ORGANIZAR PROYECTO SUR


ENCRUCIJADA DEL SISTEMA DEMOLIBERAL EN ARGENTINA

Desde hace 24 años, funcionan ininterrumpidamente en nuestro país, las instituciones democráticas.

Desde un punto de vista formal y sin hacer muchas cuentas, advertimos que se trata del periodo más prolongado de vigencia del sistema democrático, desde que se encuentra vigente la denominada “Ley Sáenz Peña”. Sin embargo, el escaso interés que supieron despertar las elecciones, sumado a  más del 27% de ausentismo en un sistema con voto obligatorio y otras manifestaciones de apatía o rechazo, hablan de una crisis que debe contabilizar entre sus causas, al menos las siguientes:

·        El efecto pedagógico del “proceso”, que introdujo fuertes límites psicológicos, espirituales, culturales y materiales en relación a la  soberanía popular y los márgenes “aceptables” de acción política. .

·        Ausencia de correlato entre el sentido en que la sociedad vota y la dirección en que se gobierna.

·        Ausencia de un mecanismo eficaz y efectivo para sancionar los numerosos casos en que fue burlada la soberanía popular y se atentó contra los intereses de la Nación

·        Subordinación de la justicia, a los intereses político-económicos del establismen.

·        Funcionamiento antidemocrático y monopólico del sistema de comunicación, que a través de la ley de radiodifusión de la dictadura, continúa respondiendo a los grandes grupos económicos y sus aliados.

·        Fuerte limitación de los derechos del ciudadano, en los sectores económicamente más  desfavorecidos.

·        Y últimamente, utilización al límite de las leyes y procedimientos electorales, para colocarlos al servicio de quienes detentan el poder.

“Si hubiera dicho lo que pesaba a hacer, no me habrían votado”, dijo el ex presidente Menem, en una declaración que, si hubiera estado vinculada a un delito menor, habría comportado reconocimiento de culpa y consecuentemente cárcel, pero deviene impune al vincularse con la más grave violación y saqueo de que tenga memoria la historia argentina.

Para estar siempre; “hay que hacerse el boludo”, reconoció Felipe Solá, justificando su permanencia política en distintos cargos a través de los años y diferentes gestiones.

 El sistema democrático en nuestro país, se ha degradado fuertemente. El progresivo distanciamiento o desinterés de la ciudadanía, no es un síntoma de irresponsabilidad, sino una consecuencia. Es un peligroso vaciamiento.

“Hoy votamos y mañana entramos en estado de indefensión”, afirma el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

  

LA RESPONSABILIDAD QUE DEBEMOS ASUMIR

Para mí y muchos de mis compatriotas, Proyecto Sur y la candidatura de Pino Solanas, emergieron como un bálsamo. Como una casi ya inesperada alternativa, frente al círculo vicioso de votar por lo menos malo, votar para castigar o en mi caso personal; por primera vez, comenzar a pensar en no votar.

Los lineamientos programáticos de Proyecto Sur, expresados a través del pensamiento, la obra y la acción política de Fernando Pino Solanas, me representan. También me representan la valentía y audacia, de haberse puesto al frente de una iniciativa semejante, a solo 68 días de las elecciones, sin recursos y casi sin estructura.

Casi 300.000 votos obtenidos en condiciones de extrema desventaja, frente los descomunales aparatos electorales del sistema, la casi infinita disponibilidad de recursos materiales y salvo honrosas excepciones, confrontando por omisión con el aparato de comunicaciones del sistema, hablan de muchas más voluntades disponibles que no llegaron a conocer la propuesta, de muchos otros votantes reales que no pudieron hacer efectivo su voto y también de no pocos votos no contabilizados.

Sin embargo, el desafío de Proyecto Sur, no se agota en el desarrollo territorial de la propuesta, la difusión y perfeccionamiento de nuestros objetivos programáticos y el trabajo dirigido a posibilitar en forma efectiva la adhesión de todos aquellos que compartan esos objetivos: Por supuesto que todo eso debe ser realizado y sin dudas estamos dispuestos a hacerlo, pero también, debemos ser concientes de la necesidad de promover métodos de construcción política, que tiendan a impulsar un verdadero protagonismo social, para alcanzar esos objetivos.

Los objetivos programáticos son claros. Aún necesitando y mereciendo un  mayor desarrollo, constituyen una base sólida y definen nítidamente la dirección en que deseamos avanzar, pero hay que definir también y con la misma claridad, la metodología de construcción y desarrollo ha utilizar.

Es en este punto, en lo relativo a la metodología de construcción de Proyecto Sur, donde el análisis inicial, sobre la crisis del sistema demoliberal, se cruza en nuestro camino, en demanda de respuesta.

La idea de construcción de la fuerza propia, debe hacerse cargo de la necesidad de reivindicar en ella, nuestra concepción de la democracia.

Bien se ha dicho, que el verdadero cambio comienza por uno mismo. Nuestro mayor y mejor aporte en la consolidación y desarrollo del sistema democrático, ha de ser nuestra propia democracia interna. Allí radica la importancia y valor de la asamblea y el plenario. En es punto se interceptan en demanda de respuesta, el descreído ciudadano y el vituperado activo político. El ciudadano que percibe que las formalidades democráticas resultan insuficientes y el militante reclama un protagonismo en las definiciones políticas que se le viene negando o canjeando por una oprobiosa participación en el sistema político clientelar.

Es necesario; es indispensable construir un espacio de verdadera democracia directa interna. Esto es tan importante para reconstruir y revalorizar los principios e ideales que deben orientar toda acción transformadora, como así también para volver a convocar a la ciudadanía. Es para ello necesitamos que el plenario y la asamblea funcionen, se instalen, se desarrollen, se tornen ineludibles, inoviables. El colectivo, con todas sus dificultades, limitaciones y complejidad, es el único faro orientador.

LÏMITES Y POSIBLIDADES DEL SISTEMA ASAMBLEARIO

Muchos de nosotros hemos participado en más de un esperanzado intento, que culminó en fracaso. No deberíamos repetir errores, reeditar mecanismos nefastos, apostar a los personalismos o pensar que la picardía, la rosca y los métodos espurios, pueden suplir a la inteligencia, los ideales y la integridad, sin incidir en los resultados.

No hay recetas metodológicas que puedan garantizar en términos absolutos, buenos resultados. Pero si sabemos, que el puentéo o “utilización” del activismo,  conducen indefectiblemente a la substitución de los ideales por subformas  de la política.

La asamblea es un buen método, pero puede ser aparateada, desvirtuada, “implementada”, etc. Casi todos tenemos experiencia en ese sentido. Para eso no hay vacunas. Solo podemos estudiar, proyectar, ensayar, evaluar resultados y volver a estudiar: Al decir de Pablo Freyre: “practica, reflexión y acción”, en el marco de una decisión previa: cuidar, valorar y respetar el espacio colectivo,  a partir de la propia conducta y compromiso.

La idea es avanzar hacia una verdadera democracia directa, comenzando por nosotros mismos. Ofreciendo protagonismo en el diseño y la decisión a nuestros compañeros que aún permanecen obstinadamente en el espacio político y a los que habiendo tomado distancia, estarían dispuestos a volver. Ofrecer protagonismo a quienes han recalado en lo social y no sucumbieron a las implementaciones de ese espacio, impulsadas por el Banco Mundial o el clientelismo político, y son concientes de las limitaciones de una lucha sin proyección política. En síntesis, muchos de nosotros sentimos, que el mejor proyecto programático, puede ser insuficiente si no va acompañada de una metodología que promueva un profundo cambio de valores.

Debemos asumir la necesidad de pasar de la ética del discurso, a la ética de la acción, comenzando por nosotros mismo, hoy mismo. No pueden ser estos, objetivos reservados para cuando hayamos alcanzado espacios de decisión. Los ponemos en práctica aquí, ahora y con disposición para seguir avanzando con ellos o no lo haremos en el futuro.

  

COMPROMISO CON LOS METODOS, PRINCIPIOS E IDEALES

Si la idea es que las posibilidades de evolución descansen en la actitud de funcionarios probos, diputados honestos o los concejales incorruptibles, creo que vamos por mal camino. Las cualidades de los dirigentes y funcionarios es una condición necesaria, pero insuficiente. No me convoca la “moralización” del sistema. Me convoca invertir el orden de un sistema injusto.

Sinceramente creo debemos generar y desarrollar mecanismos políticos que viabilicen el protagonismo del ciudadano. Métodos que tiendan efectivamente a disminuir en un primer paso y eliminar después, la intermediación en el uso del poder.

No es el gobernante la garantía del proyecto. De ser así, no hubiera sido necesaria la abolición de la monarquía. Es probable que algún “rey bueno” hubiese hecho la diferencia y marcado el camino de la continuidad de las posibilidades del feudalismo. La clave no son “los salvadores” o “las salvadoras”, sino el ejercicio pleno de la soberanía del pueblo. Lo que trasladado al plano interno de una fuerza política y al político activo (léase militante o activista), constituye el nexo con un ciudadano dispuesto a protagonizar su destino.  

Estamos en la etapa agradable de construcción de Proyecto Sur. La etapa en que todo es promisorio, esperanzador y muy en la periferia del poder. Nutre  mi experiencia las trasformaciones que se viven, cuando se ingresa en la espiral de aproximación. Es por esa razón que insisto tanto en la necesidad de institucionalizar métodos de protagonismo. No de participación, porque la participación puede ser del 50%, del 30%, del 10% o incluso una participación simbólica. Es necesaria asumir e impulsar en sus formas y espíritu el protagonismo social, que me apresuro a decirlo, en mi concepto no se corresponde para nada, con la posibilidad de utilizar la asamblea o el plenario para enunciar o aplaudir cualquier cosas. Ese concepto incluye la idea del dirigente como mandatario y no como mandante. En un sistema así, vale la pena ser asamblea, vale la pena votar, vale la pena ser colectivo.

LB 5-11-2007

PD: Hace unos cuantos años, cuando advertíamos los primeros síntomas de desvío del Frente Grande, decidí sintetizar y organizar en un pequeño cuadernillo, la experiencia acumulada en aquella construcción, para no cometer los mismos errores en alguna ocasional nueva oportunidad, que por supuesto no sabía se alguna vez llegaría. Creo que es momento de colocar ese documento a consideración de los compañeros; no como una receta, que estoy cada vez más seguro, no la hay, sino para reflexionar a cerca de la organización que deberíamos darnos. Ese trabajo es “Bases para un nuevo modelo de acción política y se puede bajar www.brunati.com.ar sección publicaciones

Una respuesta a “ORGANIZAR PROYECTO SUR

  1. Estoy totalmente de acuerdo con todos los postulados del proyecto sur. yo soy un afiliado radical desencantado que viene votando al ari y al partido socialista y estaria muy contento si se podrian limar algunas diferencias con cierto sectores y asi ampliar el proyesto sur considero que el partido socilista y el ari desidente serian para empezar buenos aliados; esto es muy necesario por que sino veo muy dificil poder vencer al sistema impuesto en el 09 y el 11. a mi me gustaria mucho poder participar del proyecto. Adios

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