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LANATA, EL DESQUITE DE OTRO REDUNDANTE

 Por Leonardo Sai

Es hábito perjudicial y lleno de molicie de la nobleza de nuestra época el no tomar las armas sino por extrema necesidad y dejarlas en cuanto hay la mínima apariencia de que el peligro se ha alejado. Lo que provoca muchos desórdenes. Pues al gritar y correr cada cual a las armas cuando está a punto de empezar el ataque, están los unos atándose aún la coraza cuando los compañeros han sido ya vencidos.

Michel de Montaigne

Quienes entienden por “crítica” la sensación, el sentimiento, la percepción de que el actual gobierno “está lleno de vivos, de corruptos, de hijos de… “ festejaron “el regreso de Jorge Lanata” como un gol de boca. ¡Al fin uno que se las dice todas! ¡Vamos Jorge carajo: vos hablas por nosotros! Lanata revela que hay miedo y que él lo combate haciéndole “fuck  you” como si fuera un adolescente punk-rocker frente a su maestra cristinista que lo censura. La alegría, efecto de la venganza de mucha denuncia, estalla como producción de bilis televisiva y justicia. Lo que importa no es que “volvió Lanata” (¿cuándo no estuvo?) sino aquello que con su retorno se actualiza en el meollo de la lucha de aparatos mediáticos. ¿Informarse es estar viendo todo el tiempo lo que el otro me oculta? ¿”Que se vayan todos” los periodistas? Antes de que empiece la semana: el domingo del cuadrado nos ofrece la sinceridad y la revancha.

 

Con Jorge Lanata volvió el orden al periodismo, es decir, el punto de vista liberal sobre los asuntos del poder. Lanata tiene semblante de anarco pero es un “liberal de izquierda”. ¿Qué quiere decir “liberal de izquierda”? Quiere decir que el argumento principal es un prejuicio que se repite como mantra: el político es un chorro, quiere merca y putas. La política anti-política dispone unas creencias que ponen al periodista como justiciero y la justicia como adicta al periodista y a “la gente”. “La gente” se sube al escenario del tribunal de la interpelación moral y se le calienta la cabeza con el playboy que hace negocios, toca la guitarra, vive en Puerto Madero, frecuenta sensuales motos, grita contra los esbirros del capital junto a las nenas. Todo el repudio periodístico se hace con actitud de “caiga quien caiga”, con pose de canchero políticamente incorrecto: me importa un bledo todo el discurso de los derechos humanos; me tienen podrido con el pañuelo; ¿sabes qué? ¿sabes qué? ¿sabes qué?; lo único que les importa es el dinero, el poder y Maquiavelo. Fuck you, man. Lanata y la argentinidad de los argentinos.

El sociólogo Luis Fanlo dice que la argentinidad constituye una serie de dispositivos para hacernos gobernables, esto es, seres dóciles. Docilidad que se conquista movilizando los sentimientos, desde el himno hasta el tango pasando por Maradona y el chorizo con tinto: el corazoncito nacional es un asunto de gobierno de las pasiones. No gobiernan nuestras pasiones para distraernos mientras los astutos ejercen el poder y nosotros luchamos por un hueso: gobiernan nuestras pasiones para suscitar nuestra participación en el ejercicio del poder; para incluirnos en el juego de determinados roles en desmedro de otros. Reality show de la legitimidad. El resultado es que aceptamos, participamos, reproducimos, sentimos, valoramos, vociferamos unos discursos sobre lo que somos y lo que debemos ser y de este modo nos inventan metas, objetivos, una conciencia supuestamente “auto-crítica”: pedagogía permanente mediante la cual damos cuerpo al “modo de ser argentino”. Con Lanata, volvió la argentinidad desconfiada contra la voluntad de ideal del peronismo. ¿Un quinto peronismo? ¡Encima latinoamericanista!

 

 

“Los Veedores” por Gabriel Muro 

 

“El gordo” recuerda, hasta el cansancio, los negocios del maquiavelismo patagónico: con dinero la causa se defiende mejor. Perfectamente lo comprende Don Jorge que con sus ojitos de cachorro nos confesaría, entre lentes de abuelita, el realismo político de café que practica para su bolsillo pero que objeta en los otros… Lo expondría más o menos así:

“¿Sabes que?…. Mira… Busqué la guita en lo de la madre Teresa pero no me respondió el mail; entonces vinieron los malos y se pusieron con la torta… Armé el Crítica, hice teatro, me puse plumas en el tuje… La verdad es que me cagaron los anunciantes los k… Y ahora estoy de nuevo, con vos, una vez más antes que me rajen… Acá, si acá, en lo del Chueco, como en casa, para joder y romperles bien las pelotas… Porque… ¿Sabes que?… Un periodista es eso: un tipo que rompe las pelotas…”.

¿Y? ¿Cuáles son las preguntas? ¿Cuáles son los argumentos de los informes?

Lanata responde a 678 haciendo lo mismo: las audiencias se volvieron narcóticas, discuten con el espejo, no incorporan clientes. Artemio López se gana un poroto de juicio con su artículo “audiencias redundantes” en el Página 12. Googlear y leer. ¿Cuál es el argumento?

Todo el asunto es mostrar que lo que antes se decía hoy ya no se dice. El problema moral: coherencia, acusación al poder, los probos hacen lo que dicen, los malos hacen política. Lanata sigue haciendo el mismo programa que en la década del noventa. Entrevista con el mismo tono bonachón de papá bueno que nos comprende, dice verdad y sufre injusticia. Lanata habla desde TN y decimos que no cambió a pesar de su antecedentes contra Clarín: Su enemigo es siempre el oficialismo y el oficialismo como “poder absoluto” porque todo lo que un liberal reclama de la política son límites… En este caso, límites al gobierno entendido como voracidad de aparato de estado. Discurso moral, republicanismo de opinólogo, interrogantes de ética ciudadana, ridiculización de los políticos… Después de una exposición lúcida, inteligente, llena de pasión y fuerza… Horas y horas frente a la ignorancia compacta: ¿Lo único que tiene para decir de Kicillof es que es un hombre bello, con patillas como el riojano, soberbio con camisa desabrochada, con pecado de pertenecer a la universidad? ¿Se le ocurrió chequear si verdaderamente milita en La Campora? ¿Acaso es honesto presentar el déficit de Aerolíneas sin una interpretación histórica, comparativa y a largo plazo? ¿Eso es periodismo serio? ¿Eso es periodismo? ¿Eso es demostrar mejor calidad humana que la llamada “fuerza bruta”? ¿Sabes que? Fuck you, George.

Lanata vuelve porque el progresismo k no lo pudo superar con el combo de pensamiento rápido y video clip; vuelve porque los 678 no pararon de pedirlo, exigirlo, necesitarlo; vuelve porque el deseo de un enemigo especular es entretenido y nos permite mandar mensajes de textos y opinar en las redes sociales; vuelve porque la argentinidad liberal reclama un sentimiento de justicia frente a la continuación del menemismo por otros medios; vuelve porque la clase media indignada, a través de sus pulmones, se fuma el tranquilizante de conciencia que considera que la deuda es competencia exclusiva de los sospechosos de siempre.


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