Héctor Febres: DEFENDER LO INDEFENDIBLE. ALEGATO DE LA DEFENSA


DEFENDER LO INDEFENDIBLE. ALEGATO DE LA DEFENSA

Siendo las 10:54 hs. ingresó a la sala el Tribunal.

Fue esta vez el turno de la defensa, en el caso por el que se lo juzga al represor, ex Prefecto, Héctor Febres.

Una mañana donde hubo que tragar saliva y bronca, al escuchar a los abogados defensores, Dr. Víctor Valle, y Dr. Roberto Canevaro, ambos del Ministerio Público, quienes no procuraron hacer uso de una defensa técnica y formal, sino que por el contrario, arrojaron ideas que fueron sal en la herida.

Se pidió la Absolución del represor Febres por una serie de supuestas anormalidades jurídicas, las que fueron adornadas con términos jurídicos varios, nulidades ya, indagatorias supuestamente inexistentes, citas de artículos, códigos consultados, frases traídas de añejos autores. Un “Discurso moldeado” y armado para que eso reproduzca, la defensa de un represor como Héctor Febres, (a propósito de esto, el Dr. Canevaro, utilizó esta definición de “Discurso Moldeado” al referirse a las declaraciones de los testigos, faltándoles una vez más el respeto).

Una defensa que marcó su exposición desde el cuestionamiento a los testimonios aportados por la gran cantidad de testigos que, venciendo el miedo, y a costa de revivir esos años siniestros, se hicieron presentes; hasta la osadía vergonzosa de determinar ellos, desde su lugar de defensores de lo indefendible, qué es y qué no es tormento.

En un momento de su alegato el Dr. Valle dijo, refiriéndose a los cuatro casos por los que Febres está siendo juzgado, “A quien vamos a llamar víctimas o damnificados, de ahora en adelante”. En varios pasajes de su exposición, el defensor público, habló de “violación al principio de congruencia” (en cuanto a las fallas en el procedimiento que lleva a Febres a juicio), falta de congruencia desde lo jurídico según él, una violación a la congruencia que podemos manifestar nosotros, tomando como base las palabras de los abogados defensores. No se trata de llamar víctimas a las víctimas, no es una cuestión de vocablos utilizados. Negar el horror, y llamarlas víctimas, de un horror, ¿no es eso violación a la congruencia? Nos quedamos con palabras puestas para amenizar una idea, pero el concepto frente a las barbaridades hechas por los asesinos de la dictadura quedó claro, desde la vehemencia con la que se habló de “legalidad” para matar, secuestrar, torturar. Dijo el Dr. Valle “…Los militares y Febres estaban convencidos que no realizaban persecuciones políticas, sino que perseguían a personas que se encontraban por fuera de la ley…”

El Dr. Roberto Canevaro, abogado adjunto de la defensa, por su parte, se encargó de clasificar los puntos que eran considerados como “inconvenientes” desde la defensoría: “…El tiempo transcurrido, 30 años es mucho tiempo…” , dijo, argumentando que este hecho perjudicaba a su defendido; “…El tiempo es responsable de la variación en los testimonios”, expresó; “…El tiempo transcurrido ha operado en contra del Sr. Febres”…”…Se ha agigantado su papel en la ESMA, todo se centra en su persona…”

El tiempo transcurrido, puesto como principal en la escena de las cosas, el hacer mención de los 30 años que han pasado perjudicando a Febres, y omitiendo que la justicia tardía no hizo más que potenciar las injusticias. Muchos se han muerto, otros morirán sin haber sido juzgados. Pero para la defensa, los 30 años de impunidad perjudicaron a un represor que estuvo durante este tiempo “libre”, habiendo secuestrado, torturado, asesinado, robado. Podemos dar vuelta su discurso en ese perjuicio al que se hizo referencia, y que se lea como beneficio, ése  que la impunidad le dio durante estos 30 años.

No se tuvo ni el más mínimo respeto hacia los más de cincuenta testigos que prestaron valientemente su testimonio, al contrario de esto, se los puso en duda, pretendiendo deslegitimar sus testimonios: “Además de víctimas, querellantes de la causa, la mayoría de ellos (…) Muchos de ellos pertenecen a organizaciones (…) de esto surge un interés directo”, decía. Se habló de cautela a la hora de analizar estos testimonios. Y a modo de remate, el Dr. Valle dijo: “…La manera en que se han referido al Sr. Febres, la inquina que tienen…”

Defendiendo lo indefendible, haciendo uso de artilugios del lenguaje, mareando con citas de artículos y clases teóricas que pierden en todas las búsquedas de argumentos. Defendiendo lo indefendible se ha pretendido emparentar al represor Febres con la figura del “gordo bueno”, diciendo que “…No se encuentra probada la responsabilidad de Febres…”

No son pruebas para la defensa los testimonios que, con la voz quebrada,  revivían los momentos en los que Febres los había secuestrado, les había aplicado picana eléctrica, los había obligado a realizar trabajo esclavo; recordar su cara sudada y sus mangas arremangadas luego de las sesiones de tortura, etc., etc., etc. No son pruebas para la defensa, pasaron años y las marcas de la picana ya no están en el cuerpo, no existe peritaje alguno que, luego de tanto tiempo, pueda constatar los innumerables tormentos; la marca de por vida que deja el haber estado en un Centro Clandestino de Detención no es prueba para la defensa.

Desde lo racional, de lo que es el procedimiento judicial, y la función del Ministerio Público de Defensa, se puede comprender que su tarea es ésa, de la que no pueden apartarse; pero…hay muchos “peros”, muchas ideas arrojadas por esta defensa que dejaron en claro las posiciones ideológicas, más allá de las obligaciones profesionales, y en pos de defender lo indefendible se dijeron cosas inadmisibles.

2 Respuestas a “Héctor Febres: DEFENDER LO INDEFENDIBLE. ALEGATO DE LA DEFENSA

  1. Lo que me parecería interesante de analizar es cuales son las ¨condciones de posibilidad¨ que hacen que a la defensa se le ocurra que la excusa de que torturaba presos comúnnes o ¨personas que estaban fuera de la ley¨ y no a presos políticos podría hacer que el acto sea aceptable o no criminal. Creo que hay un eco del proceso de criminalización de la pobreza y de todo un discurso a lo Blumberg, donde el criminal deja de ser hasta un ser humano y pierde su condición de sujeto de la ley. El que aquellos que defienden criminales de lesa humanidad crean que existe una situación social donde tal discurso pueda ser aceptable es una de las cosas que mas miedo daría. Ee iluminador que el libro ¨Las Cárceles de la Miseria¨ de Lois Wacquant, sobre la ¨Tolerancia Cero¨ y la criminalización de la pobreza por el proceso neoliberal, empiece con una cita de Arslanian de esa época defendiendo la idea de la teoría de Giuliani.

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