LA JUSTICIA SIGUE AVIVANDO LA IMPUNIDAD


El Represor Febres está muerto, y parece que con él también lo está la Justicia, que otra vez decide acomodarse prolijamente a lo que el “derecho” así requiere, un muerto no puede ser sentenciado, y 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, más de 50 testigos, entre sobrevivientes y familiares, deben conformarse con lo que dice la ley, con lo que calla la ley, una vez más.

El Tribunal Oral Federal Nº5 rechazó el pedido de la querella, respecto a que el tribunal dé a conocer los fundamentos acerca de la constatación de los hechos por los cuales Héctor Antonio Febres fue llevado a juicio oral y público, con la expresa mención de su participación en ellos y del rol que le cupo en el grupo de tareas que funcionó en el campo de exterminio que funcionó en la ESMA. Que se dijera la responsabilidad, altamente comprobada del represor Héctor Febres, pero la Justicia volvió a retroceder, amparándose en normas y derechos, cada vez más torcidos.

De nada valieron para el Tribunal los 30 años de impunidad, los miles de crímenes cometidos por Febres, los dos meses de audiencias, las decenas de testigos que tuvieron que exponerse a revivir la muerte una y otra vez, no valieron las pruebas, no valió la lucha de tantos compañeros que vienen bregando por la verdad y la justicia.

La palabra justicia en la Justicia continúa su camino paradojal, y decir “una vez más” ya ni asombra, pero duele. Duele que ante la posibilidad de realizar un fallo ejemplar, en pos de la Verdad y la Justicia, el Tribunal haya optado “una vez más” por el Olvido.

Hoy tenemos un asesino sobreseído por muerte, como si su muerte pudiese matar algo más que la esperanza de un camino diferente.

Febres se murió, pero antes de morir, sentado en esa misma sala, de ese frío Tribunal de Comodoro Py, mantenía la vista baja porque no podía ni podrá mirar a los ojos a esos mismos que secuestró, torturó, robó, esclavizó, mató.

Febres se murió y se llevó con él el destino de tantos bebés nacidos en cautiverio, habiéndose comprobado que él era quien se encargaba de las embarazadas dentro de la Escuela de Mecánica de la Armada; junto con esa muerte cobarde, haya sido o no natural, mató la posibilidad de la identidad para muchos hombres y mujeres que hoy no saben que fueron apropiados.

La Justicia acaba de matar uno de los precedentes más importantes, ni siquiera pudieron pronunciarse simbólicamente sobre la responsabilidad de Febres, porque “la ley es la ley”, y la complicidad y el silencio también lo son.

Ante este obstáculo puesto en el camino, ante esa acción omisión, realizada por la Justicia, el Equipo de Querellantes y Abogados en la Causa ESMA, Primer Cuerpo y Campo de Mayo, reaccionará con los pasos legales que nos corresponden, apelando y pronunciándonos en contra de esta decisión que arroja más olvido a la memoria y la justicia.

                                                                                                             

                                                                                                                                             Diciembre 12 de 2007

Equipo de Querellantes y Abogados en la Causa ESMA, Primer Cuerpo y Campo de Mayo

Una respuesta a “LA JUSTICIA SIGUE AVIVANDO LA IMPUNIDAD

  1. Leonardo, independientemente de si a este tipo lo envenenaron o no, fijate la lógica de la Marina respecto del Ejército en la dictadura: los tipos fueron mucho más elitistas toda su historia (la única rama de Ejército que se asemeja a la Marian toda en ese aspecto es la Caballería), usaron métodos más “refiandos” (reducción a servidumbre, ver “Recuerdo de la muerte”, de Miguel Bonasso, los vuelos de la muerte, etc.), más una relación compleja cn los prisioneros, a los que trataban de “recuperar”, en términos ideológicos. Quizás por eso hay sobrevivientes de la ESMA, y el Ejército no dejó a nadie vivo, pensemos en Campo de Myo o la Quinta de Funes, en Rosario (nuevamente, ver para eso el libro de Bonasso).
    Los tipos tienen su orgullo, fiejate que el día que se anuló la Obediencia Debida, “Piraña” Azic, el tipo que picaneó a Lordkipanidze (uno de los testigos de cargo contra Febres) con su bebé recién nacido sobre el pecho, se quiso sucidar, y el Alte. Anaya, cuando fue a declarar, casi se muere de un infarto, literalmente.
    Eso no quita que a este fulano le hayan hecho “la gran Goering”. Viendo incluso la patología de un tipo como el “Tigre Acosta” (Bonasso lo cuenta en el epílogo de “Recuerdo…), más las cosas que sabe y la guita que manejó y maneja, es como para pensar si ese tipo, ya sea por mano propia o ajena, llega al fin de su juicio cuando le toque.
    Un abrazo,
    Juan

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