Seis meses de CFK y de Macri; por Rosendo Fraga


Cristina Kirchner cumple seis meses en el gobierno, habiendo sufrido un desgaste inédito en el inicio de un período. Es cierto que su gobierno es percibido como el segundo de su marido y que problemas acumulados por él han estallado en el suyo. Pero también lo es que los conflictos que se han planteado no sólo han sido mal manejados, sino también exacerbados innecesariamente. Durante 20 años sucesivos del matrimonio Kirchner en el poder -4 en la Intendencia de Río Gallegos, 12 en la Gobernación de Santa Cruz y 4 en la Presidencia-, el ex presidente ejerció siempre el Ejecutivo y ella no tuvo ninguna experiencia de gestión. Esto se ha hecho evidente en el rol asumido estos primeros meses de gobierno por el matrimonio. Un sondeo realizado por el Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría muestra que uno de cada cuatro votantes de Cristina hoy no está votando por ella y uno de cada siete ya vota decididamente por la oposición, el que presumiblemente proviene del sector rural.

Este desgaste es consecuencia de diversos factores. En primer término, la pérdida del apoyo del campo, que en su mayoría había votado por el Gobierno. El aumento de las retenciones y el discurso oficial que lo convirtió en golpista es la causa de la pérdida de este apoyo. Pero el estilo utilizado por el oficialismo en el conflicto debilitó aún más el apoyo al Gobierno en los sectores medios urbanos, que ya en octubre del año pasado habían votado por la oposición. A ello se agrega el efecto negativo que la inflación está teniendo en la población en general y en los sectores de menores ingresos a en particular, que se suponen son la base de sustentación socio-política del Gobierno. El sondeo mencionado verifica que la inflación hoy preocupa en el Gran Buenos Aires mucho más que el desempleo y la inseguridad, que eran los temas prioritarios el año pasado. Pero ha sido el rol de Néstor Kirchner -quien ha hecho evidente que es él quien ejerce el poder-, lo que ha terminado por desdibujar la figura política de la Presidente. Ella ha estado hablando casi diariamente durante los últimos meses, con un discurso duro que se alinea con el de su marido, pero sin solucionar los problemas concretos que se han ido agravando. En la política exterior, durante estos primeros seis meses de gobierno ha ejercido la Presidencia Pro Tempore del Mercosur y ello ha pasado inadvertido.

En la coyuntura, el conflicto con el campo entra en una situación incierta. El oficialismo no sólo desechó, sino que incluso criticó, el documento del Episcopado llamando al diálogo. No respondió a una manifestación en la misma dirección del gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner, aunque acepta reunirse con él. Rechaza la intimación del Defensor del Pueblo (Mondino) a reunirse con las entidades del campo, que suspenden el paro buscando crear un espacio para el diálogo. El Gobierno responde realizando una gran demostración de poder, convocando a gobernadores, sindicalistas y empresarios (excluyendo sólo al campo), para mostrar así su debilidad y aislamiento. Sólo la gestión reservada del ministro de Planificación (De Vido) ofrece alguna posibilidad de llegar a un acuerdo. Pero el problema es que Kirchner sólo cede cuando no se nota que lo hace y no resulta fácil hacerlo en este caso, con cientos de miles de productores movilizados en las rutas y siguiendo paso a paso las alternativas del conflicto.

El Gobierno no está en condiciones de imponerse al campo, aunque sí podría llegar a dividirlo. La semana pasada mostró que el conflicto campo-gobierno derivó en una situación de anarquía, con tensiones que derivaron en una violencia de baja intensidad. Los transportistas de granos (los dueños de camiones), cortaron totalmente las rutas, poniendo en riesgo el abastecimiento de las ciudades, para exigir a las partes en conflicto que lo solucionen. Si bien esta reacción ha tenido una causa económica genuina -tres meses sin ingresos-, fue aprovechada por el Gobierno, que buscó sin mucho éxito responsabilizar al campo por el peligro de desabastecimiento. Pero la violencia irrumpió entre transportistas y camioneros -el sindicato de Hugo Moyano-, ya que éstos pasaban en los piquetes del campo siempre que no transportaran cereales, lo que dejó de suceder con los cortes totales de los primeros. La dirigencia del campo logró imponer la suspensión del paro con muchas dificultades. Una solución que no incluya explícitamente una modificación del aumento de retenciones, será rechazada por los productores autoconvocados que continuarán con el paro, lo que seguramente arrastrará también el de transportistas. El discurso pronunciado en la noche del lunes 9, buscando retomar la iniciativa con anuncios de largo plazo, no parece ser suficiente para resolver definitivamente el conflicto con el campo.

Por su parte, Kirchner sigue endureciendo su lenguaje como si estuviera en una acción de guerra y no en un conflicto político. Disputa de poder, los voy a poner de rodillas, golpe, clima destituyente, desestabilización, rendición incondicional, son algunos de sus términos, que ponen un conflicto sectorial en la categoría explícita de los golpes de 1955 y 1976, los dos conflictos políticos más sangrientos y profundos de la historia argentina del siglo XX. Moriremos abrazados a la causa fue una de sus frases en la reunión con la dirigencia nacional del PJ y ante el peronismo bonaerense dijo si los chacareros hubieran tenido bayonetas, ya nos hubieran hecho el golpe. La titular de las Madres de Plaza de Mayo (Bonafini) -integrante de la coalición oficialista- calificó a los chacareros como hijos y nietos de los golpistas, y el titular de la CGT (Moyano) dijo que el campo ha sido golpista en 1955 y 1976. Kirchner -que hasta fines de 2007 criticó y menosprecio al peronismo-, ahora se refugia en él, buscándolo como punto de apoyo en el conflicto. Pero lo hace en momentos en que el PJ de las tres provincias de la Región Centro (Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos), encabezado por dirigentes como Schiaretti, Reutemann y Busti, asume una posición disidente y critica, respaldando los reclamos del campo.

En conclusión: Cristina Kirchner cumple seis meses de gobierno con un fuerte desgaste, habiendo transcurrido la mitad del tiempo con el conflicto del campo, pero en este desgaste, concurren otros factores, como la inflación y el rechazo de los sectores medios a su discurso, percibido como autoritario.

Los seis meses de Macri

Macri tiene un estilo de gestión pragmático que busca despolitizar el Gobierno. Trata de mostrarse firme en lo local, pero evitando las confrontaciones con el ejecutivo nacional, las que implican riesgos políticos que por ahora él no quiere correr.

Sin lugar a dudas, Macri busca ser Presidente en 2011 ó 2015. Pero por ahora ha optado por privilegiar la gestión local, en la idea de que sin un éxito en ella no tendrá posibilidades de una opción nacional. Dicho en otros términos, no pone en riesgo el gobierno local por un proyecto de alcance nacional.

El problema de Macri es que el país cambió mucho en sólo tres meses.  Sigue actuando como si el Gobierno no se hubiera deteriorado, mientras que sus votantes, que en su mayoría son opositores, hubieran esperado una actitud más firme de él como líder opositor, al estilo de la que asume por ejemplo Hermes Binner.

En cuanto a sus culpas hacia el pasado, termina siendo algo inevitable cuando gana la oposición y ello es lo que hace Macri, aunque más contra Ibarra que contra Telerman. Esta es la limitación que tiene Cristina Kirchner, quien no puede explicar que muchos de los problemas que hoy enfrenta, como la inflación, fueron gestados durante el gobierno precedente de su marido.

La subejecución del presupuesto no es bueno para alguien que hace de la eficacia en la gestión su punto fuerte. Pero no es un tema que llega al grueso de la opinión pública, más preocupada por los baches en las calles, la falta de gas en las escuelas o la basura.

En materia de comunicación, su política inicial de dar conferencias todas las semanas, supongo que fue abandonada, porque no había mucho para decir semana a semana y porque puede resultar riesgosa cuando comienzan los problemas.

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