Hipólito o la peste del amor


Escrita y dirigida por Marcos Rosenzvaig

Jueves a las 21 hs. en CIUDAD CULTURAL KONEX (Sarmiento 3131 – Teléfono: 4864-3200)

Entrada general: 25 pesos

Estudiantes: 15 pesos

Venta telefónica: 5237-7200

Basada en Hipólito de Eurípides, esta obra de Marcos Rosenzvaig se sirve del relato mítico para abordar, desde una perspectiva propia, un abanico de relaciones humanas. El poder, la enfermedad, el amor, la pasión, la ambigüedad sexual y la represión constituyen el sino de la tragedia. La estructura clásica se funde a un lenguaje poético contemporáneo y los personajes, dueños de un humor desopilante, revitalizan la tradición, atrapados en la modernidad.

Actores: Inma Rabasco – Joana Clerici – Juan Rutkus – July Romero – Fabio Tiberi – Eduardo Lanfranchi – Alfredo Crechio – Marcos Rosenzvaig – Manuela Krumm y Hernán Botto

Coreografía: Ariel Tejada
Vestuario: Walter Jara
Escenografía: Julieta Prat
Diseño: Oxígeno Gráfico
Fotografía: Hernán Botto
Producción ejecutiva: Verónica Budich
Asistencia de Dirección: Raquel Guiffre

Dramaturgia y Dirección General: Marcos Rosenzvaig

Contactar con:

Verónica Budich al 1553140509

Raquel Guiffre: 1562872244

Sobre la obra

Por María Gabriela Rebok

Prof. Titular de Estética en la UNSAM

y en la Universidad del Salvador

Hipólito o la peste del amor de Marcos Rosenzvaig sostiene, desde el título mismo y luego en el desarrollo del drama, que la enfermedad que hace sufrir a los mortales es nada menos que el amor. En la figura de Fedra se muestra cómo el deseo insatisfecho enferma y abre la puerta para el deseo de muerte. “Estoy enferma” dice Fedra. El nombre de la enfermedad, de la peste es “amor”. “El amor es la verdadera condena de esta tierra […]. Todo ha devenido práctico, utilitario. La política es la universidad de nuestros hombres”. Así suena la queja de Fedra. “El amor siempre yace escondido en una zarza ardiente de espinas”.

En toda la obra hay una presencia obsesiva de la corporeidad: por las urgencias del deseo en Fedra, por los mecanismos de represión en Hipólito. Sin embargo, el cuerpo será al mismo tiempo el ineludible intermediario, su lenguaje permitirá al alma encontrar la expresión.

Fedra yace en forma de cruz, es ella misma la encrucijada. Impreca al destino como una “urdimbre maldita”, como un juego jugado por otros. “Somos espectadores de nuestra propia partida.” “Estoy acuchillada por dentro y sometida por fuera”. Experimenta al cuerpo como inerte y flotante.

El contexto socio-político no es menos opresor. Teseo, el rey y marido de Fedra, está casi siempre ausente, empeñado en guerras de conquista. Sus regalos a Fedra llevan las huellas de la sangre derramada. Mientras tanto, el control social es ejercido por la Teniente y el General. Es peculiarmente insidioso y quiere taladrar los secretos de los sueños sobre todo de Fedra, pero también de Hipólito y del médico. Se presentan como “testigos de Dios”, investidos de su mismo poder. Investigan la etiología de la peste, para evitar “males mayores” y para salvaguardar el orden. La atmósfera trágica es esa sociedad carcelaria de control absoluto. Fedra afirma tener colocado un micrófono en el cerebro y le pide a la doncella que no se olvide de desconectárselo a su muerte, para no ser espiada también en la tumba.

El suicidio de Fedra enlaza culpa-sacrificio-liberación. “Si mi culpa es la causa de la peste, con mi sacrificio todo se detendrá.” Sin embargo, no será inmediatamente. Hipólito se verá como poseso por el cuerpo de Fedra muerta, cumpliendo con el principio trágico de “a quien un dios quiere destruir, antes lo enloquece” (R. Padel). Se ha perdido a sí mismo: “No sé quién soy”. Teme lo salvaje femenino y reclama el reconocimiento de su padre.

En suma, los amores desencontrados hallaron la calma a precio de muerte. Se disipa también la peste. Triunfa la convicción de Fedra de sobrevivir por siglos, convertida en mito.

Marcos Rosenzvaig (www.marcosrosenzvaig.com.ar)

Nació en Tucumán en 1954. Actor, director y dramaturgo.

Se formó con diferentes maestros en Buenos Aires y en 1978 obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Teatro de Bucarest, Rumania.

Cursó la carrera de Letras en la Universidad de Tucumán y más tarde se doctoró en Filología Hispánica en la Universidad de Málaga, con una tesis sobre la obra de Copi, de donde se desprenden dos libros de ensayos “Copi: sexo y teatralidad” (Ed. Biblos, Buenos Aires, 2003) y “Copi, simulacro de espejos” (Ed. Universidad de Andalucía, España, 2003). Este año, apareció en Italia, en el libro “Il teatro inoportuno di Copi”, editado por Titivillus y curado por Stefano Casi, uno de sus ensayos sobre este autor, traducido al italiano, titulado “Il grotesco e la caricatura”.

Trabajó en Polonia, durante seis meses, junto al grupo CRICOT de Tadeusz Kantor y más tarde escribió su libro “El teatro de Tadeusz Kantor” (1995).

Es autor de una veintena de obras teatrales, publicadas en los siguientes volúmenes: El pecado del éxito y otras obras (2006), Niyinsky y otras obras (2003), Regreso a casa (2000), Teatro (1992), Tres piezas de teatro (1998).

Publicó, además, la novela Perder la cabeza (1998).

Obtuvo el premio Municipal por su obra “Mataderos (Capital Federal)” y el Premio otorgado por la Universidad Nacional de Cuyo por su libro “Teatro” que incluye cuatro obras, además de una Mención del Fondo Nacional de las artes por “Fuera de punto”.

Como actor hizo Historia del Zoo” de Albee, “Peer Gynt” de Ibsen y “El último padre” del tucumano Rodolfo Braceli, entre otras.

Creó y dirigió el grupo Circus Renacentista con el que realizó los espectáculos: “¿Ya se hizo usted su fotografía?”, “Estarás conmigo en el paraíso” e INDEMAM ¿Dónde fue a parar la valija?” en Buenos Aires.

Trabajó como actor y director en Suecia, Polonia, Rumania, Italia y España.

Sus últimas puestas fueron “Niyinsky” (Centro Cultural de la Cooperación, Buenos Aires, 2003), “El sacrificio” (Fundación Konex, Buenos Aires, 2004), “Regreso a casa” (Teatro Estable de la provincia de Tucumán, 2005), El pecado del éxito (Teatro El Grito, Buenos Aires, 2006) y una versión propia de Los derechos de la salud de Florencio Sánchez, como director invitado por el Teatro Estable de la provincia de Tucumán (2007).

Su obra “Hipólito o la peste del amor” integra la trilogía de sus tragedias junto a El sacrificio y Edipo en la cruz.

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