Brieger- Para comprender la historia de Hamas


FUENTE: BLOG DE PEDRO BRIEGUER

Esta entrevista fue realizada en 1995 y es un capítulo de mi libro “¿Guerrra Santa o Lucha política? Entrevistas y debates sobre el islam” (Ed. Biblos, 1996). A pesar del paso del tiempo es muy actual y permite entender la evolución política e ideológica del Movimiento de Resistencia Islámico (Hamas)
ENTREVISTA A ZIAD ABU AMR

“Las promesas de los grupos islámicos son parte de una
ideología que no es extraña para la gente; hablar del islam
o del islamismo es parte de la tradición popular, es algo
auténtico (…) No es un producto extraño que proviene de
Occidente con otro bagaje cultural y los prejuicios que las
ideologías foráneas suelen traer consigo. Es imposible
determinar si el movimiento islámico en Cisjordania y Gaza
puede convertir al islam en una alternativa a la OLP. Va a
depender -entre otros factores- si los movimientos islámicos
logran encender nuevamente los sentimientos y creencias
islámicas y si los palestinos van a querer darle a la
identidad islámica preeminencia por sobre la identidad
nacional (…)
Hasta que los movimientos islámicos no abracen un
programa nacionalista bien definido que responda a las
aspiraciones del pueblo palestino y subraye su derecho a la
autodeterminación y la posibilidad de tener un Estado
propio, es difícil que puedan constituirse en una
alternativa a la OLP. Esto no quita que pueda lograr mayor
apoyo popular si la OLP no logra los objetivos nacionales
que definió para sí mismo. Podemos decir que los fracasos de
la OLP llevan agua al molino de los grupos islámicos.”

Ziad Abu Amr es profesor de la universidad palestina de Bir Zeit y autor de una de las investigaciones más profundas y abar­cativas respecto de los movimientos islámicos palestinos en Cis­jordania y Gaza, los territorios ocupados por Israel desde 1967. Su libro “Islamic Fundamentalism in the West Bank and Gaza”([1]) es indispensable para comprender el desarrollo de HAMAS([2]) y la Yi­had Islámica, los dos movimientos islámicos que combaten la ocu­pación israelí e intentan desplazar a la OLP como representante del pueblo palestino.
A escasos kilómetros de la ciudad de Jerusalén, Abu Amr con­vive con los movimientos islámicos en el campus universitario de estilo norteamericano donde dicta clases. Conocida como la uni­versidad palestina más politizada, Bir Zeit suele reflejar los estados de ánimo más radicales de la población palestina; esto permite entender porqué en los últimos años los movimientos islá­micos triunfan en las elecciones para el consejo estudiantil.([3])
Si bien existe una tendencia a analizar a los movimientos islámicos otorgándole una preeminencia al aspecto teológico, Abu Amr -por el contrario- cree que lo central es la cuestión polí­tica. “A los políticos en Irán, Jordania, Egipto, Sudán o Pales­tina -dice- no les interesan demasiado las cuestiones teológicas; las cuestiones políticas son más importantes”.
Concretamente, respecto de Cisjordania y Gaza, está conven­cido de que “la adhesión a los grupos islámicos se debe a la con­tinuidad de la ocupación israelí, una amenaza a la identidad árabe y palestina”. Sin embargo, Abu Amr señala que después de comenzada la ocupación militar en 1967 los grupos islámicos se mantuvieron al margen de la resistencia armada que estuvo lide­rada por la OLP, lo que impidió que crecieran como una fuerza po­lítica activa. El punto de inflexión para el crecimiento de los grupos islámicos -dice Abu Amr- “es proporcional al debilita­miento de la OLP después de su expulsión de Jordania en 1970-71 y del Líbano en 1982.”
Hoy estos movimientos encabezan la lucha armada contra Is­rael y apelan a las mismas tácticas que utilizaba la OLP treinta años atrás, especialmente cuando atacan dentro del territorio is­raelí. Abu Amr cree que “HAMAS sabe que plantando cientos de ata­ques suicidas en el corazón de Tel Aviv no va a hacer desaparecer a Israel”. La idea -según dice- “no es liberar Palestina e im­plantar un Estado islámico, sino presionar con sus objetivos me­diatos e inmediatos que responden a un clamor legítimo respecto de lo que pasa en Jericó y Gaza y el resto de Palestina”. Entre otros factores, también cree que estas tácticas sirven “para de­bilitar la autoridad de Arafat y presionar a Israel para que tenga que conversar y negociar con HAMAS”.

PB: En estos últimos años es recurrente referirse a un nuevo fenómeno político, el resurgimiento del islam; ¿es correcto afir­mar que existe un resurgimiento del islam?

ZAA: Es un tema muy controvertido. Tanto los especialistas en el islam, como los islamistas mismos aseguran que existe un resurgimiento. Los islamistas lo llaman resurgimiento, mientras que aquellos que no son islamistas prefieren referirse al funda­mentalismo, expresión que en Occidente tiene una connotación ne­gativa. Creo que efectivamente existe un resurgimiento en dos niveles, en lo político y en lo religioso. De todas maneras, hay que prestarle más atención al aspecto político de dicho resurgi­miento. En realidad, el resurgimiento pura y exclusivamente reli­gioso no hubiera llamado la atención. Si todo quedara dentro del marco de la práctica de la religión, esto es, rezar más seguido o visitar mezquitas, no se hubiera convertido en un tema en sí. El renacimiento islámico no es un patrimonio de los islamistas, por­que los islamistas estuvieron siempre, incluso en este siglo, y el islam existe hace siglos.
Lo que llama la atención es la manera activa e intensiva por la cual se incorpora al terreno político. Por eso, cuando habla­mos del renacimiento del islam, hay que hablar del islam político y no del islam teológico aunque -por supuesto- se relaciona con los aspectos religiosos y teológicos del islam, porque los dos se retroalimentan a sí mismos.

PB: Pero en estos últimos años existe una fenómeno especial, diferente. Tal vez habría que preguntarse cuáles son las condi­ciones que llevan a que el renacimiento sea justamente ahora.

ZAA Es verdad, estamos hablando de los últimos quince o veinte años- Se puede tomar el año de 1967 como punto de partida del declive de las ideologías nacionalistas seculares para com­prender el surgimiento del islam político. Mucho depende de donde uno se sitúa para entender cuál es el punto de partida. No depende solamente de los islamistas sino también de las condicio­nes objetivas. Es posible que -como consecuencia de la derrota de las ideologías seculares, las nacionalistas y panárabes, el socialismo árabe y el marxismo- los islamistas se hayan encon­trado al frente de las batallas sin siquiera quererlo. Este es un tema muy importante porque las ideologías y las plataformas políticas que prevalecieron durante años fueron verdaderamente derrotadas. Los programas políticos, económicos y sociales de estos sectores fracasaron en su intento de dar una respuesta en cualquiera de los escenarios políticos. Tanto el socialismo árabe como el nacionalismo árabe fueron derrotados. En la esfera de lo nacional fueron vencidos repetidamente por Israel; primero al surgir el Estado de Israel en 1948 y luego al establecerse una relación de tipo neocolonial. Fracasaron al no resolver los pro­blemas económicos y sociales de sus sociedades, el desempleo, la inflación, el analfabetismo, la movilidad social y la participa­ción popular. Estamos hablando de muchos problemas que estos re­gímenes prometieron resolver cuando asumieron el poder después de lograr su independencia de las potencias coloniales. Si analiza­mos a varios de estos estados árabes, veremos que no cumplieron con sus promesas, y que los problemas crónicos quedaron sin re­solver. Este contexto -si lo miramos de un punto de vista obje­tivo- no fue creado por los islamistas. Al llegar, logran capita­lizar estos fracasos, esta realidad.
Mucha gente estaba buscando alguien que los sacara de las frustraciones, buscaba otras alternativas que no hubieran sido tratadas anteriormente, o que habían sido probadas cientos de años atrás. Las promesas de los grupos islámicos son parte de una ideología que no es extraña para la gente; hablar del islam o del islamismo es parte de la tradición popular, es algo autén­tico, porque la gente es predominantemente musulmana. No es un producto extraño que proviene de Occidente con otro bagaje cultu­ral y los prejuicios que las ideologías foráneas suelen traer consigo. Pero aparte está el factor externo, de qué manera Oc­cidente trató de sacar tajada de esta situación. Occidente creó la imagen del renacimiento islámico, del fundamentalismo islá­mico, por razones diferentes; probablemente por temor, por sospe­cha. Las raíces del temor y las sospechas son históricas. Es verdad que estas sospechas también se ven en algunos islamistas que miran hacia atrás a la época de las cruzadas o a la manera en que la tradición islámica interpreta un enfrentamiento con las ideas seculares de occidente. Por otra parte, también está la experiencia colonial, y el hecho de que los países occidentales y las sociedades occidentales ven en el islam un factor que está en contra de sus intereses. Después de abolido el colonialismo al­gunos de los nuevos regímenes nacionalistas combatieron contra la colonización occidental, pero no realizaron una verdadera ruptura con Occidente. Esto se puede ver en Argelia, Túnez, Marruecos, Jordania, Egipto, Sudán, Siria. Los nuevos líderes nunca corta­ron los vínculos con los antiguos colonizadores. Mientras las ideologías nacionalistas y socialistas -seculares ambas- de los países árabes fueron tomadas de Occidente el islam provee una al­ternativa y una visión diferente de la sociedad y del mundo.
Occidente, intencionalmente o no, de una manera u otra, le dio gran magnitud al fenómeno del renacimiento islámico o funda­mentalista, lo plantó en la conciencia de la gente y ayudó a cristalizarlo incluso en algunos musulmanes que no se asumían concientemente como musulmanes fundamentalistas. Esto es similar a lo que sucedió anteriormente con el nacionalismo árabe, que fue plantado por Occidente. El nacionalismo no era parte del pensa­miento de los árabes durante el Imperio Otomano y hasta la pri­mera Guerra Mundial. El pensamiento nacionalista de los intelec­tuales árabes y sus élites a comienzo de siglo provino de Occi­dente. Esto no implica negar la existencia de una nación árabe, estamos hablando de la ideología del nacionalismo árabe. La na­ción árabe -que no se asumía como tal- no tomó el nacionalismo “per se” hasta que no tuvo un marco de referencia que tapó otro referente anterior, el islam. Lo que estoy tratando de decir es que Occidente contribuyó al renacimiento del islam o de la iden­tidad islámica, o del fundamentalismo islámico. Algunos de ellos lo hicieron porque querían capitalizar el fenómeno, para crear un nuevo monstruo y justificar su existencia, su rol, sus ideolo­gías, “vis a vis” el mundo árabe y las sociedades árabes.

PB: Cuando se analiza el resurgimiento del islam no se puede dejar de abordar la revolución iraní que en 1979 derrocó al Sha y llevó a la creación de la República Islámica y su influencia so­bre las comunidades islámicas del Medio Oriente.

ZAA: Creo que la revolución iraní tuvo una impacto impresio­nante y muy significativo para el auge y desarrollo del fundamen­talismo islámico. Por primera vez se vio al islam triunfante y ¿contra quién? contra el régimen más poderoso de la región, muy poderoso en sí mismo y que recibía todo el apoyo de Occidente. En segundo lugar, la revolución proveyó un modelo muy atractivo y visible para los islamistas que habían sido derrotados en dife­rentes países a lo largo de los años, un modelo a emular por otros musulmanes. ¿Qué implicaba todo esto? Que el islam era capaz de vencer a este régimen poderoso. En el corazón de los mu­sulmanes revivió la confianza de que un cambio era posible, no sólo en Irán, sino entre todos los musulmanes. En tercer lugar, al existir un gobierno islámico en Irán se creó una base poderosa que hasta el día de hoy puede brindar todo tipo de apoyo a otros grupos islámicos,

PB: Históricamente hubo diferencias y enfrentamientos entre shiítas y sunnitas. La revolución iraní se produjo en un país de mayoría shiíta siendo que los musulmanes en el Medio Oriente son casi todos sunnitas. ¿Esta diferencia es importante al momento de medir la influencia de la revolución iraní?

ZAA: No influyó mucho porque la cuestión no es teológica, es política. El régimen shiíta en Irán le dio su apoyo a todo tipo de grupos sunnitas en Sudan, Argelia o Palestina, que deseaban estar relacionados con Teherán. Las diferencias teológicas entre los grupos islámicos no son muy importantes, no son visibles, no tienen influencia sobre el accionar político de los grupos islá­micos. Todos acuerdan en algunos puntos políticos básicos. En la reunión que hubo en Irán después de la Conferencia internacional de Madrid en 1992([4]) se encontraron grupos islámicos de todos los colores teológicos, los que los unía era su oposición a la Confe­rencia de Madrid. Creo que la cuestión política es lo central, mucho más que la teológica. A los políticos -en Irán, Jordania, Egipto, Sudán o Palestina- no les interesan demasiado las cues­tiones teológicas; las cuestiones políticas son más importantes.
Los movimientos islámicos acuerdan en términos generales en que quieren establecer una unidad islámica y comparten una acti­tud hostil o negativa hacia Occidente porque consideran que Occi­dente está en contra de ellos. Tampoco ninguno de ellos está en­tusiasmado con el Nuevo orden Internacional porque consideran que sirve a los intereses de Occidente y muy especialmente de los Es­tados Unidos. Todos le brindan su apoyo a los palestinos -esta­mos hablando de los movimientos islámicos y no de los gobiernos- y están en contra de Israel. Pero puede haber diferencias entre ellos en cuestiones políticas porque cada uno reclama para sí mismo tener una visión consistente del islam y depende de cómo cada uno interpreta la doctrina. En realidad, tienen mucha suerte que su doctrina sea muy flexible y que permita interpretaciones muy contradictorias.

PB: Entre los grupos islámicos más importantes del Medio Oriente están el Hezbolá libanés de origen shiíta, el FIS arge­lino y, Al Nahda de Túnez de origen sunnita; ¿cuáles son sus principales diferencias?

ZAA: En primer lugar hay que señalar que estos movimientos tienen la percepción de pertenecer a una identidad islámica muy amplia. Pero si uno los estudia cuidadosamente verá que están muy absorbidos por sus cuestiones internas y por las condiciones particulares que existen en cada país. El FIS de Argelia está inmerso en una terrible guerra civil y en Túnez el movimiento Al Nahda está prohibido. Pero también es cierto que existe una cierta solidaridad entre ellos e incluso algún tipo de colabora­ción a nivel panislámico, porque todos comparten la misma ideolo­gía: los libros sagrados, la tradición islámica y el objetivo fi­nal.

PB: El escritor español Juan Goytisolo, autor de varios tra­bajos sobre el islam -especialmente sobre Argelia- suele repetir que para entender la violencia en el islam no hay que buscar su origen en la teología sino en la realidad concreta de cada país donde esta se manifiesta porque “la violencia no procede del dis­curso religioso extremista sino, como en el caso de los católicos irlandeses, de un estado de opresión cultural y político”.([5])

ZAA: Claro, la violencia no es inherente a la doctrina del islam. Como dije antes, la doctrina del islam es muy flexible. Si es necesario manipularla para justificar la violencia se lo puede hacer, si es necesario manipularla para una postura paci­fista, también se lo puede hacer. Maxime Rodinson dice que se la puede manipular de tal manera que sirva para el socialismo o para el capitalismo. La doctrina es flexible, depende de aquel que la interprete, para que vaya a uno u otro lado. De todas maneras, los movimientos no son homogéneos, si uno toma a los Hermanos Mu­sulmanes en Egipto o en Jordania, se puede decir que van hacia una especie de acomodamiento o status quo con el orden existente. En Argelia se encaminan hacia todo lo contrario, buscan revertir el status quo. Los grupos islamistas militantes en Egipto quie­ren dialogar con el régimen de Mubarak. Por eso insisto en que cada grupo responde a su propia realidad, siempre guiados por su objetivo más global. Algunos dicen que se puede llegar al obje­tivo final islámico -a largo plazo- sin apelar a la violencia, incluso participando de la vida política de su país. Es la pos­tura de los grupos islámicos en Egipto o en Jordania; piensan que participando del régimen no islámico que hay ahora, gradualmente van a lograr sus objetivos sin apelar a la violencia. El caso de Abdala Nimer Darwish, quien dirige el Movimiento islámico en Is­rael es diferente, porque él fue demasiado lejos en su forma de acomodarse al sistema.

PB: Se puede decir que también los ataques suicidas del Hez­bola libanés en el Líbano responden a una cuestión táctica?

ZAA: Primero me gustaría aclarar que el Hezbolá también es un movimiento político, por lo tanto, también en su caso los ata­ques suicidas responden a una cuestión táctica, aunque ellos de­ben enfrentar otro tipo de situación. Hezbolá busca expulsar a Israel de la zona de seguridad que no es parte de Israel sino te­rritorio libanés. Hezbolá sabe que es posible expulsar a Israel del sur del Líbano; es más fácil, porque su táctica puede ser­virle a sus objetivos estratégicos. Pero expulsar a Israel de Palestina es imposible.
Si Israel y Siria llegan a algún tipo de acuerdo político esto tendrá influencia tanto sobre el Hezbolá como sobre HAMAS, porque Siria y el Líbano son bases logísticas para los dos movi­mientos. Por lo tanto, si Siria concreta un acuerdo de paz con Israel entonces el apoyo externo para Hamas se verá limitado -más aún si también Jordania firma un acuerdo de paz porque HAMAS tiene una fuerte base en este país- y se verá muy presionado para no continuar con esta táctica, si es que esta táctica tienen como objetivo sabotear el proceso de paz. Hamas y Hezbola pueden con­tinuar con esta táctica siempre y cuando no atente contra la perspectiva de paz entre Siria e Israel, o Jordania.

PB: La Intifada, que estalló en diciembre de 1987, permitió que los movimientos islámicos en los Territorios Ocupados se con­virtieran en una fuerza importante capaz de disputarle el lide­razgo a la OLP, un liderazgo incuestionado durante más de veinte años. Ningún grupo político logra tanto éxito de la noche a la mañana, queda claro que refleja un trabajo político de años; ¿Cómo lo lograron?

ZAA: Los grupos políticos islámicos en los territorios ocu­pados incluyen a la Sociedad de la Hermandad Musulmana, la Yihad Islámica y el Partido de Liberación Islámico; existen otros gru­pos más pequeños, pero que se concentran básicamente en cuestio­nes teológicas. A pesar de sus métodos diferentes, el objetivo de los grupos islámicos es único: transformar la sociedad en una sociedad islámica, modelada según la primera sociedad islámica, establecida por el Profeta Mahoma y sus compañeros en el marco de un Estado islámico. Consideran que la causa de todos los conflic­tos políticos, económicos y sociales del mundo radica en la au­sencia de este Estado. No hacen una distinción entre religión y Estado, y consideran que el Corán y la sunna son la base para to­dos los aspectos de la vida. Sus ideas están tomadas de lideres y movimientos islámicos de varios países, Hassan al Banna y Sayid Qutb de Egipto, Said Hawwa de Siria, Fathi Yakin del Líbano, Taqi al din al Nabhani de Palestina; Abu al Ala al Mawdudi de Pakistán y el Ayatola Jomeini de Irán. La organización madre de la Socie­dad de la Hermandad Musulmana fue creada en 1928 en Egipto por Hasan al-Banna con el objetivo de construir una sociedad islá­mica aplicando la ley islámica, la sharia. El primer grupo afín en Palestina fue creado en Jerusalén en 1945, pero donde fue más popular fue en la Franja de Gaza por su participación en la gue­rra Palestina de 1948. Uno de sus más prominentes simpatizantes fue Yasser Arafat, de quien se dice que incluso fue miembro de la sociedad.
Si bien son muchos los factores que contribuyeron al desa­rrollo de los movimientos islámicos en Cisjordania y la franja de Gaza, hay que verlo en el contexto del resurgimiento islámico a nivel regional y mundial en reacción a lo que es percibido como la hegemonía occidental. El resurgimiento del islam tuvo como objetivo -desde sus inicios- frenar la declinación de los valores islámicos tradicionales, enfrentar la occidentalización de sus sociedades, y restaurar su carácter islámico.
En el caso particular palestino, una sucesión de factores externos también tuvo una influencia decisiva. En primer lugar la derrota árabe de 1967 fue interpretada por la Sociedad como una derrota del pensamiento secular, nacionalista y socialista en el mundo árabe y una “venganza divina”, un castigo de Dios por la falta de adhesión al islam. Esta sería la causa principal del desastre. La contracara -para ellos- es la victoria israelí, pro­ducto de la adhesión de los judíos a su religión. También influyó la revolución del petróleo que amplió la influencia de los países árabes productores de petróleo, especialmente Arabia Saudita y los países del Golfo que tenían una fuerte orientación islámica. Esta riqueza y poder benefició ampliamente a los movimientos is­lámicos dentro y fuera de los países petroleros.
En Cisjordania y Gaza, la adhesión a los grupos islámicos se debe a la continuidad de la ocupación israelí, una amenaza a la identidad árabe y palestina. Sin embargo, es importante señalar que después de la ocupación en 1967 -cuando comenzó la resisten­cia palestina armada- la Sociedad se mantuvo al margen, no parti­cipó de ella y no pudo crecer como una activa fuerza política. Su objeción a la lucha armada se basaba en dos cuestiones bási­cas: que estuvo preparando a una generación de musulmanes capaces de combatir al enemigo y que apoyar la lucha armada le hubiera dado a las autoridades israelíes un pretexto para golpear prema­turamente a la Sociedad. Antes de la Intifada -y conscientes de las críticas de los nacionalistas respecto a su falta de lucha contra la ocupación israelí- la posición de la Sociedad fue cam­biando gradualmente hacia una postura más militante.
Para puntualizar su desarrollo posterior se pueden señalar varios puntos. Primero: la mayoría del pueblo palestino es mu­sulmana, y el islam juega un rol importante en la sociedad pales­tina; por lo tanto, el movimiento islámico pudo lograr el apoyo de amplios segmentos de la población. Segundo: al perder la OLP sus bases en Jordania y el Líbano se debilitó su influencia en los territorios ocupados, lo que permitió que crecieran los movi­mientos islámicos. Tercero: el apoyo que recibieron de impor­tante segmentos sociales palestinos, de algunos gobiernos árabes y de movimientos islámicos de otros países. Cuarto: el apoyo de lideres dentro del movimiento Al-Fataj, ya que algunos de ellos comenzaron sus actividades políticas en movimientos islámicos, y continuaron teniendo simpatías hacia éstos. Quinto: el creci­miento de la resistencia islámica en el sur del Líbano y su acti­vidad militante contra la invasión israelí en 1982. Sexto: los ataques espectaculares realizados contra blancos norteamericanos e israelíes en el Líbano. Séptimo: el asesinato del presidente egipcio Annwar Sadat por un grupo militante islámico en 1980. Tomando en cuenta la relación OLP-movimientos islámicos, se puede decir que el crecimiento de los grupos islámicos es proporcional al debilitamiento de la OLP después de su expulsión de Jordania en 1970-71 y del Líbano en 1982.

PB: Este es el marco general, pero concretamente, ¿cómo se desarrolla la Sociedad en Palestina, cuáles son sus rasgos parti­culares?

ZAA: El primer centro Islámico (al-Mujamma al-islami) que representó una cobertura para las actividades de la Sociedad en Gaza se creó en 1973. Este centro nació como una mezquita, pero ligado a ella había una clínica, un club deportivo, una escuela de enfermeras, un salón para fiestas, un comité de Zakat ([6]), y un centro para actividades femeninas. Entre los fundadores estaba el Sheij Ahmad Iassin y el Dr. Abd al Aziz al Rantisi ([7]). Seis años después de su creación tenía más de dos mil miembros y una licencia legal otorgada por las autoridades israelíes. También en Gaza, en 1978, se creó la Universidad Islámica, considerada el principal bastión de la Sociedad, donde se gradúan líderes islá­micos educados y aptos para ocupar posiciones claves en la socie­dad. Los miembros de la Sociedad son conocidos por su conducta correcta, benevolente, y sus posturas contra la corrupción. La orientación religiosa de los grupos islámicos obviamente tenía simpatía en una sociedad esencialmente musulmana. Su retórica también era antiisraelí, pero fue tolerada debido a la naturaleza religiosa de sus publicaciones. Hasta la Intifada. Con la Inti­fada cambia todo, porque sus publicaciones pasaron a tener mensa­jes de fuerte contenido político. La sociedad considera que toda Palestina es tierra islámica, que Israel no tiene derecho a exis­tir, que nadie tiene el derecho de ceder ninguna parte de Pales­tina y que cualquier arreglo político que deje a Israel intacta es una traición.
El movimiento islámico también logró capitalizar varios he­chos: las diferencias y divisiones dentro de la OLP, la represión que ésta sufrió por parte de los israelíes y el trato diferente dispensado por Israel ya que la Sociedad no participaba de la re­sistencia armada. Esto último les permitió construir una estruc­tura organizacional que llegara a las masas y organizarlas sin ser prácticamente molestados por los israelíes([8]). La Sociedad también utilizó dinero, Zakat, para ayudar a las familias necesi­tadas, construir jardines de infantes, colegios e instituciones de caridad, dedicarse a las actividades religiosas y celebracio­nes. Para todo esto las mezquitas fueron un excelente lugar desde donde propagar sus ideas. A diferencia de cualquier otra institución, la mezquita siempre está abierta y durante años es­tuvo a resguardo de la interferencia de las autoridades israe­líes. Los islamistas siempre fueron muy conscientes del signifi­cado de la mezquita para extender y consolidar su influencia po­lítica frente a las fuerzas nacionalistas y seculares. Por esta razón, construyeron más y más mezquitas; lógicamente, a medida que la población religiosa crecía se necesitaban más mezquitas. El crecimiento del número de mezquitas fue impresionante; en 1967 había unas cuatrocientas en Cisjordania, diez años después más de setecientos cincuenta. En la Franja de Gaza, en el mismo pe­ríodo, de doscientos aumentaron a seiscientos.

PB: La Intifada es un punto de inflexión en la historia de los palestinos. A nivel internacional fue acogida con simpatía; los medios de comunicación, con las imágenes de los soldados is­raelíes apaleando mujeres y niños invirtieron los roles de agre­sores y agredidos; obligó a un cambio de actitud de los israelíes hacia los palestinos, y marcó también la aparición combativa de los movimientos islámicos. ¿Cuál fue el trasfondo de la Inti­fada?

ZAA: La razones que causaron la Intifada deben rastrearse en veinte años de ocupación israelí y su política de minar la exis­tencia nacional y material de los palestinos en su propia tierra. Israel confiscó tierras árabes y lanzó una política de asenta­mientos agresiva que dejó fragmentada geográfica y demográfica­mente a Cisjordania y Gaza. La política de “mano dura” israelí resultó en perdidas de vida, arrestos, cárceles, estado de sitio, el cierre de centros educativos, impuestos injustos y toda una serie de medidas que afectaron absolutamente a todos los palesti­nos. Se puede decir que no hay casa palestina que no haya sido tocada por esta política. Además, y no menos importante, la ac­tividad de los fanáticos derechistas israelíes, pobladores de los asentamientos, sin dudas fue un catalizador para la expansión de la influencia islámica.
Pero también existe una diferencia respecto de las clásicas políticas coloniales; la ocupación israelí fracasó en su intento de ganarse la simpatía o apoyo de algún sector importante de la población palestina que vive bajo ocupación. Incluso las clases sociales que suelen aliarse a las ocupaciones extranjeras se en­frentaron a la ocupación israelí.
Lo más interesante para destacar respecto de la Intifada es que tomó por sorpresa tanto a la OLP como a la Sociedad, y, aun­que ambos reclamaron estar detrás de su estallido, es un hecho que la Intifada irrumpió sin que ninguno de los dos tomara la de­cisión política de comenzar con la revuelta. Como respuesta a la irrupción de la Intifada, el 9 de diciembre de 1987 hubo una reu­nión en la casa de Ahmad Iassin de la cual participaron los líde­res más importantes del Centro Islámico de la Franja de Gaza y de la cual surgió el primer núcleo de liderazgo de Hamas. Esta reu­nión se realizó un día después de que un camión israelí chocara dos coches que transportaban trabajadores palestinos, matando va­rios de ellos; hecho puntual que dio pie al levantamiento popu­lar.([9]) Hamas emerge en un contexto de desilusión respecto de los movimientos políticos palestinos seculares incapaces de fina­lizar con la ocupación israelí. Hamas responde a la necesidad de brindar un confort sicológico, de fuerza, para soportar la situa­ción existente; elementos todos que una ideología religiosa por lo general brinda. Como solía decir Ahmed Iassin, “cuando todas las puertas están cerradas, Alá abre una compuerta”. Ellos lo­graron combinar patriotismo con pureza moral, y acción social con la promesa de gracia divina. No sólo la liberación de la patria sino también la redención de las almas”. Después de su surgi­miento nació un cuerpo militante especial denominado Kataib Izz al Din al Qassam atacando israelíes y colaboradores palestinos.

PB: En su libro “Islamic Fundamentalism in the West Bank and Gaza” usted analiza la evolución de HAMAS; lo significativo es que mientras HAMAS está enfrascado en una lucha militar contra Israel usted señala que está dispuesto a un compromiso político.

ZAA: Es verdad, yo pienso que HAMAS intenta llegar a un com­promiso con Israel. Aquí hay que tomar en cuenta dos elementos. En primer lugar, que HAMAS es el ala de un movimiento reformista, la Sociedad de la Hermandad musulmana; epistemologicamente y doc­trinariamente es la continuidad de un movimiento reformista. No es un movimiento que rechaza esta sociedad o que piensa que hay que destruirla. Su fundador en Egipto, Hassan el Banna fue al­guien que trató con los gobiernos seculares, llegó a acuerdos, forjó alianzas, negociaciones, incluso participó de procesos electorales. Ideológicamente la Sociedad es una continuación de Hassan el Banna, su fuente de inspiración. Lo que se ve ahora es una aplicación diferente de la táctica, una cuestión política. En segundo lugar, no hay que olvidar que HAMAS es un movimiento político. y los movimientos políticos piensan primero en sus in­tereses políticos. A veces necesitan apelar a la violencia si consideran que sirve a sus intereses y a veces piensan que deben recurrir a un camino no-violento. Tienen que hacer un “cuadro de situación” y ver qué sirve mejor a sus intereses políticos; como cualquier otro partido político hacen el cálculo de lo que ganan y pierden cada vez que actúan. HAMAS funciona así, con objetivo inmediatos, intermedios y finales. Su atención está puesta en to­dos estos objetivos, pero son concientes de que algunos pueden alcanzarse más fácil y más rápidamente. No van a decir que no van a hacer nada que no tenga que ver con el objetivo máximo por­que son reformistas y creen en una actitud que les permita crecer gradualmente. Por ejemplo, si ellos pudieran tomar el poder en la franja de Gaza, sin tener que pagar un precio alto para eso, lo harían. Si pensaran que pueden sacar una buena tajada nego­ciando con Israel, también lo harían; pero de una manera que no pudiera debilitar su fin último y su ideología, porque la ideolo­gía es muy importante para ellos. De todas maneras es importante señalar que Ahmed Iassin, preso desde 1989, no es un líder debido a sus contribuciones doctrinales o teológicas. A diferencia de Jomeiní en Irán, Ali Shariati, o Muhammad Hussayn Fadlalla en el Líbano, el liderazgo de Iassin debe ser visto en el contexto político de Palestina.

PB: ¿Usted menciona a Mohamad Husein Fadlalla, uno de los líderes del Hezbolá libanés que está enfrascado en una guerra contra la ocupación israelí del sur del Líbano. ¿Usted cree que -como parte de la lucha militar- el Hezbola puede haber organi­zado los ataques en la Argentina?

ZAA: Sobre la participación del Hezbolá en los atentados en la Argentina, me cuesta mucho definir una posición porque no soy un experto en Hezbolá, pero sí es posible; tampoco excluiría una cierta participación iraní en el atentado al avión de Lockerbie. Hay muchos islamistas que no están dispuestos a sucumbir ante la hegemonía externa y la fuerza. Algunos de los líderes del Hez­bolá fueron secuestrados por Israel y eso no estuvo avalado por una acción legítima. Yo creo que HAMAS y la Yihad islámica llega­ron a la misma conclusión: que el único idioma que entienden Is­rael, los americanos y Occidente es el de la fuerza. Por esta razón, golpear en otro lado, para ellos, no representa un pro­blema.

PB: El Hezbolá suele reivindicar abiertamente sus atentados, en el caso de los realizados en la Argentina negó su participa­ción. ¿Es posible que realice un atentado y no se lo adjudique?

ZAA: No necesariamente lo reivindican. Nuevamente, hay que ver el contexto y si ellos consideran que reconocer o negar un atentado les sirve a sus intereses. La idea no es hacer algo que los afecte o los conduzca a un desastre. Pero en el pensamiento shiíta existe el concepto de Takiya, por el cual uno puede ocul­tar sus verdaderas intenciones si esto sirve a sus intereses o si al expresar abiertamente sus creencias puede dañar al islam.

PB: Usted hace referencia a las cuestiones tácticas de los movimientos islámicos, y que siempre piensan qué sirve o no a sus intereses. En la mayoría de las universidades los grupos islámi­cos son muy activos en lo político, ¿les sirve hacer mención de las cuestiones teológicos? ¿Son también activos en el ámbito te­ológico?

ZAA: No, básicamente discuten sobre política porque si dis­cutieran solamente teología se convertirían en una fuerza irrele­vante, alejada de los problemas de la gente. Sus mejores posibi­lidades de reclutar gente son cuando ofrecen una respuesta a las cuestiones políticas, que es lo que preocupa a todos los estu­diantes y a la población en general. En la Universidad de Bir Zeit, donde yo enseño no hay ni siquiera una mezquita; ellos es­tán peleando por tener una, pero pueden utilizar cualquier sala para sus rezos. Tampoco le dedican mucha atención al tema del velo, sólo algunos trabajan sobre el tema, especialmente entre las mujeres.

PB: ¿Dentro del contexto ideológico-político de HAMAS, qué significan los ataques suicidas contra israelíes, una radicaliza­ción, una nueva táctica, un cambio en los aspectos ideológicos?

ZAA: Los ataques suicidas son una táctica, no son un fin en sí mismo. Supuestamente deben servir a objetivos medios e inter­medios: ser reconocidos y obtener una mayor porción a nivel local y un reconocimiento por parte de Israel. HAMAS sabe que plan­tando cientos de ataques suicidas en el corazón de Tel Aviv no va a hacer desaparecer a Israel. Ellos son concientes de eso. La idea no es liberar Palestina e implantar un Estado islámico, sino presionar con sus objetivos mediatos e inmediatos que responden a un clamor legitimo respecto de lo que pasa en Jericó y Gaza y el resto de Palestina. Estas tácticas sirven para debilitar la auto­ridad de Arafat y presionar a Israel para que tenga que conversar y negociar con HAMAS, no en los términos humillantes -como ellos dicen- que lo está haciendo Arafat. Un año después del surgi­miento de HAMAS, el 1 de junio de 1988, el Dr. Mahmud al-Zahar de Gaza se encontró con Rabin y le propuso que Israel declarara su intención de abandonar los Territorios Ocupados para que éstos fueran ocupados transitoriamente por las Naciones Unidas. Pro­puso que después se llegara a una etapa final de negociación para definir la naturaleza de las relaciones entre ambas partes. Sin embargo, también es cierto que las declaraciones de los líderes islámicos son ambivalentes. Por un lado Iassin dice que no quiere destruir a Israel, pero por el otro dice que la solución es vivir en un mismo Estado -islámico- donde el “pueblo del libro” -judíos y cristianos- será tratados de acuerdo a las enseñanzas islámi­cas.
A través de la Intifada la Sociedad logró transformar al is­lam -largamente acusado de conformidad con el status quo- en una teología liberadora. La popularidad y fuerza de HAMAS pueden me­dirse por su participación en la Intifada que lo convirtió en la segunda fuerza política después de Al-Fataj.([10]) Concretamente, pueden convocar a una huelga y tener una respuesta positiva. Su presencia fue tan importante que incluso llevó a un cambio del discurso nacionalista secular. Durante la Intifada los naciona­listas recurrieron de manera frecuente a referencias islámicas. Su influencia también se sintió en las relaciones sociales y la conducta de la sociedad palestina en los territorios ocupados. Hubo un cambio hacia posturas más conservadoras, hoy más gente frecuenta las mezquitas y más mujeres portan el velo. Hay que destacar que el abandono -por parte de la OLP- del discurso revo­lucionario y su giro hacia el realismo político y el pragmatismo creó una vacío político e ideológico. Después de la muerte de las ideologías seculares el islam se convirtió en la única doc­trina válida que podía llenar este vacío para mantener una equi­librio ideológico y sicológico en la sociedad palestina.

PB: HAMAS aparece en los territorios ocupados por Israel desde 1967 como el movimiento islámico que representa a la pobla­ción musulmanae, ¿a qué se debe el surgimiento y desarrollo de otro grupo, la Yihad islámica?

ZAA: A raíz de la guerra de 1967 y la ocupación israelí se produjo una profunda crisis en la Sociedad. En 1980 un grupo crítico de la orientación ideológica tradicional se alejó y formó la Yihad Islámica liderada por Fathi al-Shaqaqi ([11]) y Abd-al-Aziz Auda. Por influencia de la Yihad Islámica, en Israel emer­gió un grupo denominado Usrat al-Yihad, (la familia de la Yihad) dirigido por el Sheij Abdala Nimer Darwish quien estuvo preso du­rante tres años, acusado de pertenecer a una organización hostil al Estado de Israel. Pero Darwish abandonó la idea de establecer un Estado islámico en Palestina y ahora propone la coexistencia entre el Estado de Israel y un futuro Estado palestino vecino.
Para la Yihad, además del Ayatola Jomeini, los tres grandes líderes islámicos son Hassan al-Banna, Sayyid Qutb e Izz al Din al Qassam. Qutb fue quien decía que se estaba en la era de la ignorancia, una era similar a la que existía antes del adveni­miento del islam y tal vez peor.([12]) El hablaba de una “vanguardia islámica” sin la cual el renacer islámico sería impo­sible; hoy la Yihad se considera esa vanguardia. Al Qassam es considerado el pionero del movimiento y el primer lider palestino que llevó adelante la resistencia armada en la moderna historia de Palestina; el verdadero padre de la revolución palestina ar­mada. Nacido en Siria, estudió en la universidad Al Azhar de Egipto donde fue discípulo del Sheij Muhammad Abdu ([13]). Al Qas­sam lucho contra el colonialismo británico y el sionismo tal cual lo está haciendo la Yihad contra la ocupación israelí. Una carac­terística de Al Qassam -seguida por la Yihad- es que consideraba que los campesinos y las clases pobres serían los que llevarían adelante la Yihad. Al Qassam, consciente de que su Yihad iba a terminar en el martirio, murió en un enfrentamiento con las tro­pas británicas en 1935. La misma idea del martirio domina hoy el espíritu de los jóvenes que engrosan las filas de la Yihad y para quienes los actos de suicidio son actos de martirio. En su mo­mento Al Qassam veía en Gran Bretaña y el sionismo las dos caras de la misma moneda; la Yihad hoy ve a los Estados Unidos e Israel de la misma manera. Si bien el islam es el máximo marco de refe­rencia del movimiento liderado por Al Qassam en los años treinta, y de la Yihad islámica hoy, ambos establecen una relación espe­cial entre religión y nacionalismo, ciertamente influenciados por la experiencia de Al Qassam, en su momento un símbolo de los po­bres.
La otra fuente de inspiración en términos de ideas y prac­tica para la doctrina e ideología de la Yihad fue la revolución iraní. Jomeini se convirtió en un símbolo de la revolución islá­mica y líder de su renacimiento. En 1979, un año antes de la cre­ación de la Yihad, Al-Shaqaqi publicó el libro “Jomeini, la solu­ción islámica y la alternativa”. Por otra parte, los líderes de la Yihad estuvieron -desde sus inicios- influenciados por grupos islámicos militantes de Egipto, los mismos que son responsables del asesinato del presidente Sadat en 1981. Para la Yihad, el peligro de Israel no es solamente la ocupación de Palestina, ve a Israel como parte de un plan para fragmentar la Umma, occidenta­lizarla, subyugarla, esclavizarla.

PB: ¿Cuáles son las diferencias políticas o teológicas entre ambos movimientos?

ZAA: La Yihad y la Sociedad comparten en grandes rasgos la ideología y principios islámicos y buscan establecer un Estado islámico. Las diferencias entre ambos no son epistemológicas o doctrinales, emanan de una diferente interpretación de la doc­trina en lo que respecta a los temas políticos y sociales. Com­parten la idea de que el problema palestino es un problema islá­mico que concierne a todos los musulmanes y no un problema nacio­nal o pan-arabe que concierne solamente a los árabes. Se puede decir que las diferencias radican en tres ámbitos: la cuestión palestina; la actitud ante el orden existente en el mundo árabe y la actitud hacia la revolución en Irán.
La Sociedad considera que deben reunirse tres condiciones básicas antes de comenzar la Yihad por Palestina: 1) Debe comen­zar después de completarse la transformación islámica de la so­ciedad palestina. 2) Debe completarse el proceso de resurgimiento del islam. 3) Debe retornar el islam a la región. Solamente en­tonces tiene sentido el llamado a la Yihad porque los palestinos solos, sin la ayuda de los otros musulmanes, no pueden liberar Palestina. A diferencia de las fracciones nacionalistas de la OLP, la Sociedad no hace distinción entre judíos, sionistas e is­raelíes; su insistencia en la utilización del termino “judío” es justamente porque para ellos la naturaleza del conflicto es reli­gioso.
A diferencia de la Sociedad que considera que la victoria del llamado islámico es central como paso previo a la resolución del problema palestino, la Yihad considera a Palestina como su tema central; por esta razón prioriza la eliminación de la domi­nación israelí. Para la Yihad la solución es una guerra popular de liberación islámica que lleve a la destrucción de Israel y la creación de un Estado islámico en Palestina.
La Yihad considera que el movimiento nacionalista árabe fue un hijo legitimo del asalto occidental contra la nación islámica, tal cual lo fue el movimiento sionista. Entre otras diferencias, los miembros de la Yihad consideran que los problemas de la so­ciedad árabe no pueden ser resueltos por una reforma gradual, por lo tanto rechazan las ideas tradicionales de la Sociedad ya que las consideran reformistas. Consideran que solamente la acción revolucionaria de una vanguardia islámica es capaz de implementar una guerra contra Israel e imponer un sistema islámico. Mientras la Sociedad es reformista y está dispuesta a pactar, ellos son los decisivos y revolucionarios. También los critican por no ha­ber emprendido la lucha armada mientras lo hacían las fracciones nacionalistas y seculares. Claro que, en la discusión, la Socie­dad siempre recurre a las palabras de Hassan al Banna, fundador de la Sociedad madre cuando decía que la fuerza máxima es la doc­trina y la fe, quedando en segundo lugar la fuerza de las armas.
La Yihad critica la pasividad y coexistencia de la Sociedad hacia regímenes que tienen fuertes lazos con occidente, especial­mente Arabia Saudita, Egipto y Jordania. También rechaza la con­ciliación con los regímenes árabes porque los considera fruto de la invasión occidental del mundo árabe. Considera astilla del mismo palo al presidente sirio Hafiz al Assad, al presidente li­bio Muammar al Qaddafi, el rey Fahed de Arabia Saudita, el rey Hussein de Jordania y a Saddam Hussein. Sin embargo, dejó de atacar a Assad cuando algunos de sus líderes comenzaron a operar desde Siria después de ser deportados por Israel.

PB: Por lo que usted dice, las diferencias entre los grupos islámicos respecto al carácter de la revolución iraní es producto del análisis político que cada grupo hace de Irán.

ZAA: Seguro, tanto HAMAS y como la Yihad islámica ahora man­tienen una relación muy estrecha con Irán, y hay que tomar en cuenta que en la Yihad islámica no hay un sólo shiíta, porque no hay un solo shiíta en Palestina, así que el tema religioso no es un punto para tomar en consideración. Su fuente de inspiración es la revolución islámica y las enseñanzas de Jomeini, pero nadie está interesado en las enseñanzas teológicas de Jomeini o de los textos Shiítas, lo que importa es lo político.
La Sociedad considera que la revolución nació con principios islámicos y la miró favorablemente en sus comienzos. Pero rápi­damente cambió de opinión con el inicio de la guerra Irán-Iraq considerando que se alejó de los principios islámicos y no pudo establecer un Estado islámico ejemplar. Por el contrario, la Yi­had percibe la revolución iraní como el comienzo de un cambio y que Irán es el país que más ayuda a la cuestión palestina. Acusa a la Sociedad de ampararse en la disputa entre shiítas y sunnitas como pretexto para adoptar una postura hostil hacia la revolución islámica de Irán, a pesar de que la mayoría de los movimientos afines a la Sociedad mostraron sus simpatías hacia la revolución. Pero la Sociedad critica a la Yihad de estar ligada a Irán, se­guir sus pasos, ser un movimiento shiíta, aliarse con los comu­nistas y concentrarse sólo en asuntos políticos, relegando la im­portancia de la educación islámica.
Hasta la irrupción de la Intifada la relación entre ambos movimientos era negativa e incompatible, incluso hubo enfrenta­mientos violentos entre ellos. Las diferencias se achicaron por la participación de la Sociedad en la Intifada, la creación de HAMAS y una actitud más favorable hacia Irán por parte de la So­ciedad.

PB: ¿Si se realizaran elecciones libres en el marco de un Estado Palestino independiente, existe la posibilidad de que los movimientos islámicos más importantes, es decir, HAMAS y la Yihad logren una mayoría?.

ZAA: No, no pueden lograr la mayoría. Es difícil decir qué porcentaje pueden sacar, depende de las circunstancias que rodeen el proceso electoral. La sociedad palestina es muy volátil, desa­rraigada, todo es inestable, existe una situación de desarraigo e insatisfacción. Esto permite pensar que se puede manipular muy fácil a la gente y a la opinión pública por medio de un evento espectacular -cualquiera sea su origen- que pueda tener una in­fluencia sin precedentes. Por ejemplo, ¿qué pasaría si desapare­ciera Arafat? Crearía un caos, un desbalance. Pero si hubiera elecciones hoy, en una situación de normalidad, yo creo que HAMAS conseguiría un treinta por ciento de los votos, no más que eso. En las universidades es diferente, su peso real en mayor, alrede­dor del cuarenta por ciento.

PB: Los movimientos islámicos palestinos se han desarrollado y convertido en una alternativa política real frente a la OLP, hecho de por sí notable si se toma en cuenta que tanto los regí­menes árabes como el Estado de Israel intentaron durante décadas -sin éxito- crear substitutos al liderazgo de Yasser Arafat. ¿Usted cree que en el futuro los palestinos de los territorios ocupados estarán liderados por movimientos islámicos?

ZAA: Es imposible determinar si el movimiento islámico en Cisjordania y Gaza puede convertir al islam en una alternativa a la OLP. Va a depender -entre otros factores- si los movimientos islámicos logran encender nuevamente los sentimientos y creencias islámicas y si los palestinos van a querer darle a la identidad islámica preeminencia por sobre la identidad nacional. El mismo George Habash([14]) dijo que la senda religiosa podría imponerse si la OLP abandona la lucha armada y continúa con un curso deviacio­nista y de capitulación. En ese caso las masas palestinas po­drían alinearse detrás de aquellas fuerzas que aparecen como ca­paces de continuar la lucha para lograr la liberación de pales­tina. Sin embargo, por el otro lado, la sociedad palestina tiene una larga tradición secular y hay una minoría cristiana impor­tante en Jerusalén, Ramala y Belén. Muchos miembros de esta co­munidad son políticos influyentes, académicos, hombres de nego­cios, periodistas. Muchos colegios cristianos -a los cuales tam­bién asisten musulmanes- juegan un rol importante en la cultura nacional y política palestina.
Otro problema de los movimientos islámicos es su carencia de líderes importantes. Muchos de ellos fueron expulsados de Cisjor­dania y Gaza, Ahmed Iassin está preso y un vacío de liderazgo puede dar pie a luchas internas entre una nueva generación de jó­venes menos experimentados. El movimiento islámico no es homogé­neo; los dos principales grupos tienen varias diferencias entre ellos y a nivel interno la homogeneidad dista de ser total.
Tampoco hay que olvidar que la OLP tiene una gran legitimi­dad fruto de 25 años de resistencia nacionalista a la ocupación israelí. Hasta que los movimientos islámicos no abracen un pro­grama nacionalista bien definido que responda a las aspiraciones del pueblo palestino y subraye su derecho a la autodeterminación y la posibilidad de tener un Estado propio, es difícil que puedan constituirse en una alternativa a la OLP. Esto no quita que pueda lograr mayor apoyo popular si la OLP no logra los objetivos nacionales que definió para sí mismo. Podemos afirmar que los fracasos de la OLP llevan agua al molino de los grupos islámicos.

[1] Abu Amr, Ziad; Islamic Fundamentalism in the West Bank and
Gaza; Indiana University Press 1994.
[2]. HAMAS es el acrónimo de Harakat al-Muqawama al-Islamiyya
(Movimiento de Resistencia Islámica), que en árabe forma la
palabra entusiasmo o fervor.
[3]. En las elecciones al Consejo Estudiantil de la Universidad
en 1996 el conjunto de las agrupaciones islámicas obtuvo el
43,12% de los votos, nueve puntos más que en 1995. Las
agrupaciones pro-FATAJ obtuvieron el 32,16%, ocho puntos
menos que en 1995. Press Briefing: Student Council
Elections 1996, Produced by the Bir zeit Public Relations
Office, Wed, 8 May 1996; by Public Relations Office

[4]. El 30 de octubre de 1992 se realizaron las primeras
conversaciones de paz entre israelíes y palestinos en Madrid
[5]. Goytisolo, Juan: “Argelia en el vendaval”, Capítulo 3; en El
País, Madrid, 29.3.94. Pag.8. (También publicado con el
mismo título como libro por Ed. Aguilar/El País, Madrid
1994, pag. 25)
[6]. Zakat (caridad) es uno de los cinco pilares del islam junto
al ayuno del Ramadán, la declaración de la fe, el rezo
diario, y el peregrinaje a la Meca)
[7]. El Dr. Abd el-Aziz al-Rantisi fue el portavoz de los 413
palestinos deportados por Israel hacia el Líbano en
diciembre de 1992. A su regreso fue encarcelado y el 23 de
agosto de 1995 fue sentenciado a 70 meses de prisión acusado
de ser uno de los líderes de HAMAS. (April 17 Bulletin,
August 18-31, 1995; Political Prisoners Project of the
Alternative Information Center; Jerusalén)
[8]. Ver nota 21, pag.13.
[9]. Abu Amr desarrolla ampliamente estos conceptos en The
Intifada – Causes and Factors of Continuity”, Palestinian
Academic Society for the Study of international Affairs,
Jerusalem 1994.
[10]. Jarakat al Tajrir al Falastini-JATAF (El movimiento de
liberación de Palestina). Invirtiendo sus siglas se forma
FATAJ, la organización creada por Arafat en 1959 y la más
numerosa dentro de la OLP.
[11]. Probablemente asesinado por Israel en Malta el 29 de octubre
de 1995.
[12]. Para Said Qutb tanto el sistema capitalista como el
comunista eran manifestaciones de esta era, conocida en la
terminología islámica como Yahilía (estado de ignorancia).
Musallam, Adnan; Sayyid Qutb – The Emergence of the
Islamicist 1939-1950. Palestinian Academy Society for the
Study of International Affairs (PASSIA), Jerusalén 1990.
[13]. Muhammad Abdu (1849-1905) fue uno de los grandes reformistas
del pensamiento islámico en el siglo XIX
[14]. Líder máximo del Frente Popular para la Liberación de
Palestina, una de las corrientes marxistas en el seno de la
OLP.

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