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La moneda brasileña, en su valor más alto en décadas: ¿se sostiene o se devalúa?

 

El futuro del real tiene en vilo a los empresarios argentinos. No es para menos. Lo que suceda con su cotización es clave para la salud del “Made in Argentina”. Expertos analizan el presente del tipo de cambio en Brasil y todas las claves para anticipar sus posibles movimientos

Cuando Brasil estornuda, la Argentina se resfría. Este fenómeno es inevitable cuando el “hermano mayor” tiene un PBI cuatro veces superior, o cuando hay sectores, como el automotriz, cuyas exportaciones dependen en un 90% de la demanda de esa economía.
Una poderosa prueba de este fenómeno “causa-efecto” que envuelve al tipo de cambio pudo verse plasmado en la megadevaluación de Brasil de 1998: por ese movimiento simple pero contundente del real, automáticamente, más de 30 empresas del sector autopartista cerraron sus persianas en la Argentina y concentraron sus negocios en el país vecino.

“Hoy, si tuviera lugar una devaluación, aunque más no sea para que la moneda alcance el valor de equilibrio, del orden de los 2,30 reales por dólar, los empresarios argentinos lo vivirían como una verdadera catástrofe”, graficó Gustavo Segre, CEO de la consultora Center Group y especialista en el mercado brasileño.

Sucede que, el consenso entre los analistas es que la delgada línea roja para el “Made in Argentina” -es decir, el punto por sobre el cual las empresas nacionales tendrían serios problemas para exportar a ese país, o para competir en el propio mercado interno frente a artículos “verdeamarelhos”-, es de 2,10 reales por billete verde, superior a los 1,76 actuales.

No hay dudas de que las exportaciones argentinas de bienes industriales -que ya se ven lastimadas por la fuerte pérdida de competitividad que supone una tasa de inflación superior al 20%, con un dólar que se mueve a cuentagotas- sufrirían un duro golpe en caso de que la moneda brasileña se abarate frente al dólar.

Y la razón de la “obsesión” que muchos industriales muestran por el futuro del tipo de cambio en la tierra de Luiz Inácio Lula da Silva, es la fuerte “brasildependencia” que exhiben las ventas de la Argentina.

No es para menos, según el IERAL, la participación de Brasil en las exportaciones de productos industriales con sello nacional, alcanzará este año el 50%.

Nunca antes se había registrado tal nivel. Es más, hace apenas seis años, el market share del país vecino en las ventas al mundo de bienes manufacturados localmente apenas alcanzaba el 26%.

En este contexto, el efecto “aspiradora” que ejerce la economía brasileña hoy es una clara bendición para los hombres de negocios de la Argentina.

Pero también es cierto que un drástico cambio de escenario en el plano cambiario significaría que quede un tendal de empresas argentinas en el camino.

Así es como, en plena cuenta regresiva de las elecciones presidenciales que definirán el nombre y el modelo que suceda a la gestión de Lula, el debate sobre el futuro del tipo de cambio del país vecino adquiere un protagonismo central y cada vez más relevante en la Argentina.

Dónde está parado el real hoy
Antes de analizar hacia dónde va la moneda brasileña, es vital observar la foto actual y rebobinar la película. De allí se obtiene un dato claro: el real está caro. Muy caro.

En el marco de un seminario organizado por la Cámara de Comercio Argentino-Brasileña y la consultora Center Group, el economista Marcelo Renda, fue contundente: “Nunca antes la moneda había estado tan apreciada”.

Según un relevamiento presentado por el experto, el tipo de cambio real de Brasil –a precios actuales- es el más bajo de una serie histórica iniciada en 1980.

En concreto, se ubica 47% por debajo –es decir, menos competitivo- de los niveles vigentes en los momentos previos a la devaluación del real –diciembre de 1998- y resulta 43% inferior –también menos competitivo- al del promedio del Plan Real.

Históricamente, podemos decir que es un tipo de cambio, valuado a precios de hoy, muy poco competitivo”, recalcó el experto.

En este contexto, si la moneda está apreciada, resulta clave analizar cuál sería entonces su valor de equilibrio que garantice el crecimiento y, además, permita mantener la balanza de pagos en orden.

Si se observa un índice de moda de los últimos años, como es el Big Mac, elaborado por la prestigiosa revista The Economist, se obtiene que el real está sobrevaluado con respecto al dólar en alrededor de un 33%, dado que el precio de la hamburguesa en el país vecino es de casi u$s5 versus los u$s3,73 que tiene en el mercado de referencia, Estados Unidos.

“Esto significa que Brasil es el cuarto país más caro del mundo, sobre un total de 120 países y que el tipo de cambio de equilibrio debería ser de 2,34 reales por dólar”, explicó Renda.

¿Puede “funcionar” hoy Brasil de esta manera?
El reclamo de los empresarios brasileños –básicamente de la poderosa Federación de Industrias de San Pablo, que tiene una maquinaria del lobby completamente aceitada-, es una carga histórica con la que deben lidiar los políticos del país vecino.

Allí, uno de los ejes del debate pasa por si el modelo económico de todo Brasil es viable con este nivel de tipo de cambio. Es decir, cuánto tiempo más puede moverse la locomotora brasileña sin resignar crecimiento ni creación de empleos.

Como contrapartida, visto desde esta orilla, la gran pregunta es cuánto tiempo más de “oxígeno” tiene aún el colchón de competitividad para los empresarios argentinos, teniendo en cuenta que hoy 5 de cada 10 dólares que se exportan tienen como destino a Brasil.

“Al ver todos los indicadores, podemos decir que el real está efectivamente muy caro. En la experiencia diaria, ¿es sustentable esto?”, disparó Renda.

Acto seguido, afirmó que en Brasil todo confluye para que el real se mantenga en esos valores.

En otras palabras, afirmó que el fantasma de una devaluación brusca, es una hipótesis improbable.

En este contexto, Pablo Rojo, director de Río Bravo Inversiones, aseguró a iProfesional.comque “durante el próximo año y medio, al menos, vamos a ver un real estable, incluso, no descartamos una nueva apreciación”.

“Hay numerosos elementos que juegan a favor y que confluyen para que no haya una devaluación y que incluso tengamos un real más caro, tal vez levemente, pero más caro al fin”, disparó Rojo para tranquilidad de los empresarios argentinos.

Por su parte, Mauricio Claverí, economista de Abeceb.com, sostuvo que “cuando se miran las proyecciones internas, los movimientos en el tipo de cambio que pueden preverse son mínimas, hablamos de centavos. De manera que se puede esperar que se mantengan las condiciones vigentes”.

En este contexto, el experto descartó que la Argentina, de la noche a la mañana, se “despierte” con la novedad de una brusca devaluación del real, como ocurrió hace más de diez años: “Es un Brasil distinto, un país muy diferente. La del pasado sí era una economía del tercer mundo, típica de la región. Sin embargo, hoy hay mayor responsabilidad fiscal, hay más criterio ante la inflación. Brasil, en este plano, es uno de los mejores alumnos. Por lo tanto, no se vislumbran volantazos”.

Las razones que tienen en cuenta los expertos para sacar estas conclusiones son las siguientes:

1-Fluyen los capitales
Según Renda, hay tres variables a tener en cuenta:

Por un lado, el superávit comercial. A medida que se fue encareciendo el real y, por ende, la economía perdió competitividad, el saldo de la balanza se achicó sistemáticamente desde la caída de Lehman Brothers. Así, pasó de rozar los u$s50.000 millones a ubicarse en 2009 cerca de los u$s24.000 millones.

Según Renda, “el segundo dato clave para ver si este modelo es viables es el saldo de la cuenta corriente, después del pago de intereses de deuda. Y lo cierto es que actualmente tiene un rojo importantísimo, de u$s36.000 millones y, para el resto del año, se espera que el déficit alcance los u$s58.000 millones”.

Este es un dato fundamental, ya que uno de los criterios para analizar la viabilidad del tipo de cambio es, justamente, el saldo de la cuenta corriente. Como este déficit no es sostenible a largo plazo, los expertos lo toman como un claro factor “pro devaluación”.

¿Y qué es lo que ocurre en Brasil? La historia no está completa sin la tercera pata del modelo: la cuenta de capital. Es decir, cuánto dinero ingresa a la economía brasileña.

Y la realidad es que, según Renda, “Brasil tiene un saldo enorme: en los últimos doce meses ingresaron u$s93.000 millones netos, que compensan holgadamente el rojo de u$s36.000 millones. Esto permiten mantener muy firmes las reservas y sostienen al real”.

En otras palabras: el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos está creciendo a ritmo sostenido (2,9% del PIB), pero el mismo es financiado gracias al enorme ingreso de capitales.

De este modo, el experto aseguró que “Brasil no tiene problemas en el corto y mediano plazo porque ingresa mucho dinero”. Por lo tanto, no hay una tendencia que muestre una devaluación inminente por este frente.

”Esta no es una buena noticia para el exportador brasileño y sí para la Argentina. Con una economía tan consistente y una entrada de capitales tan grande, va a ser muy difícil que Brasil pueda devaluar”, destacó Claverí.

2- Las empresas miran hacia el interior
Otro factor determinante para comprender con cuánto margen cuenta el actual gobierno brasileño y el próximo para sostener el real en estos valores, sin costos políticos, está en el presente y futuro de la actividad industrial.

Lo cierto es que, según Segre, “hoy las empresas brasileñas están más motivadas en volcar su producción en el mercado local que a exportar”.

El mercado interno es una verdadera aspiradora. El consumo privado es, lejos, el mayor motor de la economía brasileña”, recalcó el analista, quien agregó que “esto explica cómo el país sigue creciendo y avanzando con un dólar a 1,76 reales”.

Para ilustrar este fenómeno, Segre explicó que “en Brasil se está dando lo que sucedía en la Argentina durante la convertibilidad: no hay ninguna proyección de recibir más dinero por exportaciones en función al tipo de cambio. Por lo tanto, el incentivo mayor es el mercado interno”.

Así, mientras que las 500 mayores compañías brasileñas hace seis años eran responsables de casi 25% de las ventas al mundo de ese país, hoy ese valor llega al 19%, es decir, “apuestan a vender fronteras adentro”.

Además, Segre destacó que la preocupación de este gobierno y el próximo, sea cual fuese su “color”, va a ser, en gran medida, seguir priorizando el consumo doméstico. Sucede que, una devaluación para beneficiar a los exportadores iría en contra de esa política, ya que un real barato sería sinónimo de pérdida de poder adquisitivo.

Además, el experto recordó que “hoy hay 30 millones de personas que no están dentro del circuito del consumo, pero unas 14 millones hasta el 2014 van a dejar de ser pobres. Además, en ese período, un total de 36 millones de personas van a subir de clase. Esto es más consumo y más producción”.

3- El perfil del posible futuro gobierno
Otra de las claves es el resultado de las próximas elecciones, que tendrán lugar el 3 de octubre.

Las tendencias son claras: Dilma Rousseff, la candidata de Lula, nunca se expresó en forma directa sobre el tipo de cambio. En cambio, su rival, José Serra, tiene un perfil más proclive a las exigencias de los industriales paulistas.

Sin embargo, hay dos factores a tener en cuenta: según informó Europa Press, Rousseff, mantuvo su ventaja sobre el opositor José Serra en la última encuesta de Ibope sobre intención de voto, a menos de dos meses de la primera ronda de las elecciones.

Rousseff cuenta con un 39 por ciento de la intención de voto, mientras que Serra posee un 34 por ciento.

“La candidata de Lula tiene todas las probabilidades de ganar en primera vuelta. Esto refuerza la tranquilidad en el plano cambiario, no hay dudas”, disparó Segre.

Por su parte, Rojo destacó que “los empresarios argentinos podrían ser un poco pesimistas si gana Serra, que estaría más tentado a forzar una baja de la moneda. No sería el caso de Rousseff, ya que es muy clara en su política de que un real fuerte mantiene altos los salarios y el poder de compra”.

De cualquier manera, para Claverí, el resultado hasta podría llegar a ser anecdótico: “Brasil entró en un sendero donde los candidatos no generan incertidumbre. No va a haber cambios drásticos de modelo. Es un país más maduro, insertado en el mercado global. Habrá correcciones, pero no volantazos”.

4-El tipo de cambio, como “ancla”
La estrategia de tomar al dólar de “rehén” para no fogonear los precios es una marca registrada de la política monetaria argentina del último año.

Sin embargo, el dólar como ancla de la inflación no es patrimonio exclusivo de este país. En Brasil también es una pata fundamental de la visión del Gobierno.

“Toda la política está centrada en cuidar la inflación. Diríamos que es uno de los objetivos excluyentes, incluso, por encima del crecimiento. La inflación para este año va a ser del 5,5%. Para que no se acelere, por un lado, aumentaron la tasa de interés y, por otra parte, decidieron no devaluar”, destacó Segre.

En la misma línea, Claverí recalcó que “en Brasil están muy preocupados por el tema inflacionario. No se prevé que pueda haber movimientos bruscos de la moneda. Esto sin dudas complicaría a los sectores que dependen del mercado interno. Y hoy la economía gira en torno al consumo”.

Qué estima el mercado
En este contexto, las proyecciones de los expertos marcan que hay “real barato” por lo menos hasta fines de 2011.

Segre destacó que “el panorama es tranquilo para la cotización de acá al próximo año. Nuestras previsiones marcan que, de los actuales 1,76, avanzará unos 6 centavos hacia fines de 2010. Esto se daría básicamente porque muchas empresas estarán girando dólares al exterior y va a haber una demanda de divisas superior a la actual”.

Al analizar las proyecciones que publica el Banco Central de Brasil, que recopila las estimaciones del mercado, se prevé un dólar “clavado” en el valor actual y un avance de apenas 4 centavos para el año próximo.

Por su parte, un relevamiento de Bloomberg arroja un dólar a 1,80 reales para diciembre de 2010 y una contracción hacia los 1,75 reales por billete verde para el año próximo.

Por último, la cotización en los mercados a futuro dan cuenta de un valor por encima de lo que marcan los expertos: el valor fijado para dentro de 12 meses es de 1,96 reales por dólar.

De cualquier manera, los analistas no prevén que el escenario permita una devaluación que lleve el tipo de cambio a una relación más allá de los 2 reales por billete verde. De este modo, estiman que no habrá grandes frentes de tormenta para las empresas argentinas.

Sin embargo, las complicaciones surgen de la propia situación económica en el plano doméstico.

“A las empresas argentinas que le venden a Brasil les preocupan dos cosas: la fuerte competitividad que ganaron los vecinos y lo que suceda con la inflación y el dólar en la Argentina”, sostuvo Claverí.

“Todavía tenemos una paridad peso-real que nos favorece. Es difícil que los industriales se quejen en este momento. Pero esta ventaja se está perdiendo y es probable que en los próximos meses los industriales empiecen a protestar con fuerza”, recalcó.

De este modo, más allá de la evolución de la moneda brasileña, el fantasma que está generando temor en las compañías argentinas se encuentra puertas adentro. Pero más que un espectro, es una realidad, marcada por una inflación y mejoras salariales por encima del 25% para este año y un billete verde que todavía no despierta de su letargo.

Juan Diego Wasilevsky

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Para ilustrar este fenómeno, Segre explicó que “en Brasil se está dando lo que sucedía en la Argentina durante la convertibilidad: no hay ninguna proyección de recibir más dinero por exportaciones en función al tipo de cambio. Por lo tanto, el incentivo mayor es el mercado interno”.

Así, mientras que las 500 mayores compañías brasileñas hace seis años eran responsables de casi 25% de las ventas al mundo de ese país, hoy ese valor llega al 19%, es decir, “apuestan a vender fronteras adentro”.

Además, Segre destacó que la preocupación de este gobierno y el próximo, sea cual fuese su “color”, va a ser, en gran medida, seguir priorizando el consumo doméstico. Sucede que, una devaluación para beneficiar a los exportadores iría en contra de esa política, ya que un real barato sería sinónimo de pérdida de poder adquisitivo.

Además, el experto recordó que “hoy hay 30 millones de personas que no están dentro del circuito del consumo, pero unas 14 millones hasta el 2014 van a dejar de ser pobres. Además, en ese período, un total de 36 millones de personas van a subir de clase. Esto es más consumo y más producción”.

3- El perfil del posible futuro gobierno
Otra de las claves es el resultado de las próximas elecciones, que tendrán lugar el 3 de octubre.

Las tendencias son claras: Dilma Rousseff, la candidata de Lula, nunca se expresó en forma directa sobre el tipo de cambio. En cambio, su rival, José Serra, tiene un perfil más proclive a las exigencias de los industriales paulistas.

Sin embargo, hay dos factores a tener en cuenta: según informó Europa Press, Rousseff, mantuvo su ventaja sobre el opositor José Serra en la última encuesta de Ibope sobre intención de voto, a menos de dos meses de la primera ronda de las elecciones.

Rousseff cuenta con un 39 por ciento de la intención de voto, mientras que Serra posee un 34 por ciento.

“La candidata de Lula tiene todas las probabilidades de ganar en primera vuelta. Esto refuerza la tranquilidad en el plano cambiario, no hay dudas”, disparó Segre.

Por su parte, Rojo destacó que “los empresarios argentinos podrían ser un poco pesimistas si gana Serra, que estaría más tentado a forzar una baja de la moneda. No sería el caso de Rousseff, ya que es muy clara en su política de que un real fuerte mantiene altos los salarios y el poder de compra”.

De cualquier manera, para Claverí, el resultado hasta podría llegar a ser anecdótico: “Brasil entró en un sendero donde los candidatos no generan incertidumbre. No va a haber cambios drásticos de modelo. Es un país más maduro, insertado en el mercado global. Habrá correcciones, pero no volantazos”.

4-El tipo de cambio, como “ancla”
La estrategia de tomar al dólar de “rehén” para no fogonear los precios es una marca registrada de la política monetaria argentina del último año.

Sin embargo, el dólar como ancla de la inflación no es patrimonio exclusivo de este país. En Brasil también es una pata fundamental de la visión del Gobierno.

“Toda la política está centrada en cuidar la inflación. Diríamos que es uno de los objetivos excluyentes, incluso, por encima del crecimiento. La inflación para este año va a ser del 5,5%. Para que no se acelere, por un lado, aumentaron la tasa de interés y, por otra parte, decidieron no devaluar”, destacó Segre.

En la misma línea, Claverí recalcó que “en Brasil están muy preocupados por el tema inflacionario. No se prevé que pueda haber movimientos bruscos de la moneda. Esto sin dudas complicaría a los sectores que dependen del mercado interno. Y hoy la economía gira en torno al consumo”.

Qué estima el mercado
En este contexto, las proyecciones de los expertos marcan que hay “real barato” por lo menos hasta fines de 2011.

Segre destacó que “el panorama es tranquilo para la cotización de acá al próximo año. Nuestras previsiones marcan que, de los actuales 1,76, avanzará unos 6 centavos hacia fines de 2010. Esto se daría básicamente porque muchas empresas estarán girando dólares al exterior y va a haber una demanda de divisas superior a la actual”.

Al analizar las proyecciones que publica el Banco Central de Brasil, que recopila las estimaciones del mercado, se prevé un dólar “clavado” en el valor actual y un avance de apenas 4 centavos para el año próximo.

Por su parte, un relevamiento de Bloomberg arroja un dólar a 1,80 reales para diciembre de 2010 y una contracción hacia los 1,75 reales por billete verde para el año próximo.

Por último, la cotización en los mercados a futuro dan cuenta de un valor por encima de lo que marcan los expertos: el valor fijado para dentro de 12 meses es de 1,96 reales por dólar.

De cualquier manera, los analistas no prevén que el escenario permita una devaluación que lleve el tipo de cambio a una relación más allá de los 2 reales por billete verde. De este modo, estiman que no habrá grandes frentes de tormenta para las empresas argentinas.

Sin embargo, las complicaciones surgen de la propia situación económica en el plano doméstico.

“A las empresas argentinas que le venden a Brasil les preocupan dos cosas: la fuerte competitividad que ganaron los vecinos y lo que suceda con la inflación y el dólar en la Argentina”, sostuvo Claverí.

“Todavía tenemos una paridad peso-real que nos favorece. Es difícil que los industriales se quejen en este momento. Pero esta ventaja se está perdiendo y es probable que en los próximos meses los industriales empiecen a protestar con fuerza”, recalcó.

De este modo, más allá de la evolución de la moneda brasileña, el fantasma que está generando temor en las compañías argentinas se encuentra puertas adentro. Pero más que un espectro, es una realidad, marcada por una inflación y mejoras salariales por encima del 25% para este año y un billete verde que todavía no despierta de su letargo.

Juan Diego Wasilevsky

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