El sistema se conserva a sí mismo


En general, en este blog no levantamos casi nada del diario argentino, pero esta nota vale la excepción.

LA CRISIS FINANCIERA Y LA VISION DE UN EXPERTO

Al rescate de los incompetentes

Rechazaron su recusación a un juez que debe decidir si lo extradita a Francia.

Por: Paul Krugman
Fuente: The New York Times. Especial para Clarín

Pregunta: ¿Qué pasa si usted pierde enormes cantidades de plata de otro? Respuesta: Recibe un gran regalo del Estado nacional. Pero el Presidente dirá algunas cosas muy duras sobre usted antes de soltar el efectivo.

¿Estoy siendo injusto? Eso espero. Pero es lo que parece estar pasando.

Quiero aclarar algo:no me refiero al plan de la administración Obama para apoyar el empleo y la producción con un gran aumento temporario del gasto nacional, que es exactamente lo que hay que hacer. Me refiero, por el contrario, a los planes de la administración relativos a un rescate del sistema bancario, planes que se están armando como un clásico ejercicio de “socialismo limón”: los contribuyentes cargan con el costo si las cosas salen mal, pero los accionistas y los ejecutivos reciben los beneficios si salen bien.

Cuando leo los comentarios recientes sobre política financiera de altos funcionarios de Obama, me siento en el túnel del tiempo, como si estuviéramos todavía en 2005, Allan Greenspan fuera el Maestro y los banqueros los héroes del capitalismo.

“Tenemos un sistema financiero que es dirigido por accionistas privados y manejado por entidades privadas y nos gustaría hacer todo lo posible por conservar ese sistema”, dice Timothy Geithner, secretario del Tesoro, mientras se apresta a meter en problemas a los contribuyentes por las pérdidas enormes de ese sistema. Por su parte, The Washington Post dice que Geithner y Lawrence Summer, el principal asesor económico de Obama, “piensan que los Estados son malos como gerentes de bancos”, en oposición seguramente a los genios del sector privado que se las ingeniaron para perder más de un billón de dólares en apenas unos años.

Ahora bien, algo hay que hacer para sacar a flote al sistema financiero. Permitir que grandes entidades financieras se desmoronen puede ser muy perjudicial para la salud de la economía. Y son muchas las entidades importantes al borde del abismo.

O sea que los bancos necesitan más capital. En épocas normales, los bancos reúnen capital vendiendo acciones a inversores extranjeros, quienes reciben a cambio una participación en la propiedad del banco. Podríamos pensar, entonces, que si los bancos en este momento no pueden reunir o no reunirán suficiente capital de inversores privados, el Estado debe hacer lo que haría el inversor privado: aportar capital a cambio de la propiedad parcial.

Pero las acciones bancarias valen hoy tan poco, que la propiedad no sería parcial: inyectar suficiente dinero de los contribuyentes para que los bancos vuelvan a ser fuertes los transformaría en empresas públicas.

Mi respuesta a eso es: ¿y qué? Si los contribuyentes pagan la dolorosa para rescatar a los bancos, ¿por qué no habrían de tener la propiedad, al menos hasta que aparezcan compradores privados? Pero la administración Obama parece estar dando millones de vueltas para evitar esta salida.

Si los informes son ciertos, el plan de rescate para los bancos contendrá dos elementos principales: la compra, por parte del Estado, de activos bancarios problemáticos y garantías sobre pérdidas relacionadas con otros activos. Las garantías serán un gran regalo para los accionistas bancarios; las compras podrían no serlo, si el precio fuera justo. Pero los precios, según The Financial Times, tal vez se basen en “modelos de valuación” antes que en los precios de mercado, lo que indica que el Estado también en este caso estaría haciendo un regalo.

Y a cambio de lo que probablemente sería un enorme subsidio para los accionistas, los contribuyentes recibirán. bueno, nada.

¿Habría límites a las remuneraciones de los ejecutivos para evitar más robos como los que enfurecieron a la gente? Obama denunció esas bonificaciones de Wall Street en su último discurso semanal. Pero según The Washington Post, “es probable que la administración se abstenga de imponer restricciones más fuertes a la remuneración de los ejecutivos en la mayoría de las empresas que reciben ayuda estatal” porque “los límites rígidos podrían disuadir a algunas empresas de pedir ayuda”. Esto indica que el discurso duro de Obama es nada más que “pour la galerie”.

Mientras tanto, la crisis no parece haber hecho demasiada mella en la cultura del exceso de Wall Street. “Digamos que soy banquero y generé U$S 30 millones. Debería recibir una parte de eso”, dijo un banquero a The New York Times. ¿Y si usted es banquero y aniquiló U$S 30.000 millones? ¡Tío Sam vení a rescatarme!

Lo que se juega acá es mucho más que la equidad, aunque eso también importa. Salvar la economía será muy caro: el plan de estímulo de U$S 800.000 millones tal vez sea sólo un anticipo. Y rescatar al sistema financiero, aunque se haga bien, costará centenares de miles de millones más. No podemos darnos el lujo de despilfarrar dinero dando grandes beneficios a los bancos y a sus ejecutivos simplemente para conservar la ilusión de la propiedad privada.

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