 15,1 %. Estas cuatro regiones batirán el límite del billón de yuanes en el 2008 si mantienen su actual tendencia de crecimiento. Beijing ha registrado un crecimiento de dos dígitos durante nueve años consecutivos. El valor bruto de la producción industrial, durante el primer trimestre de este año, es de 60.000 millones de dólares.

El 1ro. de mayo de este año China (productor mundial de oro, con reservas probadas de 650 toneladas y con cinco depósitos más descubiertos en 2007) inauguró el puente más largo sobre el mar del mundo como parte de los esfuerzos gubernamentales para promover la integración económica y el desarrollo en el delta del río Yangtse, en el este del país. 36 kilómetros de longitud sobre la Bahía de Hangzhou, cerca de Shanghai (este) Esta diseñado para durar 100 años. Costó 1690 millones de dólares (el tren bala kirchnerista no se sabe si va a costar 2 mil, 3 mil o 4 mil millones de dólares, con pagarés de futuras generaciones gracias a Lousteau que firmo el endeudamiento en dosis homepáticas) Mientras tanto, la ciudad noroccidental de Jiuquan esta realizando esfuerzos para explotar sus ricos recursos de energía eólica con el fin de convertirse en un gigante global en el campo de la energía renovable. Se construirán 28 nuevos parques de energía eólica, con una capacidad instalada de 10.65 millones de kilovatios y con reservas estimadas en 150 millones de kilovatios, de los cuales 40 millones son explotables. Lo van a hacer con un presupuesto de 17.140 millones de dólares, con la inversión de 20 grandes empresas chinas.

En suma: hacemos la crónica de una súper economía, cuya incidencia motoriza amplios negocios en la economía global; una economía que sobreproduce (el 60 % de los ingresos totales de los mercado exteriores a EEUU de la empresa Microsoft provienen de China: Bill Gates, ergo, destinó 280 millones de dólares para fundar un Centro de Investigación y Desarrollo de alta tecnología en Beijing) y que ha acogido en sus entrañas una relación que dispuso, estratégicamente, a la Argentina a la recuperación de una depresión económica, cuyo punto fulminante fue diciembre del 2001, emplazándola en un modelo agro-exportador basado exclusivamente en el monocultivo de soja. ¿Qué tendrá la soja? ¿Tanta exportación será solo para alimentar a los chanchos?

Dietética milenaria

Tiene Proteína. La proteína de soja es una de las fuentes más económicas y útiles de proteína en el mundo. Las habas de soja (frijoles de soya) tuvieron su origen en China y el Lejano Oriente, donde se vienen consumiendo desde hace más de 4000 años. El haba es amarilla o negra, pequeña y redondeada, y se emplea en guisos, sopas y ensaladas.

Como todas las legumbres, el haba de soja contiene vitaminas del grupo B, hierro y potasio. También contiene entre un 18 y un 22% de grasas saturadas, vitamina K y calcio, pocos hidratos de carbono. Contiene proteína de alta calidad y es, por lo tanto, de gran valor para la dieta vegetariana. Por este motivo se produce proteína vegetal texturada a partir del haba de soja como sustituto o complemento de la carne. Esto se hace extrayendo el aceite de las habas, moliéndolas para obtener harina de soja, y mezclando ésta con agua para producir una masa que se calienta al vapor. A continuación, se le pueden añadir colorantes y saborizantes y darle una apariencia similar a la carne picada o troceada. El producto final se comercializa deshidratado y se reconstituye en el momento de cocinarlo.

La salsa de soja es un condimento producido por fermentación natural del haba de soja y, dado que contiene gran cantidad de sal, se utiliza para dar sabor a diferentes platos. De uso, diría, abusivo en la cocina oriental. Otros productos secundarios del haba de soja son la sémola de soja (habas trituradas y cocidas); la leche de soja, que es fácil de digerir y puede usarse como sustituto de la leche de vaca; la cuajada de soja, que normalmente se vende en bloques; y el miso, una pasta fermentada de soja y cereales que se usa para dar sabor a las sopas y a otros guisos, en lugar de los cubitos de caldo; La harina de soja (elaborada por cocción parcial del haba de soja, que luego se muele), que se añade a los pasteles y al pan para aumentar su contenido en proteínas. Esta harina no contiene gluten, por lo que puede emplearse en dietas en las que está contraindicado. El aceite de soja es un aceite vegetal de color amarillo pálido, sabor suave, rico en grasas poliinsaturadas, que puede obtenerse también en forma de margarina. La soja que se vende en forma de brotes germinados, constituye una buena fuente de vitamina C. Volvamos al juego de la economía, la lengüeta del poder.

Es, quizás, Brasil el país más afectado por el titán chino. Brasil tiene enormes cantidades de muchos de los productos que China quiere: hierro, soja, bauxita, madera, zinc, manganeso. El intercambio entre ambos se ha cuadruplicado. Brasil y China hablan abiertamente de “relación bilateral estratégica”. Solo en Brasil de los 100 mil millones de dólares que Hu Juntao dijo que su país invertirá en América Latina en diez años, 5.000 millones serán destinados por compañías chinas a Brasil donde las carreteras y la infraestructura portuaria son inadecuadas. ¿Y la relación de China con Estados Unidos?

Si EE.UU procediera a adoptar sanciones para provocar la apreciación de la moneda china, o se niega a dejar entrar productos chinos a su economía, el Banco Central Chino, simplemente, tiene que amenazar con una venta masiva de dólares lo que llevaría a una depreciación del dólar como, quizás, nunca se vio. China no necesita vender un solo banco, EE.UU los está regalando. La precaria posición del dólar como única moneda de reserva es pura negación y orgullo yanqui. China tiene poder sobre el valor del dólar, sobre las tasas de interés de yanquilandia, sobre su política exterior. EE.UU pudo atacar Afganistán e Iraq, entre varias causas y condiciones, porque China compró Títulos de deuda emitidos por el Tesoro de EE.UU (las guerras de Bush no se pueden financiar desde el mercado interno por las deudas hipotecarias, por el ahorro interno igual a cero, por presupuestos deficitarios, porque no tienen oxígeno de donde aumentar impuestos) por un total de 900.000 millones de dólares y otros activos en esa moneda. Si vende esos activos y Títulos, otros gobiernos seguirán esta iniciativa porque el único apoyo real del dólar hoy fue, es y seguirá siendo la disposición de China de no venderlos, es decir, de acumularlos. Si China vende, Estados Unidos implosiona, es decir, el mayor mercado comprador de China, ergo, no lo harán. Lo que si podemos ya vislumbrar es que el PBI norteamericano cada vez equivale más al total de las exportaciones China a ese país.

La emergencia de un Modelo de monocultivo Sojero, traccionado por fuerzas del mercado global es lo que queremos esbozar en este escrito apache como una problemática económica, política y social resultante de la superación relativa de la crisis más importante de la historia del país, en cuyos beneficios vislumbramos algunas limitaciones y riesgos del presente.

Economía interna

El avance de la soja está presente en la mesa de los argentinos poniendo en peligro la seguridad alimentaria de la población por su monstruoso avance sobre el resto de los cultivos-base de la dieta doméstica. Hace 10 años la soja ocupaba menos de cinco millones de hectáreas, en la actualidad sobrepasa los 16. Restó áreas de siembra a otros cultivos como hortalizas y frutas que cedieron 200 mil hectáreas; una de las principales razones por las cuales un kilo de pomelo haya aumentado su precio 299 %, un kilo de naranjas un 295 %, un kilo de limones un 290 %, la lechuga un 282 %, el tomate un 277 %, en el Mercado Central, desde el 2001.

A partir del 2002, el Estado argentino apostó a la soja, subió y mantuvo el tipo de cambio 1 dólar por 3 pesos y lo hizo con una lógica miope (la superficie de siembra estimada este año es de 30,2 millones de hectáreas con 16,6 millones sembradas con soja, esto es, el 54 % del área sembrada, con solo 2 % para consumo humano, 95 % para exportación y con un resto para consumo animal) y sin una política agropecuaria integral capaz de planificar a largo plazo las consecuencias de esta maquinaria que funde tecnología, semillas y tierra. Por ejemplo, el trigo, símbolo de la pampa húmeda, hace una década ocupaba 7,3 millones de hectáreas, hoy solo 5,6 millones. Milanesas, papas fritas y ensaladas (la producción de tomate cayó 15 % en diez años, la lechuga perdió la mitad de su superficie de siembra) requieren aceite, es decir, girasol: hace diez años ocupaba 4,2 millones de hectáreas, hoy solo 2,3 millones. Vayamos a la carne.

Per capita, los argentinos consumimos 70 kilos de carne vacuna por año. El ganado se alimenta, cada vez más, con maíz, al igual que pollos y cerdos. El área de siembra del maíz se redujo de 4,1 a 3,5 millones de hectáreas. Aunque su productividad creció de 19,3 millones a 21,7 millones de toneladas, no logra hacer frente a la demanda del desarrollo avícola, la alimentación vacuna, el incremento del consumo interno (motorizado por el propio despegue, modelo sojero mediante, de la depresión económica del 2001) y el internacional. El resultado: un litro de maíz, desde 1999, es 580 veces más caro.

Detonaciones de las retenciones

Luego de cinco años, el 11 de marzo de 2008, el Estado reacciona y diferencia las retenciones de la soja respecto del maíz y el trigo con 20 porcentuales de diferencia en un intento de desalentar el avance de este poroto en detrimento del resto de los cultivos. Se detona el conflicto del campo: ¿Qué pasó?

El núcleo del conflicto del campo fueron las retenciones a la soja. El 80 % de la exportación, 80 % de 47,4 millones de toneladas, saldrá de la pampa húmeda, es decir, de Buenos Aires, Santa Fé y Córdoba; pero el conflicto más grande fue Entre Ríos, de donde se cosechará solo 3,9 millones. Entre Ríos antes se dedicaba al arroz, ahora la producción de arroz cayó de 700 mil toneladas a 500 mil. La soja avanzó también sobre pueblos como La Matanza, La Plata, Pilar, San Pedro. Nunca habían visto tanta plata por tonelada. Todos estos pequeños y medianos productores participan en este modelo agro-exportador que, aunque les significa jugosas ganancias, no los tiene como principales tutores y dueños sino como sus suplementos marginales(12): la creciente concentración (el 80% de los pequeños chacareros solo dan cuenta del 20% del cultivo y de apenas el 6% de la tierra) y trasnacionalización de la tierra y del conjunto de operaciones que culminan con la cosecha de los granos (la soja en primer lugar) tiene nombres y apellidos:

• El senador cordobés Daniel Urquía, dueño de la Aceitera General Deheza, con puerto propio para exportaciones.
• Gustavo Grobopatel, que concentra 140 mil hectáreas de plantaciones.
• El clan Werthein que además de ser propietarios de Telecom Argentina manejan poderosos grupos vinculados al agro, minería y petróleo en sociedad con el íntimo de Cristina Kirchner, Enrique Ezquenazi.
• Eduardo Elsztaín, referente nacional del grupo Soros, responsable de la expropiación de la tierra a los aborígenes del sur y dueño de las oficinas que Néstor Kirchner utiliza en Puerto Madero.
• Cargill – Monsanto; Bunge & Born; Dreyfus; Vicentín; Cresud; Perez Companc; Adecoagro; Agroinvest; Salentein, etc.

Concentración

Los mencionados grandes exportadores, corporaciones y empresas trasnacionalizadas, se benefician con el aumento internacional de los commodities; con un tipo de cambio 3 a 1; con subsidios que la presidenta reconoce como millonarios en infraestructura, y con el costo de una mano de obra que es infinitamente bajo dado las siderales sumas de ganancias (la economía familiar crea 35 puestos de trabajo cada 100 hectáreas y la soja un solo puesto de trabajo cada 500 hectáreas, con un 70 % de trabajadores rurales en negro) Pero no son ellos quienes lloran las retenciones sino quienes llegaron últimos a la mesa del banquete sojero: en 1998 existían en el país 422.000 productores, en el 2002 ya habían pasado a ser 318.000, un 25 % menos. Mientras tanto, el INDEC prepara el censo agropecuario con una ampliación doble respecto de lo presupuestado. De 11 millones, será de 21 millones. Será la primera vez que se indagará sobre las variables económico financieras de la empresa agropecuaria.

Indiscutiblemente, como bien decía la presidenta en su discurso en Parque Norte, no se trata de una “dicotomía histórica” del discurso peronista clásico, como un revival sinfónico, entre “campo vs industria”, “oligarquía vs pueblo” sino de un modelo de acumulación que tiene al gobierno nacional como su principal socio pasivo, del cual ha extraído beneficios extraordinarios que han posibilitado hegemonía política (a partir del 2002 comienzan la “ola” de subsidios desde planes jefes y jefas de familia hasta subsidios por aumentos de salario y nafta a transportes, etc) una brutal e implacable reelección, arrinconando a todo el arco opositor a figuras oportunistas que no tienen otro discurso y programa que aquél que resulta de los conflictos que el propio gobierno plantea, construye y delimita.

Las reminiscencias mediáticas y sociales a “montoneros” y “oligarcas” no solo no construyen, en su labilidad imaginaria, un puente que permita trazarse históricamente, entre los actores vinculados al golpe del 76 y el presente (como la Sociedad Rural) sino que obnubila, cierra y ensombrece, las nuevas relaciones reales de poder que, sin duda, han sido protegidas por este mismo montaje que vela profundas vinculaciones con el matrimonio de poder. En ese sentido, mientras se negocia el triple play con la Secretaría de Medios, una pelea con Clarín es más que bienvenida.

Medio ambiente

El cultivo de soja tiende a erosionar los suelos, especialmente, en aquellas situaciones donde no es parte de rotaciones largas. La siembra directa puede reducir la pérdida de suelos pero con la llegada de las sojas resistentes a los herbicidas muchos agricultores se han expandido hacia zonas marginales altamente erosionables (la fertilidad de las tierra no es condición de siembra, ergo, la pampa húmeda no tiene ni el monopolio ni la ventaja) o son sembradas en forma recurrente años tras año fomentando el monocultivo. Allí el problema decisivo: el proceso de saturación del monocultivo, la devastación: “En Argentina el cultivo de soja intensivo causó el agotamiento masivo de los elementos nutritivos del suelo. Se estima que la producción continua de soja extrajo de la tierra cerca de un millón de toneladas de nitrógeno y 227.000 toneladas de fósforo en 2003. Compensar semejante pérdida con abonos costaría, según las estimaciones, 910 millones de dólares”(13).

La investigación ecológica sugiere que la reducción de la diversidad paisajística devenida por la expansión de las monoculturas a expensas de la vegetación ha conducido a alteraciones en el balance de insectos plagas y enfermedades. En estos paisajes, pobres en especies y genéticamente homogéneos los insectos patógenos encuentran condiciones ideales para el uso de agroquímicos los que, por supuesto, luego de un tiempo dejan de ser efectivos. Surgen resistencias y trastornos ecológicos típicos de la aplicación de pesticidas. Los agroquímicos conducen a problemas de contaminación de suelos y polución de aguas, eliminación de la biodiversidad, envenenamiento humano.

A pesar de que los promotores de la biotecnología argumentan que con una sola aplicación del herbicida es suficiente no paran de incrementarse tanto el volumen como la cantidad de aplicaciones glisfosato (herbicida) a medida que las malezas comienzan también a tornarse tolerantes. Esto hace a las ventas y ganancias siderales de empresas globales como Monsanto. Pero, momento: ¿Qué carajo es el glisfosato?

El glisfosato es un herbicida sistémico y es conducido a todas las partes de la planta, incluidas aquellas que son cosechables. Se desconoce cuánto glisfosato, exactamente, se presenta en granos de maíz o soja transgénica. Los tests convencionales no lo incluyen en sus análisis de residuos químicos. Hay quienes dicen que son inofensivos. Intentan frenar el comprensible griterío histérico de ecologistas indignados con soberbia cínica de autoridad competente. Salvo que algunos docentes e investigadores del CONICET, como Héctor Sejenovich, Verónica Hendel y Ezequiel Grinberg, advierten los efectos del monocultivo sobre la salud de la población en relación con los posibles efectos de los productos genéticamente modificados sobres los seres humanos: Tienen en el glisofato su blanco principal. Existen efectos perniciosos por su uso masivo e invasivo que destruyen la biodiversidad del suelo con altísimos costos para la reposición artificial de los nutrientes extraídos y que no siempre es posible volver a restituirlos. Argentina pasó de consumir poco más de 30 millones de litros a 100 millones de litros de glisfosato en la actualidad.

Jorge Kaczewer, un médico de Buenos Aires, luego de haber copilado una serie de investigaciones que analizaron los efectos negativos del glifosato en la salud, confeccionó una lista de los síntomas: irritaciones de la piel y de los ojos, náuseas y aturdimiento, edema pulmonar, baja de presión, reacciones alérgicas, dolores abdominales, pérdida importante de líquido gastro intestinal, vómitos, desmayos, destrucción de glóbulos rojos, daños o disfuncionamiento renal. Los campesinos colombianos víctimas de la pulverización de glifosato sobre los cultivos de coca experimentan los mismos síntomas.

Las fumigaciones sobre los cultivares han provocado que el depredador natural de las ratas, el búho, haya desaparecido. La orina de los roedores está provocando en Entre Ríos una epidemia de leptospirosis con la consecuente infección de animales y la muerte de personas. El 1 de junio de 2007 la Agencia de Informaciones MERCOSUR informa sobre vacas que murieron en San Ramón, departamento de Federación, Entre Ríos, luego de haber comido pastos envenenados con Endosulfán utilizado en la fumigación de la Soja por una empresa de Concepción del Uruguay. Domingo Comparín, el dueño de las vacas muertas, indicó que el caso ya está en sede judicial. La noticia agrega que en julio del 2003 la investigadora María Isabel Cárcamo, denunció que 60 mil pobladores del centro de Entre Ríos, en particular Villaguaym, sufrían los efectos del agro-tóxico que van desde la diarrea, los mareos, la sensación de hormigueo, hasta dolor de cabeza, dificultades de respirar, asma, piel lastimada, hongos y malformaciones congénitas en recién nacidos.

Actores

El conflicto del campo desatado en la actualidad ha puesto en escena las consecuencias negativas de este modelo en todos los planos del análisis social: en el humano por la contaminación; en la infraestructura de las tierras por el agotamiento no renovable de las mismas; en la economía del país, por la suba inflacionaria detonada por el aumento de los commodities y por la falta de producción de cultivos y carnes desplazadas por el boom sojero; en la política existente entre sectores de la sociedad que disputan intereses potencialmente cada vez más distintos, surgidos al interior del modelo. Aquí nos detenemos para explicitar, a muy grandes rasgos, estos intereses:

1. Existen pequeños y medianos productores que, por razones que se presentan obvias en términos de enriquecimiento individual absoluto e inmediato, no quieren ver resignadas sus ganancias provenientes de la exportación de la soja. Es el caso que planteamos como referencia, por ejemplo, en Entre Ríos y, obviamente, en Pergamino(14). Mauricio Dorín —vocero de los Productores Autoconvocados que acampaban sobre la ruta nacional N° 5 pidiendo la eliminación de las retenciones móviles a la soja— declaraba, el 1ro. de Abril: “Los anuncios para pequeños y medianos productores son positivos, pero lo que más molesta es la forma despectiva en que tratan a la soja. La soja es el oro que tiene el país, es lo que nos ha sacado de la crisis…” Constituyen una pequeña burguesía agraria, poseen entre 300 y 500 hectáreas, y la cosecha de soja les ha reportado, por lo menos, limpios 3 millones de dólares anuales. Para volver sobre cosechas que no involucren la soja y que aseguren la seguridad alimentaria del país, el gobierno les impone retenciones 20 veces más altas a la soja que, por ejemplo, al maíz. Pero lo hace, y lo hizo el 11 de marzo de este año, sin dar cuenta, como actualmente se supone a negociar, de una plan de desarrollo agropecuario. Sin esta política impulsada por el Estado, los pequeños productores solo acceden a ganancias (en el marco de tierras caras, insumos caros, tecnología cara, créditos caros) digitadas por el aumento del precio internacional como único oxígeno.

Estos sectores, políticamente articulados en la Federación Agraria, han sostenido el “Paro del Campo” y son quienes han participado, activamente, junto con sectores más perjudicados, en los cortes de rutas. La ausencia de una política a largo plazo del gobierno nacional, asociado pasivamente a ganancias absolutas de grandes corporaciones agro-exportadores, sin tener en cuenta a ninguno de estos sectores, terminó emblocandolos junto a actores, como la Sociedad Rural, cuyos intereses, estructural e históricamente, difieren de los suyos.

2. El poder real de las grandes empresas sojeras desaloja a los actores que ni siquiera llegan a ser pequeños y medianos productores; que no poseen tierras; que trabajan al interior del llamado “campo profundo”; sectores indígenas, representados por instituciones como el FRENTE NACIONAL AGROPECUARIO; en suma: una serie empobrecida de sectores confinados en la nada para los cuales no hay aún ninguna solución política efectiva. “Se me encoge el corazón cuando los veo a ustedes, pobres de toda pobreza, porque son la contracara de las minorías egoístas e insolidarias que nunca comprendieron el país ni lo comprenderán” dijo CFK, en Jujuy.

3. Existen sectores industriales que apoyan las retenciones. Y lo hacen bajo especulación parasitaria, con la cual extorsionan la mesa de negociación salarial, reclamando subsidios que financien sus inversiones, al tiempo que, y pese a los acuerdos de precios, trasladan sus costos a los productos. Basta salir a comprar para ver cómo respetan los acuerdos de precios. Como consumidor y ciudadano cabrón, aplaudo a los 10.000 piqueteros que puso a disposición de Moreno el piquetero oficial D’ Ellía.

4. Existen beneficiarios absolutos del modelo sojero. Son grandes corporaciones agroexportadores, nacionales, transnacionales, asociadas a capitales extranjeros (pools), que en articulación con el gobierno provincial y nacional, han obtenido ganancias siderales. No le hace falta perder el tiempo en ninguna mesa de enlace. Al contrario, gustosos, paga las retenciones como se paga un servicio, un impuesto, al Estado para se ocupe de lo todo lo que no es, estrictamente, su especialización mercantil. Así también piensan algunos inflamados pequeños y medianos productores. Salvo que les duele infinitamente más pagar las retenciones.

5. Existe la Sociedad Rural. Es como un Karma. Si pudieran llamar a las fuerzas armadas lo harían. Hoy no pueden y se vuelven “populistas”. Están obligados a “hacer política”. Es la realidad y el diagnóstico lo completa el inteligente Horacio Vertsbisky. Casi siempre tiene razón. Hay que seguir leyéndolo.

Ahora bien, quien quiera entender, históricamente, cómo se constituyó esta clase dominante en la Argentina no puede omitir el trabajo más agudo, serio, actual e importante sobre la formación y característica de esta burguesía terrateniente. Me refiero a Jorge Sábato y su libro clásico “La clase dominante en la Argentina moderna”. Las tesis esgrimidas y pensadas allí son puntas determinantes para entender el presente. Sus tesis fueron las que más lejos llegaron a dar cuenta del análisis de una estructura, de un comportamiento: la genealogía de una mentalidad, la topología de un poder. Quienes no lo citan (ni siquiera como bibliografía consultada), simplemente, se hacen los vivos: Son usureros del pensamiento. Su generosa inteligencia no puede olvidarse, ni soslayarse. Fue él, Jorge Sábato, y ningún otro pensador, historiador, economista o sociólogo quien logró conceptuar, apresar, a este escurridizo actor, que logra con éxito invisibilizarse cuando le conviene; sagaz, versátil merced a sus posiciones estratégicas; siempre se las arregla para cooptar al sistema político, subyugar su relativa autonomía, dominarlo con sus valores, a imagen y semejanza. Haberlo aprehendido, sujetado, para que empiece a tener forma, es decir, un ROSTRO delineado, en sus contornos transformistas, con nombre y apellido, fue su gran justicia. Todos nosotros la tuvimos mucho más fácil después de él (15).

Ultimando

¿Hay responsabilidades?

1. No existe responsabilidad alguna en los sectores analizados para el cuidado del medio ambiente. No han ejecutado, ni ejecutarán si no se los obliga, a una gestión efectiva para subsanar, proteger, restaurar las tierras de los abusos infligidos. Ni el Estado argentino, menos las agro-empresas concentradas y trasnacionalizadas, ni los pequeños y medianos productores, han reparado en sus prácticas reales del peligro que el uso de agrotóxicos constituye para la salud de la población en su conjunto. Para ninguno de ellos existe el derecho penal.

2. No existe responsabilidad social empresaria alguna de los sectores analizados en miras al conjunto de la sociedad. Solo han promovido, específicamente, en el mundo rural, la desocupación, el desarrollo abusivo no sustentable del cultivo de soja, el desplazamiento de cultivos necesarios para la seguridad alimentaria de la población. En el mercado interno, han colaborado al empuje irresponsable a la suba de los precios de los alimentos básicos, en un contexto ya gravoso de aumentos de precios internacionales(16).

3. El modelo de monocultivo sojero no promueve el desarrollo sustentable a largo plazo porque devasta los nutrientes de la tierra, porque los alimentos genéticamente alterados, consumidos por animales, son indirectamente, asimilados por los humanos. De este riesgo, además del griterío histérico de mailing ecologista, poco conocemos. Jorge Rulli, militante anti sojero de la primera hora, afirmaba: “Sobre un país devastado por los monocultivos, un país con más de quince millones de hectáreas de cultivos genéticamente modificados y donde la dirigencia política permitió que nos convirtiéramos a todo riesgo en un inmenso campo de experimentación de transgénicos, algunos espíritus inquietos se preocupan ahora, recién ahora, se preocupan por abrir debates y mesas de diálogo con los sojeros y con los biotecnólogos de las empresas, supuestamente para que la opinión pública se informe…”(17)

Biopolítica

En la semilla transgénica germina el saber–poder(18) de las corporaciones globales y de grandes empresarios-terratenientes tradicionales (oligarquía pampeana conducida por la fracción diversificada— Basualdo; 2006) que intervienen, directamente, no solo sobre la vida de la tierra (cada porotito de soja genéticamente alterada son 400 patentes de derechos intelectuales) sino sobre la vida de las poblaciones. No le recemos a Foucault para que nos ilumine. Pensemos esta biopolítica… o sembremos soja en Uruguay(19).

“El único largo plazo es el presente despótico”

Quizás en este texto sobrevuele todavía un repugnante tufillo apoKalíptico. Hay una cierta y desagradable virulencia narcisista en sus líneas, un imaginario de un país avanzando a una agricultura sin agricultores. He tratado de no caer en una visión de una globalización satánica en su versión dirigida por el tecno-agro-business; semillas del Mal y modelos suicidas de territorios devastados, conurbanos plenos de sicarios y enfermedad congénita. No es necesario suscribir a tales temores para ejercer la duda cartesiana y el pensamiento crítico. Pero resulta imperioso destruir los tranquilizadores lugares comunes de las negaciones de la época. Algunas de aquellas tonalidades puedan provocar que, simplemente, se cambie de canal, se haga clic, y una página con tetas y gritos de Tinelli nos proporcione la dosis de escapismo necesario para la vida sana. Posiblemente no hayamos aprendido a comunicar nuestras verdades terribles. Sucede que desde hace mucho tiempo no hacemos más que escapar hasta que el reviente se vuelve forzoso.

Salir de este pozo requiere más de sangre de artistas que de nostálgicos, es decir, historiadores y afines. La continúa remisión a un pasado mejor sepulta el presente. Es la forma miserable que tienen algunos setentistas de aparato universitario de diseminar sus pasiones tristes en cada micrófono, espacio de televisión, columna de diario, donde puedan derramar la añoranza de sus derrotas, de sus dolores reconvertidos en moralismo crítico-pequeño burgués. Constituyen el odio al presente y condensan todo el ánimo resentido de los argentinos. Por eso, se los acredita y respeta como “intelectuales serios”. Por eso, para explicar cualquier hecho del presente, desde las tasas de accidentes de tránsito al paco, desde la música electrónica al blog, del zapping a la Feria del Libro, necesitan, más allá de la verdad, de LA DICTADURA. En el fondo, en el rincón más oscuro de la política de sus deseos, la atesoran, la cobijan, la miman: les permite denigrarlo todo, devaluarlo todo, llenar de culpa y de ideales a los más jóvenes, situar allí el altar de sus tiempos vitales, momificar esas efervescencias, resituarlas en un presente al que llaman decadente y emerger con el manto de la Justicia: todos tristes, reinan con la fuerza del púlpito. A esto le llaman “pensar”.

No nos dejemos engañar con aparentes imprevisiones. No se trata de una “ausencia de política agropecuaria” sino de la eficacia selectiva de un tipo de política y de sus alianzas de poder que no requieren sino, provisionalmente, de la mejora relativa de la sociedad argentina en su conjunto. El gobierno no solo debe vencer a determinados intereses dominantes e históricos del mundo rural: deberá vencer y superar, en sí mismo y en la sociedad, ese corto plazo instaurado por el terror y la rifa del país. No es una empresa irrealizable sino el precio de un poder verdadero. Como diría Juan Bialet Massé(20): “Esto es de la ley del patriotismo, y todos deben tender á darle lo que le corresponde”.

Notas:
1 ¿Se entiende queridos lectores? Lo que destruye al suelo no es la soja sino el monocultivo, la saturación resultado del proceso de monocultivo mismo. Por supuesto, la soja agrava, incluso aún más la situación por las malezas que ella misma genera y por el uso abusivo de agrotóxicos.
2 No me refiero al apoyo explícito de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo sino al discurso de los derechos humanos como estrategia de legitimidad del discurso político oficial.
3 Sobre la empresa francesa Alstom que logró vender al Gobierno el Tren Bala, cuestionada en Brasil, México: Ver “Un bala cargado de valijas” Critica Digital; 13 de mayo de 2008. También la entrevista a Claudio Lozano “El tren bala es un disparate” en http://www.humanobsas.wordpress.com
4 Durante el 2007 se repartieron en subsidios $ 40 millones diarios, fueron desembolsos para energía, trasporte, alimentos en un total de $ 14.626,2 millones.
5 “Tierno falansterio de leyenda que vendría con la enmarañada madeja de los atributos de una movilización socialmente elocuente y una sensibilidad, entre mate y mate, de neoderechas transgénicas” “Asambleas por televisión” por Horacio González; Página 12, Martes 13 de mayo de 2008.
6 Situación similar, entre otras, por ejemplo, en 1914-1930, entre proteccionistas y librecambistas. Una vez finalizada la primera guerra mundial, se reanuda el comercio con Europa sin política alguna de protección a las muy incipientes empresas en el límite de lo artesanal. La protección que supone la guerra (por descenso de importaciones de bienes de capital extranjero) no se tradujo en ninguna política en apoyo a la industria local. ¿Por qué? La clase dirigente, defensora del librecambio, exponían sus “estratégicos” métodos indirectos: Los productos manufacturados los importamos porque hacerlos acá es muy caro, las necesidades de consumo se cubrirán indefinidamente porque la producción agropecuaria genera amplios saldos suficientes, llueve de divisas, y de entrada de capitales extranjeros, además el sector industrial es ineficiente. Hoy se podría traducir: China, India, no paran de crecer, sembremos más soja, no toquemos un centavo las retenciones porque son el motor de la lluvia de divisas, las PyMES son parasitarias e ineficientes (VER “El país vive un nuevo boom de los artículos importados: el ingreso es impulsado por la inflación local y la demanda de los turistas” en La Nación; Lunes 3 de marzo de 2008) En aquella época existían, como hoy sobran, análisis de economistas que batallaron contra esos sentidos y lógicas de corto plazo. Alejandro Bunge señalaba el agotamiento de las fuentes de crecimiento agropecuario, cierto techo en la producción de la Pampa húmeda, la demanda de una creciente urbanización. Cualquier debate de protección arancelaria era excesivo para las elites dominantes.
Este debate hoy vuelve a insistir y el hecho político de que quien lo plantee, hasta hoy con firmeza, sea el propio gobierno nacional reabre no solo la perspectiva de una historia que muchos han querido reducir a polvo, hace inevitable la pregunta y el debate, durante años clausurado por el campo que queremos, sino que fuerza a muchos segmentos de la población a una opinión pública crecientemente rabiosa con emparches circunstanciales que no les aseguran ningún horizonte ni proyección como individuos.
7 Ver “Entre piernas de poder” por Leonardo Sai en este blog.
8 Ver “El palacio de Cristal” por Peter Sloterdijk.
9 Ver novela “Choripán Social” en http://www.choripanvirtual.blogspot.com
10 Sindicalismo y Peronismo: los comienzos de un vínculo perdurable; Hugo del Campo; CLACSO; 1983.
11 China deja de producir soja, entre otras razones por el deterioro de sus propios suelos, para pasar a demandar al mundo este poroto.
12 Ver “Los guardianes de Cargill” por Raúl Dellatorre; Página 12; Martes 13 de mayo de 2008.
13 Miguel A. Altieri y Walter A. Pengue “La soja transgénica en América Latina: una maquinaria de hambre, deforestación y devastación socioecológica”.
14 En 2001 Pergamino tenía menos de cien mil habitantes, de los cuales treinta y tres mil estaban desocupados. Seis años después hay solo cinco mil doscientas personas desocupadas. De las 300.000 hectáreas de campo, 200 mil están dedicadas a la agricultura: los pools sojeros imponen el alquiler de tierras y los chacareros migran a la ciudad. Una hectárea de uso exclusivo ya cuesta 15 mil dólares. Comprar 300 hectáreas en Pergamino equivale a hacerse con 4.500.000 dólares. Esto es hoy un pequeño productor que vende sus 300 hectáreas, labradas con el sudor de su frente, con el dolor de sus manos, y toda la patética tristeza del proletario de “Germinal”.
15 La tesis de Jorge Sábato puede sintetizarse así: Durante el período 1880-1914, los grandes terratenientes fueron clase dominante no solo porque dominaron ese elemento sino porque, hábilmente, dispusieron la acumulación de excedentes (carácter burgués combinando con el dominio oligárquico) en un conjunto de actividades económicas rentable, esto es, actividades comerciales y financieras, mutando y adaptándose, rápida y estratégicamente, a relaciones de poder que les permitieron adquirir preponderancia sobre esa base material, articulando sus intereses con la clase dominante extranjera (la impulsora y fuerza real de las modificaciones de la economía y sociedad) constituyéndose como clase dominante local. En la genealogía del poder de esta clase dominante no se encuentra una apuesta única sino la pericia para jugar con varias fuentes de acumulación simultáneas (comercio interno, exterior, finanzas, contrabando, explotación, administración de la tierra) siendo esta destreza, esta flexibilidad (no quedan pegados a emprendimiento alguno, no se trata de una mentalidad tradicional y conservadora sino de una mentalidad propiamente empresarial y capitalista que apuesta al corto plazo y a la contingencia de la demanda externa) la eficacia misma que estancó, frenó, tiempo después, el desarrollo capitalista global de la economía argentina. La cuestión no fue, entonces, el estancamiento del desarrollo capitalista (ese que no nos permitió ser hoy Canadá, etc) por pautas económicas pre capitalistas sino el estancamiento de toda la economía por la lógica interna del capitalismo dependiente periférico. En suma: en el comportamiento de esta clase dominante se halla la clave de la vigorosa transformación de la sociedad argentina y su posterior deterioro no porque hayan sido “anormalmente capitalistas” menos “pre capitalistas” sino, justamente, por haber sido ejecutores ilustres de una férrea racionalidad instrumental.
16 Ver “El precio en alza de los alimentos”; La Nación; Domingo 13 de abril de 2008.
17 Ver; “El país devastado por los señores de la Soja” en “El libro de los editoriales”; por Jorge Rulli. Corregidor; 2008.
18 Tecnología de alteración genética de las semillas, pesticidas, semillas resistentes a los mismos.
19 Ver “Cada vez más productores argentinos van sembrar soja a Uruguay”; en “va a estar bueno Uruguay” http://www.humanobsas.wordpress.com
20 Juan Bialet Massé; Informe sobre el estado de la clase obrera; Tomo II; Hyspamerica; 1985.

Consultas:
Altieri, Miguel A., Pengue Walter A.: La saja transgénica en América Latina, ecoportal.net Marzo 2008.
Cadabón, Daniel: Sobre soja, sojeros, golpistas y chacareros. Argenpress. Abril 2008.
Días Roner, Lucía: Las nuevas tecnologías: el caso de la soja. ”Documentos del Centro Interdisciplinario de Estudios Agrarios (CIEA)” N*¨2, IIHES FCE, UBA, Buenos Aires, Diciembre 2003
Días Roner, Lucía: Una Aproximación al marco legal pertinente a los productos de la biotecnología agropecuaria. ”Documentos del Centro Interdisciplinario de Estudios Agrarios (CIEA)” N*¨2, IIHES FCE, UBA, Buenos Aires, Diciembre 2004
Lozano, Claudio: Replantear el modelo sojero, Humano Buenos Aires. Marzo 2008
Navarro, Roberto: Más soja y muchos menos alimentos. Página 12, domingo 8 de abril de 2008
Sejenovich, Hendel, Grinberg: Efectos del Monocultivo. Humano Buenos Aires. Marzo 2008
Semino, Stella; Joensen, Lilian; Wijnstra, Els; Grupo de Reflexión Rural Argentina: Entre Ríos, Propuestas Insostenibles: producción de materia prima para las futuras plantas agro-combustibles. Junio 2007.
Rulli; Jorge; El libro de los editoriales; Corregidor; 2008.
Le Mond Diplomatique; Argentina Vs Multinacionales; Abril 2006.
Neoliberalismo y sectores dominantes; Eduardo Basualdo y Enrique Arceo; CLACSO.
Sábato; Jorge; La clase dominante en la Argentina contemporánea: Formación y características; 1983.
Basualdo; Eduardo; Estudios de historia económica Argentina: Desde mediado del siglo XX a la actualidad; Siglo XXI; 2006
James; Daniel; Resistencia e integración; Sudamericana; 1990.
Rapoport; Mario; Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2000); Ediciones Macchi.
Khavisse; Miguel; Aspiazu; Daniel; Basualdo; Eduardo: El nuevo poder económico en la Argentina de los años 80; Edición definitiva; Siglo XXI; 2004.

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