Debate en el estreno de La Nación Mapuce


DEBATE N°1 

en el Colegio Público de Abogados de Capital Federal

15 Julio 2008 

Panelistas invitados: 

Verónica Huilipan

Portavoz de la Confederación Mapuce de Neuquén

Eric Mayoraz

Consejero de la Embajada de Suiza en Buenos Aires

Dr. Juan Manuel Salgado

Abogado de la Confederación Mapuce de Neuquén

Dr Raul Zaffaroni

Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación 
 
 

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Verónica Huilipan (Werken de la Confederación Mapuce de Neuquén)

–audio a 51sec–

Muy buenas noches, a los amigos y amigas presentes a las autoridades mapuches que nos están acompañando y a las autoridades políticas del gobierno de la provincia de Neuquén presentes. Hay autoridades políticas del gobierno de la provincia de Río Negro, hay autoridades originarias del pueblo Diaguita, de la nación Diaguita, hay autoridades también de otros pueblos que han venido a formar parte de este espacio de conversación, de encuentro, de intercambio para poder conocernos y empezar a reconocernos en la diferencia.

Decirle que nuestra lucha en la provincia de Neuquén es una lucha de larga data, es una lucha cotidiana. El proceso de invasión que sufrimos dentro de nuestros territorios es permanente y como bien lo muestra la película no solo la invasión armada fue la que generó estragos en nuestra vida cultural mapuche, sino que la usurpación de nuestros territorios por parte de las multinacionales, tanto petroleras como mineras, la usurpación de territorios por parte de privados, privados internacionales, privados ricos y famosos, privados nacionales, privados amigos del poder que se van apropiando de nuestros territorios es la situación de mayor gravedad que estamos viviendo.  Y a la vez, además de estar resistiendo y organizando la lucha para defender nuestro territorio, que no es nada más y nada menos que defender nuestra propia vida, defender nuestra cultura, defender la proyección de nuestro pueblo, defender nuestros hijos y las generaciones que vienen, también estamos ocupados permanentemente en elaborar propuestas políticas para transformar institucionalmente este estado, para empezar a tener realmente una relación de igual a igual una relación que esté sustentada en el reconocimiento de derecho y en el respeto a la diferencia. Esa diferencia cultural que nos tiene que potenciar para construir nuevas políticas publicas a partir de que hemos construido, producto de la movilización de mas de cuatro décadas del movimiento indígena en la argentina, un marco de reconocimiento de derechos sobre pueblos  indígenas que podríamos decir que es alentador y ejemplificador a nivel de Latinoamérica, por no decir a nivel continental.

Pero todo este marco jurídico de reconocimiento no tiene sentido si no se traduce en acciones positivas, si no se traduce en nuevas políticas publicas que tienen que ser construidas con la participación directa de nosotros como autoridades políticas de los veinticuatro pueblos originarios de este país y que podamos ser nosotros también los que participemos de la ejecución y del control de esas políticas. Sobre todo y fundamentalmente cuando hay que definir políticas que tiene que ver con el control territorial. Hoy es necesario y urgente determinar un nuevo ordenamiento territorial en este país cuya base esté sustentada en el derecho a los pueblos originarios. Dar una discusión de como tiene que ser ese ordenamiento territorial, hacia qué objetivo, hacia qué tipo de sociedad tiene que estar destinado ese nuevo ordenamiento territorial. Tenemos que dar una discusión profunda en relación a que modelo de desarrollo pretendemos, si estamos cómodos frente a este nuevo modelo de desarrollo que nos han implementado sin consultarnos, que nos han impuesto, que es un modelo de desarrollo que el mercado ha diseñado y que lo vino a instalar a este país producto de que este Estado tiene administradores que están más al servicio de aquellas necesidades económicas ajenas que al servicio de aquellas necesidades de la sociedad que estamos cohabitando en este espacio territorial. Es urgente resignificar, reconceptualizar este término de desarrollo, qué implica desarrollo. Para nosotros los pueblos originarios el desarrollo tiene elementos sustanciales que no pueden estar ajenos a la hora de conceptualizarlo. El desarrollo para el pueblo mapuche tiene que estar basado fundamentalmente en el reconocimiento de nuestra identidad, en el reconocimiento de nuestro derecho territorial y en el reconocimiento de nuestro derecho a la autonomía. Sin estos tres derechos fundamentales no hay posibilidad de poder desarrollarnos con plena dignidad. Desarrollarnos desde nuestra identidad, desde nuestro ser mapuche, desde cada una de la institucionalidad que nosotros tenemos como sociedad distinta para poder normar y ordenar ese desarrollo, que tiene que ser un desarrollo que no contemple solamente la necesidad o el estado de empobrecimiento en que nos encontramos en la actualidad. Un estado de empobrecimiento al que nos han llevado, producto de las políticas de sometimiento que han realizado como política publica desde el estado hacia nosotros como pueblo originario. Necesitamos modificar esta situación.

Estamos actuando permanentemente ofreciendo y elaborando propuestas para transformar esta realidad. Hay una situación fundamental por la cual consideramos tiene que pasar la transformación que consideramos que es la columna vertebral de toda sociedad que es el sistema educativo. Hoy estamos teniendo, se está sosteniendo un sistema educativo estatal que es anacrónico, que ha perdido vigencia, que no está conteniendo la dinámica actual de las sociedades que estamos conviviendo en este país. Es necesario transformarlo. Es necesario pensar un sistema educativo intercultural para poder tener contención todos y saber que nos podemos potenciar desde el conocimiento que cada una de las culturas podemos aportar para el desarrollo de todos. Eso implica discutir una nueva currícula. Eso implica construir una nueva curricula que debe ser de carácter intercultural. Y asumir la interculturalidad como un derecho de todos y no solamente para los pueblos indígenas. Nosotros los pueblos indígenas nos hemos tenido que hacer interculturales a la fuerza producto de la imposición de la colonización ideológica, producto del sometimiento nos hemos tenido que convertir en interculturales. Aún así nosotros resignificamos el concepto de interculturalidad y lo ofrecemos como una posibilidad de nueva construcción social, como la posibilidad de que la interculturalidad sea el nuevo concepto de participación política que tenemos que tener para poder construir una nueva forma entre nosotros en este país que hoy se denomina Argentina.

Hacia lo social venimos compartiendo diferentes momentos históricos con el movimiento social argentino, con el movimiento social en Neuquén, porque sabemos que estamos claro que el pueblo mapuche no es una isla en la provincia del Neuquén. La provincia del Neuquén es territorio mapuche, si, y ese territorio mapuche está albergando hoy a otra cultura que es la cultura del pueblo neuquino. Necesitamos construir con un pueblo neuquino una nueva forma de relacionarnos, diseñar una nueva forma de sociedad de manera conjunta. Un proyecto de sociedad inclusivo, donde todos y cada uno tengamos un espacio donde podamos participar y tomar definiciones en función del bien común de las sociedades que estamos cohabitando. Venimos resolviendo problemas sociales que el estado no está resolviendo. Como forma de dar ejemplo de qué es posible desde la construcción social, como interacción entre el movimiento indígena y el movimiento social, poder dar ejemplos claros de que es posible transformar políticas públicas con la clara convicción y decisión de hacerlo. Hemos asumido un problema concreto en San Martín de los Andes, que es el problema de la falta de vivienda para muchísima gente, familias jóvenes que se van constituyendo y que tienen que estar viviendo de prestado con sus familias porque no tienen donde vivir. Familias que migran desde sus comunidades de origen, hermanos mapuches que migran de sus comunidades mapuches y que producto de la política de arrinconamiento que a generado el estado neuquino tienen que salir a las zonas urbanas a buscar mejores condiciones de vida como changarines, como trabajadoras domésticas, mano de obra barata de este sistema. Llegan a lugares urbanos y no hay un lugar donde vivir. Y hay que salir a ocupar espacios, a construir las villas de emergencias. Esa situación no está siendo atendida por el Estado, en San Martín de los Andes hemos construido concretamente un ejemplo con los vecinos que se han organizado y han conformado la comisión de vecinos sin techo por un barrio intercultural y una vivienda digna, y hemos generado condiciones para resolver ese problema. El pueblo mapuche ha aportado una porción de su territorio, un lote específico, porque esa era la excusa que tenía el Estado para no resolver este problema de que no disponía de tierra. El pueblo mapuche dispuso un lote de tierra que no estaba siendo utilizado por la producción y lo puso a disposición para la construcción del barrio intercultural. Ahora en el barrio intercultural se está discutiendo un nuevo diseño de planificación urbanística desde la perspectiva intercultural. Se está trabajando desde esa comisión una nueva forma de relación entre culturas distintas para construir una mejor calidad de vida para todos.  Y esos son los ejemplos sustanciales que estamos haciendo como granitos de arena para contribuir al cambio que estamos demandando, para contribuir a este cambio necesario y urgente.

Hacia adentro, hacia lo interno, como pueblo mapuche estamos en un proceso muy fuerte  de recuperación de nuestra identidad, de nuestra institucionalidad, y que por suerte tenemos la ventaja, y decimos que tenemos la ventaja en relación al resto de los veintitrés pueblos originarios de este país, de que venimos de un proceso de invasión muy reciente. Nosotros todavía estamos sangrando por las heridas del proceso de invasión y guerra armada que nos impusieron hace cien años atrás. Entonces nuestra institucionalidad está viva, está en nuestra memoria, pudo ser trasmitida de generación en generación en este corto tiempo. Y eso ha sido una oportunidad histórica para esta generación de autoridades originarias, autoridades políticas y filosóficas que hoy estamos en Neuquén dentro del pueblo mapuche como para poder construir nuestra sociedad y así de esta manera poder buscar dignificar nuestra identidad cultural en aquel espacio.

Hemos contribuido a construir normas en la provincia de Neuquén. En el 2006, se genero el proceso de reforma constitucional y producto de la movilización y el debate político mapuche logramos incluir el artículo 53. El artículo 53 hoy se a transformado en una herramienta sustancial de lucha para el pueblo mapuche. No queremos ni vamos a dejar de que el artículo 53 quede solamente en la letra fría de la constitución guardado en el cajón de los diputados en la legislatura o en el escritorio del gobernador. Ese articulo tiene que servir como herramienta sustancias para poder construir las nuevas políticas públicas necesarias y urgentes.

En esta actualidad, hoy, cuando Argentina ha reconocido la preexistencia de los pueblos originarios, ha incluido el inciso 17 en el articulo 75 de la constitución nacional del año 1994, ha ratificado convenios internacionales como el 169 de la OIT, que  reconoce nuestro derecho a la identidad, al territorio, y a la autonomía de los pueblos indígenas. Argentina ha ratificado el convenio de diversidad biológica en cuyo articulo 8J reconoce el reconocimiento tradicional de los pueblos originarios como elemento sustancial para la conservación de la bio-diversidad existente hoy en el planeta, y ha ratificado cuanto convenio internacional se encontró dando vuelta en el universo de las instituciones y la generación del derecho, porque eso queda bien, porque eso implica construir una pantalla internacional pro derechos humanos, y entonces Argentina como Estado anda haciendo cola donde hay un convenio internacional de derechos humanos para poderlo firmar. Ahora necesitamos que esto pase a la realidad, que esto no sea letra fría que no solo sea pantalla internacional para quedar bien con aquel mundo, con aquella tribuna. Que todos estos instrumentos nos tiene que servir como herramientas para las transformaciones que estamos proponiendo.

En la provincia de Neuquén, en este momento, a pesar de tener todo este grado de reconocimiento de derecho se acaba de firmar un decreto provincial por parte del gobernador de Neuquén para entregar nuestros territorios a manos de las industrias, tanto petroleras como mineras. Y el derecho mapuche está quedando en un rincón de esas oficinas de los que tienen que administrar el estado neuquino en bien de todos, no solamente de los que están necesitando extraer y acumular riquezas solo para algunos pocos.

Esta es la realidad que nosotros tenemos. Ustedes pudieron ver en la película, la única alternativa, la única herramienta sustancial que tenemos como pueblo para defender nuestro territorio, nuestra vida, nuestra cultura, es nuestros derechos, es nuestra palabra y es la organización. Pero sabemos que solos no vamos a transformar nada por eso es necesario y fundamental este espacio de intercambio, estos espacios de debate, espacios de dialogo intercultural para que podamos saber realmente que es lo que estamos buscando los pueblos originarios, cuales es nuestro planteo, cual es aporte que estamos haciendo a la construcción de un nuevo país. Esto como parte de lo que estamos planteando en nombre de la confederación mapuche de Neuquén, que es el gobierno político del pueblo mapuche en la provincia del Neuquén, para comenzar la charla y darle paso a cada uno de los compañeros y hermanos que están aquí, para poder fortalecer este dialogo y que sea cada vez más rico desde la interculturalidad. Y antes de terminar agradecer especialmente al doctor Zaffaroni que nos honra con su presencia en esta mesa pero fundamentalmente nos honra con su posicionamiento que ha ido adquiriendo respecto del derecho indígena en este país. Es una necesidad y para nosotros se transforma en una herramienta potente saber que hay una autoridad, como la autoridad del doctor Zaffaroni, que está opinando en derecho indígena. Es necesario, lo necesitamos y vamos a saber agradecer a trabes de nuestros actos políticos, culturales de incidencia, de transformaciones ese aporte que se esta haciendo hoy desde el ámbito jurídico. Muchísimas Gracias. 
 

Eric Mayoraz (Consejero de la Embajada de Suiza en Buenos Aires)

–audio a 18min 30sec– 
 

Dr. Juan Manuel Salgado (Abogado de la Confederación Mapuce de Neuquén)

–audio a 23min 28sec–

Buenas tardes, yo quería agradecerle al colegio de abogados de la ciudad de Buenos Aires la posibilidad de realizar esta reunión. Agradecerle a la embajada Suiza, a Daniele Incalcaterra, a Fausta por haberme invitado. La presencia del Doctor Zaffaroni le agradezco  y especialmente al pueblo mapuche y por su intermedio a los pueblos indígenas que me han cambiando la cabeza, la forma de mirar el derecho, la forma de concebir la posibilidad de una sociedad diferente, con una la forma diferente de entender las relaciones y las leyes.

Lo que más me llama de la película, y creo que es uno de los principales aciertos en este reflejo de las luchas del  pueblo mapuche en la provincia de Neuquén, es el título “La Nación Mapuce” porque pone el acento en el punto central de la cuestión que corresponde a la lucha de los pueblos indígenas. Generalmente se subsumen a los pueblos indígenas en la categoría de pobre y se los identifica fundamentalmente con la pobreza. Esta película pone el verdadero carácter de la lucha de los pueblos indígenas, y especialmente que es el que conozco que es el del pueblo mapuche, en la cuestión de que se trata de una nación sometida, una nación dominada a la que se le aplica un derecho y unas autoridades que en gran medida le son extranjeros. Como podemos ver en la película una vez que nos incorporamos en la propia temática de la del pueblo mapuche los funcionarios del Estado aparecen ridículos en un lugar que no entienden cual es la realidad social con la que deberían tratar. Hace pocos días el secretario de derechos humanos de la provincia de Neuquén me comentó que había visto la película pero él le hacia una crítica porque la consideraba que era muy política. Y esta creo que es la cuestión. Se puede hasta tolerar en algunos estamentos oficiales la presencia indígena combinada a lo folclórico, a las artesanías, a una presencia útil para el turismo, pero no se pone el acento, ni siquiera se reconoce que de lo que se trata es del reconocimiento de una cultura, de una nacionalidad diferente, que tiene derecho a su espacio de autonomía dentro de el Estado. Nosotros hemos sido educados en la facultad de derecho en una concepción que identifica el derecho con el derecho de Estado. No hay otro derecho sino es el que el propio Estado se da. Y hay mecanismos para transformar ese derecho, pero esos son los mecanismos políticos, no son los mecanismos dentro del ámbito del derecho. El derecho es un ordenamiento jerárquico de normas al que los ciudadanos individuales debemos estar sometidos incondicionalmente. Esta concepción que además está relacionada con una concepción jerárquica de las culturas, ordena las culturas de acuerdo a su grado de civilización, y pone al Estado como máximo grado de civilización social, es la que trasunta por detrás de la mayor parte de las decisiones jurídicas argentinas bajo el dilema de civilización o barbarie. Y esta ideología con la que se construyó el Estado y el derecho argentino está fuertemente arraigada a todos los operadores jurídicos al extremo de que hoy cuando el derecho positivo cambió absolutamente en relación a los pueblos indígenas, sin embargo todo este marco jurídico contenido en la constitución nacional, el pacto de San José de Costa Rica, el pacto internacional de derechos civiles y políticos, el convenio 169 de la OIT, sin embargo, que son todas normas que tienen jerarquía superior a las leyes, sin embargo no se aplican, es como si no existieran en la practica de los tribunales. Es decir, lo que no concuerda con el paradigma jurídico, con la ideología jurídica de los operadores, aunque esté escrito, aunque sea derecho positivo, aunque hayan enseñado que está en la cúspide el sistema normativo, no se aplica. Esta incapacidad del Estado de concebir que puede haber pueblos autónomos que bajo el paraguas del Estado puedan relacionarse con el de igual a igual y no en una relación de subordinación, es lo que lleva adelante que las luchas de los pueblos indígenas, en el caso que tenemos nosotros en la provincia de Neuquén del pueblo mapuche, es sumamente dura, trabajosa, que tenemos un marco legal que teóricamente nos protege y sin embargo no vemos en ninguna institución, ni en las provincias ni en el Estado nacional que trasunte las políticas publicas que hacen falta para trasformar este Estado en un Estado intercultural. A nosotros nos enseñan que si no estuviese el derecho, el Estado, la policía, los jueces, toda la estructura coactiva del Estado, nos matamos entre nosotros. La sociabilidad está asegurada exclusivamente  por el aparato coactivo del Estado y lo que muestran los pueblos indígenas, pueblos sin Estado, pueblos que se organizan sin aparato coactivo, pueblos que conviven sin necesidad de monopolio del uso de la fuerza en determinadas personas es que eso no es así. Que ese fundamento puede tener ámbitos en donde sea aplicable pero es un fundamento falso. Y esto implica que el Estado no puede exigir obediencia incondicional, no es la garantía absoluta de sociabilidad. Esto ya lo sabemos a partir de la revolución jurídica que instauran los derechos humanos que aquí ha llegado tarde pero ha llegado con fuerza, para quedarse, y espero para profundizarse. El Estado no tiene un poder incondicional sobre sus habitantes, tiene límites, limites que al principio eran concebidos solo como limites de derechos individuales hoy deben reconocerse que tiene limites colectivamente, tiene limites para la autonomía colectiva. Los pueblos indigentes que fueron victimas directas de la constitución de este Estado autoritario colonial son lo que nos permiten comprender que la reversión de esta concepción del Estado es necesaria no solo para dar cabida a los pueblos originarios en la argentina sino para transformar el Estado en un Estado diferente para todos nosotros. Esto es lo que yo he aprendido de las luchas del pueblo mapuche, he aprendido a través de los contactos, de las bibliografías y de las relaciones que me posibilitaron a nivel internacional, y es la posibilidad, por lo menos para los abogados y los operadores jurídicos, de dejar atrás la ideología del Estado monocultural, del Estado autoritario y poder construir un Estado diferente un Estado intercultural, un Estado que está en construcción permanentemente, abierto, democrático y justo. Nada más. 
 

Dr Raul Zaffaroni (Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación)

–audio a 32min 53sec–

Bueno queridas amigas y amigos, ante todo quiero felicitar a quienes han participado, han dirigido, trabajado en este Filme, y también a quienes lo han apoyado. Quisiera decir unas cuantas cosas que me sugiere pero bueno, tengo ganas de pasar navidad en familia de modo que voy a tratar de reducirlas un poco.

Hacer entender en la Argentina lo que es el pluriculturalismo es difícil. Es difícil porque todos somos víctimas de una ciudadanía de escritorio. Roca, no solo practicó el genocidio en el sur. Roca presidió un proceso de homogeneización y de imposición ciudadana de escritorio. Nos homogeneizó a todos. Y quien se negó a homogeneizarse, los mapuches les pasó lo que les pasó, los judíos acá les pasó lo que les pasó. Efectivamente proceso de homogenización a través de qué, cosas que no fueron del todo malas a veces. Enseñanza obligatoria, nos enseñaron a leer y a escribir, pero la bandera, el himno, el guardapolvo blanco, todo igual, etc. Si fenómeno, el servicio militar obligatorio, si no nos domesticaban allá… extranjeros que molestaban, la ley de residencia, otro que molestaba que había que sacarlo era el penal de Ushuaia. En fin, tantas cosas por el estilo. De modo que todos somos víctimas de un proceso de homogenización lo cual nos ha colonizado la cabeza, lo cual es muy difícil revertirlo.

Es muy importante que hoy los pueblos originarios nos llamen a revertir ese proceso, que nos ayuden. Y nos ayudan también con nuestro derecho, con nuestro civilizado derecho.

Primero y fundamental, un proceso jurídico, monopolio del Estado, título de legitimidad, de propiedad. El orden jurídico ese de qué parten en qué se asienta, ¿en un genocidio? Caramba, bueno sí, en un genocidio pero se prescribió, claro porque se murieron todos, no cabe duda, ya no se puede hacer nada. Si, se prescribió la acción penal y el genocidio tiene una acción imprescriptible. ¿Y la civil? si es imprescriptible la penal debe ser imprescriptible la civil ¿no? Y entonces qué tenemos, ¿una norma fundamental? una “Cruz Norma de Kelsen”.

Es un genocidio, es decir ¿El tiempo convierte un genocidio en un título de legitimidad? ¿Dónde está el gancho del cual colgamos nuestra legitimidad de todo nuestro orden estatal conforme a la más pura teorización del orden estatal, en un genocidio? Primer pregunta.

Segundo,  nuestra forma de solución de conflictos. Claro el orden lo pone una estructura vertical punitiva etc., perfecto, que hoy está buscando alternativas. Y en las alternativas nos hablan de una justicia que restaura, una justicia restitutiva. Hay librotes escritos de Restorative Justice. Estamos en la mediación, vamos a pasar cada vez más a la mediación. Y cuando nos damos cuenta, reflexionamos un poco, pero estos son los medios de resolver los conflictos que tienen la justicia comunitaria. ¿Qué estamos haciendo? El fracaso de nuestro sistema nos está mostrando que tenemos que volver a formas de resolución del conflicto que pertenecen a la justicia comunitaria.

Hoy empezamos a hablar de un derecho ecológico. Cuidado con esto de la ecología y los pueblos originarios, porque dentro de lo ecológico se manejan una pluralidad de ideologías, o de variables, entre las cuales hay un cierto conservacionismo, que entendería lo ecológico como la conservación de algunos cotos de caza, entonces la población originaria sería un elemento de decoración del paisaje, ¿no? No es en ese sentido el asunto, va por otro sentido que es mucho más profundo y más amplio. Es decir, la persecución de los pueblos indígenas hoy no se hace a través del genocidio armado, sino a través de un sistema de producción. Es el propio sistema de producción que va destruyendo el medio ambiente y el hábitat de los pueblos originarios. Pero ese mismo sistema de producción es el sistema de producción que destruye el hábitat de los mapuches de los guaraníes, de los wichis, de todas las etnias nuestras, es el mismo sistema de producción que nos está destruyendo el medio ambiente a todos. Claro que lo sufren mucho más ellos. Pero como lo sentimos nosotros ya empezamos a teorizar en el hábito jurídico sobre el derecho ecológico. Y ahí se nos produce una crisis, que creo que los juristas todavía no somos concientes.

Hay una pequeña norma, se quedó en el fondo del orden jurídico que a mí me hizo dudar de la afirmación de que todos los derechos son humanos, o tienen por titular al ser humano, que era la ley de protección de animales. ¿Pero animales? no se inventa el bien jurídico, lo que tutela es el sentimiento de piedad. Entonces si yo descuartizo un perro en privado no hago un acto de crueldad contra animales. No hay otra solución que decir que el titular del bien jurídico es el animal. Pero bueno, es una disposición. Pero ahora con la cuestión ecológica ya la cosa cambia.

¿El titular del bien jurídico en el derecho ecológico somos los seres humanos? Es decir, ¿todo el planeta y toda  la creación está al servicio nuestro, y nosotros somos los dueños de eso, y lo conservamos para servirnos como dueños? Me parece que no, me parece que así no va la cosa. Me parece que así no podemos resolver todos los problemas que se nos producen. Y bueno, desde muchos ámbitos, incluso desde el teológico, Leonardo Boff, pero desde el ámbito de la biología, de las más modernas teorías biológicas nos dicen, cuidado que la tierra es un ser viviente. Y entonces leemos en ingles la hipótesis Gaia, y cuando volvemos la vista hacia los pueblos originarios nos resulta que nos dicen lo mismo de una manera más simple. Mucho más clara, meno alambicada, efectivamente.

Creo que nuestra orgullosa civilización está llegando a un punto de inflexión, por no decir de crisis en donde tenemos mucho que aprender de las culturas originarias.

El problema de las culturas originarias y del respeto de las culturas originarias y de los pueblos originarios, en nuestro país es mucho más complicado que en otros países de América Latina. Es más complicado porque, bueno siempre me preguntaba qué sucedía, de los años que viví fuera del país la mayor parte lo he pasado en otros países de América Latina, y claro tenemos un problema práctico, perdónenme que sea sincero, pero creo que es conveniente hablar claramente en esto. Los pueblos originarios no son negocio político en nuestro país, porque están asilados porque nos son suficiente número de votos. Eso es un problema, un serio problema. Debido a eso se los invisibiliza, cuantas veces se nos ha dicho y se nos ha repetido, ‘no, no tenemos indios. Somos un país totalmente blanco’. Invisibilizacion.

Y término apuntando, dejando mil cosas en el tintero, pero apuntando a algo práctico: hay que salir de la invisibilidad. La realidad hay que modificarla pero antes de modificarla hay que reconocerla. Si no reconocemos cómo es la realidad no la podemos modificar. Salir de la invisibilidad significa fortalecer la lucha de nuestros pueblos originarios y fortalecer la búsqueda del camino para sus reivindicaciones. Para eso creo, disculpen que me ponga hablar para el colegio pero de todas maneras soy un colegiado aunque tengo la colegización suspendida de momento, no por in conducta, claro. Pero bueno, creo que tenemos el deber los porteños de hacer todo lo posible para facilitarle la mayor asistencia técnica a nuestros colegas que están empeñados en la lucha jurídica por la reivindicación de los derechos de nuestros pueblos originarios. Como universitarios también creo que tenemos el deber de profundizar el estudio y la investigación de nuestro derecho indígena.

Sinceramente creo que estamos en deuda desde esta Ciudad de Buenos Aires, y creo que es muy bueno que estas cosas se hagan en la ciudad que vayamos creando conciencia y que podamos ampliar esta conciencia. Creo que es urgente, urgente la actividad jurídica de abogado, y la actividad universitaria en este sentido. Creo que es urgente porque se están destruyendo habitas que son absolutamente irrecuperables. Hay que moverse rápido evitando y deteniendo esa destrucción. Creo que ese nuestro deber como capitalinos, como beneficiarios de una cantidad de beneficios de esta república que tenemos por vivir acá. Pero además ese privilegio creo que nos crea un deber moral, un deber ético. En este momento creo que uno de los principales deberes morales y éticos es apoyar estas reivindicaciones. Muchísimas  gracias. 

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