Gatillo fácil


Cayó en Brasil un ex policía bonaerense acusado de “gatillo fácil” prófugo desde hace un año


Se trata del ex suboficial Néstor Daniel Moroño, de 38 años, quien desde el distrito federal de Brasilia llamó a su abogado para acelerar la extradición. En julio pasado fue condenado a 11 años de prisión por el asesinato de un adolescente.


Un ex policía bonaerense que estaba prófugo hace un año, cuando fue condenado a 11 años de prisión por un caso de “gatillo fácil” que tuvo como víctima al adolescente Leandro Bazán, fue detenido en Brasil, informaron hoy fuentes policiales y judiciales.

Se trata del ex suboficial Néstor Daniel Moroño, de 38 años, quien desde el distrito federal de Brasilia llamó a su abogado para acelerar la extradición, luego de pasar casi un año prófugo desde que el 4 de julio del año pasado no asistió al veredicto del juicio y se escapó pese a que tenía una libertad vigilada.

Si bien la captura de Moroño aún no está oficializada, fuentes judiciales y policiales confirmaron a Télam que fue su abogado defensor, Javier Raidán, quien notificó el martes último en el Tribunal Oral en lo Criminal 5 de Lomas de Zamora, que su cliente estaba preso en Brasil.

Según las fuentes, en la única llamada telefónica que tenía derecho a hacer, Moroño le pidió a la policía brasileña que llame a su abogado para decirle que lo habían apresado en Brasilia y que acelerara los trámites de extradición porque no soportaba estar preso allí. Raidán confirmó a Télam que Moroño “fue detenido el viernes pasado en un domicilio de Brasilia luego de tareas de inteligencia de Interpol Brasil”.

“Interpol se comunicó conmigo para avisarme y es probable que la semana que viene yo viaje a Brasilia por la extradición”, agregó el letrado.

El ex cabo primero era intensamente buscado por la sección Búsqueda de Personas del Ministerio de Seguridad bonaerense y la Dirección de Investigaciones Complejas y Crimen Organizado de la policía provincial.

El ministerio incluso ofrecía una recompensa de 50 mil pesos por datos para dar con su paradero y tiene la fotografía de Moroño y sus datos en la sección de ex policías prófugos de su sitio web.

Un alto jefe policial confió a Télam que los investigadores ya sabían que Moroño había salido del país rumbo a Uruguay, su país natal, y que de allí se había movilizado a otros países fronterizos como Paraguay y Brasil.

Toda la información que la sección Búsqueda de Personas del ministerio, a cargo de Alejandro Inchaurregui, y la policía de investigaciones recababa sobre los pasos de Moroño, fue brindada a Interpol y así fue como se lo encontró y detuvo en Brasilia.

Julio Bazán, el padre de Leandro, el chico de 13 años que en 2001 fue asesinado por el ex policía, se mostró sorprendido y reconfortado cuando se enteró de la captura por un llamado de Télam.

“No lo puedo creer. La detención de Moroño es una gran noticia porque justo ahora estábamos algo movilizados porque se iba a cumplir un año de que se había escapado”, dijo Julio.

El padre de la víctima aseguró que “en el tribunal aún no hay nada oficial, tendré una reunión el lunes, por eso quiero ser cauto, pero espero que ahora este asesino cumpla su condena como corresponde”.

La fuga del ex policía fue un escándalo, ya que luego de haber asistido a todas las jornadas del juicio porque llegó al debate en libertad, el 4 de julio de 2006, día en que se conocía el veredicto, se escapó.

Si bien llegó a juicio acusado por “homicidio culposo”, el TOC 5 de Lomas de Zamora condenó a Moroño a la pena de 11 años de prisión al considerarlo autor del delito de “homicidio simple”.

En el debate se comprobó que se trató de un caso de “gatillo fácil”, ya que Moroño efectuó en la calle varios disparos a matar contra ladrones que intentaron asaltarlo, sin medir que en la línea de tiro había un inocente como Bazán.

El hecho ocurrió durante la tarde el 28 de noviembre de 2001 en la localidad bonaerense de Gerli, partido de Avellaneda, cuando Leandro, de 13 años, se dirigía a una casa de computación para realizar un trabajo para la escuela con una mochila llena de útiles escolares.

En la esquina de Reconquista y Caxaraville, de esa localidad del sur del conurbano, el entonces cabo primero Moroño, quien estaba franco de servicio y vestido de civil, fue asaltado en la puerta de su casa por dos delincuentes que le quisieron robar su automóvil Renault Clío.

El policía extrajo su arma y comenzó a disparar contra los asaltantes y Bazán, que en ese momento pasaba por el lugar, pese a que clamó por su vida, recibió un balazo en el pecho que le causó la muerte.

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