Brutos sin fuerza


Por Leonardo Sai

“El modo de renovarlas (las instituciones) es, como se ha dicho, llevarlas a sus orígenes, porque todos los orígenes de las sectas, de las repúblicas y de los reinos deben tener cierta bondad, por la cual retomarán su primera reputación y su primer crecimiento. Y como en el proceso del tiempo esa bondad se corrompe, si no sucede algo que las lleve de nuevo al límite, necesariamente ese cuerpo muere”

Discursos sobre la primera década de Tito Livio

Maquiavelo

Ante todo: ¡Sed sinceros con vosotros mismos! ¡No hagáis pose de respeto y equilibrio interpretativo cuando todo en vuestro corazón escupe ponzoña de la más baja!

Platón explica cómo se edifica una ciudad. Afirma que es una tarea que debe ser encomendada a reyes-tejedores. El tejer es cadena y trama. La cadena es elemento masculino, la trama, femenino. La cadena es vertical, tendido de un hilo muy tenso, suspendido por pesos cruzados con tipos de encaje comparable a los testículos. En la literatura órficamitos quiere decir “cadena” “esperma”, el mitos es macho. Pero la trama es femenina, transversal, donde todo el tejido consiste en crear un tramado asociando esos elementos opuestos. El Rey es tejedor porque los hombres que debe unir, en una comunidad, están compuestos por quienes están del lado de la andreia, los enérgicos y violentos y, por otro lado, los que están del lado de la sophrosyne, los débiles, los atemperados. Enlazar lo igual con lo mismo equivale a derrota. La educación, la paideia, consiste en ir en el sentido de laandreia y en el de la sophrosyne. Con la cadena hay que armar un tejido para que lo contrario sea unido y se presente como trama única. Reunión de lo que no cesa de dispersarse, solidez es el fruto a partir de lo heterogéneo, elementos de una intensidad.

Hay quienes nunca integran ningún tejido de nada. Son esporádicos, no quieren responsabilidades, les pesa demasiado la sociedad. Viven de la ruptura y van de ruptura en ruptura. Pueden ser trotskistas, nihilistas, marxistas, anarquistas: es una misma pasión. Hay dos formas de relacionarse con la política desde el psiquismo: quienes apuestan por el lazo social y la necesidad de volver a anudar los hilos de un tejido que los incluye y quienes apuestan por la discontinuidad. La muerte de Néstor Kirchner, a más de dos meses, se dirime entre una conciencia que comprende el ser del retorno como necesidad de la subjetividad de hacer presente sus raíces y una conciencia utilitaria e inmediata. La plaza de Mayo no se llenó porque los convoca la tele sino porque lo profundo de la historia reacciona subjetivamente. ¿Qué es lo que nos dicen los brutos opinólogos sin otra fuerza que el desprecio publicado como consumo?

Que se trataba de un tipo que acumuló mucho dinero, glaciares, paranoia; que en su batalla contra el monopolio se armó de periodistas mercenarios de bajo calibre argumental; que la comparsa le tira agua bendita y lo quiere volver un Che; que no es un revolucionario de nada sino un hombre de negocios, un animal político, un Maquiavelo patagónico festejado con Malbec por una burguesía de estado en Puerto Madero… El primer seducido por la dominación es el esclavo, su lengua segrega envidia cuando nos recuerda la sonrisa a gusto del poder.

¿Acaso esgrimen una concienzuda crítica a la economía política del modelo productivista? ¿Acaso nos hablan con algún argumento más o menos sólido de otra política que ponga en jaque los límites del reformismo? ¿Acaso nos ilustran con alguna idea que permita vislumbrar una conducción no burguesa de la sociedad? Que el kirchnerismo tiene su menemismo bien adentro, bien incorporado, no cabe ninguna duda. Que Néstor Kirchner tiene el peso suficiente de una diferencia específica en la política argentina: hace falta mucho más que “periodismo de opinión” para saber tasarla (interpretarla).

En política la ideología más débil se llama anarquismo. El anarquismo es una ideología anacrónica, ya en los tiempos de Marx. El anarquismo brilla en la ética del individuo rebelde y es indigencia en el pensamiento: jamás entendió de lo que trata el concepto de mercancía. Los mamotretos de Proudhon y Bakunin exponen, groseramente, cómo el primero se hacía con jerga del idealismo alemán una ensalada que solo probaba su desconocimiento de la economía política del capital; el segundo, en su panfleto, filosóficamente fofo, sobre “Dios y el Estado”, tampoco concibió cuál es la esencia del materialismo moderno o del pensamiento dialéctico. Además, ni el anarquismo ni el socialismo expresan, históricamente, la lucha de clases en el país, menos en la Argentina anterior al peronismo: la historia del peronismo es la historia del ingreso de la clase obrera como sujeto de un Estado Nacional, nacimiento real de la lucha de clases, condición de posibilidad de esa dialéctica, antes clausurada mediante el estricto fusilamiento. Quienes afirman lo contrario suscitan la risa de Discépolo y el bostezo del pueblo argentino.

El 17 de Octubre es el único mito vivo y convocante de nuestra sociedad; nuestro pobre individualismo no tiene otra cosa[1]. Latrascendencia de ese hecho social fundante es movimiento, retorno, traspaso: la Plaza de Kirchner se religa con esa trascendencia desde el fondo de la subjetividad. No es una construcción de la tele, no es un mito construido por el marketing de empresarios productores de “tanquetas”: es el hambre de conciencia religiosa que reclama una sociedad que reconoce la necesidad de una trama y una cadena para vivir y para pensar su concepto de libertad.

La interpretación de las cosas que pasan en el mundo y en la vida proviene, por supuesto, de una cierta distancia, o de una aproximación correcta, que la sabiduría personal de cada uno suscita en el mirar, observar, buscar, aquello que se abre al pensar cuando lo que golpea, suena, rechina y llama es el sentido: ¿cómo no abrirle la puerta a ese desesperado mendigo que clama por reconocimiento? Las cosas del mundo tiene el sentido que les damos. El sentido no es una mentira, ni una ficción, ni una construcción: es el destino de la diferencia. ¿Dejaremos que la conciencia indiferente y vulgar, la brutalidad de la impotencia, clausure con pereza y descreimiento la trama de lo porvenir?

Siempre es precioso abrir cuando lo que golpea sobrepasa nuestro pequeño narcisismo: ¿quién sabe si ese desesperado mendigo es un súbito fogonazo que nos convoca, una vez más, a lo imposible?

Referencia:

1-  Fuerza Bruta por Esteban Schmitd. Revista Rolling Stone.


[1] “La tierra”, por supuesto, no es una trascendencia sino una poderosarenta.

MODIFICADO :Enero 10th, 2011

Para bajar en PDF aquí: brutos sin fuerza

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