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Notas sobre el sistema penal del capital tecnológico – Ruinas sobre ruinas

Las ruinas del poder disciplinario son los términos de lo que se percibe, socialmente, como “decadencia”. Se habla de “decadencia moral” como de “decadencia cultural” o “decadencia civilizatoria”. Son todas formas tristes de referirse al retiro de los dioses.

ruinas capital tecnologico derecho

 Sucede que la decadencia no tiene nada que ver con la representación de un “derrumbarse”, de un “venirse abajo”. Todo lo contrario: es el esplendor de esta época en su consistencia maquinal. La decadencia es el resultado de la auto-superación propia de la dominación tecnológica desenvuelta a escala planetaria.Decadencia es una noción lista, disponible, al alcance del comentario. No importa su esencia técnica. No nos referimos a la decadencia de los “filósofos de la decadencia”. Tampoco nos importa demasiado, a los fines de nuestro trabajo, la relación genealógica entre la idea de “decadencia” y el presente adjetivado como “decadente”. No son pensadores los que se ocupan así del presente. Son profesores de ética, periodistas, comunicólogos, opinadores profesionales, entretenedores culturales… Habladurías: la decadencia sobrepasa al cotidiano que lo copa todo con su inmortal “queja de usuario”. Decadente tampoco es un tiempo que ha culminado y otro que no termina de nacer; unas instituciones que no murieron y otras que no han terminado de parirse porque tal interregno no es otra cosa que el presente concebido por una conciencia medieval. La “decadencia” así mentada no es un concepto sino una actitud. Una afectación en el sentimiento. Una imposibilidad de comprender las fuerzas novedosas que rigen la actualidad. El resultado es la moralización del presente bajo una selección ideal de un pasado que nunca existió. Esa “decadencia” allí donde se la argumenta denuncia, groseramente, la ausencia completa de sentido histórico. 

La decadencia aconceptual es la reacción frente a la ruina de los ídolos de la sociedad disciplinaria. Esa sociedad que, en el marco de la acumulación nacional centrada del capital industrial, producía cuerpos productivos, obedientes, capaces de crear riqueza en formas objetivas independientes del arbitrio del hombre como un poder que solo se ejerce pero que nadie posee. Las nuevas objetividades desarrolladas por las fuerzas del trabajo humano muestran las formas anteriores como rudimentarias, como modos embrionarios, falsos, incapaces de alcanzar una condición presente (subjetiva) para la producción social: el presente se nos escapa, el disfrute no llega nunca. Y con cada innovación, la percepción se refuerza ad infinitum.

Vemos la falta de disciplina en el trabajo, en el estudio, en los oficios: el mundo es indisciplina como peligro. No tenemos tiempo y corremos detrás de la información como monos en busca de una banana (certeza). Seguridad es esa obsesión compulsiva. Seguridad es la solución como necesidad de responder a los cuerpos desobedientes sin conciencia. Nuestra conciencia era el fruto de una disciplina metódica, sea exterior, sea interior: has de cambiar tu vida como primacía de la práctica de sí sobre sí. Era también el modo en que la sociedad nos hacía una mentalidad, nos individualizaba y sujetaba nuestra fuerza a la producción de capital en donde nos representábamos como seres abstractamente iguales: nos gobernaban con orden. En este presente llamado “global” la miseria, el atentando, el descontrol, la expulsión constituyen el funcionamiento del instante: el desgobierno como resultado del ejercicio del poder

Los límites entre Norma y Excepción son ahora muy borrosos, difusos, contingentes. No hay colectivos que temer sino a un individuo virosico que puede resultar la causa formal de un estado de excepción sin barreras nacionales. Todos adentro y todos afuera: el Otro ya no es el bloque socialista sino cualquiera de los mortales. Hay que controlarlo todo porque la monada terrorista puede destruir Occidente. Someter a grandes porciones de la población a la nada y volver a incorporarlas a la producción en ciclos económicos cada vez más violentos, turbulentos, veloces, caóticos y crueles, es la textura del capital: su lógica se ha acelerado, respecto del Veinte, ganando grados mayores de destrucción. Humildad y vértigo. La tasa de desempleo sube, baja, parece que vuelve el estado benefactor y el pleno empleo. Luego, se devasta casi todo y se reconstruye como “oportunidad inversora”. Un poco de keynesianismo allí, más libertad para el sector privado allá: el capital reforma su poderío sea con el mercado, sea mediante el estado, mientras sus placas tectónicas dibujan los ojos asiáticos de la geo-política porvenir.

Y la cárcel está ahí, permanece intacta, más reformista o más cruel, más humana o con tolerancia cero, con voluntad de volver a la disciplina o como empresa que utiliza la delincuencia para reproducir el poder del estado como mafia: la decadencia de nuestros días es la aceleración de las fuerzas destructivas de la modernidad, contra lo moderno, paradójicamente pone al presente en un precipicio frente al cual solo queda retroceder y seguir adjetivando la época con el sufijo “post”.

No existe, entonces, ninguna sociedad “post-disciplinaria” sino una sociedad del control que reordena las fuerzas normalizadoras como carga y diferencia

I 

El plan—.  La metodología de las ciencias sociales entorpece la perspectiva con la cual el pensar mira lo venidero con una especie de “momento” de la investigación en donde se hacen manifiestos los denominados “presupuestos” del método. Lo que se pretende aquí es una instancia policial revestida de apariencia científica. Importa que el investigador declare su escuela, su pertenencia teórica y siga, detalladamente, los pasos indicados en pos del respeto de la comunidad de investigadores. La originalidad importa menos que la previsibilidad de una escritura obediente. Tales presupuestos equivalen a sentar sobre tablas si es marxista, interpretativista, positivista, estructuralista, etc.Pensamos que el método no existe con anterioridad a la investigación porque el pensar hace presa de su asunto como lo propio de sus fuerzas. La metodología no tiene que ver con el pensamiento sino con el oficio de matricero. ¿Qué es un centro interpretativo

Un centro interpretativo es una condensación de fuerzas. No se trata de citar una maraña de autores. En este artículo hay pocas menciones. Un centro argumentativo tampoco es la exposición minuciosa del objeto mediante sucesivas determinaciones del concepto. Una condensación de argumentos es un decir con voluntad polémica. No busca el diálogo sino el encuentro. No busca la verdad en contraposición a la mentira y al error sino las fuerzas que se hacen con la interpretación. No hace ciencia sino que la presupone.Un centro interpretativo es un basamento como condición de posibilidad de la investigación. No es un programa ni una teoría como esquema sino el apremio con el ojo. 

El centro interpretativo del presente artículo es el siguiente: 

  1. La sociedad mundial del capital tecnológico es el imperio de la relación salarial a escala planetaria sin entorno no-capitalista. Esto presupone ya no el imperialismo sobre las colonias sino el capital tecnológico como medio del capital para su propia diferenciación sistémica. El resultado es un esquema piramidal donde una masa gigante de capitales ya no puede competir —ni siquiera a escala regional— y son sostenidos por el estado o absorbidos por otros capitales, incluyendo el financiero. En tal situación, las empresas no innovadoras son permanentemente re-configuradas por empresas de tecnología que poseen una determinación supra-nacional respecto del estado de la ciencia y del estado como tal. En ese contexto global, al sostener PyMES, el estado financia la necesidad de mercado interno para el capital tecnológico. Aparece como creación de empleos y lucha proteccionista al mismo tiempo que déficit por importación. La política productiva no funciona como planificación del desarrollo sino como coyuntura y urgencia. Entonces, el sistema de conjunto si bien permite que la propiedad de los medios de producción pase a manos de los trabajadores (“fábricas recuperadas”, subsidios a cooperativas y emprendimientos productivos) opone férreos obstáculos a que éstos se apropien, productivamente, de la innovación y la alta tecnología. Llamaremos contraplanificación a la búsqueda de una teoría social que abra el horizonte de tal apropiación. 
  1. La economía mundial del capitalismo tecnológico crea y recrea continuamente zonas vulnerables donde el estado no puede, no sabe, no quiere que pase absolutamente nada que no sea control y seguridad. El estado de excepción ya no tiene su modo de ser sobre la lucha de clases —en un sentido harto reduccionista como represión de la clase trabajadora— sino sobre una selección específica del conjunto humano supra-nacional que no posee capital (desde asalariados hasta religiosos) y a los que se identifica, específicamente, bajo la forma del derecho penal del enemigo[1]. La economía general del poder de castigar, en la sociedad de control, no se aplica, por lo tanto, sobre conjuntos sino sobre una movediza zona de individualización y desindividualización productora de dispositivos[2]que conducen el poder a la dominación.

 

  1. El problema ya no son los desviados y su sociología sino los normales y su marketing. Es el individuo normal sobre el que hay que ejercer el control: el hacker, el terrorista, el distribuidor de pornografía infantil. Para los “desviados” hay tolerancia, abandono como “anti-psiquiatría”, olvido y psicoanalistas (sub) contratados, flexibilizados, tercerizados por el aparato de estado, la medicina prepaga y las obras sociales. No constituyen ni demandan un esfuerzo presupuestario inabordable. Las mayores pérdidas para el capital no provienen de los anormales sino de controlar los movimientos del hombre común que, por ejemplo, ya no quiere pagar para acceder a la cultura y no reconoce, en su práctica, el derecho privado a la ganancia proveniente de la (re)producción industrial. La piratería de las luchas virtuales de este siglo son formas de resistencia al “proceso de privatización” del conocimiento colectivo y la cooperación social en redes supra-nacionales. De la locura esquizofrénica al copyright binario. 
  1. El estado que ejecuta el derecho penal del enemigo sobre la normalidad para desplegar y justificar la excepción no requiere de saber sino de información. No tiene conceptos. Tiene PowerPoints. No solicita “discursos” sino imagen, sonido, archivo de la sospecha permanente. Un estado supra-nacional que no se define por la territorialidad sino por la capacidad absoluta de ver. Tiene hambre de flujos y de visión. Seduce con su Ojo y con él construye una objetividad, prácticamente, invulnerable. Las redes sociales como paradigma de funcionamiento y legitimidad de este poder de ver: el reality show como fiesta del “castigo postmoderno”. El espacio social no se define por la disciplina vigilada en su rebeldía sino por la participación activa en el control que los ciudadanos ejercen sobre lo que el dispositivo de ver absoluto presenta de modo continuo e ininterrumpido. El panóptico ha dado vuelta su propia media: de unos pocos que observaban y castigaban a muchos que observan y controlan. El suplicio carcelario es un circo romano mediático que nos devuelve una realidad ficcional de la exclusión como entretenimiento y turismo social. 
  1. El consenso generalizado avanza sin cesar en la mira de un orden auto-regulado crecientemente por agentes no estatales. El estado es uno más en una mesa donde no tiene el mando, ni el control, ni la primacía. El capital tecnológico le ha secuestrado el comando del castigo al Estado. El estado se vuelve miope para intervenir en los territorios. Intenta armar redes de clientela pero esa dinámica no es un unilateral y la mafia lo termina devorando casi siempre tirando al tacho gobernadores tras gobernadores, ministros tras ministros. El ideal del encierro es ahora la prisión domiciliaria donde la propia comunidad controla y observa con un estado que certifica y ofrece tecnología o directamente la importa. El poder de castigar se repliega en forma aparente: se vuelve, selectivamente, más económico. No gasta en burocracia sino en cámaras de seguridad.

 

  1. El poder de disciplina al secularizar la justicia, es decir, la venganza del Dios en el Estado no solo modifica la fundamentación del castigo sino la concepción moderna (laica) del tiempo. La pena no se desarrolla en un tiempo absoluto que re-establece el orden vulnerado sino en un tiempo progresivo, metódicamente, observable, según una linealidad individualizada que re-constituye el caso sometido, a su propia evolución, bajo el juicio de la ciencia. Poder disciplinario absorbiendo el poder de soberanía. Resocialización. Todo eso ya no importa ni como “hecho” ni como “discurso”. La posmodernidad penal suspende la interpretación jurídica disolviendo la especificidad del derecho en el ejercicio desnudo de la dominación.

El resultado de los puntos presentados es que la sociedad se encamina hacia el gobierno de los indisciplinados en un presente donde el estado, al ejercicio de poder de castigar clásico, le está sobre-imprimiendo las tecnologías del control desarrolladas por el capital más innovativo y diferenciado. La tecno-política busca deglutirse viejas burocracias con formas más locales y efectivas. Lo que falta para instaurar una nueva mentalidad[3] al poder de castigar es hacerse, resolutivamente, con un estado de situación que deslegitime —por izquierda y por derecha— la existencia misma de la cárcel. Esa tierra está arada, disponible y preparada, sea por el abolicionismo ideológico, sea por la puesta en práctica de las tecnologías de seguridad: la cárcel ya no tiene más cabida ni razón de ser. Para poder instaurarse la penalidad del XXI la mentalidad que deslegitima de raíz la estructura del XX debe producirse como “superación” al interior del propio campo del sistema penal. “No más cárcel”, sea por clamor socialista. “No más cárcel”, sea por compasión reformista. “No más cárcel” sea, por voluntad de venganza a domicilio. Una comunidad de vecinos vigilantes por laptot observa en Youtube la vida del preso del barrio: la comunidad, en tanto burócrata colectivo, abre la cárcel al ojo tecnológico que todo lo graba, archiva, ve. Esta banalización última del panóptico es, en realidad, la primacía de su dominio.

El presente artículo trata de pensar el asunto del derecho penal en la época del capital tecnológico. La organización del mismo es la siguiente: A) se presenta, sucintamente, la noción básica de capital tecnológico; B) se analizan noticias sobre el sistema carcelario en sociedades muy disímiles ya no bajo el eje seguridad / inseguridad —eje que hace a la legitimidad del castigo— sino bajo el eje productividad / improductividad que ilumina la producción del castigo en lugar de los modos de hacerlo socialmente aceptable. Tal análisis se realiza en la dirección de considerar la decadencia de la sociedad disciplinaria como su superación en manos de un capital tecnológicamente diferenciado que aún no ha desplegado toda su capacidad de destrucción sobre la institución penal pero que ha podido privatizar, subsumir, capturar las funciones sociales de la seguridad estatal: el capital tecnológico como liquidación discursiva del derecho penal en tanto poder público; C) se concluye con el señalamiento del límite intrínseco de toda política reformista del sistema carcelario, en el marco del capital, y la necesidad de una teoría y estrategia transicional.

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Ruinas sobre ruinas.Notas sobre el derecho penal del capital tecnológico

[1] El concepto derecho penal del enemigo fue introducido por el profesor Günther Jakobs en un congreso celebrado en Frankfurt, en el año 1985, en el contexto de una reflexión sobre la tendencia en Alemania hacia la “criminalización en el estadio previo a una lesión” del bien jurídicamente tutelado. Jakobs establece, en un primer momento, una separación entre el derecho penal de los ciudadanos y el derecho penal de excepción en la dirección de Carl Schmitt. En un Congreso de Berlín, ya en 1999, la diferenciación se profundiza entre personas (derecho penal del ciudadanos) y no personas (derecho penal del enemigo). Se trata de un derecho penal de peligrosidad: el autor, el enemigo, el que abandona el derecho en forma permanente y no se encauza más. No es un discurso sobre la resocialización sino sobre la eliminación de raíz de lo peligroso. Para Jakobs, una y otra forma de derecho penal —ciudadano y enemigo— se hallan entremezclados en el derecho penal vigente: la declaración abierta del enemigo lo hace menos peligroso para el estado y en un mismo movimiento se desenmascaran ambos. Ya no se trata de ocultar ni de cosificar con maquillaje: se abandona el Estado de Derecho liberal, el derecho penal de culpabilidad liberal y se avanza hacia un Estado de Derecho de la Seguridad, un derecho penal de la seguridad orientado preventivamente y policialmente, a escala global: el derecho penal pierde su medida y límite. Ya no limita al poder punitivo: lo realiza en todo el ámbito social, desdibujándose y volviéndose amorfo. Y, en pos de la defensa de las normas como esencia de la cohesión social, la confianza y las expectativas normales, entrega definitivamente el aparato de justicia a la policía. El derecho penal del enemigo es la destrucción del derecho penal laico como realización plena de un poder punitivo fundamentado en un derecho penal teológico-militar. El enemigo es una amenaza constante: no puede cambiar, no se puede reformar, no tiene conciencia, no tiene capacidad cognitiva. Es peligro. En un sentido genérico, el derecho penal siempre fue “derecho penal del enemigo”. El Veinte lo deja muy claro. Sin embargo, aquí hablamos del sentido específico del derecho penal del enemigo como derecho supra-nacional de excepción en el marco de la acumulación mundial de capital. No hay “enemigo público”. Lo público y lo privado ya no se diferencian: el derecho penal del enemigo es la honestidad como cinismo procedente de la derrota del socialismo. Correlato de la sociedad del control, arquitecto de la “seguridad en la era de la globalización”: la diferencia del derecho penal del enemigo del Veintiuno es una diferencia de grado, de intensidad, de escala. Una diferencia cualitativa.

[2] Agamben, G. (2009) “What is an Apparatus?”. Stanford University Press.

[3] Defino mentalidad como la confluencia de múltiples causas y condiciones hacia una actitud básica e inicial previa a toda “naturalización”, a todo “sentido común”, a toda “racionalización”. La mentalidad constituye la predisposición a la advenida de nuevos modos y formas de ejercicio del poder, del gobierno de los hombres y de la dominación. La mentalidad, por lo tanto, no es un contenido sino un marco formal que espera ser enunciado. 

FUENTE BLOG SSOCIOLOGOS

Rothschild hereda una patente de semiconductores al desaparecer el MH370

Cuatro días después de que el vuelo MH370 desapareciese, una patente de semiconductores fue aprobada por la oficina de patentes de EE.UU. 

La patente se divide en partes de un 20% entre cinco titulares. Uno de los titulares es la propia empresa, Freescale Semiconductor, de Austin, Texas (EE.UU.), y los otros cuatro, empleados chinos de la compañía: Peidong Wang, Zhijun Chen, Zhijong Cheng y Li Ying, todos ellos de la ciudad de Suzhou. Y todos ellos pasajeros del avión de Malaysia Airlines desaparecido el 8 de marzo, según Eternity.

Si el titular de la patente muere, los demás titulares compartirán equitativamente los dividendos de la persona fallecida, siempre y cuando no se dispute en su testamento. Si cuatro de los cinco titulares de la patente mueren, entonces el titular de la patente que queda con vida consigue el 100% de la patente. Ese titular de la patente restante es la empresa Freescale Semiconductor. 

¿A quién pertenece Freescale Semiconductor? La respuesta es: a Jacob Rothschild. El multimillonario británico es el propietario de la empresa Blackstone, la cual a su vez posee la compañía Freescale. 

Varias especulaciones en la Red ya han prestan atención a este circunstancia. 

Los Rothschild son una dinastía de financistas y banqueros internacionales de origen judeoalemán. La familia es desde el siglo XIX uno de los más influyentes linajes de banqueros y financieros de Europa. 

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/123046-rothschild-hereda-patente-semiconductores-avion-malasio

FUENTE

Replacing Russian Gas Deliveries with US Shale Gas? Washington Lies to the EU

Global Research, April 10, 2014
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The White House and State Department have engaged in brazen lying to EU governments regarding the ability of the US to supply more than enough natural gas to replace Russian gas deliveries. Recent statements by US President Obama and Secretary of State John Kerry are so patently false that it betrays an incredible desperation in Washington over the situation in Ukraine versus Moscow. Or it suggests that Washington is so out of touch with any factual reality she simply doesn’t care what she says. Either way, it suggests an unreliable diplomatic partner for the EU.

After his recent meeting with EU leaders Obama issued the incredible statement that the secret Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) that is being secretly negotiated behind closed doors by the major private multinational companies would make it easier for the United States to export gas to Europe and help it reduce its dependency on Russian energy: “Once we have a trade agreement in place, export licenses for projects for liquefied natural gas destined to Europe would be much easier, something that is obviously relevant in today’s geopolitical environment,” Obama stated.

That bit of political opportunism to try to push the stalled TTIP talks by playing on EU fears of Russian gas loss after the US-orchestrated Ukraine coup of February 22, ignores the fact that the problem in getting US shale gas to the EU does not lie in easier LNG licensing procedures in the USA and EU.

In other recent statements, referring to the recent boom in unconventional US shale gas, Obama and Kerry have both stated the US could more than replace all Russian gas to the EU, an outright lie based on physical realities. At his Brussels meeting Obama told EU leaders they should import shale gas from the US to replace Russian. There is a huge problem with that.

Shale revolution a failure

Number one, the “shale gas revolution” in the USA has failed. The dramatic rise in US natural gas production from “fracking” or forcing gas out of shale rock formations is being abandoned by the largest energy companies like Shell and BP as uneconomical. Shell has just announced a huge reduction of its exposure to US shale gas development. Shell is selling its leases on some 700,000 acres of shale gas lands in the major shale gas areas of Texas, Pennsylvania, Colorado and Kansas and says it may have to get rid of more to stop its shale gas losses. Shell’s CEO,Ben van Beurden stated, “Financial performance there is frankly not acceptable … some of our exploration bets have simply not workedout.”

A useful summary of the shale gas illusion comes from a recent analysis of the actual results of several years of shale gas extraction in the USA by veteran energy analyst David Hughes. He notes, “Shale gas production has grown explosively to account for nearly 40 percent of US natural gas production. Nevertheless, production has been on a plateau since December 2011; eighty percent of shale gas production comes from five plays, several of which are in decline. The very high decline rates of shale gas wells require continuous inputs of capital—estimated at $42 billion per year to drill more than 7,000 wells—in order to maintain production. In comparison, the value of shale gas produced in 2012 was just $32.5 billion.”

So Obama is either being lied to by his advisers on the true state of US shale gas supplies, or he is willfully lying. The former is most likely.

The second problem with the US “offer” of gas to the EU to replace Russian gas is the fact that it requires massive, costly infrastructure in the form of construction of new Liquified Natural Gas terminals that can handle the huge LNG supertankers to bring it to similar huge LNG terminal harbors in the EU.

The problem is that owing to various US laws on export of domestic energy and supply factors, there exist no operating LNG liquefaction terminals in the US. The only one now under construction is the Sabine Pass LNG receiving terminal in Cameron Parish, Louisiana, owned by Cheniere Energy, where John Deutch, former CIA head, sits on the board. The problem with the Sabine Pass LNG terminal is that most of the gas has been pre-contracted to Korean, Indian and other Asian LNG customers, not to the EU.

The second problem is that even were a huge port capacity installed to satisfy EU gas needs to replace Russian supplies, that would push domestic natural-gas prices higher and cut short the mini-manufacturing boom fueled by abundant, cheap shale gas. The ultimate cost to EU consumers of US LNG would have to be far more than current Russian gas pipelined over Nord Stream or Ukraine. The next problem is that the specialized LNG supertankers do not exist to supply the EU market. All this takes years, including environmental approvals, construction time, perhaps seven years on average in best conditions.

The EU gets some 30% of its gas, the fastest-growing energy source there, from Russia today. In 2007, Russia’s Gazprom supplied 14 percent for France, 27 percent for Italy, 36 percent for Germany, with Finland and the Baltic states receiving as much as 100 percent of gas imports from Russia.

The EU has no realistic alternative to Russian gas. Germany, the largest economy, has foolishly decided to phase out nuclear power and its “alternative energy”—wind power and solar–is an economic and political disaster with consumer electricity costs exploding even though alternatives are a tiny share of the total market.

In short, the chimera of shutting Russian gas and turning on US gas instead is economic, energy and political nonsense.

F. William Engdahl is strategic risk consultant and lecturer, he holds a degree in politics from Princeton University and is a best-selling author on oil and geopolitics , exclusively for the online magazine “New Eastern Outlook”

Los Ojos del Arma – Sobre el cine de Harun Farocki, por Gabriel Muro

Harun Farócki es un cineasta imprescindible. De origen checo-alemán, con casi cien películas en su haber, es el primer historiador de las sociedades de control. Sintomáticamente, sus investigaciones no han sido realizadas primariamente en forma escrita (aunque también escribe) sino a través de la realización de documentales. Farocki es una especie de Virgilio que con sus películas nos arrastra al “showroom” de las nuevas tecnologías de poder. Sus más de cien documentales giran obsesivamente sobre un antiguo tema judeo-platónico: la desconfianza y hostilidad hacia las imágenes. Pero ya no se trata del antiguo odio mítico frente a las imágenes entendidas y temidas como desafío a un Dios esencialmente irrepresentable. Si la escritura fue creada para combatir a las imágenes mágicas, es decir a la idolatría, las imágenes técnicas de nuestra era recobran un cierto poder “mágico” de actuar sobre las cosas. Para las imágenes técnicas de última generación, en cambio, no hay nada irrepresentable, puesto que no representan nada, sino que programan, calculan distancias, escanean movimientos, detectan intrusos y localizan objetivos.

Las imágenes que obsesionan a Farocki no son las imágenes artísticas, sino las imágenes técnicas, esto es, aquéllas producidas por un aparato. La primera de este tipo fue la fotografía y la siguen, en orden de aparición, el film, las imágenes electrónicas y por último, las imágenes informáticas o digitales. Existen, por supuesto, cruces y relaciones entre las imágenes artísticas y las imágenes técnicas. En La Plata y La Cruz (2010) Farocki explora el modo en que la iglesia organizaba la extracción de plata de la mina de Potosí en la época del virreinato utilizando como única referencia un cuadro al óleo de 1784 realizado por el pintor Gaspar Miguel de Berrío, en donde se representa al detalle y como si fuese una infografía, la explotación del Cerro Rico.

Farocki hace pública la potencia bélica de las imágenes técnicas. Existe una guerra audiovisual que se desarrolla de modo imperceptible, en toda la extensión de la sociedad tecnológica y en los márgenes de los medios masivos de comunicación.

En Los Creadores de los Mundos de Compras (2001), Farocki observa el modo en que un grupo de expertos planifican y diseñan cada rincón de un Shopping-Center para mejor atraer los ojos de los visitantes. En Imágenes del Mundo y La Inscripción de la Guerra (1989), se trata de analizar el rol que ha jugado la fotografía al oficiar de ojo-máquina para mejor dirigir aviones no tripulados y misiles inteligentes. En Naturaleza Muerta (1997), vemos como un grupo de fotógrafos reunidos en un estudio producen, meticulosamente, las imágenes publicitarias de un conjunto de productos alimenticios. En Perseguir y Reconocer (2003) vemos cómo las cámaras que se insertan en las cabezas de los misiles militares funcionan efectivamente como ojos, capaces de decidir una trayectoria y de perseguir incansablemente a su objetivo, torciendo su propio rumbo, reacomodándose frente a los movimientos de su presa.

Imagenes de Prision

El cine de Farocki no es un cine de denuncia. No responde a ninguno de los estándares estereotipados con los que generalmente se producen esa clase de películas. Los films de Farocki son analíticos, casi hasta mimetizarse con las imágenes que observa con su propia cámara. En todo caso, se trata de un cine maquínico-testimonial, o como él mismo afirma, un cine que pone en evidencia, un cine que “hace ver” el nuevo estatuto de las imágenes en las sociedades informatizadas. Este curioso e inquietante hacer ver se da por una suerte de traslación del espectador hacia la mirada del Amo. Es como si Farocki nos depositase en el punto de vista del Poder. Vemos lo que ven los aparatos de control pero descubrimos que esta visión está vacía, que no hay una subjetividad que sea la depositaria de esas imágenes, sino un vasto programa matemático que organiza un teatro de operaciones electrónico y automático.

Hace casi un siglo, tanto el cineasta experimental Dziga Vertov como Walter Benjamin, coincidían en afirmar que la potencia del Cine se hallaba en su capacidad para ver más que lo que ve el ojo humano. Dziga Vertov había nombrado a su programa político-cinematográfico como el de “Cine-Ojo”. Benjamin resaltaba la potencia del cine para revelar un “inconsciente óptico” al que el ojo, frente a la pantalla, quedaba cautivado. Este programa vanguardista e iluminista viene siendo cumplido por otro tipo de cámaras, las llamadas cámaras “inteligentes”. Con Farocki comprendemos que el Iluminismo es la voluntad de iluminarlo todo para que así pueda ser visto con claridad y calculado con precisión. La matematización cartesiana del mundo encuentra su máxima aplicabilidad en las tecnologías de la óptica. Pero Farocki sigue filmando y por eso iluminando los resquicios que han quedado oscuros en relación a las condiciones de posibilidad para el dominio de las imágenes técnicas. Farocki no recae en ingenuas formas del romanticismo pretecnológico. Se mantiene fiel a la fórmula adorniana: ir más allá de la ilustración a través de la ilustración.

En Imágenes de la prisión (2000) vemos lo que captan las cámaras de seguridad de una prisión de máxima seguridad de EEUU. La cámara observa las visitas que reciben los presos, examina las cartas que se intercambian, observa los movimientos y las riñas que se producen en el patio del correccional. Nada se le escapa al nuevo panóptico. Ya no se contenta con una pura contemplación voyeurística, sino que también interviene en la escena. Cuando dos presos comienzan una refriega, una voz automática, largada por altoparlantes, les advierte que tienen diez segundos para dejar de combatir. La cámara los observa atenta, ajustando la mira. Luego del tiempo de gracia, al constatar que los presos siguen peleando, se descargan sobre ellos una serie de disparos que coinciden con la mira de la cámara. La imagen funciona como campo visual que ajusta milimétricamente el objetivo del arma. Uno de los presos cae abatido, el otro se cubre y tira al piso, como ordena el protocolo carcelario.

Farocki es también el primer cineasta en posar su mirada sobre la automatización del trabajo. Varios de sus films tratan sobre el modo en que sofisticadas máquinas producen mercancías independientemente de cualquier trabajador. El trabajo humano queda fuera de campo. Esas máquinas han sido programadas por científicos para producir, por sí solas, con la ayuda de su propia percepción electrónica, precisas piezas de diseño industrial, o bien calcular la cantidad de stock mercantil disponible en un depósito, en donde máquinas “visionarias” se encargan, autónomas, de la logística. Terminamos por confundir todos los dominios. Los aparatos que sirven para la guerra también sirven para la producción de mercancías. Las tecnologías para dirigir misiles se asemejan a las usadas para arar los campos por medio de tractores automatizados.

El cine de Farocki hace ver que ya no se trata tanto de realizar una crítica ideológica de las imágenes que irradian los medios de comunicación masivos. Tampoco se trata de soslayar esas imágenes, solo que ya no pueden ser el núcleo de una política de las imágenes. Las imágenes técnicas no aparecen en televisión excepto bajo la forma devaluada del espectáculo policíaco. El vasto arsenal de imágenes inteligentes circula por otros carriles, menos evidentes que los televisivos y sin embargo presentes en todos los espacios de la producción capitalista. No son imágenes que engañen, que distraigan o que entretengan al público para mantenerlo adormecido o engañado. Las imágenes técnicas no necesitan de la mentira ni de la operación de prensa. No ocultan ningún complot siniestro. En cambio, se contentan con un simple objetivo: programar por completo el funcionamiento de los aparatos y de las sociedades que de ellos dependen.

FUENTE

El Juez y el Poeta

Las quemas de libros a partir del 24 de marzo de 1976 

Por Julián Axat, defensor juvenil

Cuando mis padres desaparecieron, en abril de 1977, mi abuelo paterno, Carlos Alberto Axat, un moderado abogado civilista, hizo su primer habeas corpus ante el juzgado federal electoral de la Provincia de Buenos Aires. El entonces juez, Teniente Coronel Dr. Héctor Gustavo de la Serna Quevedo, que lo recibió en su despacho, le preguntó qué estudiaba su hijo, a lo que mi abuelo le explicó Filosofía. La respuesta derivó en una arenga entusiasta del magistrado sobre los problemas épicos y filosóficos acerca del trigo y la cizaña. Mi abuelo, desesperado, que solo estaba ahí para pedir por el paradero de su hijo y su nuera, tuvo que soportar que el señor juez terminara con su clase pseudoerudita para implorar una respuesta efectiva. Cuando regresó al juzgado a los pocos días, encontró el rechazo del habeas corpus y las costas al vencido. Yo por entonces tenía pocos meses, la anécdota me la contó cuando ingresé a la facultad de derecho en 1994, en ella estaba contenido el punto de su frustración en el derecho y la justicia para un abogado con 70 años de profesión libre. Con la anécdota me decía: elegí bien, que no te pase lo que a mí. Mi abuelo murió en 1995.

Héctor Gustavo De la Serna Quevedo, nació en 1926 en Catamarca, hijo de un militar de alto rango y primo del “Che” de lado materno; huérfano desde los ocho años, hizo la carrera militar hasta que fue dado de baja por ser parte de la intentona de alzamientos anteriores a 1955. Recibido de abogado a los 40 años, fue designado por Onganía como interventor del Servicio Penitenciario, y más tarde por la dictadura cívico-militar como juez federal electoral de la provincia de Buenos Aires; cargo que ocupó hasta 1983.

De la Serna fue no solo conocido solo por ser el juez preferido de “Jimy” Smart dando cobertura judicial a secuestros y desapariciones, para luego rechazar habeas corpus y gozar de imponer costas a familiares de esos desaparecidos; sino que fue y sigue siendo conocido por uno de los hechos más graves contra la cultura de este país. A eso de las nueve y media de la mañana, el 7 de diciembre de 1978, los depósitos que el Centro Editor de América Latina en Avellaneda fueron allanados y clausurados bajo la acusación de infringir la ley 20.840. Por entonces, el valiente editor Boris Spivakow junto con su abogado se atrevieron a dirigirse hasta el despacho de De la Serna para evitar el atropello, pero allí atónitos recibieron una filípica sobre “filología de la disgregación social”, fundamento que se materializó en el decomiso del 30 de agosto de 1980, en un terreno baldío de Sarandí, donde un millón y medio de libros ardieron frente a la mirada del propio De la Serna.

El acto judicial que firmado y sellado por De la Serna, que ordena la quema ha sido rescatada hace pocos meses, gracias al trabajo de archivo del grupo la Grieta de la Plata encabezado, esta vez, por Gabriela Pesclevi. Como diría Walter Benjamin, el documento judicial representa toda una pieza de la barbarie que, a su vez, expone la negación-destrucción cultural de la dictadura hacia determinados libros, entre los que figuraban Marx, Lenin, Mao, Sartre, Cortazar, García Márquez, pero especialmente libros infantiles como los de Elsa Bonerman, o María Elena Walsh.  La investigación llevada a cabo por Pesclevi, me llevó a otros lugares interesantes. Si uno lo Googlea “Héctor Gustavo De La Serna”, lo primero que encuentra es el típico homenaje que el diario “El Día” hace a los personajes de su ciudad, en los que nunca se distingue al héroe del villano; de allí que el desapercibido fallecimiento de De La Serna ocurrido el 8/5/2012, tuvo un montaje-recordatorio donde aparece como “poeta, docente y filósofo”, y nada sobre su nefasto rol de juez.

Lo que a mí me despertó curiosidad del recordatorio del diario no fue el lavado de una historia, sino la introducción de la siguiente palabra: “Poeta”. ¿Cómo compatibilizar la quema de libros con la poesía? ¿Cuál es el lugar del juez verdugo y cuál el de la poesía frente al Mal? La poesía y el derecho son dos lugares que me obsesionan, y De la Serna no solo había rechazado el habeas corpus de mis padres, sino que además se decía abogado y poeta. Si la pieza judicial firmada por De la Serna, que ordenaba la quema de un millón y medio de libros, se trata de una pieza arqueológica que refleja todo el lugar de la barbarie cultural Argentina, entonces hallar el libro de poesía firmado por ese mismo autor, representa el fin de la palabra (poética), o el lugar donde la maldad y la ignorancia coincidían.

Como detective literario, salí en la búsqueda de la poesía de De La Serna. No figuraba en catálogos de Internet, recorrí librerías de viejo, consulté en bibliotecas de La Plata, hasta que di con un único ejemplar  de “Poesía y Meditación”, Ediciones Almafuerte (1996). La tapa lleva una imagen de la bóveda de la catedral platense, por lo que ya se aprecia un tono cruzado y en la solapa la siguiente  caracterización: “… crítico preocupado por las ideas disolventes en que se ha encarnado la sociedad…”. La serie de versos son una lírica confesional trillada, halito meditabundo de burócrata jubilado que se paga una edición para despuntar culpas y rendir cuentas con los fantasmas que lo persiguen y ante los que se justifica. Basten este puñado de palabras que reflejan al resto: “¿Quién conociera el peso de la historia / y su incidencia en el vivir futuro? / con su irrumpir en varias direcciones / con tanto polvo sedimentando el alma, /con tanta pena crucificando al hombre /en inseguridad sin concesiones / ¡quien pudiera desentrañar la suerte del angustiado permanentemente! / un profundo arcano señorea el mundo / y el torrente de tiempo, vida y muerte / en medio de nuestro acaecer fecundo / se repite absurdo, obstinadamente… /escribir y borrar acto seguido / en el cuaderno de sufrir y el llanto /sin reparar en el que sufre tanto…”.

Alguna vez me detuve en la poesía del latinista Carlos A. Disandro, o me obsesiona dar algún día con el inhallable libro de poesía firmado por Eduardo E. Massera, en su juventud y que Claudio Uriarte se cansó de buscar. El libro de poemas del ex juez De la Serna forma parte de estas inquietudes, y la paradoja consistía en rescatar del olvido, el libro de un quemador de libros. Quién quemaría estos libros, aun cuando estén manchados de sangre o lejos estén de la Poesía, con mayúsculas. Cuando mi abuelo me contó la anécdota de su frustración ante el juez De la Serna, entonces yo decidí ser abogado, pero también elegí la Poesía.

CENTRO de pensamiento crítico WALTER BENJAMIN

El Centro de Pensamiento Crítico Walter Benjamin surge como un espacio de estudio y reflexión sobre las derivas más sombrías del sistema-mundo que habitamos. Algo que implica dar cuenta del punto de clivaje donde la violencia moderna se convierte en una violencia naturalizada, vuelta “irrepresentable”, reducida a una simple “gestión”.

Se trata de hacer pensable el mecanismo que constituye la figura del poder soberano como fuente de exterminio sin contradecir, y éste es el escándalo que subyace a una política fundada en la exclusión de hombres que ya no son solamente superfluos , sino que se han vuelto desechables.

En esta perspectiva, son objeto de análisis las marcas que el desvío de la llamada Modernidad han provocado en la cultura, en los imaginarios sociales, en los cuerpos y en la subjetividad, lo que lleva a interpelar lo intolerable del presente y de los paradigmas que rigen hoy la cultura occidental

A través de cursos, seminarios, jornadas, mesas debate y conferencias, el Centro se propone trabajar en la línea de pensamiento crítico que desarrolló la primera Escuela de Frankfurt, lo que remite a la lectura de obras clave  de Theodor Adorno, Max Horkheimer  y,  especialmente, de textos fundamentales del filósofo alemán Walter Benjamin, como son las “Tesis de filosofía de la historia” que, en oposición a la historiografía tradicional, proponen restituir los sentidos del pasado y escuchar voz de los vencidos

Se trata no sólo de recuperar el pensamiento crítico, dejado de lado tras la caída del Muro de Berlín, junto con ideologías y certidumbres, sino de crear comunidad, una comunidad pensante y deseante en oposición a “las escuelas de servidumbre”  que hacen de la violencia estructural del capitalismo el reverso imaginario de una libertad ilusoria.

El abordaje, desde una perspectiva interdisciplinaria, se traduce en la participación de  docentes, investigadores, psicoanalistas, historiadores, antropólogos, sociólogos y especialistas en derecho y filosofía.

Aunque la consolidación del Centro de Pensamiento Crítico Walter Benjamin es reciente, sus integrantes cuentan con una vasta experiencia en la docencia y la investigación. Sus actividades, durante el año pasado, tuvieron un carácter “itinerante”, que se tradujo en la realización de encuentros de debate y reflexión en diversos ámbitos académicos.

El crecimiento en la demanda de un proyecto de trasmisión e intercomunicación de saberes, que contemple nuevas temáticas, ha planteado la necesidad de que el Centro disponga  de un espacio físico más permanente para el desarrollo de sus actividades, en el marco de su programa académico para el año 2014.          Los debates, mesas redondas y jornadas tendrán por objetivo no sólo el intercambio de ideas sino la meta, quizá más ambiciosa, pero no imposible,  de crear un lugar de pertenencia cultural, donde puedan  discutirse libremente los temas que no se abordan o que, en caso de ser abordados, carecen de la necesaria profundidad.

Una reflexión de León Rozitchner quizá sea la síntesis que más se acerque a nuestra propuesta: “La desintegración producida por el sistema capitalista forma sistema con el hombre desintegrado en el cual el capitalismo se objetiva. La salida de la contradicción en que estamos viviendo no puede ser pensada con la racionalidad burguesa: debemos descubrir una racionalidad más profunda que englobe en una sola estructura, partiendo desde la experiencia sensible de nuestro propio cuerpo, nuestra conexión perdida con los otros. Hay que volver a hacer sentir lo que es necesario pensar, pero hay que volver a pensar profundamente para recomenzar a sentir y salir del entumecimiento””.

Inicio de Actividades

El Centro de Pensamiento Crítico Walter Benjamin inicia sus actividades de este año el 12  de marzo con una serie de Talleres de lectura e interpretación de textos.

Talleres de lectura e interpretación de textos

  • 12 de marzo: El lado oscuro de la Modernidad. De los sueños de la razón a las fábricas de la muerte. Cultura y barbarie: una relación dialéctica.

“El ángel de la historia”, Walter Benjamin

Fragmentos de “Dialéctica del Iluminismo”, T. Adorno y M. Horkheimer.

“El silencio de las sirenas”, Franz Kafka.

  • 19 de marzo: Del sujeto ilustrado  al hombre desechable. La irrupción de los otros en el “Otro”. Alienación y normalización social. La producción de idiotismo moral.

Odradek”, Franz Kafka

“Hurbinek”, Primo Levi

“Los que abandonan Omelás”, Ursula Le Guin

  • 26 de marzo: El genocidio como ruptura de la historia. Usos de la memoria y políticas del olvido. Poder y  resignificación de pasados traumáticos.

 “Tesis de Filosofía de la Historia (7º Tesis)”, Walter Benjamin

“Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida”, Giorgio Agamben

Estas reuniones se llevarán a cabo los días miércoles, de 19 a 21 horas, en el Casal de Catalunya, Sala Gaudì (planta baja), Chacabuco 863, Capital Federal.

Los encuentros son gratuitos, con inscripción previa a aguilis1@hotmail.com ó rangel1@speedy.com.ar

Seminario Anual

A partir del 9 de abril, dará comienzo el Seminario Cultura y barbarie -De los sueños de la Ilustración a las fábricas de la muerte, a cargo de la Lic. Raquel Angel y el Lic. Alberto Guilis.

Se adjunta la introducción y objetivos  del Seminario.

Duración: anual

Días y horario: miércoles, de 19 a 21 horas

Se entregarán certificados de asistencia.

Informes e inscripción: rangel1@speedy.com.ar; aguilis1@hotmail.com

Teléfono: 11 4049-7864

CULTURA Y BARBARIE

De los sueños de la Ilustración a las fábricas de la muerte 

Seminario anual

Docentes: Raquel Angel y Alberto Guilis

Introducción y objetivos del seminario

     “No existe documento de cultura que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie”. Sobre esta  reflexión de Walter Benjamin y los múltiples sentidos que dispara, se articula la propuesta central del seminario. Establecer el vínculo entre cultura y barbarie implica trabajar en los bordes de una oposición que se enmascara. Dicho de otro modo, significa analizar la  dialéctica de la Ilustración que va a operarse en la llamada Modernidad, a partir del surgimiento y consolidación del capitalismo.

Se trata de  proporcionar herramientas teóricas que permitan visualizar  las causas que produjeron el pasaje del proyecto de la Ilustración (siglo XVIII) a las tecnologías de guerra y exterminio del siglo XX. Una mirada que deja al descubierto la contracara de la filosofía del progreso, el lado oscuro de  una cultura que significaba la destrucción de la naturaleza, la cosificación del hombre, la explotación de su fuerza de trabajo, la expropiación de su vida, la masificación, la homogeneización y la pérdida de autonomía en el marco embrutecedor de la revolución industrial. Laceraciones que provocaron ruptura de los lazos solidarios, marcas en el lenguaje, en la cultura, en los cuerpos y en la subjetividad, y que se tradujeron en la producción del “hombre serializado”, según la definición de Sartre.

Una contextualización rigurosa obliga a revisar críticamente  la génesis de los Derechos Humanos, la visión de los filósofos contractualistas  y la concepción burguesa de los Derechos Humanos. que se consolida a partir de la Revolución Francesa, en l789.

El abordaje que proponemos apunta a desmontar el entramado de ideologías que se fue configurando a lo largo de la Modernidad y cuyo rasgo común fue concebir a su tecnocultura como despliegue y conquista del mundo, En esta perspectiva, se analizará exhaustivamente el gran relato moderno: triunfo de la Razón sobre la superstición, dominio del hombre sobre la naturaleza, exaltación de la ciencia y de la técnica como únicos caminos hacia la verdad; progreso ininterrumpido, promesa de un devenir emancipador de las sociedades y protagonismo del sujeto como arquitecto de la historia.

Este recorrido implica dar cuenta del punto de viraje del paradigma moderno. El deslizamiento hacia el “lado oscuro” de la Razón ya empieza a perfilarse en el siglo XIX ( trabajo alienado y fetichismo de la mercancía, como operación ideológica  clave de la Modernidad), pero su despliegue, en el siglo XX, tendrá el signo de la catástrofe con el estallido de dos guerras mundiales, el primer genocidio del siglo, sufrido por el pueblo armenio, la irrupción del nazismo y de los campos de concentración, la eliminación masiva de opositores políticos, de gitanos y homosexuales y, como culminación de este cruce entre política y violencia sacrificial, la instalación de las fábricas de la muerte y el asesinato de seis millones de judíos.

En el caso de Argentina, bajo el Terrorismo de Estado (1976-1983), igual que en otros genocidios estudiados, el seminario no se detiene en la descripción meramente  historicista de lo acontecido, sino que apunta a instalar reflexiones y debates sobre temas que hasta ahora se han venido soslayando: grado de implicación social con los mandatos del poder, opciones morales en situaciones límite, políticas de la memoria y usos del olvido, entre otros. Cuestiones que, en un análisis comparativo, permiten visualizar al genocidio como una tecnología de poder ligada a lo que ha dado en llamarse “sociedades concentracionarias”.

La recurrencia a prácticas genocidas a lo largo del siglo XX y lo que va del siglo XXI –Argelia, Vietnam, Laos, Camboya, Argentina, Chile, Guatemala, Ruanda, Afganistán, Irak, entre otros ejemplos- obliga a formular preguntas inquietantes.

¿Se trata de un fracaso de la Modernidad o de un  producto inevitable en un proceso civilizatorio ligado a la acumulación capitalista? ¿Cómo explicar el pasaje del gran sueño de la Ilustración al exterminio de millones de seres humanos? ¿Qué condiciones posibilitaron la tragedia de la Razón, el quiebre de una cultura, la caída en la barbarie? En el marco de esta requisitoria, el seminario plantea un núcleo central: ¿qué subjetividad produce la modernidad capitalista y hasta dónde es funcional esta subjetividad a la perpetración de un genocidio?

El cruce de reflexiones sobre los aparatos de captura de la Modernidad y sobre las inscripciones del poder en la subjetividad demanda la imprescindible apelación al denominado “pensamiento fuerte”. Spinoza, Benjamin, Adorno, Horkheimer, Nietzsche, Freud, Lacan, Sartre, Merleau-Ponty, Agamben, Levi-Strauss,  Grüner y León Rozichtner, son algunos de los autores que se trabajarán a lo largo del seminario.

A través de este enfoque multidisciplinario que incluye miradas desde la filosofía, la historia, la antropología, el marxismo crítico y el psicoanálisis,  la  propuesta apunta a responder interrogantes que aún desvelan la conciencia del presente y penden, como amenaza, sobre el futuro.

Los 15 argentinos más ricos tienen tanta plata como el Banco Central

Según el ranking 2013 de los argentinos más ricos, publicado por la edición local de la revista Forbes, el conjunto de los patrimonios de estos 15 millonarios se ubica solo un 3 por ciento por debajo de las reservas internacionales de nuestro país, según el cierre del lunes de la entidad monetaria.

La lista la encabezan los hermanos Alejandro y Carlos Bulgheroni (Bridas, Panamerican Energy) con 5.880 millones de dólares. Los Bulgheroni cerraron 2013 con 180 nuevos pozos perforados en el yacimiento Cerro Dragón, en Comodoro Rivadavia, y con el lanzamiento de Axion, la nueva compañía de refinación de petróleo crudo y comercialización de combustibles y lubricantes que Bridas le compró a ExxonMobil en Argentina, Paraguay y Uruguay.

En segundo lugar aparece Paolo Rocca con 3.400 millones de dólares. Rocca es el responsable de Tenaris y Ternium, las dos empresas principales de la Organización Techint, el mayor productor de acero de América Latina y el mayor productor global de tubos sin costura, usados principalmente en la industria petrolera.

Gregorio Pérez Companc y familia ocupan el tercer lugar del ranking con 2.800 millones de dólares. Retirado de la actividad diaria, Pérez Companc llegó a estar al frente de uno de los grupos más poderosos del país durante 25 años, Molinos Río de la Plata, y fue líder de este ranking.

Eduardo Eurnekian es propietario de Corporación América, la compañía que desembolsó 200 millones de dólares para quedarse con el 81 por ciento de CGC, la petrolera en la que sus fundadores, el Grupo Soldati, mantienen un 19 por ciento. El exdueño de América TV ocupa el cuarto lugar de la lista con un patrimonio de 2.200 millones de dólares, seguido por Jorge Pérez (The Related Group) con 1.550 millones de dólares.

Alberto Roemmers y familia aparecen sextos con 1.350 millones de dólares. Al frente del holding farmacéutico más grande del país, Roemmers preside el directorio de la compañía familiar que fundó su padre. Además, la familia también produce olivares.

La única heredera de Amalia Lacroze de Fortabat, María Inés de Lafuente Lacroze, es la mujer más rica del país desde febrero de 2012. Posee obras de arte y propiedades en la Argentina, Estados Unidos y Uruguay que elevan su fortuna al puesto siete con 1.260 millones de dólares.

Luis Alejandro Pagani ocupa el octavo puesto con 1.250 millones de dólares. Con ventas anuales por 14.000 millones de dólares, ganancias por 44 millones de dólares y un valor estimado de la compañía de 2.280 millones de dólares, Pagani está al mando de Arcor, la mayor productora de caramelos del mundo.

El ranking Forbes de los argentinos más ricos ubica noveno a Roberto Urquía con 1.200 millones de dólares. Urquía es uno de los propietarios de la compañía familiar Aceitera General Deheza (ADG), la mayor exportadora del país de aceite de soja a China.

Con idéntico patrimonio figura Edith Rodríguez de Rey, quien fuera la mujer de Luis Alberto Rey, el ingeniero que fundó la petrolera de origen nacional Pluspetrol y Papel Prensa.

Alfredo Román, líder del transporte logístico en la Argentina, ostenta el puesto 11 de la lista con 1.110 millones de dólares. Lo sigue Hugo Sigman con 1.000 millones de dólares, quien encabeza el grupo Insud, integrado por los laboratorios ELEA, Biogénesis y Bagó. Sigman además, posee negocios agroforestales, así como otras unidades relacionadas con la información y la cultura, como la Editorial Capital intelectual.

Samuel Liberman, abocado al desarrollo inmobiliario a través de las empresas Sociedad Latinoamericana de Inversiones (Grupo SLI) y Altius Group, es el 13er argentino más acaudalado con 950 millones de dólares.

En el puesto siguiente está Enrique Esquenazi (Grupo Petersen), con 870 millones de dólares.

El ranking lo cierran Carlos Blaquier y familia con 840 millones de dólares. Con la madre de sus hijos, María Elena Arrieta Wollman, el empresario tiene el 90 por ciento de las acciones de la firma Ledesma.

Blaquier está procesado como cómplice primario en 26 casos de privación ilegítima de la libertad en la causa Burgos, que investiga los hechos ocurridos durante La Noche del Apagón en 1976, y por los secuestros del intendente de Libertador San Martín, Luis Ramón Aredez, de Omar Gainza y de Carlos Melián, durante la última dictadura cívico militar.

FUENTE

¿Queremos hacer lo que estamos haciendo?, por Carlos Leyba

El futuro es lo que estamos haciendo. Y el presente es lo que hicimos en el pasado. Si lo que ocurre hoy no es lo que esperábamos que ocurra; y si además está en las antípodas de lo que deseamos, de lo que decimos y de lo que predicamos; nuestro error no sólo está en las decisiones que tomamos sino en la manera de pensar la política. Creer que todo se resuelve acomodando la superficie, el hoy, el ahora, el paso a paso, es un error que conlleva desgracias.

Aunque cueste creerlo, de los sectores de actividad económica en que se divide el PBI, el que más creció -en términos reales- entre 2003 y 2012, fue el de la Intermediación Financiera. Las cifras del INDEC nos informan que se multiplicó por 3. ¿Qué tal? Ningún otro sector siquiera le tocó los talones. Y, desde el tercer trimestre de 2013, respecto del mismo trimestre del año anterior, la expansión del sector fue del 20 por ciento.

La pregunta inmediata es si, en un modelo de expansión de los sectores productivos, es previsible que el sector financiero tenga tamaño desarrollo en relación a los demás. La respuesta es no lo es. Salvo que estemos en un período de explosión del crédito para la inversión. Que no es el caso de esta década. Y no es el caso en nuestra Argentina desde hace varias décadas.

Si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es que no hay en nuestro país tal cosa como un sistema financiero que sostenga a nuestra economía productiva. En términos schumpeterianos la economía argentina no es aún una economía plenamente capitalista. Para J.A. Schumpeter el capitalismo es un sistema de medios de producción privados en el que  “la innovación se financia con crédito”.

El dato de la expansión de los bancos es paradojal. Primero, la participación del crédito sobre el PBI, en la Argentina, es una de los más bajas del mundo medianamente desarrollado. Ni hablar del crédito para inversión reproductiva ni del crédito a largo plazo. Segundo, una parte sustantiva del excedente generado en el país no se convierte en ahorro dentro del sistema. Se atesora o se fuga como consecuencia, entre otras razones,  de la incapacidad de nuestra moneda de transmitir valor en el tiempo. Por eso tenemos un sistema financiero que no capta ni presta y que no se compadece con el nivel de nuestra estructura económica:. Su hiper desarrollo es una anomalía muy cara. Tercero, nuestro índice de bancarización es relativamente escaso y muy bajo para nuestro nivel de PBI por habitante. En definitiva la mayor parte del sistema tiene la función de una agencia de “pago fácil” o algo parecido, sólo que lleno de sucursales glamorosas.

¿Y entonces? ¿Por qué creció tanto? ¿Quién deseó que la intermediación financiera fuera la estrella del crecimiento de la década? ¿Por qué el sector “elegido” es un sistema de préstamos que no brinda créditos? Toda elección o es por comisión o es por omisión. Cualquiera diría que en esta década no puede haber sido por comisión sino por omisión. Acometer ese crecimiento sería una contradicción discursiva. Pero, por ejemplo, la devaluación le ha generado al sistema financiero ganancias espectaculares.La posición dolarizada de los bancos (noviembre 2013) era de más del 60 por ciento de su patrimonio. Recién después de la devaluación fueron obligados a pesificarse. ¿Por qué no antes de la devaluación? ¿Alguien en el oficialismo – dejando a sus banqueros, que los hay, de lado – habrá imaginado tamaña transferencia? Difícil. Pero ¿acaso las  Lebac al 28 por ciento anual pagadas por el BCRA no están montadas sobre patrimonio y liquidez gratuita (cuentas corrientes, cajas de ahorro)?Seguramente serán un dolor de cabeza para los banqueros a la hora de presentar públicamente los balances que registrarán esas ganancias increíbles.

Detrás de estas paradojas, omisiones y demás, está la existencia de decisiones de política económica que no son conscientes ni de los perjuicios que provocan, ni de los beneficios que otorgan. ¿Por qué? Porque, además del conocimiento y la solvencia profesional, es imprescindible -antes de cada decisión de política económica y durante su curso – el análisis sistémico de impactos. Y eso es imposible de ser llevado a cabo sin el monitoreo estadístico; y sin el diálogo abierto con todos los sectores involucrados.

De diálogo tenemos poco. No olvidar que el enorme defecto del secreto y la sorpresa, tan encarnado en la gestión K. ha sido tomado como virtud. Por eso toda esta confusión paradojal está en y desde el origen.  Veamos.

¿Alguien imaginó, en el gobierno, que la energía y los sectores más alentados por la política (automotriz, electrónica, electrodomésticos),terminaran siendo finalmente un dolor de cabeza en la cuenta de importaciones. Esta es una amenaza que hace que el crecimiento, de acuerdo con los factores que el gobierno cree que deben impulsarlo, se convierta en un enemigo de la acumulación de reservas en las que la actual política económica, a pesar de que esta basó su idea que más reservas es que “todo está bajo control”.

Es que el camino del infierno está tapizado de buenas intenciones. Sin pensamiento estratégico difícilmente se llegue al cielo. Y todo pensamiento estratégico implica escuchar las voces de todos los implicados. La falta de diálogo es un problema. Pero detrás hay otro principalísimo.

¿Cuál es ese problema? Para algunos hay una economía “real” que es la del corto plazo. El análisis económico para ellos es el de la realidad inmediata: la de la superficie que se ve.

Pero hay otra economía que, para los primeros,  es  una economía “irreal” porque están dominados por el concepto de que “el día a día” es lo importante. Que el futuro puede esperar. Un error y una desgracia. William Shakespeare alerta: “Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra: tan inmediatas caminan.”

Ese error es no ponderar el largo plazo, lo que viene después. Y es común a periodistas, políticos, colegas;  y a toda la clase dirigente de los últimos 40 años.

¿Qué cosa es el futuro? “El futuro no es lo que va a venir, sino lo que nosotros vamos a hacer”. (Henri Bergson, filosofo) “Lo que nosotros vamos a hacer”. Definición que derrumba la pretendida dicotomía entre la economía del corto y del largo plazo.

El juicio acerca de lo que hoy se hace no tiene sentido si se realiza en función del presente. ¿Qué valor tendría? Sólo tiene sentido hacerlo en función del futuro. Porque estamos instalados en el largo plazo. No habitamos otro espacio temporal.

Dos generaciones de dirigentes, en estas cuatro décadas, no sólo han suprimido el largo plazo como la razón central de sus ocupaciones, sino que lo han borrado de sus preocupaciones. Sin tener en cuenta el futuro no sabemos lo que estamos haciendo. Pasa en todas las dimensiones (pobreza, demografía, educación, recursos naturales, etc.)

En economía la evidencia de esa carencia del futuro es que, tanto este gobierno, como la Alianza, el menemismo, el radicalismo y la dictadura, suprimieron la función de pensar el futuro. La función organizada y sistémica realizada desde el Estado.

Muchas generaciones previas se alimentaron de futuro. Las últimas fueron las que comenzaron con el Consejo Nacional de Postguerra, inspiradas por Juan Perón. Culminaron 30 años después con el Instituto Nacional de Programación Económica (INPE ex CONADE) durante la tercera presidencia de Perón.

El futuro, y las políticas elaboradas en función de él, fueron eliminadas de la política por la dictadura de 1976 y nunca más retornaron. Desde entonces gobiernan los instrumentos y – en todo caso – políticas de un solo objetivo.

En estos 40 años, períodos de bonanza y de retrocesos. Pero con cualquier política de corto plazo, finalmente, las bonanzas pasan y se llega al sosegate, como consecuencia de haber definido políticas sin tener en cuenta “lo que vamos a hacer” como Bergson llama al futuro.

Miremos los problemas de hoy además del desarrollo no deseado de las finanzas locales y la barrera sistémica que representan. Todos los problemas empezaron ayer. La crisis energética es la principal causa, no la única, de los malabares en materia de divisas. Desde que asumió Néstor Kirchner (2003) la producción de petróleo y de gas no dejó de bajar. El gas natural producido en 2003 fue de 51 millones de metros cúbicos y en 2013 de 41,7 millones de m3; en 2003 se produjeron 43 millones de metros cúbicos de petróleo crudo y en 2103 31,3 millones m3. Un derrumbe sistemático de la producción. Entonces lo que pasa allí no es una novedad. ¿Cómo evitar adjetivar imprevisión, falta de plan, incapacidad de mirar el futuro?

Por otro lado el porcentaje de producción local (integración)  de la industria automotriz en 2003 fue igual o superior al de 2013. Y más o menos lo mismo ocurrió con la industria electrónica.

La demanda de energía, de automotores y de productos electrónicos creció; pero ese crecimiento no sirvió para generar políticas de mayor producción local de petróleo y gas, ni para generar políticas de integración industrial productiva de los bienes cuyo consumo se estimulaba.

La presidente y la mayor parte de los opositores – que aclaremos fueron parte del gobierno o de las décadas previas – cree que el consumo por sí genera inversiones. Pero en realidad sin más política de futuro, programa, el crecimiento del consumo genera importaciones. Pasó con la economía para la deuda y pasa ahora. Esto no es una novedad.

La desintegración de la industria empezó antes de 2003 y fue una política deliberada desde 1975. Pero desde 2003, fueron muchos años y recursos, no se hizo nada que haya tenido resultados en materia de integración sectorial. Responsabilidad de todos. Los dos presidentes K  y de todos sus jefes de gabinete, ministros y demás, que hoy con entusiasmo se oponen a lo ellos que contribuyeron a forjar. CFK no interrumpió ninguna política industrial de largo plazo previa porque no la había.  Y lo mismo cabe para la política energética.

El déficit energético nos cuesta, sólo en combustibles, 6 mil millones de dólares netos anuales. Las Manufacturas de Origen Industrial tienen un déficit de comercio internacional de la friolera de 30 mil millones de dólares por año. El material de transporte terrestre nos cuesta 7 mil millones de importaciones netas por año; los bienes de capital 20 mil millones. Tierra del Fuego es un festival de 4,4 mil millones de dólares. Y párrafo aparte merece el esperpento ferroviario de la importación de trenes a la mejor manera de la relación con el Imperio Británico. Van granos viene tecnología. La ferroviaria fue una industria que mató la dictadura. Una industria plenamente recuperable y una necesidad imperiosa para nuestro desarrollo.

Para sumar a lo increíble es que trabajadores del sector han denunciado que ya tenemos locomotoras importadas que hay que reparar. Este modo de resolver problemas estructurales solo es explicable por la maldita urgencia electoral. La mentalidad del corto plazo.

Estas cuestiones graves son el resultado de esa falta de vocación por pensar en “después”, en el “futuro”  y, concretamente, en “lo que vamos a hacer”. De persistir esta ausencia de pensamiento en profundidad habrá un final no deseado.

Y no es que los opositores al gobierno, de cualquier origen, estén preparados para romper esa lógica. El tren bala a Rosario, un escándalo, une tanto a CFK y su equipo actual, junto al socialismo santafesino, a militantes del peronismo opositor y de la corriente crítica del FPV y a elegidos de UNEN; de la misma manera que la provisión china de trenes vincula a la familia Macri, con el gobierno nacional y con el PRO. Como cantó E.S. Discepolo “vivimos revolcados en un merengue”. El empastelamiento del merengue nos señala que el modo de no pensar acerca del futuro de los últimos 40 años es lo que aún no ha cambiado. Y que es común a todas las banderías. Ese es el problema central de nuestra clase dirigente: la dimensión corta del pensamiento.

A esa mentalidad le debemos los problemas que podrían haber sido evitados; la falta de acción complementaria y de previsión.

Seguimos sin pensamiento estratégico dentro del Estado; y con una decidida vocación de no planificar y no concertar. Un intento infantil de desalojar al futuro.

Pero el futuro llega. Hoy los subsidios energéticos y de transporte, montan la friolera de 120 mil millones de pesos orientados básicamente a los sectores medios, altos y metropolitanos de la sociedad argentina. Un sin sentido a favor de la concentración urbana y a la concentración del ingreso.

No hay respuesta a la ausencia de políticas de integración productiva industrial en los sectores cuya demanda se alentó; y de una política de generación de energía requerida para solventar el crecimiento.

Nadie deseó que esta década tuviese como estrella a la intermediación financiera; ni la pérdida del autoabastecimiento petrolero; ni el déficit industrial por la continuidad de la desintegración de las cadenas de mayor consumo. Nadie lo levantó como objetivo. Pero ocurrió; y era más que obvio que ocurriría si se hacía lo que se hacía y no se hacía lo que había que hacer. Obvio.

El camino del infierno está tapizado de buenas intenciones. Las buenas intenciones eficientes obligan a tener un plan – pensamiento estratégico – y a no vivir obsesionados por el paso a paso. La respuesta corta.

Lo único de largo plazo, lo que ha durado estos 40 años, con nombres diferentes, es el desapego por el futuro o el desapego a la idea de Nación como proyecto de vida en común.

En esas condiciones, sin proyecto y sin consenso, hasta los mejores terminan haciendo lo contrario de lo que querían hacer. Y después la historia se venga de todos nosotros porque, en esas condiciones, callados habríamos sido cómplices de hacer aquello que conscientemente no queríamos hacer. Porque nunca se trata de corregir lo está en la superficie del presente sino siempre de aquello que  está en la profundidad de los cimientos. Ellos sustentan el futuro en el que realmente estamos; más allá de que seamos conscientes o no de ello.

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The Truthseeker: ‘Bag a F*g’ – A silent US anti-gay campaign

Confesiones y Enmiendas; por Carlos Leyba

Una versión abreviada de esta nota se publicó este domingo 16/2/2014 en el diario Época

La confesión más importante de la semana no ha sido el reconocimiento, por parte del gobierno, de la enorme tasa de inflación. Por otra con confesión o sin ella, es un problema grave.

Pero esta confesión, además, contiene otra tan importante como la primera. Lo revela una cita recuperada en una nota imperdible referida por el economista director del CEPED de la UBA, el Profesor Javier Lindemboin.

Lindemboin ha aportado investigación fundamental en temas de distribución del ingreso sin los cuales no sería posible conocer con solvencia segmentos de la historia y la realidad nacionales.

Pero en esta oportunidad, en esa nota de su blog publicada en el diario Perfil, expone  que “La inocultable falta de confiabilidad del índice de precios al consumidor (IPC) calculado por el INDEC ha privado a la sociedad de una herramienta fundamental para conocer la verdadera situación económica del país(..) En estas circunstancias, los principales perjudicados son, una vez más, los trabajadores que carecen de elementos para conocer con precisión las variaciones del poder adquisitivo de sus salarios”. (CENDA, marzo 2011). No lo dice él. Aunque seguramente él y todos podríamos suscribirlo. Quien lo dijo es el actual ministro de economía Axel Kicillof. Por él, entonces, nos informábamos de “los datos de inflación robados”. Verdadero gol en contra para la sociedad argentina. Porque privar – como dice AK -  es quitar, impedir, lo necesario. Y en este caso, como decía Axel cuando estaba en el llano, privarnos de “lo fundamental para conocer la verdadera situación del país”. ¿Existe un robo mayor que el de lo fundamental para conocer la verdadera situación del país? Bien por Axel.

Acá nos surge un interrogante ¿Qué cuernos pasa en la Argentina con los pre funcionarios, los funcionarios y los post funcionarios y sus contradicciones monumentales?

El caso de Kicillof  es el del tipo que, en el llano, condenó lo que, estando en el poder, avaló durante años. Y ahora – sin decir agua va – nos informa de resultados que son iguales (previa corrección de porteño a nacional ) a los que Jorge Capitanich llama “mamarrachos”; es decir igual a los informes privados. El hombre volvió a las fuentes, pero el viaje le demandó años y le produjo una suerte de amnesia que lo hace condenar aquello (los otros índices) que entonces avalaba.

Qué paradoja, “los privados” aparecen cuando nos “privan” de algo: en este caso índices privados por haber sido privados de los índices honestos. Ese es el caso de los pre funcionarios. Críticos antes. Convencidos al llegar al poder. ¿Cuándo dicen lo que piensan? ¿Cuándo piensan lo que dicen? No es menor. Es un problema cultural. Tal vez lingüístico. En español el “ser” es distinto del “estar”. No es igual, por ejemplo, en alemán. Esa disociación castellana hace posible que las personas sean de una manera antes de estar en lugar y de otra cuando llegan. Es decir que se puede “estar” oficialista sin serlo. O ser “opositor” sin “estar” en la oposición. O lo que es lo mismo ir y venir sin ser ni estar. ¿Cómo nos vamos a entender con ese problemita de disociación? Bien.

El otro caso es el de los funcionarios – casi todos los ex ministros y ex presidentes del BCRA – que convivieron con las mentiras del INDEC mientras estaban en el poder; y ahora, estando en el llano, se agravian de los horrores de su pasado militando en la oposición. Nos dirán que “estaban” oficialistas y eran “opositores”. O mejor, que todo cambió. En honor a la verdad lo esencial del pensamiento kirchnerista estuvo presente desde el primer día y hasta ahora. Que los stocks se hayan ido gastando y ahora falten no es un cambio de concepción. Es el mero paso del tiempo. Porque lo que no cambió es el modelo de ir gastando hasta que se acabe. Y en todo caso el cambio es que cuando empezó a faltar, siguiendo la misma concepción, se empezaron a poner restricciones o chirlos en la mano para los que se quieran llevar rápido lo que queda. Estos 11 años han sido de una fidelidad absoluta y por más que quieran distinguir etapas o períodos no nos pueden engañar. Señores miembros del equipo nada interno cambió. Lo que cambió es que los stocks se fueron gastando y nada más. Es otro tema. Pero para aclarar las pretensiones de “diferencia” de los que estuvieron y dicen ahora que no son. Vuelvo al punto.

¿Cómo podemos construir un escenario para la verdad si los que hacen el montaje han convalidado la mentira? Toda esta cuestión de la mentira estadística es materia para un debate sobre la ética pública. Lo dijo Kicillof respecto del INDEC “lo fundamental para conocer la verdadera situación del país” es privar a la sociedad de un bien público esencial.

Volvamos, lo cierto es que tenemos una confesión. Pero esa no es la de los pecados más graves.

La inflación reconocida por el INDEC, el viernes 14 de febrero fue para el mes de enero del 3,7 por ciento. Es mucha. Pero, si se anualiza, es peor. En ese caso marca un ritmo de inflación de 55 por ciento por año. Como dijimos, con algunas  correcciones, el número es el mismo que las del promedio de los consultores ridiculizadas por el Jefe de Gabinete; y el ministro que no se han percatado del efecto búmeran de sus declaraciones. El golpe no ha sido menor.

Para mensurar el problema que esta tasa de inflación provoca en la cabeza de quienes nos conducen, es necesario recordar que, en septiembre de 2012, Cristina de Kirchner realizó una fuerte defensa de las estadísticas del INDEC y aseguró que “si la inflación fuera de 25% el país   estallaría por los aires”. Además, durante su disertación en la Universidad de Georgetown, se expresó a favor de la pesificación de la economía argentina y volvió a cargar contra el FMI” (26/9/2012 Ámbito Financiero, diario oficialista).

La actual tasa señala que, a criterio de CFK, estamos volando mas allá de los aires: al doble!!. ¡Cuántas palabras colgadas en el espacio que vuelven como búmeran!

Por otro lado cambió la posición de CFK, en Georgetown, frente a la pesificación, Ahora sostiene el “criterio de equidad” para bendecir la compra de dólares para atesoramiento: esto es promoción de la dolarización del excedente de los que menos tienen.

Y también, si bien no ha sido dicho de esa manera, el nuevo índice de precios, justo en el día de los enamorados, es un ramo de flores para la gente del FMI a la que insólitamente se le pidió “asesoramiento y venia” para la elaboración de nuestro índice de precios. Increíble.

Es decir reconocer la confesión económica de la inflación con un nuevo índice, la apertura a la dolarización de carteras populares y las relaciones amorosas con el FMI. Todo esto, sumados a otros temas de la deuda, componen nuevos acordes del preludio para pedir plata que no es por amor sino conveniencia … y por un rato. ¿Cómo puede convenir el retorno a la deuda externa?

Pero no es esa la “confesión” más importante de la semana. Aunque ella sin duda ha llenado de algarabía a los mercados financieros y de la especulación, y si bien el país no voló por las aires, los que vuelan son los papeles ajustados por los índices de inflación y – como diría Guillermo Moreno – las posiciones de aquellos que tenían información privilegiada. Antes del nuevo índice (con el que se ajustará la deuda indexada) los valores de deuda indexada estaban en el piso; y después del índice esos valores vuelan. Como se dice en la jerga financiera “satisfacción en los mercados” que implica más comisiones. Y como diría Moreno: “alguien lo sabía”. Los mercados están festejando anticipadamente el “regreso de un deudor a los mercados”. El retorno de la tasa. ¿Será posible? Y sí.

Pero la confesión más importante es otra; y es aterradora. Es la que brindó el político santafesino, el territorio de lo peor, Antonio Rossi que sin más declaró que “La Argentina, antes, era un país de tránsito, no era un país de consumo. Hoy esa situación ha cambiado: la Argentina es un país de consumo y, lo que es más grave, también es un país de elaboración”. He aquí la confesión de una verdadera tragedia. Que el hombre sea santafesino no es un dato menor.

Esta confesión también debe ser leída en clave de las relaciones con los Estados Unidos. Dejar de negar que estamos inmersos en el problema de elaboración y consumo de drogas, es aceptar también las tesis de los departamentos especializados de ese país; y es una suerte de aceptación de acciones conjuntas de otra intensidad.

Pero también en este caso la confesión contradice afirmaciones, no de la misma persona, pero si del mismo gobierno. El entonces ministro de Justicia, Aníbal Fernández, en diciembre de 2008, declaró que la Argentina “jamás” producirá drogas sintéticas” y que “Ni la Argentina ni Chile ni Uruguay van a ser productores jamás y mucho menos cartelizados” y que “fabricar metanfetaminas en nuestro país va a ser imposible”, “El intento de fabricación de metanfetaminas en la Argentina solamente fue un atisbo de algún mexicano de los tantos que entran a la Argentina, co  mo. de cualquier otra nacionalidad que ingresa” “Porque un grupito de 8, 9, 10, 11 hayan tenido actitudes delictuales, no se puede pensar que el ingreso de toda una gente de una determinada ciudadanía se comporta de esa manera. (17/12/2008, diario de Río Negro). Las declaraciones de Aníbal Fernández sobre el narcotráfico, fueron tan densas y provocativas como lo fueron las declaraciones de Guillermo Moreno sobre los índices, la inflación, etc. Lo de la droga es infinitamente más grave que lo de la inflación. Y sin duda Guillermo Moreno no es Aníbal Fernández aunque sus modales sean similares.

Hoy con el agua al cuello de la realidad las declaraciones provocativas y las negaciones peligrosas se desvanecen; y aparece el fenómeno de la confesión para calmar la realidad.

¿Cuál ha sido hasta ahora el impacto de las confesiones sobre la realidad?

Porque no son estas las primeras confesiones de esta administración. Veamos algunas de las anteriores que, lamentablemente, no pasaron de eso al menos con la intensidad necesaria.

A lo largo de la década K era evidente el descomunal fracaso de las privatizaciones de los 90 en la energía y de la política de control energético desde que asumió Néstor Kirchner. Ante el problema CFK “confesó” en público el desastre energético. Después de esto los Eskenazi ¿quedaron afuera?

Y también “confesó” el desequilibrio que representaba la descomunal fuga de divisas que – en el primer período de CFK – representó más o menos 20 mil millones de dólares por año. Y finalmente, al devaluar en enero, “confesó en la práctica” el retraso cambiario de su período.

Reconocer – como sea – los errores, confesarlos aunque fueran previamente de dominio público, es un mérito.

Pero no se puede dejar de señalar que cuando durante años se niega el “pecado” es imposible imaginar acción correctiva alguna cuando la confesión es obligada. Veamos. Hemos importado miles de millones de dólares de energía; hemos fugado más de 80 mil millones de dólares de excedente nacional; y hemos generado un déficit comercial exterior de magnitudes inimaginables sin contar con el problema del trigo, de los frigoríficos y de la carne que – finalmente – son también problemas de “atraso cambiario” si incorporamos a ese concepto cuestiones fiscales o normativas.

En todos esos casos la confesión estuvo, pero los daños son obviamente irreparables, y la recuperación está por verse, porque la confesión no basta; siempre es necesario un previo examen honesto y descarnado y un claro propósito de cambio. Y eso, en todos esos temas, simplemente no estuvo ni está. La confesión es sana, necesaria, pero insuficiente; y básicamente no cura.

Este recuerdo de confesiones pasadas ante las nuevas confesiones presentes, tiene como propósito aclarar que en ambos casos se trata de un primer paso. Al que – en ambos casos – le falta el examen honesto, transparente y abierto y en consecuencia el propósito y la posibilidad de cambio.

No hay que ser agoreros y plantear siempre las dudas y el escepticismo. Pero las confesiones que no vienen con diagnóstico veraz de las causas y las asociaciones sistémicas del problema; y que no concluyen, en su exposición, con una estrategia madurada de cómo resolver la “falta” podrán ser creíbles, pero no son eficaces.

Aquí, como en muchas otras partes del mundo, se ha instalado la cultura de la droga. Sería injusto pedirle a un gobierno la responsabilidad de la contracultura necesaria para combatirla. Pero sí se le debe exigir al gobierno la propuesta o el diálogo y la apertura, para recibir propuestas no sólo para potenciar la contracultura, que es un largo camino que sin consenso no es imaginable, sino para evitar la penetración material.

¿Quiénes transportan la droga? Quienes fabrican materias primas? ¿Quienes llegan al país? ¿Quiénes tienen manifestaciones de riqueza difíciles de justificar? ¿Quiénes poseen en el país la capacidad legal de importar y exportar ese tipo de productos? Son hechos, hay registros, localizaciones. ¿Ejercemos todos los controles? ¿Revisamos lo ocurrido en la década?

Sin duda que hay muchas áreas infiltradas. Pero también una inmensa mayoría de quienes jamás caerían en esa vida criminal.

Negar las temerarias afirmaciones de Aníbal Fernández es un avance. Pero no convocar hoy mismo a todos los sectores importantes de la vida nacional a una lucha frontal contra este flagelo es anunciar un fracaso. Y esto es lo más grave que tenemos por delante en el futuro de nuestra sociedad. En ese plano necesitamos una suerte de “auditoria nacional” de casos, causas, elementos, vínculos. Es un tema en que va la vida de la sociedad y hay que extremar la investigación y los controles. Una comisión de personas intachables debidamente protegidas es imprescindible. La propia dictadura lo hizo respecto de Malvinas con el Informe Rattenbach que CFK elogió y publicó y el gobierno de Raúl Alfonsín lo hizo con el Nunca Más. Este drama es una guerra a punto de perderse que nunca debió haber ocurrido y también está vinculada a crímenes de Estado y hay que hacer esa auditoría que sólo pueden hacer personas a las que todos los sectores de la sociedad consideren intachables. La declaración de Rossi para ser sincera y honesta necesita de ese correlato sino será una declaración más.

La inflación también es un problema. El haber reconocido lo que han venido denunciando desde hace años centros de investigación, como el que en su momento integró Axel Kicillof; y consultoras privadas, en el sentido que los índices oficiales eran una mentira, es un mérito. Aunque incompleto. Siete años de mentira sistemática sobre la inflación, la pobreza, la indigencia y sobre el cálculo del PBI deben ser reparados. Para poder poner en blanco y negro cuáles son los logros (y los costos) de la gestión K. No para juzgarla. Sino para reparar los daños. Un buen cálculo nos revelará más problemas estructurales que los que se reconocen y con la verdad podremos alimenta la energía transformadora. Cosas grandes para salir de la pequeñez ramplona de las palabras cotidianas.

Esos daños deben ser reparados porque forman parte de las entrañas del futuro. Y es en el futuro donde nosotros estamos. El pasado son fotografías que se ajan con el tiempo y no vivimos en ellas.

Pero el futuro es más que preocupante si narcotráfico y pobreza se conjugan, como hoy, en violencia. Y es más preocupante si la carencia de energía paraliza, detiene o debilita proyectos de inversión; y si la desconfianza que todas esas cosas exaltan genera la fuga del excedente o la abstinencia de inversión o la canalización inmobiliaria de los ahorros. ¿Qué más?

Las confesiones son saludables y liberadoras. Pero lo son sólo si desatan otros problemas de mayor profundidad. Indagar las causas sistémicas y procurar las soluciones sistémicas no pueden ser jamás tarea excluyente de los que gobiernan. Porque, en democracia, los que gobiernan lo hacen sólo transitoriamente y ninguno de los problemas confesados ha sido repentino; son de larga data y exigen el consenso de administradores futuros.

Una mala señal, que esperemos sea reparada, es no brindar la “confesión” completa. Por ejemplo, en el caso de la inflación, no publicar los precios (la lechuga, el pan, la carne) con los que se calculó esa tasa de inflación. Mientras esos datos no sean publicados, cualquiera sea la metodología, el número de la inflación seguirá bajo sospecha.

Y no se olvide que a un rengo se lo reconoce cuando camina.

En la inflación, esperemos que “las consultoras” sigan haciendo sus cálculos – que no son comparables con la calidad de los de un instituto público – para calcular la “intensidad de la renguera”; o el surgimiento de un índice veraz a medias, porque de serlo lo sería de aquí para adelante. El problema que sufrimos viene de atrás. Como todos los que han sido producto de “confesiones”.

Las confesiones están buenas. Pero lo que necesitamos, además, son programas. Es una pésima señal y una pésima estrategia no tener estrategia ni dar señales.

Y esa costumbre del “paso a paso” se ha convertido en una obsesión contagiosa cualquiera sea el origen de los funcionarios.

Una función de las confesiones es despejar  el horizonte. Y eso no ha ocurrido con las anteriores y por ahora no ha ocurrido con las dos recientes: la de la inflación, que es la más popular; y la del narcotráfico , que es la más peligrosa. El horizonte es lo sigue a toda confesión, es decir, el franco propósito de enmienda. Veamos caminar al rengo por la inflación y la droga.

“Estamos en un estado de divorcio entre el poder y la política”

Originalmente publicado en Ssociólogos:

El profesor polaco Zygmunt Bauman sigue siendo, a sus 89 años, un referente del pensamiento crítico contra el capitalismo. Acaba de publicar ¿La riqueza de unos nos beneficia a todos? (Paidós, 2014), donde retrata “la tesitura de incertidumbre y de ignorancia con respecto al futuro”.

El pensador polaco Zygmunt Bauman, en febrero de 2014 en Madrid. / Alejandro Lamas

En la Fundación Rafael Pino, donde nos reciben para mantener un encuentro con Zygmunt Bauman (Poznan, Polonia, 1925), lo primero que hacen es pedir a los fotógrafos moderación en su trabajo, dada la avanzada edad del profesor.

Tarda poco Bauman en desmentir la supuesta fragilidad. Cruzando la amplia terraza, bajo la llovizna invernal, se nos acerca un hombre vestido de negro, muy alto y delgado como las seis en punto, cuya linealidad sólo es desbaratada por sendas matas de pelo blanco que se escapan a cada lado de su pequeña cabeza.

Es puro nervio, armonioso, pero nervio que se expresa en sus largos brazos y…

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Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 13.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 5 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

El hombre operable: Notas sobre el estado ético de la tecnología génica

peter_sloterdijk-en-stepienybarno-No es culpa ni mérito nuestro que vivamos en una época en que el apocalipsis del hombre se ha vuelto un suceso cotidiano. No es necesario estar en medio de una tormenta de acero, bajo tortura, en un campo de exterminio, o vivir cerca de tales excesos, para advertir que el espíritu de las situaciones más extremas irrumpe en el proceso más íntimo de la civilización. El destierro de los hábitos de apariencia humanística es el acontecimiento lógico principal de nuestro tiempo, un acontecimiento ante el que es inútil buscar refugio en argumentos de buena voluntad. Pero este destierro va más allá: alcanza a todas las ilusiones del ser-cabe-sí-mismo [Bei-sich-Sein]. Pues no sólo hace retroceder al humanismo, sino que también afecta a aquella relación general a la que Heidegger se refiriera como ‘morar en el lenguaje’. Nadie puede pasar por alto el hecho de que la casa del Ser está desapareciendo bajo un profuso andamiaje, sin que sea posible saber qué aspecto tendrá después de las refacciones. En el estado actual del mundo, el rasgo singular más notable de la historia tecnológica e intelectual es que la cultura tecnológica está produciendo un nuevo estado de agregación del lenguaje y la escritura, estado que tiene ya poco en común con las interpretaciones tradicionales por parte de la religión, la metafísica y el humanismo. Parecería ya casi imposible concebir a la vieja casa del Ser en términos de morada y de un hacer-cercano [In-die-Nähe-Bringen] lo distante. Hablar y escribir en la época de los códigos digitales y las transcripciones genéticas ha perdido por completo el sentido que le era familiar; las tipografías tecnológicas se están desarrollando en un sentido que ya no es el de la transmisión, y que ha dejado de evocar la simplicidad doméstica, y los efectos de una conciliación con lo externo. Ensanchan más bien, al contrario, el perímetro de lo externo y lo radicalmente inasimilable. La provincia del lenguaje se encoge, mientras que el dominio del texto unidireccional [Klartext] no cesa de crecer. Heidegger, en su “Carta sobre el humanismo” formuló estos problemas de una manera anticuada, aunque esencialmente correcta, cuando llamó allí falta de morada (Heimatlosigkeit) al rasgo ontológico sobresaliente del modus essendi del hombre contemporáneo.

El hombre operable

FUENTE REVISTA ARTEFACTO

El Dr Tangalanga con Gillespi en Falso Impostor 6/10/2011.

Originalmente publicado en Lo Mejor de los Medios.:

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Audio del programa Falso Impostor del 6 de octubre de 2011. Conducido por Gillespi, Pepe Terminiello, Fonzi, Danila Saiegh y Cacu. Este programa se emite de lunes a viernes de 19:00 a 21:00 por Rock & Pop FM 95.9. En esta oportunidad conversan con El Dr Tangalanga.

Formato: wma
Tamaño: 28,7MB
Duración: 02:03:08

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El Dr Tangalanga con Matías, Schultz y Cabito en Basta 8/7/2009.

Originalmente publicado en Lo Mejor de los Medios.:

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Audio del programa Basta de Todo del 8 de julio de 2009. Conducido por Gabriel Schultz, Cabito Massa Alcantara, Matías Martin y con la participación especial de Eugenia Tobal. Facundo Pastor participa de la sección “Las Máximas de un Hombre Cualquiera”, con la máxima “Las Mujeres que tienen números en su e-mail quieren gallito ciego.”. Finalmente entrevistaron al Dr. Tangalanga.

Formato: wma
Tamaño: 57,7MB
Duración: 04:07:09

http://www.mediafire.com/download/g2fjacr72fjdrmo/basta_Jul_8_2009.wma

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Una ofrenda en el infierno; por Abel Córdoba

Barrio Villa Floresta, Bahía Blanca. Unidad 4 del Servicio Penitenciario Bonaerense: más de 500 encerrados de toda la provincia de Buenos Aires.

El lunes pasado, mientras inspeccionaba el penal, la preocupación del director de esa cárcel le produjo un pico de presión, por el que debió ser asistido. La inspección encabezada por Procuvin llegó con tres fiscales, dos jueces provinciales, se sumó un defensor oficial y quince abogados de los equipos de trabajo. Recuperado del pico de presión, se le ordenó al director del penal cocinar para los encerrados que llevaban horas y horas sin comer. Y hubo churrasco en el pabellón, a las siete de la tarde. Durante la inspección, presos en calabozos de castigos fueron realojados por disposición de jueces activos en pabellones con régimen de puertas abiertas. Tras la inspección, el director fue removido del cargo.

Durante el procedimiento pregunté varias veces dónde estaba Héctor Cuevas, un detenido que siempre se comunica por teléfono con la Procuraduría. Nos llama él. Nos llama su pareja, Paola. Muchas veces. Y muchas veces con situaciones urgentes.

Pregunté por Cuevas. En qué celda, en qué pabellón.

A las horas de recorrer el penal llegué a un sector de “buzones”. Celdas ciegas, de castigo, donde el encierro es absoluto. Entré a su celda de 2 x 3, inmunda, olor a mierda. Hacía 50 grados de sensación térmica, y los 50 potenciaban el olor, la falta de oxígeno, el espesor del aire. Le di la mano.

–¿Usted es Cuevas?

–Acá está Cuevas.

Y me miraba. Y quería hablar. Y no iba a poder.

Me invitó a sentar. Por silla, una lata de plástico de 20 litros, dada vuelta, mugrienta. Me senté. Cuevas se sentó en una especie asquerosa de colchón, sobre un camastro lleno de bichos. Adentro de esa celda de bloques hacía más de 50 grados. Las rodillas enfrentadas casi se tocaban. Una sola de mis rodillas era más voluminosa que las dos de él. Nunca comió bien. Le calculé entre 28 y 50 años. Una delgadez joven y gastada mezclada con una desnutrición vigente imprecisan su edad. La nitidez de una biografía borroneada, pensé. Lo observé. Parecía haberse revolcado arriba de un rallador de metal: los brazos cortados, las manos rajadas, la cara marcada, un pómulo corrido, la nariz desviada, las orejas tajeadas. El cuerpo agredido.

–Un gusto Cuevas. Soy fiscal federal, estamos inspeccionando condiciones de encierro. ¿Cómo está?

–Mal. Muy mal. Estoy mal –apenas pudo decir: en protesta se había cocido los labios y estaba en huelga de hambre hacía 10 días.

Se paró. Se levantó la remera. Flaquísimo, atravesado por tramos de cicatrices hondas, hernias, operaciones a cuchillazos, un pedazo de intestino a la vista, un globo blando en el abdomen que presionado reaparecía por el costado, una bolsa que funciona de ano contra natura, evidentemente infectada y con sangre. El todo sucio: no tiene modo de bañarse. Se lava con el agua que va al inodoro. Equivale, y sería menos, a tener que limpiarse el culo con las manos. Pero es peor.

–Muy mal estoy –sigue diciendo–. Mire –y me sigue mostrando. Se enoja un poco–. Acá si no fuera por Cipriano** que me ayuda siempre, y si no fuera por Abel Córdoba que también me da una mano, acá nos matan a todos. ¡Mire cómo nos tienen! ¡Mire cómo estoy!

Aproveché una pausa y dije:

–Héctor, yo soy Abel Córdoba. Sabía que estabas acá y vine a verte.

Es indescriptible la emoción que lo ganó. No gana nunca el chango. Perdió siempre, hasta con las emociones, que le ganan cuando se emociona. Le cambió toda la cara, le aparecieron movimientos nuevos, gestos que estaban apagados, y empezó a decir que no lo podía creer, que era a quien admiraba. Miraba para abajo, dejaba la vista fija y los movimientos en su cara no paraban. Se le llenaron de lágrimas los ojos, me abrazó. Lloró.

Un momento intenso, y a esa transferencia, que portaba desesperación y también equívoco, siguió otro muy particular: con la emoción sostenida se empezó a revelar el ademán del anfitrión. Quería dar algo, quiso, necesitó, ofrecerme lo que sea, y tendría que ser lo que no tenía.

Miraba para todos lados. Una bolsa con yerba marrón tirada en el piso era lo único que tenía. Nada más. Al cabo de esa búsqueda, agarró lo único que había en esa celda.

Tendría que haber sido lo que no tenía. Tendría que ser lo que tenía.

Agarró una cosa de trapo que hacía de almohada y me lo ofreció para que me sentara mejor, para que la pusiera sobre la lata. El momento me causó espanto, por percibir, ambos, la presencia de la desposesión más absoluta y tener que echar mano a un trapo como ofrenda, sostener y encontrarle forma a una atención en esas condiciones miserables. El cayó otra vez en su situación inhumana. Yo me di, otra vez, contra la imposición, que él padecía, de no poder encontrar con qué materializar la intención de dar algo.

No tener nada. No tener ni lo único que se tiene.

Hablamos un rato largo. Insistió en que no estaría ahí los 10 años que le habían dado por condena. Que prefería intentar pasar el muro aunque muriera. O ahorcarse en esa misma celda. Pero diez años así, no.

–No se puede. Diez años así, no –repitió–. No me atiende nadie, estoy enfermo, no puedo comer, no me dan comida, no veo a mi familia, no tengo agua, no salgo al patio, me están matando, y me van a matar. Diez años así, no.

Como si se pudiera un día.

Nos despedimos con un abrazo, los ojos brillosos otra vez. Insistía en la gratitud, mencionó una foto. No dije nada, me producía contrariedad, una imagen en ese lugar, con esa condición, se desajusta con la idea que tenemos de una foto de recuerdo. Toda fotografía es tiempo y luz. El tiempo es otra cosa ahí. Lo obturado es el absoluto. Quedó calladamente descartado.

Al salir de la celda supe que me sería imposible cerrar un solo milímetro esa puerta de hierro maciza de su encierro. Salí. No toqué la puerta. Que la cierre quien sea capaz de cerrar esa puerta.

Di unos pasos. Antes de doblar hacia un pasillo miré de reojo. Héctor estaba parado un milímetro atrás de la línea del dintel. Los brazos le buscaban el suelo. Levantó un poco la mano derecha. “Chau, Abel.” Venía la voz desde un milímetro más acá de la línea de los que estamos vivos. Un paso más, y se escuchó el estampido de la puerta de fierro contra el marco de fierro. Y las llaves contra los fierros y los fierros contra el aire. Y el candado contra el fierro. El sonido espamentoso del encierro, obturador de toda vida.

Relaté varias veces esta vivencia. Mi relato patina cada vez sobre la escena en la que me alcanza ese trapo para darme algo. Me conmocionó el ademán de anfitrión durante el tormento.

En charlas con Laura Sobredo, la psiquiatra del equipo de Procuvin, ella insistía: “Esa persona en ese momento, te quiso, y te quiso ahí”. Y convocó a Lacan, de quien viene más precisión acerca de todo esto. Lacan escribió que dar amor es dar lo que no se tiene a la persona equivocada.

* Titular de la Procuraduría de violencia institucional del Ministerio Público Fiscal, que desde marzo de 2013 realiza inspecciones en lugares de encierro de todo el país, tanto en ámbitos federales como provinciales.

** Roberto Cipriano García es funcionario de la Procuvin.

FUENTE

La gran mayoría de los adolescentes que viven en villas desea mudarse

El 82,7 por ciento de los adolescentes que habitan en villas de Capital Federal y el Gran Buenos Aires desean mudarse a otros sitios “en el futuro” y “casi el 50 por ciento lo haría hoy si pudiera”, aunque “al 77,5 por ciento de los entrevistados le gusta mucho o bastante vivir en el propio barrio”.

Villa 31
Villa 31

Así lo reveló una encuesta realizada por UNICEF Argentina, la asociación civil TECHO y la consultora Analogías, para la cual entrevistaron a 1.100 adolescentes de entre 12 y 16 años de 128 villas, 11 de la ciudad de Buenos Aires y 117 del Conurbano.

El trabajo consideró como “los aspectos menos valorados del barrio” a “la inseguridad”, pero agregó “ni esta ni el hecho de haber presenciado actos de violencia entre los vecinos influyen significativamente en las percepciones sobre el barrio (más del 75 por ciento de los entrevistados que presenció escenas de violencia o inseguridad aseguró que le gusta su barrio)”.

Entre esos aspectos “negativos” de los barrios, el informe destaca a la “inseguridad”, aunque se precisa que “en muchos casos consideraron que en todos lados se encuentran los mismos problemas que en su propio barrio”.

“Es decir que los aspectos negativos -probablemente naturalizados- que se relevan a continuación no influyen en el deseo de mudarse”, se agregó.

Según el relevamiento, difundido en una conferencia de prensa celebrada en la sede porteña de UNICEF, el 51,4 por ciento de los adolescentes consultados considera que “hay muchos lugares inseguros” en las zonas en las que residen, como “los pasillos, los lugares en los que se consume droga, las esquinas y las calles mal iluminadas”.

Ese porcentaje se eleva a 64 por ciento en el caso específicamente de los adolescentes que viven en las villas de la ciudad de Buenos Aires y baja a 47 por ciento en el primer cordón del Conurbano bonaerense.

Siete de cada diez entrevistados manifestó haber presenciado alguna “escena de violencia en los últimos seis meses” y, en el mismo lapso, el 26,3 por ciento sufrió “agresiones verbales” y el 14 por ciento un ataque físico.

El 35,5 por ciento de los adolescentes se traslada a más de 16 cuadras para ir a la escuela y esa distancia “parece asociarse a la exposición a la inseguridad o la violencia: cuanto más lejos queda el colegio, más casos de robo o hurto sufren los menores en el trayecto”.

Siete de cada diez jóvenes dice haber visto alguna escena de violencia en los últimos seis meses.

El 56 por ciento de los adolescentes que dijeron haber sido víctimas de un robo o un hurto recorren más de 16 cuadras para ir a la escuela.

El 43,5 por ciento de ellos sufrió “agresiones físicas” y, en los casos más extremos, “mencionaron haber recibido disparos o que quedaron atrapados en medio de un tiroteo”, sostuvo el informe.

Por otra parte, el promedio de familiares por hogar es de 6,4 personas, mientras el 60 por ciento de los adolescentes vive con ambos padres, el 32 por ciento con su madre, y el 4 por ciento sólo con su padre.

Más del 60 por ciento de las viviendas tiene menos de tres habitaciones, sin contar el baño ni la cocina, y el índice de hacinamiento es de un promedio de casi tres personas por ambiente.

Estudio comparativo de población carcelaria PNUD (2013)

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Cuadros contenidos en el Informe 

Porcentaje de internos que afirmaron haber usado un arma en la comisión de su delito, países seleccionados, 2013

Internos que usaron arma

Porcentaje de internos que afirman haber tomado alcohol o consumido otras drogas al menos 6 horas antes de cometer el delito, países seleccionados, 2013

Internos que consumieron drogas

 Características de la trayectoria laboral de los internos, países seleccionados, 2013

Trayectoria laboral internos

Pasado familiar de los internos, países seleccionados, 2013

Pasado familiar reclusos

Nivel de educación alcanzada por los internos, países seleccionados, 2013

Educacion alcanzada por internos

 

Promedios de los monstos robados y de las veces que robaron anteriormente, países seleccionados, 2013

Promedios de montos robados internos

Porcentaje de robos con violencia, países seleccionados, 2013

Robos con violencia

Reclusos que cometieron robos antes de ser aprendidos, países seleccionados, 2013

Reincidencia

Porcentaje de personas recluidas por secuestro y extorsión, países seleccionados, 2013

Reclusos por secuestro y extorsion

Porcentaje de incidencia del delito sexual y tipo de relación con la víctima, países seleccionados, 2013

Incidencia del delito sexual

Condiciones del debido proceso, países seleccionados, 2013

Condiciones del debido proceso

Seguridad y violencia dentro de los penales, países seleccionados, 2013

Seguridad y violencia dentro de los penales

Tipo de delito cometido por mujeres recluidas, países seleccionados, 2013

Tipo de delito mujeres recluidas

 Situación familiar de mujeres recluida, países seleccionados, 2013

Mujeres Situacion familiar

 Porcentaje de reincidencia, países seleccionados, 2013

Mujeres Reincidencia

“En busca de la contraplanificación económica: Educación, Cooperativismo y Empresa Obrera en las ruinas de la sociedad industrial”

Originalmente publicado en Ensayos sobre actualidad:

logocccResumen de la exposición:

La sociedad mundial del capital tecnológico es el imperio de la relación salarial a escala planetaria sin entorno no-capitalista. Esto presupone ya no el imperialismo sobre las colonias sino el capital tecnológico como medio del capital para su propia diferenciación sistémica. El resultado es un esquema piramidal donde una masa gigante de capitales ya no puede competir —ni siquiera a escala regional— y son sostenidos por el estado o absorbidos por otros capitales, incluyendo el financiero. En tal situación, las empresas no innovadoras son permanentemente re-configuradas por empresas de tecnología que poseen una determinación supra-nacional respecto del estado de la ciencia y del estado como tal. En ese contexto global, al sostener PyMES, el estado financia la necesidad de mercado interno para el capital tecnológico. Aparece como creación de empleos y lucha proteccionista al mismo tiempo que déficit por importación. La política productiva no funciona…

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA ESTADISTICA CRIMINAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Por Mario Alberto Juliano[1]

 

La Procuración General de la provincia de Buenos Aires publicó el informe estadístico de 2012 correspondiente a las personas detenidas en el territorio bonaerense en el período indicado[2], información que suscita algunas reflexiones que deseo compartir.

En primer lugar, destacar y ponderar la relevante acción, tanto de la Procuración, como del Ministerio de Seguridad de la provincia, en lo atinente a la creciente sistematización  y publicidad de datos estadísticos relativos a hechos delictivos, como así también la respuesta del Poder Judicial frente a ese fenómeno.

No hay posibilidades serias de trazar una política criminal responsable y racional,  si no se cuenta con datos que, de modo objetivo, nos muestren la realidad sobre la que se quiere intervenir. Una política criminal que ignore los datos ciertos de la realidad es equivalente a una política estatal que avanza a tientas, de modo intuitivo y, como es de suponer, en esas condiciones, los resultados esperables serán poco alentadores. Lamentablemente, experiencias remotas y no tan lejanas, muestran las enormes consecuencias, pagaderas con moneda de derechos y garantías, de impulsar políticas criminales basadas en reclamos punitivos por hechos circunstanciales.

La tasa de encarcelamiento bonaerense

Las estadísticas indican que al 17 de diciembre de 2012 en la provincia de Buenos Aires había 30.988 personas detenidas por todo concepto. Esto es: aprehendidos, detenidos bajo el régimen de la prisión preventiva, condenados con sentencia no firme y condenados con sentencia firme.

Ese número (30.988), considerado en forma aislada, nada nos dice. Puede ser alto o bajo de acuerdo al universo con el cual se lo compare. El modo de mensurarlo es cotejándolo con el porcentaje que arroja cada 100.000 habitantes y que habitualmente se conoce como “tasa de encarcelamiento”. Si hacemos esa operación tendremos que la tasa de encarcelamiento para la provincia de Buenos Aires es de 198 personas cada 100.000 habitantes, tomando en consideración que la población bonaerense es de 15.625.084 habitantes. Cifra (198/100.000) que tampoco, aisladamente considerada, es demasiado relevante si no la cotejamos, a su vez, con tasas de otras realidades geográficas y con la realidad del propio distrito en cuestión.

La evolución de la tasa de encarcelamiento en la provincia de Buenos Aires tiene una notoria tendencia ascendente (cada vez se encarcela a más cantidad de personas), ya que mientras en 2010 la tasa fue de 172, en  2011 fue de 177, para llegar a los 198 de 2012, revirtiendo la tendencia negativa que se había observado en 2006 con posterioridad al dictado del fallo “Verbitsky”. En este punto no puede omitirse que de acuerdo a la sanción de las últimas leyes destinadas a restringir las posibilidades excarcelatorias, sumado al discurso oficial que reclama que no se libere a los sospechosos de haber cometido delitos, es de suponer que la tasa continuará en aumento.

Luego, si cotejamos esos números con la tasa de encarcelamiento a nivel nacional (147), e inclusive con la tasa mundial (125), comprobaremos que también las supera con holgura, y si bien no se aproxima a los estados más encarceladores del orbe (EE.UU. 716; Rusia 618), tampoco puede predicarse que se encolumne con los que menos lo hacen (que ubican sus guarismos muy por debajo de 50), destacándose en el nivel regional, junto a Chile (437) y Brasil (247).

También es interesante analizar y comprobar de qué modo el incremento en las tasas de encarcelamiento no se corresponde con aumentos correlativos de las tasas delictivas y que, desde algún punto de vista, pudiera justificar la decisión político criminal de tener más personas privadas de la libertad. Pero ese es un capítulo que excede el marco de este comentario.

Regresando a los datos provinciales, los departamentos judiciales más “encarceladores”, si se permite el término, fueron La Plata (255), Mercedes (254) y San Martín (252), con tasas que se ubican por encima de la media provincial, mientras que los menos encarceladores fueron Bahía Blanca (112), Necochea (122) y Trenque Lauquen (132).

Como puede apreciarse, los distritos con tasas de encarcelamiento más elevadas corresponden al Conurbano, mientras que las más bajas son del interior de la provincia, poniendo de relieve la identificación del epicentro de la conflictividad. Dato corroborado con el aporte de presos al total de la población penitenciaria: el Gran Buenos Aires aporta el 64%, mientras que el 36% restante es del interior de la provincia.

La tipología del preso bonaerense

De acuerdo a la información relevada, el preso bonaerense es en forma casi unánime varón (95%) y joven (el 50% tienen menos de 30 años de edad, el 31% entre 30 y 40 años y el 19% restante, más de 40 años de edad).

De la muestra no surgen datos de la condición social del preso bonaerense, pero con recorrer cualquier establecimiento penitenciario bonaerense se podrá comprobar, a simple vista, la extracción de su población.

La situación procesal de la población penitenciaria bonaerense

Al 17 de diciembre de 2012 el 45% de las personas privadas de la libertad (14.062) se encontraba “detenida”, el 19% (5.868) con sentencia condenatoria no firme y el 36% restante (11.058) condenados, con sentencia firme. Los datos precedentes revelan la inquietante presencia de los denominados “presos sin condena”, que sumando los dos primeros rubros totalizan un 64% de la población penitenciaria (19.930 personas)

Puede hacerse una segunda lectura de los datos desagregados, que permiten determinar cuáles son los departamentos judiciales con más cantidad de detenidos “preventivos” (San Nicolás, con un 83%; Pergamino y Dolores, con un 82%), y cuáles que los que tienen más personas detenidas como consecuencia de condenas firmes (La Matanza con 48%, Bahía Blanca y Morón, con 47% y Trenque Lauquen, con 46%).

Esta información permite apreciar, desde mi perspectiva, la incidencia de los operadores judiciales en los resultados, ya que aplicando la misma ley difiere de modo sustancial, principalmente, la cantidad de presos sin condena de un departamento judicial al otro. No de otro modo puede explicarse que, por ejemplo, mientras San Nicolás tiene al 83% de sus presos sin condena firme, en La Matanza dicho índice se ubica en el 52%, que sin ser un dato para enorgullecerse, se ubica bien por debajo de la media provincial, del 64%.

Presos por tipo de delitos

El 51% de los presos bonaerenses lo está por delitos contra la propiedad, el 22% por delitos contra la personas, el 9% por delitos contra la integridad sexual, el 9% por infracciones a la ley 23.737 (tenencia y comercialización de pequeñas cantidades de sustancias estupefacientes) y el 9% restante, por otros delitos (básicamente, la tenencia y portación de armas de fuego).

Como es evidente, con estos datos se pone de manifiesto que la agencia penal, y fundamentalmente los integrantes de las fuerzas de seguridad, encargados de realizar la intervención temprana y proveer de casos al sistema, y los fiscales, en su condición de titulares de la acción penal, se encuentran particularmente entrenados para intervenir en la criminalidad menos compleja, frecuentemente detectada en su flagrante comisión, y raramente extienden sus alcances a otro tipo de hechos. Tangencialmente, que las personas presas en territorio de la provincia de Buenos Aires se encuentran en esa situación por la comisión de los delitos menos complejos.

Los tiempos del proceso

El promedio de tiempo que se insume para llegar a la sentencia de primera instancia por la vía del juicio oral y público es de 324 días, mientras que si la vía escogida es la del juicio abreviado, los días que se necesitan, en promedio, son 276.

La primera observación es que, en realidad, no existe tanta diferencia de tiempo necesario para dictar una sentencia si se lo hace por un juicio oral y público, que si se lo hace en un juicio abreviado, de donde puede afirmarse que, o los juicios orales se realizan rápidamente o los abreviados son demasiado lentos. Me inclino por la segunda opción.

Falta informar el dato del porcentaje de sentencias obtenidas en juicios orales y públicos y sentencias de juicios abreviados, animándome a decir, de modo un tanto intuitivo, que la diferencia debe ser abismal a favor del juicio abreviado, habiendo quedado el juicio oral reservado para casos especiales, tema que también merecería algunas reflexiones más profundas y pormenorizadas pero que, desde mi punto de vista, no es de una resolución tan sencilla y apresurada.

La orden judicial de detención

El último dato de interés es la forma en que se produjo la detención de las personas que ingresaron al sistema penal. A este respecto surge que el 89% de los individuos fueron aprehendidos en la flagrante comisión del delito o por orden del fiscal (luego sometida a control judicial, salvo que hubiese recuperado la libertad), mientras que solamente el 11% restante lo fue como consecuencia de una orden judicial.

Según puede apreciarse, la manda constitucional de que nadie puede ser arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente es una cláusula que se encuentra en un limbo en la provincia de Buenos Aires, con una fuerte intervención directa de las fuerzas de seguridad sobre la libertad ambulatoria de sus ciudadanos.


[1] Presidente de la Asociación Pensamiento Penal y juez del Tribunal en lo Criminal 1 de Necochea

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