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Archivo para Julio 2008

Velocidades (CUATRO)

Velocidades (Cuatro)

Apuntes sobre la valoración blanda y la cronoeconomía

Por Leonardo Sai

De regreso en la habitación, que tiene forma de colmena, Davide me pasa un Playboy antes de darse una ducha. Lo que prefiere la conejita de diciembre: insignas militares, dibujos de armamento, visitar el centro de mando nacional del Pentágono. Pero yo prefiero ver en la MTV un programa sobre el contrato millonario que han firmado los Impersonators con DreamWorks, una entrevista con el grupo, el nuevo single “No paso Nada” de su próximo cedé titulado “En presencia de nada”. Me acerco lentamente a un espejo. Mi rostro ofrece un aspecto fanstamal, casi transparente; mi mirada perdida en el infinito me recuerda a algo; observo que me han salido algunas canas. Oigo a Davide duchándose, el chorro de agua cayendo sobre los azulejos, Davide silbando una canción que estuvo de moda hace cuatro años. Cuando Davide abre la puerta del baño, yo ya estoy en la cama, cubierto con el edredón, medio dormido, chupando un caramelo.

 

Glamourama

Bret Easton Ellis

 

… después entra en escena un nuevo intelectual: el radical, que es una especie de intelectual que actúa por su cuenta y riesgo. Un radical no quiere dedicarse a algo tan aburrido y tan mal pagado y tan… rígido como dar clase. Los radicales son esa gente que no tiene intención de tirarse lo mejor de su vida haciendo el doctorado encerrado en algún despachito de una biblioteca. Son intelectuales, pero quieren actuar al máximo nivel. Estamos en un nuevo milenio y quieren ser miembros de la aristocracia del milenio, que es una meritocracia, pero una aristomeritocracia. Son mutantes. Son un paso más en la evolución. Han ido mucho más allá que los típicos intelectuales del siglo XX. No son meros tratantes de conceptos que se contentan con vender las ideas de un Marx, un Freud, un Darwin o un… un… un Chomsky… esos personajes no eran transmisores de ideas ajenas, cada uno de ellos creó una matriz, una especie de madre de todas las ideas. A eso aspira un mutante del milenio… ellos serán lo que creen las nuevas matrices, ellos directamente, sin intermediarios…

 

Soy Charlotte Simmons

Tom Wolfe

La revolución de un osito de peluche

Una tristona cara de doméstico perro, con ojitos de peluche patético, asoma su nariz mediática. Pauls, hermano del actor famoso, comenta la revolución permanente del llamado Rock Nacional. ¿Cómo puede ser que toda porquería con treinta años de antigüedad se halla vuelto documento histórico? ¿Tenemos que adaptarnos como cerdos felices o podemos aspirar a algo más, a un estómago, por ejemplo? Creo que a esta altura ya pasaron todos lo lugares comunes: Fito, Spinetta, Charly, Pappo, Vox Dei, etc., etc, etc. Cada uno de ellos es presentado como una especie de genio titánico. Son todos Wagner: hay un Wagner Bahiano, un Wagner Calamaro, un Wagner Enanitos Verdes. Falta, aunque siempre lo dejan afuera, una vela al gauchito Iorio y a V8 para llenar el cartoncito y quedar bien con todos. ¿Acaso Doña Rosa no conoce Elepé, ese programa Revolucionario sobre el rock argentino, que va los miércoles a las 23hs, conducido por el actor, músico y hermano de Gastón Pauls, por canal 7… ese programa histórico sobre los grandes discos que hicieron Historia? Vayamos al jugo de la cuestión.

Publicada en www.nacionapache.com.ar

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Categorías:Argentina, Política, Sociedad

Duhalde y sus “retornos”

Julio 30, 2008 Leonardo Sai 1 Comentario
Categorías:Argentina, Política, Sociedad

Debate en el estreno de La Nación Mapuce

DEBATE N°1 

en el Colegio Público de Abogados de Capital Federal

15 Julio 2008 

Panelistas invitados: 

Verónica Huilipan

Portavoz de la Confederación Mapuce de Neuquén

Eric Mayoraz

Consejero de la Embajada de Suiza en Buenos Aires

Dr. Juan Manuel Salgado

Abogado de la Confederación Mapuce de Neuquén

Dr Raul Zaffaroni

Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación 
 
 

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Verónica Huilipan (Werken de la Confederación Mapuce de Neuquén)

–audio a 51sec–

Muy buenas noches, a los amigos y amigas presentes a las autoridades mapuches que nos están acompañando y a las autoridades políticas del gobierno de la provincia de Neuquén presentes. Hay autoridades políticas del gobierno de la provincia de Río Negro, hay autoridades originarias del pueblo Diaguita, de la nación Diaguita, hay autoridades también de otros pueblos que han venido a formar parte de este espacio de conversación, de encuentro, de intercambio para poder conocernos y empezar a reconocernos en la diferencia.

Decirle que nuestra lucha en la provincia de Neuquén es una lucha de larga data, es una lucha cotidiana. El proceso de invasión que sufrimos dentro de nuestros territorios es permanente y como bien lo muestra la película no solo la invasión armada fue la que generó estragos en nuestra vida cultural mapuche, sino que la usurpación de nuestros territorios por parte de las multinacionales, tanto petroleras como mineras, la usurpación de territorios por parte de privados, privados internacionales, privados ricos y famosos, privados nacionales, privados amigos del poder que se van apropiando de nuestros territorios es la situación de mayor gravedad que estamos viviendo.  Y a la vez, además de estar resistiendo y organizando la lucha para defender nuestro territorio, que no es nada más y nada menos que defender nuestra propia vida, defender nuestra cultura, defender la proyección de nuestro pueblo, defender nuestros hijos y las generaciones que vienen, también estamos ocupados permanentemente en elaborar propuestas políticas para transformar institucionalmente este estado, para empezar a tener realmente una relación de igual a igual una relación que esté sustentada en el reconocimiento de derecho y en el respeto a la diferencia. Esa diferencia cultural que nos tiene que potenciar para construir nuevas políticas publicas a partir de que hemos construido, producto de la movilización de mas de cuatro décadas del movimiento indígena en la argentina, un marco de reconocimiento de derechos sobre pueblos  indígenas que podríamos decir que es alentador y ejemplificador a nivel de Latinoamérica, por no decir a nivel continental.

Pero todo este marco jurídico de reconocimiento no tiene sentido si no se traduce en acciones positivas, si no se traduce en nuevas políticas publicas que tienen que ser construidas con la participación directa de nosotros como autoridades políticas de los veinticuatro pueblos originarios de este país y que podamos ser nosotros también los que participemos de la ejecución y del control de esas políticas. Sobre todo y fundamentalmente cuando hay que definir políticas que tiene que ver con el control territorial. Hoy es necesario y urgente determinar un nuevo ordenamiento territorial en este país cuya base esté sustentada en el derecho a los pueblos originarios. Dar una discusión de como tiene que ser ese ordenamiento territorial, hacia qué objetivo, hacia qué tipo de sociedad tiene que estar destinado ese nuevo ordenamiento territorial. Tenemos que dar una discusión profunda en relación a que modelo de desarrollo pretendemos, si estamos cómodos frente a este nuevo modelo de desarrollo que nos han implementado sin consultarnos, que nos han impuesto, que es un modelo de desarrollo que el mercado ha diseñado y que lo vino a instalar a este país producto de que este Estado tiene administradores que están más al servicio de aquellas necesidades económicas ajenas que al servicio de aquellas necesidades de la sociedad que estamos cohabitando en este espacio territorial. Es urgente resignificar, reconceptualizar este término de desarrollo, qué implica desarrollo. Para nosotros los pueblos originarios el desarrollo tiene elementos sustanciales que no pueden estar ajenos a la hora de conceptualizarlo. El desarrollo para el pueblo mapuche tiene que estar basado fundamentalmente en el reconocimiento de nuestra identidad, en el reconocimiento de nuestro derecho territorial y en el reconocimiento de nuestro derecho a la autonomía. Sin estos tres derechos fundamentales no hay posibilidad de poder desarrollarnos con plena dignidad. Desarrollarnos desde nuestra identidad, desde nuestro ser mapuche, desde cada una de la institucionalidad que nosotros tenemos como sociedad distinta para poder normar y ordenar ese desarrollo, que tiene que ser un desarrollo que no contemple solamente la necesidad o el estado de empobrecimiento en que nos encontramos en la actualidad. Un estado de empobrecimiento al que nos han llevado, producto de las políticas de sometimiento que han realizado como política publica desde el estado hacia nosotros como pueblo originario. Necesitamos modificar esta situación.

Estamos actuando permanentemente ofreciendo y elaborando propuestas para transformar esta realidad. Hay una situación fundamental por la cual consideramos tiene que pasar la transformación que consideramos que es la columna vertebral de toda sociedad que es el sistema educativo. Hoy estamos teniendo, se está sosteniendo un sistema educativo estatal que es anacrónico, que ha perdido vigencia, que no está conteniendo la dinámica actual de las sociedades que estamos conviviendo en este país. Es necesario transformarlo. Es necesario pensar un sistema educativo intercultural para poder tener contención todos y saber que nos podemos potenciar desde el conocimiento que cada una de las culturas podemos aportar para el desarrollo de todos. Eso implica discutir una nueva currícula. Eso implica construir una nueva curricula que debe ser de carácter intercultural. Y asumir la interculturalidad como un derecho de todos y no solamente para los pueblos indígenas. Nosotros los pueblos indígenas nos hemos tenido que hacer interculturales a la fuerza producto de la imposición de la colonización ideológica, producto del sometimiento nos hemos tenido que convertir en interculturales. Aún así nosotros resignificamos el concepto de interculturalidad y lo ofrecemos como una posibilidad de nueva construcción social, como la posibilidad de que la interculturalidad sea el nuevo concepto de participación política que tenemos que tener para poder construir una nueva forma entre nosotros en este país que hoy se denomina Argentina.

Hacia lo social venimos compartiendo diferentes momentos históricos con el movimiento social argentino, con el movimiento social en Neuquén, porque sabemos que estamos claro que el pueblo mapuche no es una isla en la provincia del Neuquén. La provincia del Neuquén es territorio mapuche, si, y ese territorio mapuche está albergando hoy a otra cultura que es la cultura del pueblo neuquino. Necesitamos construir con un pueblo neuquino una nueva forma de relacionarnos, diseñar una nueva forma de sociedad de manera conjunta. Un proyecto de sociedad inclusivo, donde todos y cada uno tengamos un espacio donde podamos participar y tomar definiciones en función del bien común de las sociedades que estamos cohabitando. Venimos resolviendo problemas sociales que el estado no está resolviendo. Como forma de dar ejemplo de qué es posible desde la construcción social, como interacción entre el movimiento indígena y el movimiento social, poder dar ejemplos claros de que es posible transformar políticas públicas con la clara convicción y decisión de hacerlo. Hemos asumido un problema concreto en San Martín de los Andes, que es el problema de la falta de vivienda para muchísima gente, familias jóvenes que se van constituyendo y que tienen que estar viviendo de prestado con sus familias porque no tienen donde vivir. Familias que migran desde sus comunidades de origen, hermanos mapuches que migran de sus comunidades mapuches y que producto de la política de arrinconamiento que a generado el estado neuquino tienen que salir a las zonas urbanas a buscar mejores condiciones de vida como changarines, como trabajadoras domésticas, mano de obra barata de este sistema. Llegan a lugares urbanos y no hay un lugar donde vivir. Y hay que salir a ocupar espacios, a construir las villas de emergencias. Esa situación no está siendo atendida por el Estado, en San Martín de los Andes hemos construido concretamente un ejemplo con los vecinos que se han organizado y han conformado la comisión de vecinos sin techo por un barrio intercultural y una vivienda digna, y hemos generado condiciones para resolver ese problema. El pueblo mapuche ha aportado una porción de su territorio, un lote específico, porque esa era la excusa que tenía el Estado para no resolver este problema de que no disponía de tierra. El pueblo mapuche dispuso un lote de tierra que no estaba siendo utilizado por la producción y lo puso a disposición para la construcción del barrio intercultural. Ahora en el barrio intercultural se está discutiendo un nuevo diseño de planificación urbanística desde la perspectiva intercultural. Se está trabajando desde esa comisión una nueva forma de relación entre culturas distintas para construir una mejor calidad de vida para todos.  Y esos son los ejemplos sustanciales que estamos haciendo como granitos de arena para contribuir al cambio que estamos demandando, para contribuir a este cambio necesario y urgente.

Hacia adentro, hacia lo interno, como pueblo mapuche estamos en un proceso muy fuerte  de recuperación de nuestra identidad, de nuestra institucionalidad, y que por suerte tenemos la ventaja, y decimos que tenemos la ventaja en relación al resto de los veintitrés pueblos originarios de este país, de que venimos de un proceso de invasión muy reciente. Nosotros todavía estamos sangrando por las heridas del proceso de invasión y guerra armada que nos impusieron hace cien años atrás. Entonces nuestra institucionalidad está viva, está en nuestra memoria, pudo ser trasmitida de generación en generación en este corto tiempo. Y eso ha sido una oportunidad histórica para esta generación de autoridades originarias, autoridades políticas y filosóficas que hoy estamos en Neuquén dentro del pueblo mapuche como para poder construir nuestra sociedad y así de esta manera poder buscar dignificar nuestra identidad cultural en aquel espacio.

Hemos contribuido a construir normas en la provincia de Neuquén. En el 2006, se genero el proceso de reforma constitucional y producto de la movilización y el debate político mapuche logramos incluir el artículo 53. El artículo 53 hoy se a transformado en una herramienta sustancial de lucha para el pueblo mapuche. No queremos ni vamos a dejar de que el artículo 53 quede solamente en la letra fría de la constitución guardado en el cajón de los diputados en la legislatura o en el escritorio del gobernador. Ese articulo tiene que servir como herramienta sustancias para poder construir las nuevas políticas públicas necesarias y urgentes.

En esta actualidad, hoy, cuando Argentina ha reconocido la preexistencia de los pueblos originarios, ha incluido el inciso 17 en el articulo 75 de la constitución nacional del año 1994, ha ratificado convenios internacionales como el 169 de la OIT, que  reconoce nuestro derecho a la identidad, al territorio, y a la autonomía de los pueblos indígenas. Argentina ha ratificado el convenio de diversidad biológica en cuyo articulo 8J reconoce el reconocimiento tradicional de los pueblos originarios como elemento sustancial para la conservación de la bio-diversidad existente hoy en el planeta, y ha ratificado cuanto convenio internacional se encontró dando vuelta en el universo de las instituciones y la generación del derecho, porque eso queda bien, porque eso implica construir una pantalla internacional pro derechos humanos, y entonces Argentina como Estado anda haciendo cola donde hay un convenio internacional de derechos humanos para poderlo firmar. Ahora necesitamos que esto pase a la realidad, que esto no sea letra fría que no solo sea pantalla internacional para quedar bien con aquel mundo, con aquella tribuna. Que todos estos instrumentos nos tiene que servir como herramientas para las transformaciones que estamos proponiendo.

En la provincia de Neuquén, en este momento, a pesar de tener todo este grado de reconocimiento de derecho se acaba de firmar un decreto provincial por parte del gobernador de Neuquén para entregar nuestros territorios a manos de las industrias, tanto petroleras como mineras. Y el derecho mapuche está quedando en un rincón de esas oficinas de los que tienen que administrar el estado neuquino en bien de todos, no solamente de los que están necesitando extraer y acumular riquezas solo para algunos pocos.

Esta es la realidad que nosotros tenemos. Ustedes pudieron ver en la película, la única alternativa, la única herramienta sustancial que tenemos como pueblo para defender nuestro territorio, nuestra vida, nuestra cultura, es nuestros derechos, es nuestra palabra y es la organización. Pero sabemos que solos no vamos a transformar nada por eso es necesario y fundamental este espacio de intercambio, estos espacios de debate, espacios de dialogo intercultural para que podamos saber realmente que es lo que estamos buscando los pueblos originarios, cuales es nuestro planteo, cual es aporte que estamos haciendo a la construcción de un nuevo país. Esto como parte de lo que estamos planteando en nombre de la confederación mapuche de Neuquén, que es el gobierno político del pueblo mapuche en la provincia del Neuquén, para comenzar la charla y darle paso a cada uno de los compañeros y hermanos que están aquí, para poder fortalecer este dialogo y que sea cada vez más rico desde la interculturalidad. Y antes de terminar agradecer especialmente al doctor Zaffaroni que nos honra con su presencia en esta mesa pero fundamentalmente nos honra con su posicionamiento que ha ido adquiriendo respecto del derecho indígena en este país. Es una necesidad y para nosotros se transforma en una herramienta potente saber que hay una autoridad, como la autoridad del doctor Zaffaroni, que está opinando en derecho indígena. Es necesario, lo necesitamos y vamos a saber agradecer a trabes de nuestros actos políticos, culturales de incidencia, de transformaciones ese aporte que se esta haciendo hoy desde el ámbito jurídico. Muchísimas Gracias. 
 

Eric Mayoraz (Consejero de la Embajada de Suiza en Buenos Aires)

–audio a 18min 30sec– 
 

Dr. Juan Manuel Salgado (Abogado de la Confederación Mapuce de Neuquén)

–audio a 23min 28sec–

Buenas tardes, yo quería agradecerle al colegio de abogados de la ciudad de Buenos Aires la posibilidad de realizar esta reunión. Agradecerle a la embajada Suiza, a Daniele Incalcaterra, a Fausta por haberme invitado. La presencia del Doctor Zaffaroni le agradezco  y especialmente al pueblo mapuche y por su intermedio a los pueblos indígenas que me han cambiando la cabeza, la forma de mirar el derecho, la forma de concebir la posibilidad de una sociedad diferente, con una la forma diferente de entender las relaciones y las leyes.

Lo que más me llama de la película, y creo que es uno de los principales aciertos en este reflejo de las luchas del  pueblo mapuche en la provincia de Neuquén, es el título “La Nación Mapuce” porque pone el acento en el punto central de la cuestión que corresponde a la lucha de los pueblos indígenas. Generalmente se subsumen a los pueblos indígenas en la categoría de pobre y se los identifica fundamentalmente con la pobreza. Esta película pone el verdadero carácter de la lucha de los pueblos indígenas, y especialmente que es el que conozco que es el del pueblo mapuche, en la cuestión de que se trata de una nación sometida, una nación dominada a la que se le aplica un derecho y unas autoridades que en gran medida le son extranjeros. Como podemos ver en la película una vez que nos incorporamos en la propia temática de la del pueblo mapuche los funcionarios del Estado aparecen ridículos en un lugar que no entienden cual es la realidad social con la que deberían tratar. Hace pocos días el secretario de derechos humanos de la provincia de Neuquén me comentó que había visto la película pero él le hacia una crítica porque la consideraba que era muy política. Y esta creo que es la cuestión. Se puede hasta tolerar en algunos estamentos oficiales la presencia indígena combinada a lo folclórico, a las artesanías, a una presencia útil para el turismo, pero no se pone el acento, ni siquiera se reconoce que de lo que se trata es del reconocimiento de una cultura, de una nacionalidad diferente, que tiene derecho a su espacio de autonomía dentro de el Estado. Nosotros hemos sido educados en la facultad de derecho en una concepción que identifica el derecho con el derecho de Estado. No hay otro derecho sino es el que el propio Estado se da. Y hay mecanismos para transformar ese derecho, pero esos son los mecanismos políticos, no son los mecanismos dentro del ámbito del derecho. El derecho es un ordenamiento jerárquico de normas al que los ciudadanos individuales debemos estar sometidos incondicionalmente. Esta concepción que además está relacionada con una concepción jerárquica de las culturas, ordena las culturas de acuerdo a su grado de civilización, y pone al Estado como máximo grado de civilización social, es la que trasunta por detrás de la mayor parte de las decisiones jurídicas argentinas bajo el dilema de civilización o barbarie. Y esta ideología con la que se construyó el Estado y el derecho argentino está fuertemente arraigada a todos los operadores jurídicos al extremo de que hoy cuando el derecho positivo cambió absolutamente en relación a los pueblos indígenas, sin embargo todo este marco jurídico contenido en la constitución nacional, el pacto de San José de Costa Rica, el pacto internacional de derechos civiles y políticos, el convenio 169 de la OIT, sin embargo, que son todas normas que tienen jerarquía superior a las leyes, sin embargo no se aplican, es como si no existieran en la practica de los tribunales. Es decir, lo que no concuerda con el paradigma jurídico, con la ideología jurídica de los operadores, aunque esté escrito, aunque sea derecho positivo, aunque hayan enseñado que está en la cúspide el sistema normativo, no se aplica. Esta incapacidad del Estado de concebir que puede haber pueblos autónomos que bajo el paraguas del Estado puedan relacionarse con el de igual a igual y no en una relación de subordinación, es lo que lleva adelante que las luchas de los pueblos indígenas, en el caso que tenemos nosotros en la provincia de Neuquén del pueblo mapuche, es sumamente dura, trabajosa, que tenemos un marco legal que teóricamente nos protege y sin embargo no vemos en ninguna institución, ni en las provincias ni en el Estado nacional que trasunte las políticas publicas que hacen falta para trasformar este Estado en un Estado intercultural. A nosotros nos enseñan que si no estuviese el derecho, el Estado, la policía, los jueces, toda la estructura coactiva del Estado, nos matamos entre nosotros. La sociabilidad está asegurada exclusivamente  por el aparato coactivo del Estado y lo que muestran los pueblos indígenas, pueblos sin Estado, pueblos que se organizan sin aparato coactivo, pueblos que conviven sin necesidad de monopolio del uso de la fuerza en determinadas personas es que eso no es así. Que ese fundamento puede tener ámbitos en donde sea aplicable pero es un fundamento falso. Y esto implica que el Estado no puede exigir obediencia incondicional, no es la garantía absoluta de sociabilidad. Esto ya lo sabemos a partir de la revolución jurídica que instauran los derechos humanos que aquí ha llegado tarde pero ha llegado con fuerza, para quedarse, y espero para profundizarse. El Estado no tiene un poder incondicional sobre sus habitantes, tiene límites, limites que al principio eran concebidos solo como limites de derechos individuales hoy deben reconocerse que tiene limites colectivamente, tiene limites para la autonomía colectiva. Los pueblos indigentes que fueron victimas directas de la constitución de este Estado autoritario colonial son lo que nos permiten comprender que la reversión de esta concepción del Estado es necesaria no solo para dar cabida a los pueblos originarios en la argentina sino para transformar el Estado en un Estado diferente para todos nosotros. Esto es lo que yo he aprendido de las luchas del pueblo mapuche, he aprendido a través de los contactos, de las bibliografías y de las relaciones que me posibilitaron a nivel internacional, y es la posibilidad, por lo menos para los abogados y los operadores jurídicos, de dejar atrás la ideología del Estado monocultural, del Estado autoritario y poder construir un Estado diferente un Estado intercultural, un Estado que está en construcción permanentemente, abierto, democrático y justo. Nada más. 
 

Dr Raul Zaffaroni (Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación)

–audio a 32min 53sec–

Bueno queridas amigas y amigos, ante todo quiero felicitar a quienes han participado, han dirigido, trabajado en este Filme, y también a quienes lo han apoyado. Quisiera decir unas cuantas cosas que me sugiere pero bueno, tengo ganas de pasar navidad en familia de modo que voy a tratar de reducirlas un poco.

Hacer entender en la Argentina lo que es el pluriculturalismo es difícil. Es difícil porque todos somos víctimas de una ciudadanía de escritorio. Roca, no solo practicó el genocidio en el sur. Roca presidió un proceso de homogeneización y de imposición ciudadana de escritorio. Nos homogeneizó a todos. Y quien se negó a homogeneizarse, los mapuches les pasó lo que les pasó, los judíos acá les pasó lo que les pasó. Efectivamente proceso de homogenización a través de qué, cosas que no fueron del todo malas a veces. Enseñanza obligatoria, nos enseñaron a leer y a escribir, pero la bandera, el himno, el guardapolvo blanco, todo igual, etc. Si fenómeno, el servicio militar obligatorio, si no nos domesticaban allá… extranjeros que molestaban, la ley de residencia, otro que molestaba que había que sacarlo era el penal de Ushuaia. En fin, tantas cosas por el estilo. De modo que todos somos víctimas de un proceso de homogenización lo cual nos ha colonizado la cabeza, lo cual es muy difícil revertirlo.

Es muy importante que hoy los pueblos originarios nos llamen a revertir ese proceso, que nos ayuden. Y nos ayudan también con nuestro derecho, con nuestro civilizado derecho.

Primero y fundamental, un proceso jurídico, monopolio del Estado, título de legitimidad, de propiedad. El orden jurídico ese de qué parten en qué se asienta, ¿en un genocidio? Caramba, bueno sí, en un genocidio pero se prescribió, claro porque se murieron todos, no cabe duda, ya no se puede hacer nada. Si, se prescribió la acción penal y el genocidio tiene una acción imprescriptible. ¿Y la civil? si es imprescriptible la penal debe ser imprescriptible la civil ¿no? Y entonces qué tenemos, ¿una norma fundamental? una “Cruz Norma de Kelsen”.

Es un genocidio, es decir ¿El tiempo convierte un genocidio en un título de legitimidad? ¿Dónde está el gancho del cual colgamos nuestra legitimidad de todo nuestro orden estatal conforme a la más pura teorización del orden estatal, en un genocidio? Primer pregunta.

Segundo,  nuestra forma de solución de conflictos. Claro el orden lo pone una estructura vertical punitiva etc., perfecto, que hoy está buscando alternativas. Y en las alternativas nos hablan de una justicia que restaura, una justicia restitutiva. Hay librotes escritos de Restorative Justice. Estamos en la mediación, vamos a pasar cada vez más a la mediación. Y cuando nos damos cuenta, reflexionamos un poco, pero estos son los medios de resolver los conflictos que tienen la justicia comunitaria. ¿Qué estamos haciendo? El fracaso de nuestro sistema nos está mostrando que tenemos que volver a formas de resolución del conflicto que pertenecen a la justicia comunitaria.

Hoy empezamos a hablar de un derecho ecológico. Cuidado con esto de la ecología y los pueblos originarios, porque dentro de lo ecológico se manejan una pluralidad de ideologías, o de variables, entre las cuales hay un cierto conservacionismo, que entendería lo ecológico como la conservación de algunos cotos de caza, entonces la población originaria sería un elemento de decoración del paisaje, ¿no? No es en ese sentido el asunto, va por otro sentido que es mucho más profundo y más amplio. Es decir, la persecución de los pueblos indígenas hoy no se hace a través del genocidio armado, sino a través de un sistema de producción. Es el propio sistema de producción que va destruyendo el medio ambiente y el hábitat de los pueblos originarios. Pero ese mismo sistema de producción es el sistema de producción que destruye el hábitat de los mapuches de los guaraníes, de los wichis, de todas las etnias nuestras, es el mismo sistema de producción que nos está destruyendo el medio ambiente a todos. Claro que lo sufren mucho más ellos. Pero como lo sentimos nosotros ya empezamos a teorizar en el hábito jurídico sobre el derecho ecológico. Y ahí se nos produce una crisis, que creo que los juristas todavía no somos concientes.

Hay una pequeña norma, se quedó en el fondo del orden jurídico que a mí me hizo dudar de la afirmación de que todos los derechos son humanos, o tienen por titular al ser humano, que era la ley de protección de animales. ¿Pero animales? no se inventa el bien jurídico, lo que tutela es el sentimiento de piedad. Entonces si yo descuartizo un perro en privado no hago un acto de crueldad contra animales. No hay otra solución que decir que el titular del bien jurídico es el animal. Pero bueno, es una disposición. Pero ahora con la cuestión ecológica ya la cosa cambia.

¿El titular del bien jurídico en el derecho ecológico somos los seres humanos? Es decir, ¿todo el planeta y toda  la creación está al servicio nuestro, y nosotros somos los dueños de eso, y lo conservamos para servirnos como dueños? Me parece que no, me parece que así no va la cosa. Me parece que así no podemos resolver todos los problemas que se nos producen. Y bueno, desde muchos ámbitos, incluso desde el teológico, Leonardo Boff, pero desde el ámbito de la biología, de las más modernas teorías biológicas nos dicen, cuidado que la tierra es un ser viviente. Y entonces leemos en ingles la hipótesis Gaia, y cuando volvemos la vista hacia los pueblos originarios nos resulta que nos dicen lo mismo de una manera más simple. Mucho más clara, meno alambicada, efectivamente.

Creo que nuestra orgullosa civilización está llegando a un punto de inflexión, por no decir de crisis en donde tenemos mucho que aprender de las culturas originarias.

El problema de las culturas originarias y del respeto de las culturas originarias y de los pueblos originarios, en nuestro país es mucho más complicado que en otros países de América Latina. Es más complicado porque, bueno siempre me preguntaba qué sucedía, de los años que viví fuera del país la mayor parte lo he pasado en otros países de América Latina, y claro tenemos un problema práctico, perdónenme que sea sincero, pero creo que es conveniente hablar claramente en esto. Los pueblos originarios no son negocio político en nuestro país, porque están asilados porque nos son suficiente número de votos. Eso es un problema, un serio problema. Debido a eso se los invisibiliza, cuantas veces se nos ha dicho y se nos ha repetido, ‘no, no tenemos indios. Somos un país totalmente blanco’. Invisibilizacion.

Y término apuntando, dejando mil cosas en el tintero, pero apuntando a algo práctico: hay que salir de la invisibilidad. La realidad hay que modificarla pero antes de modificarla hay que reconocerla. Si no reconocemos cómo es la realidad no la podemos modificar. Salir de la invisibilidad significa fortalecer la lucha de nuestros pueblos originarios y fortalecer la búsqueda del camino para sus reivindicaciones. Para eso creo, disculpen que me ponga hablar para el colegio pero de todas maneras soy un colegiado aunque tengo la colegización suspendida de momento, no por in conducta, claro. Pero bueno, creo que tenemos el deber los porteños de hacer todo lo posible para facilitarle la mayor asistencia técnica a nuestros colegas que están empeñados en la lucha jurídica por la reivindicación de los derechos de nuestros pueblos originarios. Como universitarios también creo que tenemos el deber de profundizar el estudio y la investigación de nuestro derecho indígena.

Sinceramente creo que estamos en deuda desde esta Ciudad de Buenos Aires, y creo que es muy bueno que estas cosas se hagan en la ciudad que vayamos creando conciencia y que podamos ampliar esta conciencia. Creo que es urgente, urgente la actividad jurídica de abogado, y la actividad universitaria en este sentido. Creo que es urgente porque se están destruyendo habitas que son absolutamente irrecuperables. Hay que moverse rápido evitando y deteniendo esa destrucción. Creo que ese nuestro deber como capitalinos, como beneficiarios de una cantidad de beneficios de esta república que tenemos por vivir acá. Pero además ese privilegio creo que nos crea un deber moral, un deber ético. En este momento creo que uno de los principales deberes morales y éticos es apoyar estas reivindicaciones. Muchísimas  gracias. 

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Los latifundistas de la comunicación

Los latifundistas de la comunicación
Por: Alexis Oliva (PROYECCION – PRENSA RED)
Fecha publicación: 21/07/2008

Fuente: Argenpress

La abundante colección de manipulaciones y distorsiones informativas, en torno al conflicto del ‘campo’, revela que lo que aparece como simpatía por la causa es en realidad solidaridad de clase entre los dueños del campo y los dueños de los medios, hermanados en su condición de captadores de renta extraordinaria.

La judicialización de la protesta, tema principal del programa de Mariano Grondona; la Marcha de la Bronca, difundida en radio Cadena 3; Enrique Lacolla, desafectado de La Voz del Interior por criticar la posición del ‘campo’; el repentino interés por arrimarle micrófonos al ‘pueblo’, manifestantes que -palabras más, palabras menos- siempre expresan: ‘¡Andate, montonera hija de puta!’; la indisimulada alusión a categorías como ‘piqueteros blancos’ y ‘piqueteros negros’, y los aprietes -desde ambos bandos- a los pocos que intentaron cubrir el conflicto con honestidad, son apenas algunas de las postales, cargadas de arbitrariedad e hipocresía, con que se va editando la película del conflicto Gobierno-agro en los medios masivos de comunicación.

Son episodios emergentes de la solidaridad de clase que cunde entre las grandes corporaciones periodísticas y las entidades empresariales del agro, en conflicto con el Gobierno por su política de retenciones móviles a las exportaciones de soja. Una sintonía que revela el estrecho parentesco entre sus intereses económicos, que en algunos casos convergen directamente en mega-eventos como la ‘Expo Agro’ -organizada por Clarín, La Nación y La Voz del Interior-, y en general hermanados en la condición de capitales rentistas.

Desde hace varios años, el seminario de Economía Política y Medios Masivos de Comunicación, de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba, viene estudiando el modo de producción de las empresas periodísticas y cómo operan en el proceso de reproducción social, con investigación empírica en los medios de comunicación de Córdoba.

Una de las evidencias más generales en este espacio académico indica que el ingreso principal de los medios no proviene de la venta de sus productos -información, entretenimiento, etc.-, sino de ‘una mercancía que no producen’, la que se ofrece en los espacios y tiempos publicitarios que alquilan a sus anunciantes. ‘En el mejor sentido de la palabra venden aire, espacio vacío, segundos de nada’, explica en una ponencia el titular de este seminario, Miguel Haiquel (1).

Esto permite entender por qué las empresas de comunicación ’son sumamente rentables y han sido las que han crecido de manera más pujante en los últimos años’, señala el trabajo. Por supuesto, también cuentan con otro anunciante no empresario pero muy solvente: la clase política en permanente campaña electoral.

‘En este sentido (el anunciante) se asimila al arrendatario que paga un alquiler por el uso de tierras sin laborar, es decir que lo que paga en realidad es una renta’. Incluso, ‘al igual que en el uso de la naturaleza’ existen ‘rentas relativas -que surgen de los diferentes alcances de los medios- que pueden razonarse como las distintas productividades del dinero invertido por las diferencias comparativas de las propiedades de los suelos’, explica Haiquel.

En otras palabras, al igual que no genera la misma ganancia una hectárea en Río Cuarto que en Serrezuela, tampoco vale lo mismo el segundo de publicidad en Radio Cadena 3 que en la FM San Cayetano de Serrezuela.

Pero es el Estado -en manos de esa clase política que suele ser rehén de los medios- el verdadero dueño del espacio radioeléctrico que permite esta renta, lo que dimensiona el significado y el calibre de una concesión como fue el decreto 527, con el que Néstor Kirchner extendió en 2005 los plazos de las licencias de radiodifusión a los grandes grupos económicos.

El ‘valor’ de la palabra

Este ‘aire de familia’ entre la corporación mediática y el agro-empresariado tiene un necesario correlato en el ‘producto’ de los medios, es decir, en sus contenidos periodísticos o línea editorial, porque la ‘reproducción social’ del negocio necesita generar consensos a través del discurso.

Tal como los propietarios de los medios con sus primos del campo, la concentración de discurso se hermana con la concentración de la tierra, así como el desplazamiento de la frontera agropecuaria generado por la soja se emparenta con eso que definimos como ‘cerco informativo’.

En su trabajo ‘La comunicación masiva en el proceso de liberación’, Armand Mattelart afirma: ‘En la sociedad capitalista, el medio de comunicación tiene una función esencialmente desorganizadora y desmovilizadora de las clases dominadas. Neutraliza y desorganiza dichas clases en tanto clases (y, en cambio, afianza la solidaridad en torno a la clase dominante y sus intereses)’. (2)

Además, Mattelart observa cómo esta lógica habitual se acrecienta en una coyuntura política adversa a los intereses de los medios, como ocurrió en Chile durante el gobierno de Salvador Allende, o como sucede ahora en Venezuela y Bolivia.

O bien, dicho por Ignacio Ramonet en un lenguaje acaso más actual, ‘los medios son el aparato ideológico de la globalización’, actores a los que ‘no les interesa ser el cuarto poder, ni un contrapoder, sino que se unen al poder para oprimir a los ciudadanos’. (3)

En este sentido, el prolongado conflicto entre el Gobierno nacional y las entidades del agro resulta ilustrativo de esta estrategia: los medios que habitualmente se dedican a entretener, despolitizar y predicar el individualismo, frente a un conflicto que puso en juego intereses propios y/o de aliados, repentinamente se ideologizaron y desplegaron una comunicación militante, amplificadora de la música tocada por el cuarteto de las patronales agropecuarias e imposible de desmentir por un Indec que desafina.

La reacción de los medios frente a aquellos cortes de ruta protagonizados por los desocupados, definidos como acciones ‘delictivas’ que ‘avasallaban el derecho a circulación’ del resto de los ciudadanos y llegaban a ‘poner en jaque el orden constitucional’, contrasta con la visión romántica sobre los ‘históricos’ piquetes sojeros que bloquearon y desabastecieron al país intermitentemente por casi cien días.

Hubo palabras estiradas hasta el límite del desgarro semántico: el conflicto era del ‘campo’, por lo tanto sus actores eran ‘campesinos’, de manera que no se trató de un lock out empresarial, sino de un ‘paro’. ‘Guerra gaucha’ (Crítica de la Argentina), ‘bronca campesina’ (Canal 12), fueron algunos de los falaces titulares que nunca fueron corregidos, por decisión editorial y también porque el conocimiento sociológico es una herejía cada vez más censurada en las redacciones.

Incluso el calificativo de ‘histórico’ contrastaba con un enfoque deshistorizador, que dejaba la sensación de que las luchas sociales en nuestro país habían comenzado con la resistencia a las retenciones a la soja.

Se sabe -desde la teoría y la práctica- que es posible manipular la información en los distintos niveles de producción periodística: en el plano informativo, interpretativo, de opinión y hasta en la búsqueda misma de datos, voces e imágenes.

Eso se observa habitualmente, pero en este caso algunos medios masivos han hecho eso que habitualmente condenan cuando acompaña causas populares: periodismo militante. Muchos comunicadores convocaron a participar en piquetes y cacerolazos, así como tiempo atrás oficiaron de ‘punteros mediáticos’ de Juan Carlos Blumberg.

(El encabezamiento del comunicado de prensa del Movimiento Campesino de Córdoba, luego de la marcha donde unas mil personas marcharon por el centro de Córdoba el 17 de abril -Día Internacional de la Lucha Campesina- en reclamo contra los desalojos y por la regularización de títulos a las familias campesinas del norte, contiene un elocuente reproche: ‘Para todo el país y el mundo, para los que se desinforman cotidianamente con La Voz del Interior que censura a sus periodistas y eligen la realidad que difunden’. Se referían a la ausencia de la noticia de la marcha y a la desafectación de Enrique Lacolla del diario más importante de Córdoba, luego del rechazo a una nota titulada ‘La sedición del campo’).

Pero el rol de los medios ha ido más allá, al perpetrar una suerte de terrorismo, cuando algunos medios divulgaron el rumor de saqueos que, por citar el ejemplo de Córdoba, ocasionaron un abrupto cierre de comercios en todo el centro de la ciudad. Aquí sí hicieron gala de conocimiento de psicología social respecto a imaginarios y estados alterados colectivos: cualquier ciudadano argentino más o menos informado recuerda que la película que empieza con un saqueo termina con un helicóptero llevándose al Presidente.

Todo esto dio argumento al Gobierno para formular un fuerte cuestionamiento a los grandes medios de comunicación (4) e impulsar la idea de crear un observatorio de medios entre el Inadi, el Comfer y la Universidad Nacional de Buenos Aires, que había sido la creadora original de esta iniciativa obviamente rechazada por las grandes empresas periodísticas, que se expresan a través de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), institución que suele invocar la ‘libertad de prensa’ cuando en realidad se trata de libertad de empresa.

La idea del observatorio no era tan oficial, ni tan original, ni para escandalizarse tanto. Desde que el propio Ramonet propuso el Observatorio Global de Medios en el Foro Social Mundial (Porto Alegre 2002) han proliferado en todo el mundo iniciativas similares que sólo intentan ampliar la conciencia y participación ciudadana para democratizar la comunicación. Obviamente, si un gobierno lo controla difícilmente cumpla con esa finalidad.

Además, la polémica medios-gobierno tuvo el saludable efecto colateral de reflotar la discusión por una nueva ley de radiodifusión que reemplace a la norma sancionada durante la dictadura militar. Una ley democrática que regule los servicios de comunicación es tan imprescindible para recuperar cultura como las juntas nacionales de granos y carnes para recuperar soberanía alimentaria.

Mientras tanto y más allá de las esperanzas o desconfianzas en esta ley, muchas organizaciones del otro campo, el campo popular, tienen un certero diagnóstico respecto a la manipulación y el ‘cerco informativo’ que los discrimina, y han comenzado a andar el dificultoso camino de la construcción de medios propios. Es una tarea cargada de obstáculos y contradicciones, pero necesaria y posible porque cuenta también con una rica historia, iniciada en nuestro país con la Gazeta de Buenos Ayres, aquel periódico que fue concebido como una parte esencial del proyecto revolucionario de 1810.

Notas y referencias:
1) Haiquel, Miguel Angel. ‘La Difusión Masiva y el Mercado’, artículo incluido en el libro Globalización y Medios de Comunicación, publicado por el Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires, enero de 1999.
2) Mattelart, Armand. ‘La comunicación masiva en el proceso de liberación’, Editorial Siglo XXI, México, 1986.
3) Ramonet, Ignacio. ‘Información y comunicación en la era de la globalización’, ponencia para la Bienal Iberoamericana de Comunicación 2007, organizada por la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba, en septiembre de 2007. (PRENSA RED – Red Capacitación).
4) En la estrategia oficial de ‘mostrar las costuras’ y desenmascarar a los medios en tanto actores económicos y políticos, Néstor Kirchner ha sido más astuto y certero que su esposa (quien en el primer capítulo del conflicto llegó a definir como ‘mensaje cuasi-mafioso’ a una caricatura de Hermenegildo Sabat, desatando un masivo repudio). ‘Señor (Héctor) Magnetto, yo le pido que vea que su medio (Clarín) informe con claridad. Colocó ‘represión’ en Gualeguaychú y cuando pasó lo de Kosteki y Santillán, colocó que ‘por la crisis murieron dos personas”, instó el titular del PJ en su conferencia de prensa del 17 de junio.

Alexis Oliva es Secretario de Prensa del CISPREN.

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“Soy una hija del peronismo”

Julio 18, 2008 Leonardo Sai 1 Comentario

Miércoles, 16 de Julio de 2008

LUPE PEREZ GARCIA HABLA DE SU DIARIO ARGENTINO, QUE SE ESTRENA MAñANA

“Soy una hija del peronismo”

“Me preocupan las reflexiones de mi generación, la de los nacidos en los años ’70”, dice la directora, que utiliza un relato autobiográfico para discutir no sólo con sus padres sino también con ella misma el lugar de la política en la memoria familiar.

 Por Ana Bianco

No hay nada más genuino que un recuerdo de la niñez, y para Lupe Pérez García, directora y guionista del documental Diario argentino, uno de ellos fue determinante a la hora de filmar: “Un recuerdo de mi infancia fue el disparador de la película: yo vivía en la provincia de Buenos Aires, en Tapiales, un barrio obrero, a mitad de camino entre Ezeiza y el centro. Mi viejo me plantificó en el balcón de casa para ver pasar al general Perón a su regreso a la Argentina en el ’73. El problema es que yo lo recuerdo pasar saludando de izquierda a derecha y no al revés, por lo cual para mí Perón se estaba yendo. Esa clarísima imagen que conservo es destrozada por mi mamá en la película. Perón nunca pasó por la autopista Riccheri, sino que aterrizó en Morón, porque ya habían empezado los sucesos violentos en Ezeiza. De este intento de mi memoria de suavizar la historia, para digerirla mejor, surgió la película”.

Pérez García conduce un relato autobiográfico desde su llegada desde España para hacer unos trámites y reencontrarse con su madre, padrastro y amigas. Comparte postales de su infancia, fotos de su papá, un ex analista de sistemas de la policía, un viaje de niña a Miami durante la dictadura y filmaciones del presente con sus hijos, entre otras. Expone su subjetividad con comentarios irónicos que intercala con un mix de imágenes que incluyen el retorno a la democracia, la guerra de Malvinas, los sucesivos gobiernos, el 2001 y su estadía en Barcelona. Uno de los méritos de Diario… es el tono cotidiano y sin dramatismo en las conversaciones surgidas sobre temas políticos. Diario argentino se exhibió en el 8º Bafici y luego de un recorrido internacional se estrenará mañana en las salas Gaumont y Tita Merello. En una charla telefónica con Páginai12, desde Barcelona, la directora se refiere a su ópera prima, antes de su arribo a Buenos Aires.

–¿Qué la motivó a entrecruzar aspectos de su historia personal con los acontecimientos históricos a partir de los ’70?

–Me preocupan las reflexiones de mi generación, la de los nacidos en los ’70, y cómo nuestros padres atravesaron esas épocas. En algunos casos, partimos de una mirada un tanto prepotente, como si la culpa fuera exclusivamente de ellos, del porqué la revolución no se realizó. Yo los miro con una mezcla de desprecio y envidia. Ellos, a pesar de los errores, tienen qué contar. Con la película pretendo reírme un poco de mí misma, despertar rechazo hacia mi personaje y, a la vez, generar empatía sobre la figura de mi madre y mi padrastro, Mario. No sé si lo logré, sin embargo, sabía los riesgos que corría al ser yo el hilo conductor.

–¿Cómo fue encontrando el tono de la película?

–Mi deseo de realizar una especie de comedia hiperrealista me llevó a optar por una puesta en escena con planos y contraplanos. A mí se me ve “actuando”, pero el resto de los entrevistados dan respuestas sin repeticiones ni preparación alguna. Compartí el guión, como instrumento de trabajo, sólo con el equipo. La más peligrosa hubiese sido mi madre. Es profesora de historia, y si yo le hubiera adelantado los temas que iba a tratar, al día siguiente seguramente iba a ponerse a estudiar. Los documentales de temática familiar o intimista siempre dejan algo en el director. En mi caso, la imagen de Mario siguió dando guerra y despotricando en los festivales, y ahora lo hará en la Argentina. Durante la proyección, siempre trato de entrar en el momento en que él está polemizando conmigo, para recibir su reto de cuerpo presente. Y es en ese momento en que siento que la película valió la pena.

–Su padre, a pesar de estar muerto, tiene una presencia importante en la película.

–Hablar con distancia de mi padre y a veces críticamente fue un proceso difícil. Por ejemplo, cuando aparece vestido de policía en una foto y yo digo: “Llevaba un arma encima porque formaba parte del uniforme, o al menos, eso era lo que él decía…”. El, como no está, no puede defenderse. Sin embargo, hubiera sido una verdadera falta de respeto ponerlo en un pedestal. Hubo muchos amigos de mi padre asesinados o desaparecidos durante la dictadura. A mi viejo lo mató Menem, que sepultó la última oportunidad de construir un país como él lo había soñado. Y así como mi viejo hubo muchos hombres que “reventaron” antes de cumplir los sesenta. Por eso Mario, mi padrastro, aparece en el film como un sobreviviente y cuenta que cuando estuvo secuestrado lo que más le había dolido era la sospecha de “quebradura” por parte de sus compañeros. Mario murió el año pasado y pudo ver la película terminada.

–¿A qué conclusión política llegó con el documental?

–Mi intención es reflexionar sobre la influencia que el peronismo ejerce en mí y cómo las disyuntivas irresueltas de peronistas, como mi padre, están todavía presentes.

COLUMNA DE OPINION

POR  Nicolás Puente 

Vivimos en tiempos de confusión ideológica, una parte de la izquierda y la derecha se presentan juntas, utilizando una definición extraída de la película, en un amasijo. Tanto es así que por ejemplo resultaría problemático analizar con los módulos clásicos, izquierda y derecha, el conflicto entre el campo y el gobierno. El documental  “Diario Argentino” nos presenta un recorrido analítico y existencial sobre algunos de los hechos políticos más significativos de los últimos 30 años de historia argentina por medio de la historia personal de la familia Pérez García. Lupe, la protagonista y directora, confunde derecha e izquierda, sabe que escribe con la derecha, toda otra identificación, incluso política, se le presenta como un desafío. La familia de Lupe es peronista, peronista de izquierda, pero ¿fue alguna vez eso posible? Tal definición ¿describiría certeramente la totalidad?  Sabemos que no, las posturas progresistas han convivido siempre con elementos de derecha, hombres e ideas, que también son propios de ese movimiento. En el peronismo encontramos los mismos problemas de lateralidad que afligen a Lupe.El padrastro  y la madre de Lupe representan una forma de concebir lo político que Lupe admira pero discute  y el conflicto generacional se hace presente. Las verdades dogmáticas del progresismo tienen escasa fuerza en los más jóvenes que pueden declarar sin ruborizarse “tengo muchos prejuicios”.

En forma notable el documental destaca además la vocación, a veces suicida, a veces banal, siempre conflictiva, que tenemos los argentinos por el debate hasta las últimas consecuencias, aunque el resultado sea quedarse sólo.Lupe hace preguntas que incomodan, parece no saber y otras veces saber demasiado. Se sumó, antes de emigrar a España, a la experiencia de la alianza, obviamente su “filoperonismo” la hacía estar más cerca de Chacho que de De la Rúa. Sufrió una desilusión importante y tuvo que tomarse un avión.  Irse en 2001 fue la única posibilidad para muchos: algunos se fueron voluntariamente al exterior, otros, los menos afortunados, involuntariamente del sistema. La recuperación económica –indiscutible- producida en los años posteriores a la crisis permitió que cientos de miles entraran nuevamente al sistema y que muchos de los que se fueron volvieran o comenzaran a pensar en volver. De esto también da cuenta el documental. Hacia al final del film, declarada ya la intención del regreso, la madre advierte a su hija sobre una campaña mediático-política que intenta confundir, y que de tener éxito, nos dice, lo auspicioso podría verse como funesto, lo valioso como problemático. De allí que el consejo sea posponer la vuelta, en lenguaje peronista “desensillar hasta que aclare”“Diario Argentino” es, finalmente, un documental político en donde se presentan hechos y situaciones con honestidad intelectual , talento y opinión, algo valioso por sí mismo y que aporta también al debate actual.

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Un debate que esconde la estafa intelectual

Julio 18, 2008 Leonardo Sai 1 Comentario

“…No nos confundamos. El voto del Senado en contra del proyecto de retenciones no tuvo nada que ver con las retenciones. Fue un manotazo salvaje de la oposición de recuperar el poder que no pudieron ganar por la justa en las elecciones. Fue una terrible y terrorífica alianza entre el Grupo Clarín y los grandes intereses multinacionales, que tenían mucho que perder con una alícuota móvil mayor a la renta extraordinaria, que algunos estiman en decenas de miles de millones de dólares. Tuvo que ver con una estafa intelectual al pueblo argentino, que quisieron hacer creer a la gente que se votaba por los intereses de los pequeños productores y que estas retenciones tenían que ver con otros problemas totalmente ajenos a la soja…”

Artículo “Un debate que esconde una estafa intelectual” por Jorge Daniel Taillant. Hoy publicada en el Diario Buenos Aires Económico.

 

Era para festejar con champán

 Por David Cufré

No es raro que las entidades ruralistas hayan festejado con champán apenas Julio Cobos anunció su voto contra el proyecto de retenciones móviles. La eventual derogación de la resolución 125 –el Gobierno todavía no definió qué hará– aumentaría los ingresos de los productores de soja en casi 20 por ciento, para llevarlos a un nivel inédito. Con la 125 todavía vigente, los derechos de exportación se ubicaron ayer en 46,6 por ciento, en virtud de un precio internacional de 552 dólares la tonelada. Si las retenciones volvieran al 35 por ciento del 10 de marzo pasado, los productores pasarían a cobrar 1126 pesos la tonelada, en lugar de los 944 pesos de ayer.

Lo más sorprendente es que los productores esperaban ganar 804 pesos la tonelada cuando sembraron soja en octubre del año pasado. Esa era la remuneración prevista con las retenciones a 27,5 por ciento y un precio internacional de 356 dólares la tonelada. Ahora el precio internacional está en 552 dólares la tonelada, las retenciones, en 46,6 por ciento y los ingresos para el productor al día de ayer alcanzaban a 944 pesos la tonelada. Si la retención bajara a 35 por ciento, los productores embolsarían 1126 pesos la tonelada. Los más favorecidos serían los medianos y grandes, que quedaban fuera del esquema de reintegros previstos por el Gobierno.

Según datos de la Bolsa de Cereales de Rosario, en junio pasado el precio internacional de la soja promedió los 531 dólares la tonelada, mientras que en igual mes de 2007 estaba en 281 dólares. El aumento fue nada menos que del 89 por ciento. Esa disparada es la que explica que el nivel de rentabilidad de los productores de soja sea extraordinario. Por más que algunos costos aumentaron, no lo hicieron ni cerca en la proporción que crecieron los ingresos. De hecho, los herbicidas (glifosato) y fertilizantes representan sólo el 14 por ciento del costo total del productor: entre el 45 y el 50 por ciento se explica por el arrendamiento de las tierras.

En junio de 2006, la soja se ubicó en 227 dólares la tonelada, mientras que en igual mes de 2005 estuvo en 243 dólares, en 2004 en 245 dólares, en 2003 en 225 dólares y en 2002 en 190 dólares. Según un estudio de la Secretaría de Agricultura, los ingresos que recibe el productor de soja son los mejores de 2002 en adelante, considerado a valores constantes.

Fuente: Página 12

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La rosacruz porcina, por Omar Genovese

Ya forma parte del folklore y la humedad en el techo político vernáculo. Descascarada en sus denuncias, gotea una bilis extraña que recuerda al mismísimo Guillermo Patricio Kelly, gran mediático de los servicios de inteligencia, en constante alquiler al mejor postor. Operaria de las sombras, autoconvocada por una conciencia popular de extraño origen (quizás provenga todo de una revelación espiritual), la porcina rosacruz supo complicar al arrepentido Cobos con un golpe de estado tramado por Duhalde. Pero 13 días después, el vicepresidente del país dejó su rol de conspirador para ser el gestor del gran cambio político donde el 17 de octubre pasó a manos del interior chacarero (Si este no es el pueblo, gritó el presidente de la SRA, el pueblo dónde está…). Saltos discursivos y desplazamientos del lenguaje que llaman la atención de todos los cadáveres históricos e histriónicos de nuestro pasado democrático de juguete. Nótese que el semigolpista presidente del Senado (para darle la geometría dimensional de Carrió) realizó un viaje de fantasía recibiendo la ovación chacarera, cual un Perón, cadáver evítico, o si se quiere, como un Menemóvil Magnético. Podemos sospechar, a todo esto, que algún pícaro está contaminando el agua corriente con extracto de raíz de peyote y, de alguna forma, las visiones alucinógenas colectivas están formando el gran estado de idiotez permanente al que, sin remedio, estamos condenados.

Fuente: el fantasma blog.

Una nueva plaza de Galtieri con sabor a campo

El bonapartismo agrario

Por Horacio González *
El escrito de Carlos Marx El 18 Brumario de Luis Bonaparte III ha sido citado implícitamente por la Presidenta en algunos discursos recientes y ha merecido diversos comentarios desde unas excitadas trincheras en las que actúan los profetas del menosprecio. Este texto tan nombrado se halla entre los que conservan mayor vitalidad del acervo del siglo XIX y, si excluimos novelas y poesías, hay que ponerlo en un selecto puñado de escritos integrado por El nacimiento de la tragedia, de Nietzsche, El origen de las especies, de Darwin, o la Fenomenología del espíritu, del propio Hegel. Sé que es injusto dar una lista tan breve, pero quiero señalar la importancia del sabio libelo de Marx que permite, antes que ninguna otra cosa, instruir al orador político y alertar sobre la naturaleza engañosa de los asuntos políticos.

El 18 Brumario es un texto pedagógico sobre cómo encaminar un discurso y cómo juzgar la inestabilidad esencial del mundo histórico. Enseña el valor de la cita, el derecho a recobrar las voces insepultas del pasado y el juego gracioso con las fuentes del conocimiento histórico. El propio Marx lo hace, al declarar que la famosa cita que está en el pórtico del escrito –“los hechos resonantes y grandes personajes de la historia se repiten como si dijéramos dos veces”– es atribuible a Hegel, quien la habría escrito “en alguna parte”. No creo que haya tal lugar. Mucho más parece un compendio o una conclusión que obtiene Marx de la lectura de las lecciones generales de Hegel sobre historia y filosofía, o bien algo que ha escuchado en los pasillos de la universidad en la época en que era estudiante, donde aún se repetían frases memorables de las clases de Hegel. En cuanto a la segunda parte de la frase, “pero Hegel se olvidó de aclarar que una vez como tragedia y otra vez como comedia”, ni es olvido de Hegel ni Hegel lo hubiera dicho así, sino que parece una referencia indirecta de Marx a las Lecciones de Estética de su maestro.

Marx hizo célebre esa frase al atribuirla a Hegel. Correspondía en verdad a su propia concepción, presentada con el procurado aval de su maestro. De ese modo se señalaba que el acto por el que una nueva época lograba desprenderse de las mallas del pasado era de naturaleza trágica. El mismo lo había afirmado así en sus trabajos de 1844. Marx discutía con sus escritos anteriores, con sus propias citas y reiteraciones.

La gran apertura de El 18 Brumario, imprecisa y al mismo tiempo sutil, se hizo célebre recién en el siglo XX. Incesantes citas y evocaciones la aluden, mencionando o no su compartida autoría. Así, las citas de la Presidenta y la de sus debatidores –y este mismo artículo– se incorporan a la sugestiva mitología de El 18 Brumario, revelando su vigente poder textual. El 18 Brumario se ocupa de una decisiva articulación de temas. Por un lado, la crítica a la posibilidad de repetición histórica; por otro, a la necesidad de independizar al proletariado de los “venerables recuerdos nacionales” de las insurrecciones anteriores. Preguntándose sobre los actos libres en la historia, en relación con los condicionamientos heredados –y por eso, El 18 Brumario es de la misma talla que El príncipe, de Maquiavelo–, Marx apela a una formidable elaboración sobre los obstáculos de la memoria, el ilusionismo de los hechos, la dramática imposibilidad de eventos políticos puros, la ilusa comicidad de la historia, la representación desencajada –pues tanto el príncipe como los proletarios ocupan un lugar quimérico– y la índole resquebrajada de las tramas políticas, ejemplificadas en que Napoleón III “necesita dar un golpe todos los días”.

No hay escrito más apasionante que El 18 Brumario –con su nombre tomado del mes revolucionario de las brumas–, en referencia a la pregunta por la naturaleza de la acción política. Esta nunca es definible de antemano. Nunca se establece en ninguna clase de unidad o cohesión. Todo se halla trastrocado y ninguna identidad es otra cosa que una danza de máscaras. Todo parece flotar en el aire, toda representación es usurpada o imposible, los intereses de cada sector social son casi siempre irreconocibles. Sólo se manifiestan con disfraces, velos y caricaturas. Los cuerpos vagan desprendidos de sus símbolos y éstos son falsos refugios de una sociedad descoyuntada. Sin embargo, este pavoroso panorama, que para muchos Marx ha inspirado en el Coriolano de Shakespeare o en ciertas atmósferas de Ricardo III, debe encontrar su remanso. El Estado, finalmente, que parecía una sombra que deambulaba por bárbaros bulevares, a alguien representaba. Se trataba de los pequeños campesinos, que en su momento, con el primer Napoleón, habían jugado un papel progresista y ahora, hacia 1850, eran una clase rencorosa y vil representada por Bonaparte III, su sobrino impostor. Marx no es complaciente con la conciencia servil y supersticiosa de los campesinos franceses, a los que ve como una suma de unidades inertes, que se asemejan, según dice, a “una bolsa de papas”.

El bonapartismo –concepto que Marx nunca usa– pasó a ser así una crítica a las formas vacías de representación que se basan en “ropajes” de épocas anteriores o en apelaciones simuladas y genéricas a una herencia nacional siempre caprichosa. Adicionalmente, significa un llamado a interrumpir las apelaciones al antiguo panteón nacional para justificar los hechos del presente, esto es, quebrar la fantasía de una historia cíclica, liberar las clases sociales activas de sus propios recuerdos míticos y permitir que los campesinos salgan por fin de la “edad media napoleónica”.

De este sugerente programa, nuestra época quiere retener muchas cosas, pero sólo es posible bajo ciertas condiciones. En primer lugar, es necesario romper los círculos repetitivos de la historia, la madeja irreflexiva que nos apresa a la reiteración circular. Pero a cambio debe aflorar la memoria como indagación permanente y serena devoción del pudor cívico. Ella es tanto un derecho del presente a buscar sus vías de autoconocimiento como un acto de reinterpretación constante del pasado realmente acontecido. En segundo lugar, las raíces clásicas de la representación social –que Marx buscaba forjar– están deshechas por la construcción de nuevos públicos bajo el imperio de los medios de comunicación. El 18 Brumario se escribió cincuenta años antes de la radio y cien años antes de la televisión. Pero en realidad las anticipa en lo que llama “los espectros del tiempo de los romanos que velaron la cuna de la burguesía”.

En tercer lugar, las realidades institucionales son siempre inestables, los paisajes sociales se alimentan de grietas permanentes, pero en nuestra época no por la acción de príncipes aventureros y comediantes, sino de nuevas configuraciones económicas universalizadas, ellas sí procurando su embozo reverencial en apelaciones respetables (“federalismo”, “chacareros autoconvocados”) que sin embargo no se privan de operar como arietes de redes económicas abstractas que regionalizan o parcelan el mundo de manera virulenta, por encima de andamiajes nacionales a los que obligan a debilitar su autodominio y capacidad resolutiva.

Por último, bajo la apariencia falaz de que se está haciendo política desde genuinas raíces sociales, culturales y telúricas (“los productores de manos callosas, rostro curtido por el sol y palabra franca”) se está trazando un estilo general de intervención global a partir de las nuevas finanzas mundiales inducidas por los precios de exportación de los productos primarios, lo que configura una brusca redefinición de la historia económico-social del país, un verdadero “bonapartismo agrario”, con sus calculadas rememoraciones antiguas y sus nuevos bandeirantes gozosos de rentabilidades. Todo parece flotar en el aire, todo ocurre bajo ropajes de apariencia estimable y querencias sin mácula. Pero en lo que tiene de riesgoso para la democracia efectiva del país, todo ocurre “como si dijéramos dos veces, una vez como tragedia y otra vez como comedia”.

Fuente: Página 12

* Sociólogo, profesor de la UBA, director de la Biblioteca Nacional.

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Modelos macroeconómicos del “stop and go” al “go and crush”

Informe CESPA por Jorge Schvarzer y Andrés Tavonanska. Marzo 2008.

Modelos macroeconómicos del “stop and go” al “go and crush”

Download: documento-de-trabajo-cespa

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La Nación Mapuce

Daniele Incalcaterra

 

en co-producción con

 

Fondazione la fabbrica y Repubblica e Cantone Ticino

 

presentan

una película de Fausta Quattrini

 

 

- Con la participación de la Confederación Mapuce Neuquina y de las comunidades - 
 
 
25º TORINO FILM FESTIVAL – 2007 – Primer Premio MEJOR DOCUMENTAL ITALIANO
II FESTIVAL DE CINE DE LOS PUEBLOS DEL SUR DE VENEZUELA – 2008 – Mejor Largometraje Documental
10° BAFICI – 2008 – Panorama  – La Tierra Tiembla
10° FESTIVAL INTERNACIONAL DERHUMALC – 2008 – Panorama - Pueblos Originarios

20° RENCONTRES CINEMAS D’AMERIQUE LATINE DE TOULOUSE – 2008 – Panorama del documental

26° FESTIVAL CINEMATOGRAFICO DE URUGUAY – 2008 - Italiana Doc

 

Con el auspicio de

 

 

Y el apoyo de

                    

Colegio Público de Abogados

      de la Capital Federal

 
Estreno: 7 de Agosto de 2008 (durante todo el mes, jueves y viernes – 19.00 hs.)

Malba Cine


Sinopsis

Hoy, como ayer, la Conquista de la Patagonia avanza según la vieja lógica occidental del máximo beneficio, vía la explotación de los recursos naturales -reservas hídricas, minerales, petroleras- y toda la biodiversidad característica de las inmensas superficies de esta región.

Los Mapuce -Gente de la tierra – son un Pueblo Originario de la Patagonia, depositario de una cultura oral muy antigua, para quienes el territorio no es un ‘atributo’ sino un elemento constitutivo de su identidad. En este sentido, luchan para que el Estado Argentino respete la Constitución Nacional de 1994 que “(…) garantiza la posesión de las tierras que [los pueblos originarios del país] tradicionalmente ocupan…”.

En la película resuenan los interrogantes que se plantean los Mapuce y que también nos atañen como occidentales: ¿qué lazos unen a las personas que sienten pertenecer a un mismo Pueblo, a una Nación?, ¿Cómo buscar su propia autonomía? ¿Cómo hacer valer el derecho ancestral a la tierra? Preguntas que, a su vez, alimentan la reflexión sobre conceptos fundamentales como “igualdad” y “propiedad privada”, conceptos sostenidos por “nuestra” Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

 

El contexto

En 1877, el lozano Estado Argentino resolvía el problema de las “fronteras internas” con meticulosidad anglosajona como lo ilustra la declaración del general Julio A. Roca, entonces Ministro de Guerra, frente al Congreso de la Nación:

Es necesario ir directamente a buscar al indio en su guarida, para someterlo o expulsarlo (…) Este puñado de salvajes (…) destruyen nuestra principal riqueza y nos impiden ocupar definitivamente, en nombre de la ley del progreso y de nuestra propia seguridad, los territorios más ricos y fértiles de la República”.

Las atrocidades cumplidas por las tropas de Roca, quien sería Presidente de la República en 1880, se inscribieron en la operación militar que pasó tristemente a la historia como Campaña del Desierto (1878–1885): la ofensiva final de un ejército ultra-equipado que, a través de destrucciones y ejecuciones masivas, “recuperó” el vastísimo territorio de la Patagonia, removiendo de allí a un Pueblo entero y, con ello, su derecho a la existencia.

Se dice que la Argentina es un país sin memoria. En realidad es un país cuya fundación histórica se basa en la negación de la memoria, convertida en tabú. Ese muro de olvido que surgió después de la conquista de la Patagonia, obligó a los Mapuce a negar su propia identidad para poder sobrevivir.

Sin embargo, actualmente, en América Latina toma cuerpo un fenómeno que desde distintas perspectivas se denomina despertar indígena y que podemos esquematizar como la lucha de los pueblos autóctonos basada en la afirmación de su identidad y su cultura, entre ellos los Mapuce.

-          En 1994, el Estado Argentino adoptó el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales N° 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) con el cual se compromete a reconocer constitucionalmente “la pre existencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos” así como el carácter “pluricultural y multiétnico de su sociedad”.

-          En 2006, por primera vez en la Patagonia, un juez de la provincia de Rio Negro dictó una sentencia que reconoce el “derecho ancestral” a la tierra.

-          El 14 de septiembre del 2007, después de 22 años de espera, la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) aprobó en New York la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, en el que se reconoce el derecho a la “autonomía o al autogobierno”, al control y posesión colectivos del propio territorio y de los recursos naturales, y derecho a la preservación de su cultura y tradiciones.

 

Nota de la autora

Transmitir a través de la oralidad, manteniéndose conectados a un presente que se renueva y se transforma incesantemente, o transmitir a través de la escritura, corriendo el riesgo de perder, con el correr de los siglos, la llave de acceso al verdadero significado de las palabras impresas, son dos opciones que debemos comprender como elecciones filosóficas. Estas elecciones influyen profundamente en el modo en el que un pueblo o una cultura imaginan proyectarse en el tiempo y el espacio. A través de la escritura o a través de la oralidad, el hombre puede cultivar su aspiración a la trascendencia, a lo espiritual y a lo divino. Para algunos el Libro es sagrado y para otros no existe.

La cosmología Mapuce afirma que el hombre (Ce) no se encuentra en el centro del Universo (Wajmapu), sino que es parte de una amplia red formada por innombrables formas de vida interdependientes (animal, vegetal, mineral), por fuerzas y por conocimientos diversos. En este sentido, la libertad de pensar y decidir del hombre no está orientada hacia la dominación y el control de la Naturaleza, con el fin de extraer de ella un beneficio exclusivo, sino que se orienta hacia la búsqueda de relaciones de igualdad e interdependencia que respeten el equilibrio con la Naturaleza. Este equilibrio es entendido como dimensión social, cultural y sagrada para los Mapuce.

Para nosotros, occidentales (depositarios de la cultura judeo-cristiana), el hombre es una forma de vida superior, situada en el centro de la creación para disponer de todas las demás formas vivientes y existentes. Así, la modernidad se auto-convenció de la necesidad de un ilimitado y constante crecimiento: nuestra civilización debe difundirse; nuestra población sólo puede crecer; nuestras economías deben expandirse; la tecnología debe proliferar y conquistar nuevos territorios y nuevos mundos. Por sobre todo, hemos decidido que una contracción significaría desastre y retroceso.

Sin embargo, esta expansión y crecimiento constantes significan ya un desastre: la mitología del progreso a toda costa ha alcanzado sus límites. Surge pues otro interrogante: ¿estamos dispuestos a sostener, en la práctica, que ambas visiones, la de los Mapuce y la nuestra, son importantes y deben poder cohabitar en el mismo planeta?

 

Biofilmografía de la directora

Fausta Quattrini nació en Locarno (Suiza) en 1964. Estudió danza contemporánea y obtuvo el título de arquitecto ETH (Swiss Federal Institute of Technology) en Zürich, antes de instalarse en París para trabajar como interprete en distintas compañías de teatro danza.

En 1996, fundó junto con el director Daniele Incalcaterra el Atelier Video de Palermo (Italia); la experiencia desembocó en la película colectiva Posso darle un facsimile?, que participó del Festival Internacional Jóvenes, Torino 1996.

En 1997, desde Vallegrande (Bolivia), junto con Incalcaterra realizó un documental multimedia difundido por Internet www.vallegrande.com.

Entre 2000 y 2002, realizó una serie de autorretratos que descubren la intimidad de un universo femenino explorando la relación entre el lenguaje, el cuerpo, la gestualidad y el video. Su primera película de esta serie fue Mandala 999 (69 min), presentada en el Festival Internacional de Arte de UNESCO, Paris 2000. Siguieron Traces fossilisées (26min), Locarno sessions (31min) y baiser de secours (6min).

En 2000, en la fabbrica, un terreno de una zona industrial en Losone (Suiza), se pone en escena al di là, una mixtura entre distintos medios de expresión.

Durante el 2003 y viviendo en Buenos Aires, se conectó con el Equipo Argentino de Antropólogos Forense y con H.I.J.O.S. (Asociación de Hijos de Desaparecidos) a partir de lo cual nace la película organizaciones horizontales (doc. 70min). El film fue presentado en el 5º BAFICI, el Festival International de Films de Femmes (París 2004), el Festival Internacional Cinema di Donne (Torino 2004) y el VI° Festival Internacional Derhumalc, Buenos Aires 2004

En 2003 realizó en Bolivia su primer largometraje, Contra-site (docu/ficción – 86 min.), junto con Daniele Incalcaterra. Obtuvo una mención especial del jurado en el Festival Latinoamericano de Santa Cruz (Bolivia, 2005), luego de haber participado de la 60° Mostra del Cinema di Venecia (selección Nuovi Territori, 2003), el Festival International de Toulouse (2004) y el 6º BAFICI (2004).

En 2003, en Patagonia, participó en el rodaje del documental de Incalcaterra, FaSinPat (Fabrica Sin Patrón). En 2005, como corolario de Contra-site, realizó Epicentro Vallegrande (docu/ficción – 79 min.)

La Nación Mapuce (doc – 96min), filmada en la Patagonia con la participación de las comunidades Mapuce de la provincia de Neuquén, es su ultima película. Fue presentada en diversos festivales internacionales y resultó ganadora con el Primer Premio Documental Italiano en el 25º Torino Film Festival.

 

Datos del productor

Daniele Incalcaterra ha realizado más de 15 películas como director, entre las que se destacan FASINPAT (2004 – documental – Primer premio Filmmaker 2005, BAFICI 04, Toulouse 2004), Contra-site (2003 -co-dirigida con Fausta Quattrini-, Selección Venecia 2003, BAFICI 2004, Toulouse 2004) y Tierra de Avellaneda (1992 – documental – seleccionado en Venecia 1993).

La Nación Mapuce de Fausta Quattrini es una de sus últimas producciones, dentro de las diez que ha realizado en su carrera. Entre otras pueden mencionarse El desierto negro de Gaspar Scheuer (2007, Premio Mejor Fotografía, 9º BAFICI), Mandala 999 de Fausta Quattrini y Souvien -toi de moi de Zaida Gorab (1993 – Selección Cannes 1994).

 

Co-produccion: Fondazione la fabbrica, Losone, Suiza – www.lafabbrica.ch

 

Ficha Técnica

Título: La Nación Mapuce

Idea original: Fausta Quattrini y Daniele Incalcaterra

Dirección: Fausta Quattrini

Guión: Fausta Quattrini con Lara Fremder

Producción: Daniele Incalcaterra, Buenos Aires

Co-producción: Fondazione la fabbrica, Losone y Repubblica e Cantone Ticino, Suiza

Imagen: Fausta Quattrini y Daniele Incalcaterra

Sonido: Daniele Incalcaterra – Andrés Piñeyro – Gaspar Scheuer

Montaje: Fausta Quattrini

Composición de imágenes: Mariano Zimmermann

Mezcla de sonido: Santiago Rodríguez

Gráfica: Zeki de San Pablo

Con la Participación de la Confederación Mapuce Neuquina y de las Comunidades

 

Idioma original: Español y Mapudugun

Subtítulos: español

 

 

Datos técnicos: Argentina-Suiza-Italia / 2007 / Color / Beta Digital 16:9 / 96min. / Stereo

Categorías:Política de la Memoria Etiquetas:,

Videos de Foucault

Blog de Michel Foucault: http://foucaultblog.wordpress.com/

Julio 11, 2008 Leonardo Sai 9 comentarios

Con detalles imperdibles como esta foto:

Nuevas cárceles, viejos problemas

¿Cómo se da respuesta desde la arquitectura a los problemas que enfrenta la infraestructura carcelaria, con casi 10.000 reclusos bajo jurisdicción federal y 45.000 bajo jurisdicción de las provincias?
Néstor Magariños
Arquitecto, FADU, UBA. Master en Dirección de Empresas Constructoras e Inmobiliarias (Universidad Católica Argentina – Universidad Politécnica de Madrid). Director del Programa Nacional de Infraestructura Penitenciaria
 
El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación ha encarado la renovación de la infraestructura carcelaria y penitenciaria del sistema federal, a través del PRONIPE (Programa Nacional de Infraestructura Penitenciaria) –dependiente de la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios– que se especializa en la planificación, proyecto y ejecución de obras penitenciarias.
El problema aludido, que se centra en la obsolescencia de las unidades carcelarias, la superpoblación y el trato de los reclusos, encierra en su trasfondo un profundo debate cultural que oscila entre la necesidad de una mayor seguridad en la población, y el necesario respeto por los derechos humanos de las personas que se ven privadas de su libertad.
En ese sentido, me permito transcribir lo sostenido por el ex Ministro de Justicia Alberto Iribarne: “El objetivo central de la acción penitenciaria es lograr la reinserción social de las personas que han estado privadas de la libertad. Las acciones conducentes a ese fin comienzan por el cuidado de la integridad física y de la salud de los internos, con la libertad de ejercer las prácticas de sus creencias religiosas, y se continúan naturalmente con las oportunidades de educación y capacitación laboral. Incluyen también la posibilidad de actividades recreativas, deportivas, culturales”, en la reunión del Consejo Federal Penitenciario en Posadas, en marzo de 2006.
Si partimos de la base de que la acción penitenciaria forma parte de un sistema integrado por cuatro pilares: la legislación penal, la policía, la justicia, y el propio sistema penitenciario, llegaremos a la conclusión de que los problemas penitenciarios no pueden ser resueltos solamente por los servicios penitenciarios y las autoridades políticas con competencia en el área.
Debemos pensar que la institución carcelaria no es el final de un recorrido, sino que constituye una función más del Estado, integrada a un proceso más amplio y complejo, tendiente a la protección de la persona humana y del conjunto de personas humanas que conforman una sociedad.
Para enfrentar el problema planteado, es necesario el debate que se debe dar en la sociedad, para comprender que resulta fundamental cambiar el concepto de castigo por el de tratamiento, y que éste se vea reflejado en los espacios físicos, tendiente a la construcción de establecimientos carcelarios que se ajusten a las leyes y normativas nacionales y tratados internacionales.
Se debe buscar que la privación de la libertad forme parte de un proceso de reinserción social, que incluya la educación, la capacitación laboral y mantener un vínculo fluido con su familia. Podría decirse que, mientras antes todo estaba centrado en la seguridad, ahora se tiende a generar ambientes que faciliten las actividades educativas, laborales y recreativas.
Es en este punto donde para desarrollar una política penitenciaria se la debe empalmar con la arquitectura penitenciaria, ya que son necesarios los espacios adecuados que requiera el tratamiento de los reclusos, como, por ejemplo, ámbitos para desplegar las actividades mencionadas, como la educación, el trabajo, la familia y otros.
Con ese objetivo, se ha implementado la construcción, mediante licitación pública, de establecimientos de baja densidad demográfica, con un máximo de 300 plazas, alojamientos individuales o en grupos, con un máximo de 50 celdas, operación descentralizada y diseño armonizado con los derechos humanos de los reclusos.
Asimismo, hay que destacar la importancia del concepto de “progresividad de la pena”, para que el interno sepa que si cumple su condena teniendo buena conducta, estudiando y trabajando, va a ir progresando y mejorando las condiciones, e incluso, posibilitando una mejor reinserción social al finalizar su condena, por lo cual, los establecimientos deben estar diseñados previendo sectores adecuados para cada etapa: cerrados, semiabiertos y abiertos.
Destacando que los proyectos han sido diseñados con el objetivo de dar cumplimiento a lo establecido por la Constitución Nacional y los Tratados internacionales de Derechos Humanos, y más específicamente con lo dispuesto por la Ley 24.660 de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad, encuadrándose asimismo, en las normas establecidas en la Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos.
Los proyectos son concebidos siguiendo los más avanzados estándares internacionales en la materia y combinan soluciones proyectuales que integran conceptos de la psicología ambiental, de la prevención del delito mediante el empleo del diseño arquitectónico y del urbanismo, con sistemas de seguridad de última generación.
Nuevas instituciones
Ya ha sido adjudicada, y se encuentra próxima a comenzar, la construcción del “Centro Federal Penitenciario Noroeste Argentino I”, ubicado en la localidad de Gral. Güemes, Pcia. de Salta, cuyo proyecto arquitectónico y documentación técnica fueron íntegramente desarrollados por el equipo de profesionales del ProNIPe, con amplia experiencia en la planificación, proyecto y ejecución de obras carcelarias.
En él se busca incorporar la noción de campus alejado de los centros urbanos, con un doble cerco perimetral, transparente, sin muros, y con contacto visual hacia el exterior (muy diferente de la idea de encierro que daban los penales del tipo claustro), pero a la vez dotado de las más modernas y más eficientes condiciones de seguridad que un establecimiento carcelario requiere.
En 60 hectáreas, tendrá una superficie cubierta de 26.000 m2 y una capacidad de más de 240 plazas por sector. El penal estará dividido en un sector de hombres y otro idéntico para mujeres, que estará en el mismo predio, pero independiente. En el interior de cada uno de los cuatro módulos edilicios autónomos (esquema similar en el de hombres y mujeres), habrá una distribución en dos niveles.
Las celdas y el equipamiento sanitario serán individuales pero no habrá pasillos ni rejas. También habrá un módulo cerrado para reclusos peligrosos y un edificio de programas y servicios.
Todos los edificios tendrán un parque central rodeado de otro espacio verde entre ambos cercos perimetrales, y tendrán espacios comunes, como: salón de usos múltiples, capilla, escuela, biblioteca, talleres, escuela de formación profesional y hasta un jardín maternal.
La idea es que los internos pasen el menor tiempo posible en sus celdas, ya que la vida social humaniza la situación. Debiendo destacar que habrá sectores diferenciados para los presos condenados y otro para los internos sometidos a proceso judicial y aún sin condena firme, tal como lo exige la normativa pertinente.
Siguiendo este modelo, también se encuentra en licitación un establecimiento en la ciudad de Coronda, Provincia de Santa Fe.
Y ya han sido inaugurados un nuevo Centro de Detención en Jujuy (en un predio de Vialidad Nacional), la ampliación de la Colonia Penal de Viedma, la ampliación del Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, la del Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, la Cárcel Federal de Salta y la Cárcel Federal de Alto Comedero en Jujuy; encontrándose en obra la 1ª etapa de la Cárcel Federal de Formosa, y la ampliación de los establecimientos de Roque Sáenz Peña, Chaco.
Pero el proyecto más ambicioso e importante por su dimensión, es el nuevo penal de Mercedes, el “Complejo Federal de Condenados”, para el cual se ha llamado a un Concurso Nacional de Anteproyectos, mediante un convenio suscripto con el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires, abierto para todos los profesionales interesados en incursionar en un tema que requiere de soluciones permanentemente.
Este complejo comprende la construcción de cinco establecimientos diferenciados para el cumplimiento de la pena, con una capacidad total superior a las 1500 plazas y una superficie superior a los 70.000 m2.
Estamos construyendo instituciones penitenciarias de última generación, adecuadas y completas para realizar el tratamiento de los internos de acuerdo a la ley y a los estándares internacionales, pero si paralelamente no logramos que en la sociedad y en los principales actores involucrados se dé un necesario cambio cultural, las cárceles quedarán construidas con espacios subutilizados o desperdiciados, sin cumplir acabadamente con el objetivo de lograr que un máximo número de reclusos se reinserte activamente en la sociedad.

Fuente: Revista Encrucijadas. Revista UBA.

Solicitada

Informe Malos Tratos

Informe completo acá: informe_malos_tratos_final1

PROCURACIÓN PENITENCIARIA DE LA NACIÓN

INFORME GENERAL

INVESTIGACIÓN:

MALOS TRATOS FÍSICOS Y TORTURA

UN ESTUDIO SOBRE PROCEDIMIENTOS DE REQUISA, SANCIÓN DE

AISLAMIENTO Y AGRESIONES FÍSICAS EN CÁRCELES FEDERALES

ABRIL DEL AÑO 2008

 

 

Petroleras estatales en América Latina; Por Diego Mansilla

Bajar en word abajo:

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Petroleras estatales en América Latina: Entre la transnacionalización y la integración (Parte I)
Por: Diego Mansilla (IADE – MORENO)
Fecha publicación: 12/06/2008

 

En el mundo, las reservas de petróleo están dominadas por las grandes petroleras estatales. América Latina tiene países con grandes reservas y empresas estatales. En este trabajo se analizan los casos de las petroleras estatales Petrobras (Brasil) y PDVSA (Venezuela), remarcando las diferentes estrategias de internacionalización de sus negocios. Si bien ambas empresas públicas experimentan una estrategia de transnacionalización, los objetivos son totalmente distintos. Los hidrocarburos representan uno de los insumos clave para la actual organización económica por lo que poseen una importancia estratégica para cualquier plan de desarrollo, crecimiento e industrialización.

Los hidrocarburos representan uno de los insumos clave para la actual organización económica por lo que poseen una importancia estratégica para cualquier plan de desarrollo, crecimiento e industrialización. A esto se suma el hecho de que los hidrocarburos son recursos naturales no renovables con una muy desigual distribución geográfica. Las mayores reservas se concentran en unos pocos países, mientras que los mayores consumidores casi carecen del recurso. Esto hace que el acceso a las reservas sea un factor importante en términos geopolíticos.

En este marco, las grandes empresas petroleras estatales tienen un poder cada vez mayor. Nacidas luego de la ‘revolución de la OPEP’ en 1973 y la ola de nacionalizaciones de la década del 70, las petroleras soberanas dominan la mayor parte de las reservas mundiales. En el año 2006, el 76% de las reservas mundiales de petróleo se encontraban en países de la OPEP y el 10,5% en países de la ex Unión Soviética, más un 3,5% en Brasil, México y China(1). Por tanto, se puede decir que en la actualidad el 90% de las reservas mundiales están en manos de petroleras estatales. Esto genera que las grandes petroleras internacionales (comandadas por las ‘7 hermanas’ que actualmente se agrupan en 4) deban concentrar sus reservas en algunas pocas regiones (mayormente el Golfo de México y el Mar del Norte) o limitarse a operar como socios minoritarios de las petroleras estatales.

Los países dueños de las grandes reservas mundiales no solo hacen valer su peso en el plano económico sino que cada vez más son activos participantes en la arena financiera. Gracias a la renta petrolera que reciben vía las empresas estatales, los ‘terratenientes mundiales’ del petróleo generaron fondos de inversión soberanos que superan los grandes fondos de los países desarrollados. Estos ‘fondos soberanos’ de los países de la OPEP y otros petroleros como Noruega, que crecieron luego de la escalada del precio internacional que se viene experimentando desde 2001 (que acaba de quebrar la barrera de los u$s 100 por barril), realizan inversiones con las ganancias petroleras. A diferencia de lo sucedido en la década del 70, cuando los países petroleros depositaron sus ingresos en los grandes bancos internacionales, hoy estos fondos soberanos (que según el FMI ya llegarían a los 3.000.000 millones de dólares) invierten directamente en los mercados financieros y hasta terminan comprando o salvando a los grandes bancos de los países centrales. En este sentido se entiende la inyección de capital al Citigroup por parte del fondo soberano de Abu Dhabi.

A esto se suma el hecho de que las grandes petroleras estatales están incursionando en nuevos sectores del mercado energético mundial mediante la compra de empresas. Ya no se resignan a la extracción de hidrocarburos (upstream) como sucedía años atrás, dejando los rentables negocios de distribución, refinación, petroquímica o generación eléctrica a las grandes empresas privadas. Esto hace que las petroleras soberanas sean cada vez más importantes en los mercados energéticos mundiales.

Al interior de América Latina, si bien la región es exportadora neta de petróleo y energía en general, la distribución del recurso es también desigual. Mientras que Venezuela se encuentra entre las potencias petroleras mundiales (a punto de certificar sus reservas de petróleo extra-pesado que la catapultarán como la mayor reserva petrolífera del mundo), Brasil (primer consumidor de la región) dependió históricamente de la importación, habiendo llegado recién en el año 2006 a la autosuficiencia petrolera pero manteniendo la dependencia externa de gas natural. Estos dos países, junto con México, acumulan el 90% de las reservas petroleras de la región. En los tres, el mercado petrolero está dominado por sus petroleras estatales PDVSA, Petrobras y PEMEX, respectivamente. Mientras tanto, la mayor parte de los países de la región son importadores netos de energía, aunque en muchos de ellos el papel de las empresas estatales es central.

En la actualidad, las diferentes realidades de los países de América Latina permiten augurar grandes beneficios de la coordinación energética regional. Lo cual genera que la energía esté en primera plana en las discusiones sobre integración regional (tanto el ALBA como la nueva configuración del MERCOSUR con la entrada de Venezuela o el reciente UNASUR).

En este trabajo, se analizarán brevemente las características energéticas propias de Venezuela y Brasil (mayor extractor y consumidor respectivamente) y el papel de sus empresas petroleras estatales. La elección no es casual. Además de la importancia de estos países para cualquier proyecto de integración regional, ambos presentan empresas petroleras nacionales que resistieron la ola privatizadora de los noventa (aunque con ciertas modificaciones ‘pro-mercado’) y, al mismo tiempo que mantenían el dominio de su mercado interno, plantearon una fuerte estrategia de extranjerización. Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras) se transnacionalizaron, realizando inversiones en mercados energéticos de diversos países de América y del resto del mundo. Por este motivo es que se deja afuera de esta comparación a México (a pesar de su gran peso tanto económico como consumidor y extractor de hidrocarburos) ya que su empresa nacional (Pemex) carece de importantes inversiones externas (2). Sin embargo, ambas empresas llevaron adelante estrategias totalmente distintas en su salida al exterior en cuanto a la focalización geográfica, la relación con los gobiernos receptores y su contacto con sus casas matrices

Como el resto de Latinoamérica, Venezuela y Brasil sufrieron las trasformaciones producto de las exigencias de las políticas neoliberales del Consenso de Washington y sus empresas petroleras fueron unos de los principales objetivos de las ‘reformas pro-mercado’. Luego de la salida de la crisis de la deuda (padecida particularmente por Brasil, México y Argentina), la intervención de los organismos internacionales de crédito (especialmente el Fondo Monetario Internacional) como gendarmes de las finanzas internacionales logró, además de garantizar grandes ganancias a bancos y especuladores, imponer las políticas neoliberales en toda América Latina.

Las ‘reformas’, que planteaban el ‘retiro del Estado de la economía’ para dar lugar a que el mercado distribuyera ‘eficientemente’ los recursos, modificaron fuertemente las estructuras socioeconómicas de todos los países de América Latina. Se implantó un modelo donde desempleo, marginalidad, precarización laboral, exclusión y pobreza son el corolario de la ruptura del entramado social al mismo tiempo que se devasta el productivo.

Uno de los principales objetivos de este plan desindustrializador y dependiente fue el sector hidrocarburífero. Tanto el FMI como el Banco Mundial presionaron por la ‘apertura’ y ‘eficiencia’ en los mercados de petróleo y gas que no significaba otra cosa que la privatización (total o parcial) de las empresas estatales y la derogación de las regulaciones de cada país, permitiendo que las petroleras internacionales tuvieran la libertad de obtener ganancias extraordinarias.

El objetivo de las reformas era quitar todo carácter de bien estratégico al petróleo y a la energía en general. Su único valor debía ser el valor económico, desconociendo sus características de recurso natural no renovable e insumo económico básico. En el país donde esto resultó más evidente fue en Argentina, donde las reformas no sólo rechazaron el valor estratégico de los hidrocarburos transformándolos en meros commodities para su exportación, sino que además este objetivo fue explicitado (3).

Si bien sólo dos países permitieron la extranjerización total de sus hidrocarburos y la privatización de sus empresas públicas (Argentina y Bolivia), el resto sufrió grandes transformaciones en sus estructuras, ganando participación el sector privado (preponderantemente extranjero). En este proceso, si bien continuaron manteniendo la mayoría estatal, tanto PDVSA como Petrobras fueron expuestas a la desregulación y a la entrada de capitales privados extranjeros. Sin embargo, la participación de ambas petroleras en los procesos privatizadores del resto de los países de Latinoamérica fue distinta ya que Petrobras, a diferencia de PDVSA, aprovechó las desregulaciones de los mercados energéticos latinoamericanos para transnacionalizar sus operaciones.

PDVSA, una de las principales petroleras a nivel mundial, internacionalizó sus operaciones buscando mercados, focalizando sus operaciones en el downstream (refinación y distribución) en países desarrollados importadores. Recién en los últimos años dirige sus inversiones a Latinoamérica, haciendo primar una idea de integración energética por sobre la rentabilidad. En cambio, Petrobras, si bien primeramente salió en busca de reservas, rápidamente integró sus operaciones en toda América Latina agregando, además, a la extracción de hidrocarburos, la refinación y distribución de naftas, generación de electricidad, transporte de petróleo y gas, y la distribución domiciliaria de gas natural. Estas diferencias exceden los distintos ‘estilos de gestión’ de dos empresas, y son producto de particulares histórico-políticas de cada país y de sus estructuras productivas.

Brasil: Del monopolio de PETROBRAS a la transnacional integrada

Hasta hace unos pocos años, Brasil carecía de una importante historia petrolera. Luego de la nacionalización de la industria en 1938, el Consejo Nacional del Petróleo reguló el mercado, sin grandes avances en la extracción de petróleo en suelo brasileño. Recién en 1953 fue fundada por el Presidente Getulio Vargas la empresa petrolera estatal Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras). Su función fue principalmente refinar y distribuir los subproductos obtenidos con petróleo importado, ya que Brasil casi no contaba con reservas propias y se encontraba muy lejos del autoabastecimiento. Una petrolera estatal que garantizara energía abundante y a bajo costo era necesaria dentro del plan industrializador que se esperaba llevar adelante. Por eso se tomó como base a la YPF argentina, que había logrado con éxito imponer una empresa estatal integrada que dominaba cada uno de los sectores de la cadena del petróleo y gas. El modelo brasilero impulsó el monopolio estatal del mercado hidrocarburífero para que, con las ganancias obtenidas, Petrobras desarrollara una industria petrolera propia buscando petróleo y gas en suelo brasilero.

Ante el poco éxito de las primeras búsquedas de hidrocarburos efectuadas, Petrobras decide explorar el mar y encuentra petróleo rápidamente. A partir de ese momento se comienza una política agresiva de exploración off-shore (sobre todo en el litoral de Río de Janeiro), desarrollando tecnología propia y obteniendo grandes avances. Así es como en 1985, Brasil iguala las reservas probadas de petróleo de Argentina (cuando en 1980 eran apenas un 50%). Sin embargo, dado el gran crecimiento económico (conocido como ‘el milagro brasilero’), debía importar cerca del 60% del petróleo consumido.

Paralelamente, desde una política estatal activa, se realizaron diversas medidas para minimizar la dependencia brasilera al petróleo importado a la vez que la industrialización pesada exigía cada vez más energía. De esta manera, se generó tanto un importante desarrollo de la energía hidroeléctrica (que hoy representa el 65% de la electricidad brasilera) y la utilización de agrocombustibles como el alconafta proveniente de la caña de azúcar.

Ante la necesidad de importar gran parte del petróleo, Petrobras adoptó la estrategia de realizar inversiones en el exterior con el fin de garantizarse reservas, operando en otros países que contaran con petróleo disponible para exportar a Brasil. Esta idea se hizo particularmente importante en la década del 70, con el aumento del precio internacional y la importancia geopolítica que comenzó a significar el acceso a reservas luego de las nacionalizaciones y la aparición de los países de la OPEP como ‘terratenientes mundiales’. De esta manera, Petrobras obtuvo concesiones y realizó inversiones en países como Argelia, Colombia, Egipto, Irán o Irak. En la década del 80, las inversiones externas privilegiaron regiones como el Golfo de México norteamericano y el Mar del Norte. Mientras tanto, Petrobras seguía invirtiendo en exploración y explotación del suelo brasilero con las ganancias obtenidas.

En 1990, si bien se habían generado grandes descubrimientos de reservas (duplicando las de 1985 y triplicando las de Argentina), Brasil continuaba importando el 66% del petróleo.

A comienzos de la década del 90, se llevó adelante un cambio en la política energética pública, destinada a bajar la dependencia de la matriz energética brasilera al petróleo importado y a la generación de hidroelectricidad que producía recurrentes crisis por sequías. Además de continuar con el desarrollo de los agrocombustibles, se decide convertir parte de su demanda de petróleo al gas natural e incentivar su uso en la generación termoeléctrica. Hasta entonces el gas natural representaba una porción muy pequeña del consumo energético. Esto era producto de que las reservas de gas propias eran insuficientes para garantizar un desarrollo de la demanda. Además, dado que casi la totalidad de las reservas y la extracción tanto de petróleo como de gas se encuentran en aguas profundas o en pleno Amazonas, la mayor parte del gas extraído junto al petróleo se desperdicia.

Para abastecer a la importante demanda potencial que significaba la generación de termoelectricidad por gas (plantas que fueron creadas por la propia Petrobras) y el consumo industrial y domiciliario de los grandes centros urbanos del sur del país, Petrobras firmó a comienzos de la década (por intermedio de su subsidiaria Gaspetro) un acuerdo con la estatal boliviana Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para la construcción de un gasoducto que uniera los dos países. El gasoducto que conecta Santa Cruz (Bolivia) y San Pablo (Brasil) fue comenzado en 1996 y terminado en 1999. En el lado boliviano, el gasoducto pertenece a Ashmore (originariamente Enron), Shell y Gaspetro (Petrobras) mientras que en el lado brasilero Petrobras tiene el 51% y el resto repartido entre Ashmore (ex Enron), Shell, British Gas y otras.

Las reformas neoliberales en Brasil

Como se mencionó anteriormente, la década del 90 generó grandes cambios en las estructuras económicas de toda Latinoamérica mediante la imposición de políticas neoliberales de desregulación y privatizaciones que golpearon particularmente al sector energético. En el caso de Brasil, las transformaciones en la estructura energética fueron impuestas de la mano del presidente Fernando Henrique Cardoso mediante la reforma constitucional de 1995.
La ‘Enmienda Constitucional Nº 9′ permitió el ingreso de capitales privados a las actividades de hidrocarburos mediante contratos de servicios, mientras se mantenía el monopolio federal. Finalmente, la Ley 9.478 de 1997 transformó en letra muerta el monopolio estipulado en la constitución, al otorgar a los concesionarios la libre disponibilidad de los hidrocarburos (incluyendo el permiso de exportar). Para regular la nueva industria petrolera se creó la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), quitándole a Petrobras la concesión de la mayor parte de las áreas. La nueva agencia se encargaría de realizar rondas anuales de licitación de áreas para la exploración. Si bien la ANP otorgó a Petrobras concesiones sobre las áreas con reservas probadas, la petrolera no recibió compensación por la enorme cantidad de datos sobre yacimientos que se licitaron gracias a las inversiones de la estatal.

En las sucesivas rondas anuales, Petrobras se presenta en igualdad de condiciones que el resto de las petroleras. Sin embargo, dado su mayor conocimiento de las áreas y por haber desarrollado innovaciones tecnológicas siendo la primera empresa del mundo en perforación en aguas profundas, la estatal ha ganado la mayor parte de las áreas más importantes (sola o en asociación con otras petroleras, aunque siempre manteniendo la mayoría accionaria y la operación del proyecto). Sin ir más lejos, en 2006 Brasil consiguió el autoabastecimiento (con la puesta en producción de la plataforma P-50) gracias a las grandes inversiones de Petrobras en aguas profundas. Además, a fin de 2007 ha difundido el descubrimiento del megayacimiento de Tupí (con reservas estimadas que cuadruplicarían a las de Argentina) donde Petrobras tiene la mayoría (al igual que en casi todos los yacimientos de la misma cuenca en la capa pre-sal con altísimo potencial).

El control de Petrobras es tan importante que apenas existe una sola empresa privada (la anglo-holandesa Royal Dutch-Shell) que extrae petróleo en Brasil sin control de la estatal. Sin embargo, existen varios yacimientos en manos de empresas privadas que se encuentran en proceso de desarrollo.

Además de la entrada de capitales privados (que mayoritariamente fueron extranjeros) al mercado hidrocarburífero, se llevó adelante un plan de privatizaciones que incluyó a las generadoras y distribuidoras eléctricas. Si bien Petrobras y los gobiernos estaduales mantuvieron un porcentaje alto luego de las privatizaciones, las empresas privadas (principalmente Enron y Gas Natural) lograron importantes posiciones en las prestadoras de servicios públicos.

Es de señalar también que se realizó una apertura del capital de Petrobras al sector privado. La estatal se transformó en una sociedad de economía mixta cotizando en las bolsas de San Pablo, Buenos Aires y Nueva York. El estado federal mantiene el control accionario (según dictamina su estatuto) a pesar de contar con apenas el 32% del capital social y el BNDES el 8% (al 31/12/06). Esto es así ya que el Estado cuenta con el 56% de las acciones con derecho a voto de la empresa. Por esta razón, a pesar de contar con el control empresario, el estado brasilero no recibe la mayor parte de sus cuantiosas ganancias. La participación privada en las decisiones es importante (aunque no mayoritaria) ya que el estatuto les garantiza un director de cinco.

Bibliografía:
- Campodónico, H. La gestión de la industria de hidrocarburos con predominio de empresas del Estado. CEPAL, División de Recursos Naturales e Infraestructura Nº 121, 2007.
- CEPAL. La inversión extranjera en América Latina y el Caribe – 2005.
- Mansilla, D. Hidrocarburos y política energética. De la importancia estratégica al valor económico: Desregulación y Privatización de los hidrocarburos en Argentina. Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”, 2006.
- Mommer, B. Petróleo global y estado nacional, Comala.com, 2003.
- BP (British Petroleum) Statiscal Review of World Energy, 2006.

Notas:
1) Anuario BP 2007
2) En realidad, Pemex cuenta con el 4,9% de las acciones de Repsol pero no tiene poder de decisión en la empresa.
3) Ver una descripción de las reformas en Argentina en ‘Hidrocarburos y Política Energética.’

Diego Mansilla. Lic. en Economía (UBA), becario del Area de Investigaciones Interdisciplinarias del CCC y miembro del MORENO.

 

 

 

 

 

La transnacionalización en los 90


Estas no fueron las únicas transformaciones que sufrió Petrobras a partir de la década de los noventa. Desde la segunda mitad de la década, Petrobras comenzó a utilizar las privatizaciones y desregulaciones de los países de Latinoamérica para cambiar su estrategia de transnacionalización. La brasilera aumentó su inversión internacional (aunque siempre más pequeña a la realizada en Brasil) y la concentró en la región, al tiempo que sumaba nuevos segmentos (como la refinación, petroquímica, comercialización de combustibles, generación eléctrica o distribución y transporte de gas natural). El crecimiento fue tan importante que se transformó en la octava transnacional del mundo perteneciente a un país en desarrollo, la tercera de América Latina y la primera de Brasil, con operaciones en los 5 continentes.
De esta manera, las inversiones de Petrobras en el exterior en general, y en América Latina en particular, comenzaron a crecer año a año. Pero a diferencia de las inversiones externas previas en asociaciones y concesiones petroleras (contando en 1997 con operaciones en 9 países entre ellos Argentina, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Reino Unido y Angola), Petrobras comenzó a adquirir empresas en diferentes sectores de la cadena energética. Así fue como compró activos en distribución de gas natural en Uruguay y Bolivia, o petroquímica en Argentina.

Sin embargo, la posición de Petrobras en Latinoamérica cambió drásticamente entre 1999 y 2002, transformándose de esta manera en la principal empresa transnacional integrada en la región, superando a Repsol y a las grandes petroleras internacionales.

En Bolivia, Petrobras intervino en la privatización de las dos refinerías bolivianas, la red de poliductos y de distribución. Además adquirió participación en los megayacimientos de San Alberto y San Antonio, siendo operador en ambos casos. Estos yacimientos son los que extraen la mayor parte del gas natural que se exporta a Brasil (4).

En el año 2000, Petrobras realiza su entrada como agente importante en el mercado argentino. Mediante un intercambio de activos con Repsol (que debía disminuir su participación en el mercado para recibir la autorización de comprar YPF S.A.), adquirió la red de estaciones de servicio EG3 (700 estaciones) y una refinería en Bahía Blanca a cambio del 10% del yacimiento brasilero de Albacorta Leste, el 30% de una refinería y 250 estaciones de servicio en Brasil. De esta manera, Petrobras obtuvo el 12% del mercado argentino de naftas.

Finalmente en el año 2002, consolida su posición internacional al comprar el 59% de Pecom Energía del conglomerado Pérez Companc(5). Pecom era, a esa altura, la principal empresa independiente de Latinoamérica con actividades tanto en hidrocarburos como en transporte y distribución de gas y generación de electricidad. Pérez Companc había utilizado las privatizaciones para adquirir a precios irrisorios los activos estatales, como el resto de la ´patria contratista´, en tanto socio de compañías extranjeras y bancos internacionales. A diferencia de otras, no solo conservó esta posición sino que participó activamente en las privatizaciones de los países latinoamericanos. Así es como, por ejemplo, fue parte de la ‘capitalización’ de YPFB boliviana.

La capitalización fue el modelo elegido para entregar a manos privadas, sin costo alguno, los activos de la petrolera estatal boliviana divididos en dos empresas (Andina y Chaco). La ley de capitalización ordenó valuar estas dos empresas y entregar el 50% de las acciones a las empresas que comprometan inversiones por igual monto. El restante 50% pasó a manos de las administradoras de fondo de jubilación (manejadas por bancos internacionales).

Con esta compra Petrobras se transformó en una gran participante en todos los sectores del mercado energético argentino: es 3º petrolera por reservas de petróleo y gas, tiene el 25% del mercado de naftas (con 2 refinerías y el 50% de otra), es una de las principales petroquímicas, tiene el 6,5% de la generación eléctrica por la central Genelba y las hidroeléctricas Piedra del Aguila y Pichi Picún Leufú, el 25% del transporte de electricidad (que vendió este año a Enarsa) y una importante participación en TGS (Transportadora Gas del Sur) y en la distribuidora Edesur.

En el año 2005, Petrobras compró parte de lo activos de la anglo-holandesa Royal Dutch Shell (que se retiró de gran parte de Latinoamérica). Gracias a esto, la brasilera obtuvo operaciones en Colombia, Paraguay y Uruguay. Recientemente, se quiso hacer con los activos de Repsol en Chile y es una de las más firmes oferentes para la red de comercialización de Esso en Argentina.

En el 2007 Petrobras firmó con Repsol y la estatal Enarsa la concesión de dos áreas de exploración offshore (ENARSA 1 y ENARSA 2) en el mar argentino, manteniendo el 30% de la primera y el 35% de la restante (siendo además el operador). A diferencia de las concesiones en suelo brasilero, estos contratos se firmaron sin licitación alguna y la estatal argentina mantiene la minoría accionaria en ambos (6). Además, Petrobras ganó una licitación para los yacimientos gasíferos de Glencross y Estancia Chiripa en la provincia de Santa Cruz.

Sin embargo, según el plan de inversiones de los próximos años, América Latina no es la principal receptora de capital ya que será superada por las mismas que se concentrarán en Estados Unidos.

Como se observará, Petrobras ha llevado adelante una verdadera estrategia de internacionalización de sus negocios. Pero esta estrategia se realizó sin descuidar su mercado interno y su objetivo del autoabastecimiento. Así es como a pesar de su gran expansión internacional, las inversiones fuera de Brasil apenas superan el 20% del total de las inversiones de la empresa. Si bien existieron adquisiciones en casi todo el mundo (sobresalen la compra de una refinería en Japón a Exxon y del 50% de otra en Pasadena, Texas y operaciones de extracción en Africa Occidental), sus operaciones se centraron en diversificar sus activos en toda América Latina. Cuando se observa su comportamiento en cada una de esas empresas, su actuación no dista mucho del resto de las transnacionales que funcionan en cada país (7).

Por ejemplo, Petrobras Energía S.A. (su subsidiaria que agrupa las operaciones en Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela) acumuló un aumento de su utilidad entre 2003 y 2006 del 265%. En el mismo período, Petrobras apenas aumentó su ganancia un 45%, a pesar de haber ampliado su valor de mercado un 164% en el mismo período. Sin embargo, en Argentina, de donde Petrobras Energía extrae el 60% del petróleo y el 83% del gas, las reservas de petróleo cayeron un 30% desde 2003 a 2006. En este período, según datos de la Secretaría de Energía, la empresa realizó 256 pozos de explotación para aumentar la extracción de las reservas existentes, mientras que perforó apenas 5 pozos de exploración para buscar nuevas reservas. Es decir, a pesar de lograr gran aumento de sus utilidades, Petrobras no realizó inversiones de riesgo para garantizar el abastecimiento futuro sino que se limitó a aumentar la extracción de las reservas que habían sido descubiertas por YPF. Todo esto considerando que es la extracción de petróleo y gas lo que genera las ganancias de la empresa (que compensa las pérdidas de otras áreas).

En Ecuador, además de adeudar impuestos por casi 100 millones de dólares, Petrobras fue la principal empresa en oponerse a la decisión del gobierno de aumentar la participación estatal en las ganancias extraordinarias de las petroleras. Hasta intervino en el caso el canciller brasilero, Celso Amorim, para comunicar la ‘preocupación del presidente Lula Da Silva’. Una acción como ésta no fue realizada por las petroleras norteamericanas, francesas, españolas y chinas que operan en Ecuador.

Es en Bolivia donde pueden encontrarse diferencias en el comportamiento de Petrobras con respecto al resto de las petroleras que operan en el país. No porque en este país la estatal brasilera privilegie la integración sino que sus operaciones están dirigidas a asegurar gas natural al mercado interno brasilero. Más allá de la compra de las dos refinerías bolivianas (que fueron recompradas por YPFB a valores mucho mayores a los abonados por Petrobras, por lo que ésta obtuvo cuantiosas ganancias), todos sus activos están orientados al mercado brasilero. Si bien no tiene mayoría accionaria de las reservas, conserva el control operacional de los megayacimientos que garantizan la exportación así como también participa de la propiedad de los gasoductos internacionales que unen Bolivia y Brasil. Tal es así que Petrobras se mantuvo ajeno a los planes de buscar mercado a las reservas bolivianas en Norteamérica. A pesar de que los proyectos de exportación de GNL (gas natural licuado) vía Chile o Perú (con sinergias con sus operaciones en dicho país) quizás hubieran significado mayores ganancias, Petrobras privilegió el abastecimiento del mercado brasilero por sobre la rentabilidad. Luego del decreto de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, Petrobras amenazó con no realizar nuevas inversiones, revirtiendo su posición por gestión personal del presidente Da Silva. Sin embargo, en varias oportunidades la empresa ha planteado que el objetivo de sus inversiones es abastecer con gas a Brasil.

Venezuela: El gigante petrolero en busca de mercados


La historia petrolera moderna de Venezuela se remonta a 1912(8), fecha en que fue perforado el primer pozo y desde un comienzo se convirtió en una potencia mundial. Para 1928 Venezuela era el primer exportador de petróleo del mundo, desplazando a México y el segundo extractor después de Estados Unidos. Recién fue superado como mayor exportador en 1970 por Arabia Saudita, Irán e Irak, manteniéndose como uno de los mayores comercializadores del mundo (8º en el mundo con el 4% de la extracción mundial) y miembro fundador de la OPEP. Es, por lejos, la mayor potencia energética de Latinoamérica. Además, es el país que más depende de la industria petrolera de la región (representa cerca del 75% de las exportaciones y 50% de los ingresos fiscales).
Desde el principio, la industria petrolera estaba en manos extranjeras (mayormente norteamericanas) y el Estado obtenía una limitada porción de la renta. La primera gran reforma fue en 1943, fecha en que se sanciona la Ley de Hidrocarburos donde se otorga más poder al gobierno y un reparto de las ganancias del 50:50. En 1975 el petróleo venezolano fue nacionalizado, en el marco de la nacionalización de las reservas petroleras que realizaron los países de la OPEP en la década del 70. El 1º de enero de 1976 fue creada Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) como empresa comercial con el Estado como único accionista, para operar el monopolio petrolero. PDVSA exporta la mayor parte del petróleo extraído, refinando una parte y exportando los subproductos. El consumo interno representa una parte muy menor de las operaciones de la estatal y del que casi no obtiene ganancias, vendiendo las naftas internamente a precios de costo.

PDVSA no fue una ‘clásica’ empresa estatal ya que en varias oportunidades mostró cierto grado de autonomía en sus decisiones, con problemas de coordinación con el gobierno venezolano. Por ejemplo, durante la década del 80, la petrolera decidió no mantener reservas líquidas y gastar todo el dinero disponible para evitar ganancias que serían ‘apropiadas’ y ‘despilfarradas’ por el gobierno. En ese plan se puede comprender la primera internacionalización de PDVSA con la compra del 50% de la refinería alemana Veba Oel. En parte esta ‘autonomía relativa’ se explica porque la línea jerárquica de PDVSA se mantuvo luego de la nacionalización (con la cual nunca estuvo de acuerdo)(9).

En 1989, luego de la crisis de la deuda que sufrió Venezuela, el presidente Andrés Pérez firmó con el FMI y el Banco Mundial la primera tanda de ‘ajustes’, al igual que el resto de los países de la región. PDVSA fue uno de los primeros objetivos de las reformas neoliberales. Como mejor ejemplo de esto, no hace falta más que remarcar que al frente de la petrolera estatal fue puesto un empresario y ex senador ampliamente contrario a la administración estatal de los recursos. Según el presidente de PDVSA, Venezuela debía abandonar la OPEP y unirse a la AIE (agencia energética de los países desarrollados importadores de energía)(10).

A partir de 1990, se rompe el monopolio estatal mediante una ´nueva interpretación´ de la Ley de Nacionalización, permitiendo a PDVSA formar asociaciones con empresas privadas. De esta manera se firmaron hasta el año 2000, treinta y seis ‘Convenios de Servicios Operativos’ en campos en explotación con una extracción de 500 mil barriles por día (un 17% de la extracción total). A medida que avanzó la década, los convenios resultaron meras concesiones con derecho a comercializar el crudo, aun cuando seguían figurando como convenios operativos. Se crearon además Asociaciones Estratégicas para la explotación en la Franja de Orinoco (extrayendo un 14% del total) y contratos de exploración de nuevas reservas. De esta manera se logró disminuir el poder de decisión estatal en la industria petrolera, permitiendo el ingreso de empresas extranjeras y bajando a su vez la participación estatal en la renta petrolera. Nuevamente es importante recalcar el papel de parte de la alta dirigencia de PDVSA como propulsora de las reformas pro-petroleras extranjeras. Sin ir más lejos, Luis Giusti presidente de PDVSA durante 1994-1999, actualmente es director de Shell y asesor energético de George W. Bush.

Sin embargo, a partir del año 2002 esta política de privatización indirecta de PDVSA empezó a revertirse. En enero de 2002 entró en vigencia la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esta ley presenta un retroceso de las medidas neoliberales implementadas desde 1989, ya que exige que en todas las actividades primarias del sector petrolero, la estatal PDVSA cuente con el control operativo y la mayoría accionaria. De un máximo del 35% en las asociaciones y convenios operativos, PDVSA deberá poseer, por lo menos, el 51% de las empresas mixtas que operan en suelo venezolano. Se cambia además la conformación de la recaudación petrolera, aumentando las regalías y bajando los impuestos sobre las ganancias, por lo que se restringen las posibilidades de evadir o eludir impuestos mediante ‘contabilidad creativa’ (tanto para las petroleras privadas como para PDVSA). No se reniega de la inversión extranjera, pero se la ubica en un lugar complementario a la inversión estatal, siendo PDVSA quien toma las decisiones.

En el año 2005 se declararon ilegales los 32 convenios operativos, migrándolos a empresas mixtas con mayoría de PDVSA. Lo mismo se realizó en el 2006 con las asociaciones estratégicas de la Faja del Orinoco. En ambos casos, la mayor parte de las petroleras internacionales aceptaron la transformación y las condiciones de PDVSA. Sólo la italiana Eni, la francesa Total y las norteamericanas Conocco y Exxon Mobil rechazaron esta migración (las primeras de convenios operativos y las restantes de asociaciones estratégicas) por lo que PDVSA debió indemnizarlas y tomar el 100% de las actividades.

Estas reformas no fueron ´fáciles´ en absoluto sino que debieron afrontar grandes rechazos y confrontaciones políticas. En el año 2002, el gobierno de Chávez decidió realizar un cambio en la cúpula de PDVSA para garantizar que la empresa responda a los intereses del gobierno nacional, que como se ha mencionado no siempre ocurría. El 11 de abril de ese año, en el marco de una serie de paros nacionales en rechazo a los cambios en PDVSA, Venezuela vivió un golpe cívico-militar que destituyó a Chávez y fue rápidamente respaldado por Estados Unidos y España. El gobierno de facto anuló la Ley Orgánica de Hidrocarburos y nombró al frente de PDVSA al antiguo gerente, removido de su cargo por oponerse a dicha ley del gobierno venezolano. Finalmente, gracias al fuerte reclamo popular y la presión internacional, el 14 de abril Chávez fue liberado y repuesto como presidente de Venezuela.

En diciembre de 2002, la lucha por el control de PDVSA entre el gobierno y la gerencia de la empresa llegó a su punto culmine con la paralización casi total de las operaciones por casi tres meses. Más que un paro, se trató de un lock-out patronal (o Sabotaje Petrolero, como se lo llamó en Venezuela). La recuperación del ‘estado de emergencia’ recién fue declarada el 31 de marzo de 2003, con la renuncia o expulsión de gran parte de los empleados, incluyendo a casi la totalidad de los mandos gerenciales. Sin embargo, PDVSA debió pasar mucho tiempo antes de poder recuperarse realmente del duro golpe recibido (y serán necesarias décadas en el caso del capital humano en las gerencias profesionales). Dada la dependencia de la economía venezolana al petróleo, este paro petrolero generó una pérdida del PBI del 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24,9%, durante el primer trimestre de 2003(11).

La ‘nueva PDVSA’ conjuntamente con sus subsidiarias, además de reportar directamente al gobierno, mantiene un importante rol social, tal como indica la propia Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2002. Según lo informado por PDVSA, la empresa ha aportado al desarrollo social de Venezuela más de 7.200 millones de dólares en salud, educación, transporte público, vivienda e infraestructura. Las principales herramientas fueron el Fondo para el Desarrollo Económico y Social del País (Fondespa), y las ‘misiones sociales’ que incluyen planes de alfabetización, de educación superior, alimentación, desarrollo de minería y tecnología, entre otros.

De la transnacionalización por mercados a la integración regional


Para explicar algunas decisiones de PDVSA, son necesarias ciertas consideraciones sobre las características del crudo venezolano. El petróleo no es una sustancia homogénea sino que se trata de una ´solución de hidrocarburos´ con diferentes propiedades. El petróleo de Venezuela es ´pesado´ por su elevado grado de viscosidad y alto contenido de azufre. Esto provoca que para su eficiente destilación sean necesarias inversiones específicas y mayores costos que en el caso de los petróleos más ´livianos´ y con bajo azufre (o ´dulces´), como los de Arabia Saudita o el Golfo Pérsico. Esos mayores costos son la razón por la cual el petróleo venezolano tiene un precio menor al WTI de Estados Unidos o al petróleo de Arabia Saudita. La diferencia de precios y costos se hace más evidente con los volúmenes de petróleo ´extra-pesado´ extraídos de la Franja del Orinoco (donde Venezuela espera certificar las mayores reservas petrolíferas del mundo).
Por tanto, las refinadoras que quieren operar con crudo venezolano tienden a necesitar contratos de largo plazo para garantizarse un abastecimiento que permita amortizar las inversiones necesarias para la destilación eficiente de crudo pesado. Asimismo, PDVSA realiza la mayor parte de sus operaciones de venta por contrato y no acude al mercado ´spot´ (es decir de corto plazo) ya que no todas las refinerías están preparadas para recibir su crudo.

Con reservas abundantes y dificultades para la realización del crudo extraído, PDVSA optó desde la década del 80 llevar adelante una estrategia de extranjerización en busca de mercados, además de aumentar fuertemente la capacidad interna de refinamiento para superar las restricciones del crudo venezolano mediante la exportación de subproductos.

De esta manera, en 1986, PDVSA compra el 50% de la norteamericana CITGO. En 1990, realiza la compra del resto, siendo desde entonces el único propietario de la petrolera. Por intermedio de CITGO, PDVSA opera en Estados Unidos 8 refinerías y 13.500 estaciones de servicio, lo que representa el 10% del enorme mercado norteamericano de combustibles y es el mayor proveedor de la petroquímica. CITGO además de garantizar el acceso al mercado norteamericano, genera cuantiosas ganancias al participar en el rentable negocio de la refinación (en el 2006 repartió dividendos a PDVSA por 870 millones de dólares más 1.400 millones por la venta de una refinería).

Gracias a las inversiones en busca de mercados seguros para colocar su crudo, PDVSA actualmente tiene apenas el 45% de su capacidad de refinación en Venezuela, estando la mayor en el exterior. Además de Estados Unidos (que representa el 25% de su capacidad de refinación) la estatal venezolana opera en el Caribe (20% de la capacidad de refinación) en Islas Vírgenes y Antillas Holandesas con destino al mercado norteamericano. Dentro de Europa, tiene el 50% de Ruhr Oel en Alemania, en sociedad con la BP, con 4 refinerías (10% de su capacidad de refinación). Sin embargo, las refinerías europeas no reciben crudo venezolano sino ruso, por menores costos.

La inversión de PDVSA hacia los países desarrollados fue, según la CEPAL, de 6.500 millones de dólares entre 1983 y 2002, transformándose en uno de los mayores flujos internacionales de capital en dirección sur-norte (12).

En América Latina, la presencia de PDVSA es totalmente distinta. Hasta la llegada a la presidencia de Hugo Chávez, Latinoamérica no figuraba como uno de los objetivos de la petrolera que había centralizado sus operaciones en los países desarrollados (principalmente en Estados Unidos). Luego del año 2000, PDVSA se transformó en parte importante de los planes de integración energética de la región, comandados por el gobierno venezolano. Así es como se planteó la creación de 4 empresas regionales para promover la integración en América Latina: Petrocaribe, Petroandina, Petrosur y Petroamérica como proyecto unificador de las otras tres en el marco del ALBA. Lo mismo puede decirse del Gasoducto del Sur que uniría Venezuela, Brasil y Argentina. Sin embargo, por diversos problemas de orden más político que técnico, la única de estas iniciativas regionales que tiene una existencia real, más allá de declaraciones firmadas, es Petrocaribe. Esta experiencia puede ejemplificar los objetivos de integración de PDVSA para con el resto de Latinoamérica.

Petrocaribe es, según la propia PDVSA, ‘un Acuerdo de Cooperación Energética con el fin de resolver las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos, por la vía de un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña’ (13). Creada en 2005, actualmente la forman 16 países del Caribe que dependen del petróleo importado y, por su pequeño tamaño, no representan un mercado para la producción venezolana. Uno de los objetivos del acuerdo es permitir el acceso del petróleo venezolano directamente a estos países sin la intermediación de petroleras internacionales (lo que genera un ahorro en divisas importante). De acuerdo a las necesidades energéticas, PDVSA se compromete a entregar un monto fijo a cada país. Además, se brindan grandes beneficios financieros sobre el importe de la deuda petrolera (financiando a largo plazo desde el 5% al 50% de la factura con un interés del 1%), permitiéndoles a los países el pago del petróleo con bienes y servicios.

Mientras Petroamérica termina de tomar forma, PDVSA cuenta con operaciones en diversos países de Latinoamérica, manteniendo como base el abastecimiento del mercado interno. Así es como PDVSA firmó acuerdos con Paraguay, Uruguay y Cuba que incluyen la reforma de las antiguas refinerías de las petroleras estatales (Villa Elisa, La Teja y Cienfuegos, respectivamente) para permitirles la destilación de petróleo pesado, garantizando el abastecimiento futuro con producción venezolana. Mientras tanto, se venden subproductos a un menor precio.

En Argentina, el gobierno venezolano y PDVSA tienen varios acuerdos firmados (fundamentalmente con la estatal Enarsa) que incluyeron la construcción de barcos petroleros, el fomento de exportaciones argentinas (maquinaria agrícola, alimentos, etc.), el abastecimiento de fuel-oil venezolano, el intercambio de tecnología en GNC (para incentivar el reemplazo de nafta por gas natural vehicular) y el proyecto conjunto de ingresar en el mercado de distribución argentino. Asimismo, Enarsa opera como socia de la venezolana en la exploración del bloque Ayacucho 6 de la Franja del Orinoco. Actualmente, PDVSA controla la Petrolera del Cono Sur (en sociedad con la uruguaya ANCAP) que cuenta con el 2% del mercado de distribución de naftas y apenas existen 2 estaciones de servicio con bandera ‘Enarsa/PDVSA’.

En Brasil, luego de una serie de complicaciones políticas, se está construyendo una refinería en sociedad con Petrobras. La nueva destilería, ubicada en Pernambuco en el nordeste brasilero, estará preparada para destilar crudo pesado y recibirá por lo menos el 50% de sus necesidades de petróleo venezolano. A cambio, Petrobras participa en la Franja del Orinoco(14). En Bolivia, además de brindar asesoramiento técnico a la nueva YPFB y comprometer el envío de crudo y diesel, se creó una empresa mixta entre la estatal boliviana y la venezolana para la búsqueda de reservas en suelo boliviano.

Como se observa, PDVSA carece de una estrategia de transnacionalización hacia América Latina ya que sus activos externos se encuentran ubicados en los países desarrollados (principalmente Estados Unidos). Como se mencionó, al contar con grandes reservas de petróleo pesado, la empresa debió garantizar la demanda para su producción. Si bien en los últimos años las filiales externas reportan dividendos a su casa matriz, anteriormente PDVSA no recibió ganancia alguna de estas operaciones. El objetivo primordial era la entrada directa al mercado norteamericano para colocar el crudo extraído.

En vez de realizar inversiones comprando empresas (toda la inversión contabilizada por PDVSA en Latinoamérica se trata de los montos financiados de la factura petrolera), Venezuela ha apostado a la integración energética para ingresar en el mercado latinoamericano. Mediante acuerdos entre gobiernos y otorgando facilidades, Venezuela ha logrado encontrar mercado a la producción de PDVSA como parte de su política exterior. Esto sólo pudo ser posible luego de la alineación de la conducción de la empresa estatal con los objetivos del gobierno venezolano. Si bien en la actualidad los volúmenes involucrados en este comercio entre petroleras estatales es bajo con respecto a la extracción de PDVSA, la intención de la empresa es aumentar estos intercambios. Hace falta mucho camino para que Latinoamérica reemplace a Estados Unidos como principal mercado del petróleo venezolano.

Es claro que en las iniciativas como Petrocaribe o los acuerdos con Uruguay y Argentina (que permiten el ingreso de Enarsa y ANCAP a las reservas venezolanas, sin ninguna necesidad ni económica ni financiera) no buscan maximizar la rentabilidad de la empresa. Esto no significa que Venezuela no recibe nada, sino que la contrapartida no se traduce en ganancias de PDVSA, como la tecnología de gas natural vehicular o los médicos que envía Cuba para mejorar la atención sanitaria. Paralelamente, la petrolera obtiene mercados a largo plazo, lo que le permite bajar la dependencia de la demanda norteamericana y la adopción de gas natural vehicular permitirá aumentar las rentables exportaciones de naftas.

Conclusiones


En este trabajo se describió rápidamente la historia y actualidad de las dos mayores petroleras estatales latinoamericanas y su relación con el resto de la región. Se descubre que, si bien ambas experimentan una estrategia de transnacionalización (sobre todo después de la década de los 80), los objetivos son totalmente distintos. En una primera etapa, mientras que PDVSA sale a garantizarse mercados para su petróleo pesado en los países centrales, Petrobras busca reservas en países petroleros tradicionales y en Latinoamérica, para abastecer a su deficitario mercado interno. Luego, a partir del cambio de siglo, Venezuela comienza a retirar fondos de los países centrales para su desarrollo interno al tiempo que apuesta al diálogo entre gobiernos para avanzar en la integración energética y conseguir mercados para PDVSA como parte de su política exterior. Petrobras, en cambio, realiza una integración vertical de sus operaciones internacionales mediante compras de empresas energéticas latinoamericanas en sectores tan diversos como la generación eléctrica, la petroquímica y la distribución de domiciliaria de gas y electricidad al tiempo que aumenta su posición en el mercado de naftas. Sin desestimar su inversión interna (que le permitió encontrar grandes reservas y lograr el autoabastecimiento en 2006), Petrobras se transformó en poco tiempo en una empresa transnacional integrada altamente rentable, cuyo accionar difícilmente se diferencie del resto de las petroleras internacionales.
Estas diferentes estrategias no son casuales, sino que dependen de diferencias estructurales, históricas, económicas y políticas. Mientras que Brasil es la gran potencia industrial de Latinoamérica, donde el petróleo es sólo un insumo estratégico, en Venezuela la economía entera depende de la industria petrolera. Además, la voluntad política del gobierno de Chávez es avanzar en procesos de integración como el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y la creación del ALBA.

Esta política de integración trae aparejada una serie de problemas. PDVSA realiza acuerdos sólo con petroleras estatales pero en la región, la mayor parte de los países carecen de una petrolera fuerte. Argentina no es dueña de YPF (Enarsa carece de existencia real) y Bolivia recién está en vías de recuperar YPFB. Por tanto, Petrobras es vital para las intenciones de integración energética de Venezuela. Sin embargo, este tipo de acuerdos no es el principal objetivo de la brasilera que, fronteras afuera de su país, se comporta como las mismas empresas internacionales que esta integración busca desplazar.

Bibliografía

:
* Campodónico, H. La gestión de la industria de hidrocarburos con predominio de empresas del Estado. CEPAL,
División de Recursos Naturales e Infraestructura Nº 121, 2007.
* CEPAL. La inversión extranjera en América Latina y el Caribe – 2005.
* Mansilla, D. ‘Hidrocarburos y política energética. De la importancia estratégica al valor económico: Desregulación y Privatización de los hidrocarburos en Argentina’. Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2006.
* Mommer, B. Petróleo global y estado nacional, Comala.com, 2003.
* BP (British Petroleum) Statiscal Review of World Energy, 2006.

Notas:
4) En el año 2004 una comisión técnica boliviana confirmó que el campo de San Alberto (operado por Petrobras junto con Repsol y Total) y que cuenta con el 24% de las reservas bolivianas fue descubierto por YPFB en 1990. A pesar de esto, por la ‘letra chica’ de la ley de privatización de YPFB fue declarado ‘reserva nueva’, privatizándose a un precio considerablemente menor. La comisión calculó el desfalco al estado boliviano en el 50% de las reservas de dicho yacimiento.
5) Petrobras compró el 59% de Pérez Companc S.A. (que tomó el nombre de Petrobras Energía Participaciones) cuyo único activo era el 70% de Pecom Energía S.A. Actualmente Petrobras mantiene el 59% de Petrobras Energía Participaciones (el resto se encuentra en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York), controlando el 76% de Petrobras Energía, además del 23% de participación directa de la brasilera.
6) Cabe aclarar que los detalles del contrato ENARSA 3 sólo se conocen por medios periodísticos ya que no fue publicado el contrato.
7) Sin ir más lejos, actualmente es parte del directorio de Petrobras en Argentina Roberto Monti y fue director de la empresa y preside una de sus subsidiarias Oscar Vicente, ambos activos privatizadores vinculados con el grupo Pérez Companc.
8) Los primeros indígenas de la región conocían y utilizaban el petróleo, al que llamaban ‘mene’.
9) Ver Mommer, B. ‘Petróleo Global y estado nacional’.
10) Ver Mommer, Ibíd.
11) Sitio Web de PDVSA, www.pdvsa.com
12) CEPAL, La inversión extranjera en América Latina y el Caribe – 2005.
13) Sitio Web de PDVSA, www.pdvsa.com
14) Sin embargo, recientemente los medios de comunicación informaron que Petrobras desistirá de invertir en Venezuela para concentrarse en la explotación de otras regiones como Nigeria.

* Diego Mansilla es Licenciado en Economía (UBA), becario del Area de Investigaciones Interdisciplinarias del CCC y miembro del MORENO.

 

 

 

 

 

En el mundo, las reservas de petróleo están dominadas por las grandes petroleras estatales. América Latina tiene países con grandes reservas y empresas estatales. En este trabajo se analizan los casos de las petroleras estatales Petrobras (Brasil) y PDVSA (Venezuela), remarcando las diferentes estrategias de internacionalización de sus negocios. Si bien ambas empresas públicas experimentan una estrategia de transnacionalización, los objetivos son totalmente distintos. Los hidrocarburos representan uno de los insumos clave para la actual organización económica por lo que poseen una importancia estratégica para cualquier plan de desarrollo, crecimiento e industrialización.
Los hidrocarburos representan uno de los insumos clave para la actual organización económica por lo que poseen una importancia estratégica para cualquier plan de desarrollo, crecimiento e industrialización. A esto se suma el hecho de que los hidrocarburos son recursos naturales no renovables con una muy desigual distribución geográfica. Las mayores reservas se concentran en unos pocos países, mientras que los mayores consumidores casi carecen del recurso. Esto hace que el acceso a las reservas sea un factor importante en términos geopolíticos.

En este marco, las grandes empresas petroleras estatales tienen un poder cada vez mayor. Nacidas luego de la ‘revolución de la OPEP’ en 1973 y la ola de nacionalizaciones de la década del 70, las petroleras soberanas dominan la mayor parte de las reservas mundiales. En el año 2006, el 76% de las reservas mundiales de petróleo se encontraban en países de la OPEP y el 10,5% en países de la ex Unión Soviética, más un 3,5% en Brasil, México y China(1). Por tanto, se puede decir que en la actualidad el 90% de las reservas mundiales están en manos de petroleras estatales. Esto genera que las grandes petroleras internacionales (comandadas por las ‘7 hermanas’ que actualmente se agrupan en 4) deban concentrar sus reservas en algunas pocas regiones (mayormente el Golfo de México y el Mar del Norte) o limitarse a operar como socios minoritarios de las petroleras estatales.

Los países dueños de las grandes reservas mundiales no solo hacen valer su peso en el plano económico sino que cada vez más son activos participantes en la arena financiera. Gracias a la renta petrolera que reciben vía las empresas estatales, los ‘terratenientes mundiales’ del petróleo generaron fondos de inversión soberanos que superan los grandes fondos de los países desarrollados. Estos ‘fondos soberanos’ de los países de la OPEP y otros petroleros como Noruega, que crecieron luego de la escalada del precio internacional que se viene experimentando desde 2001 (que acaba de quebrar la barrera de los u$s 100 por barril), realizan inversiones con las ganancias petroleras. A diferencia de lo sucedido en la década del 70, cuando los países petroleros depositaron sus ingresos en los grandes bancos internacionales, hoy estos fondos soberanos (que según el FMI ya llegarían a los 3.000.000 millones de dólares) invierten directamente en los mercados financieros y hasta terminan comprando o salvando a los grandes bancos de los países centrales. En este sentido se entiende la inyección de capital al Citigroup por parte del fondo soberano de Abu Dhabi.

A esto se suma el hecho de que las grandes petroleras estatales están incursionando en nuevos sectores del mercado energético mundial mediante la compra de empresas. Ya no se resignan a la extracción de hidrocarburos (upstream) como sucedía años atrás, dejando los rentables negocios de distribución, refinación, petroquímica o generación eléctrica a las grandes empresas privadas. Esto hace que las petroleras soberanas sean cada vez más importantes en los mercados energéticos mundiales.

Al interior de América Latina, si bien la región es exportadora neta de petróleo y energía en general, la distribución del recurso es también desigual. Mientras que Venezuela se encuentra entre las potencias petroleras mundiales (a punto de certificar sus reservas de petróleo extra-pesado que la catapultarán como la mayor reserva petrolífera del mundo), Brasil (primer consumidor de la región) dependió históricamente de la importación, habiendo llegado recién en el año 2006 a la autosuficiencia petrolera pero manteniendo la dependencia externa de gas natural. Estos dos países, junto con México, acumulan el 90% de las reservas petroleras de la región. En los tres, el mercado petrolero está dominado por sus petroleras estatales PDVSA, Petrobras y PEMEX, respectivamente. Mientras tanto, la mayor parte de los países de la región son importadores netos de energía, aunque en muchos de ellos el papel de las empresas estatales es central.

En la actualidad, las diferentes realidades de los países de América Latina permiten augurar grandes beneficios de la coordinación energética regional. Lo cual genera que la energía esté en primera plana en las discusiones sobre integración regional (tanto el ALBA como la nueva configuración del MERCOSUR con la entrada de Venezuela o el reciente UNASUR).

En este trabajo, se analizarán brevemente las características energéticas propias de Venezuela y Brasil (mayor extractor y consumidor respectivamente) y el papel de sus empresas petroleras estatales. La elección no es casual. Además de la importancia de estos países para cualquier proyecto de integración regional, ambos presentan empresas petroleras nacionales que resistieron la ola privatizadora de los noventa (aunque con ciertas modificaciones ‘pro-mercado’) y, al mismo tiempo que mantenían el dominio de su mercado interno, plantearon una fuerte estrategia de extranjerización. Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras) se transnacionalizaron, realizando inversiones en mercados energéticos de diversos países de América y del resto del mundo. Por este motivo es que se deja afuera de esta comparación a México (a pesar de su gran peso tanto económico como consumidor y extractor de hidrocarburos) ya que su empresa nacional (Pemex) carece de importantes inversiones externas (2). Sin embargo, ambas empresas llevaron adelante estrategias totalmente distintas en su salida al exterior en cuanto a la focalización geográfica, la relación con los gobiernos receptores y su contacto con sus casas matrices

Como el resto de Latinoamérica, Venezuela y Brasil sufrieron las trasformaciones producto de las exigencias de las políticas neoliberales del Consenso de Washington y sus empresas petroleras fueron unos de los principales objetivos de las ‘reformas pro-mercado’. Luego de la salida de la crisis de la deuda (padecida particularmente por Brasil, México y Argentina), la intervención de los organismos internacionales de crédito (especialmente el Fondo Monetario Internacional) como gendarmes de las finanzas internacionales logró, además de garantizar grandes ganancias a bancos y especuladores, imponer las políticas neoliberales en toda América Latina.

Las ‘reformas’, que planteaban el ‘retiro del Estado de la economía’ para dar lugar a que el mercado distribuyera ‘eficientemente’ los recursos, modificaron fuertemente las estructuras socioeconómicas de todos los países de América Latina. Se implantó un modelo donde desempleo, marginalidad, precarización laboral, exclusión y pobreza son el corolario de la ruptura del entramado social al mismo tiempo que se devasta el productivo.

Uno de los principales objetivos de este plan desindustrializador y dependiente fue el sector hidrocarburífero. Tanto el FMI como el Banco Mundial presionaron por la ‘apertura’ y ‘eficiencia’ en los mercados de petróleo y gas que no significaba otra cosa que la privatización (total o parcial) de las empresas estatales y la derogación de las regulaciones de cada país, permitiendo que las petroleras internacionales tuvieran la libertad de obtener ganancias extraordinarias.

El objetivo de las reformas era quitar todo carácter de bien estratégico al petróleo y a la energía en general. Su único valor debía ser el valor económico, desconociendo sus características de recurso natural no renovable e insumo económico básico. En el país donde esto resultó más evidente fue en Argentina, donde las reformas no sólo rechazaron el valor estratégico de los hidrocarburos transformándolos en meros commodities para su exportación, sino que además este objetivo fue explicitado (3).

Si bien sólo dos países permitieron la extranjerización total de sus hidrocarburos y la privatización de sus empresas públicas (Argentina y Bolivia), el resto sufrió grandes transformaciones en sus estructuras, ganando participación el sector privado (preponderantemente extranjero). En este proceso, si bien continuaron manteniendo la mayoría estatal, tanto PDVSA como Petrobras fueron expuestas a la desregulación y a la entrada de capitales privados extranjeros. Sin embargo, la participación de ambas petroleras en los procesos privatizadores del resto de los países de Latinoamérica fue distinta ya que Petrobras, a diferencia de PDVSA, aprovechó las desregulaciones de los mercados energéticos latinoamericanos para transnacionalizar sus operaciones.

PDVSA, una de las principales petroleras a nivel mundial, internacionalizó sus operaciones buscando mercados, focalizando sus operaciones en el downstream (refinación y distribución) en países desarrollados importadores. Recién en los últimos años dirige sus inversiones a Latinoamérica, haciendo primar una idea de integración energética por sobre la rentabilidad. En cambio, Petrobras, si bien primeramente salió en busca de reservas, rápidamente integró sus operaciones en toda América Latina agregando, además, a la extracción de hidrocarburos, la refinación y distribución de naftas, generación de electricidad, transporte de petróleo y gas, y la distribución domiciliaria de gas natural. Estas diferencias exceden los distintos ‘estilos de gestión’ de dos empresas, y son producto de particulares histórico-políticas de cada país y de sus estructuras productivas.

Brasil: Del monopolio de PETROBRAS a la transnacional integrada

Hasta hace unos pocos años, Brasil carecía de una importante historia petrolera. Luego de la nacionalización de la industria en 1938, el Consejo Nacional del Petróleo reguló el mercado, sin grandes avances en la extracción de petróleo en suelo brasileño. Recién en 1953 fue fundada por el Presidente Getulio Vargas la empresa petrolera estatal Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras). Su función fue principalmente refinar y distribuir los subproductos obtenidos con petróleo importado, ya que Brasil casi no contaba con reservas propias y se encontraba muy lejos del autoabastecimiento. Una petrolera estatal que garantizara energía abundante y a bajo costo era necesaria dentro del plan industrializador que se esperaba llevar adelante. Por eso se tomó como base a la YPF argentina, que había logrado con éxito imponer una empresa estatal integrada que dominaba cada uno de los sectores de la cadena del petróleo y gas. El modelo brasilero impulsó el monopolio estatal del mercado hidrocarburífero para que, con las ganancias obtenidas, Petrobras desarrollara una industria petrolera propia buscando petróleo y gas en suelo brasilero.

Ante el poco éxito de las primeras búsquedas de hidrocarburos efectuadas, Petrobras decide explorar el mar y encuentra petróleo rápidamente. A partir de ese momento se comienza una política agresiva de exploración off-shore (sobre todo en el litoral de Río de Janeiro), desarrollando tecnología propia y obteniendo grandes avances. Así es como en 1985, Brasil iguala las reservas probadas de petróleo de Argentina (cuando en 1980 eran apenas un 50%). Sin embargo, dado el gran crecimiento económico (conocido como ‘el milagro brasilero’), debía importar cerca del 60% del petróleo consumido.

Paralelamente, desde una política estatal activa, se realizaron diversas medidas para minimizar la dependencia brasilera al petróleo importado a la vez que la industrialización pesada exigía cada vez más energía. De esta manera, se generó tanto un importante desarrollo de la energía hidroeléctrica (que hoy representa el 65% de la electricidad brasilera) y la utilización de agrocombustibles como el alconafta proveniente de la caña de azúcar.

Ante la necesidad de importar gran parte del petróleo, Petrobras adoptó la estrategia de realizar inversiones en el exterior con el fin de garantizarse reservas, operando en otros países que contaran con petróleo disponible para exportar a Brasil. Esta idea se hizo particularmente importante en la década del 70, con el aumento del precio internacional y la importancia geopolítica que comenzó a significar el acceso a reservas luego de las nacionalizaciones y la aparición de los países de la OPEP como ‘terratenientes mundiales’. De esta manera, Petrobras obtuvo concesiones y realizó inversiones en países como Argelia, Colombia, Egipto, Irán o Irak. En la década del 80, las inversiones externas privilegiaron regiones como el Golfo de México norteamericano y el Mar del Norte. Mientras tanto, Petrobras seguía invirtiendo en exploración y explotación del suelo brasilero con las ganancias obtenidas.

En 1990, si bien se habían generado grandes descubrimientos de reservas (duplicando las de 1985 y triplicando las de Argentina), Brasil continuaba importando el 66% del petróleo.

A comienzos de la década del 90, se llevó adelante un cambio en la política energética pública, destinada a bajar la dependencia de la matriz energética brasilera al petróleo importado y a la generación de hidroelectricidad que producía recurrentes crisis por sequías. Además de continuar con el desarrollo de los agrocombustibles, se decide convertir parte de su demanda de petróleo al gas natural e incentivar su uso en la generación termoeléctrica. Hasta entonces el gas natural representaba una porción muy pequeña del consumo energético. Esto era producto de que las reservas de gas propias eran insuficientes para garantizar un desarrollo de la demanda. Además, dado que casi la totalidad de las reservas y la extracción tanto de petróleo como de gas se encuentran en aguas profundas o en pleno Amazonas, la mayor parte del gas extraído junto al petróleo se desperdicia.

Para abastecer a la importante demanda potencial que significaba la generación de termoelectricidad por gas (plantas que fueron creadas por la propia Petrobras) y el consumo industrial y domiciliario de los grandes centros urbanos del sur del país, Petrobras firmó a comienzos de la década (por intermedio de su subsidiaria Gaspetro) un acuerdo con la estatal boliviana Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para la construcción de un gasoducto que uniera los dos países. El gasoducto que conecta Santa Cruz (Bolivia) y San Pablo (Brasil) fue comenzado en 1996 y terminado en 1999. En el lado boliviano, el gasoducto pertenece a Ashmore (originariamente Enron), Shell y Gaspetro (Petrobras) mientras que en el lado brasilero Petrobras tiene el 51% y el resto repartido entre Ashmore (ex Enron), Shell, British Gas y otras.

Las reformas neoliberales en Brasil

Como se mencionó anteriormente, la década del 90 generó grandes cambios en las estructuras económicas de toda Latinoamérica mediante la imposición de políticas neoliberales de desregulación y privatizaciones que golpearon particularmente al sector energético. En el caso de Brasil, las transformaciones en la estructura energética fueron impuestas de la mano del presidente Fernando Henrique Cardoso mediante la reforma constitucional de 1995.

La ‘Enmienda Constitucional Nº 9′ permitió el ingreso de capitales privados a las actividades de hidrocarburos mediante contratos de servicios, mientras se mantenía el monopolio federal. Finalmente, la Ley 9.478 de 1997 transformó en letra muerta el monopolio estipulado en la constitución, al otorgar a los concesionarios la libre disponibilidad de los hidrocarburos (incluyendo el permiso de exportar). Para regular la nueva industria petrolera se creó la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), quitándole a Petrobras la concesión de la mayor parte de las áreas. La nueva agencia se encargaría de realizar rondas anuales de licitación de áreas para la exploración. Si bien la ANP otorgó a Petrobras concesiones sobre las áreas con reservas probadas, la petrolera no recibió compensación por la enorme cantidad de datos sobre yacimientos que se licitaron gracias a las inversiones de la estatal.

En las sucesivas rondas anuales, Petrobras se presenta en igualdad de condiciones que el resto de las petroleras. Sin embargo, dado su mayor conocimiento de las áreas y por haber desarrollado innovaciones tecnológicas siendo la primera empresa del mundo en perforación en aguas profundas, la estatal ha ganado la mayor parte de las áreas más importantes (sola o en asociación con otras petroleras, aunque siempre manteniendo la mayoría accionaria y la operación del proyecto). Sin ir más lejos, en 2006 Brasil consiguió el autoabastecimiento (con la puesta en producción de la plataforma P-50) gracias a las grandes inversiones de Petrobras en aguas profundas. Además, a fin de 2007 ha difundido el descubrimiento del megayacimiento de Tupí (con reservas estimadas que cuadruplicarían a las de Argentina) donde Petrobras tiene la mayoría (al igual que en casi todos los yacimientos de la misma cuenca en la capa pre-sal con altísimo potencial).

El control de Petrobras es tan importante que apenas existe una sola empresa privada (la anglo-holandesa Royal Dutch-Shell) que extrae petróleo en Brasil sin control de la estatal. Sin embargo, existen varios yacimientos en manos de empresas privadas que se encuentran en proceso de desarrollo.

Además de la entrada de capitales privados (que mayoritariamente fueron extranjeros) al mercado hidrocarburífero, se llevó adelante un plan de privatizaciones que incluyó a las generadoras y distribuidoras eléctricas. Si bien Petrobras y los gobiernos estaduales mantuvieron un porcentaje alto luego de las privatizaciones, las empresas privadas (principalmente Enron y Gas Natural) lograron importantes posiciones en las prestadoras de servicios públicos.

Es de señalar también que se realizó una apertura del capital de Petrobras al sector privado. La estatal se transformó en una sociedad de economía mixta cotizando en las bolsas de San Pablo, Buenos Aires y Nueva York. El estado federal mantiene el control accionario (según dictamina su estatuto) a pesar de contar con apenas el 32% del capital social y el BNDES el 8% (al 31/12/06). Esto es así ya que el Estado cuenta con el 56% de las acciones con derecho a voto de la empresa. Por esta razón, a pesar de contar con el control empresario, el estado brasilero no recibe la mayor parte de sus cuantiosas ganancias. La participación privada en las decisiones es importante (aunque no mayoritaria) ya que el estatuto les garantiza un director de cinco.

Bibliografía:
- Campodónico, H. La gestión de la industria de hidrocarburos con predominio de empresas del Estado. CEPAL, División de Recursos Naturales e Infraestructura Nº 121, 2007.
- CEPAL. La inversión extranjera en América Latina y el Caribe – 2005.
- Mansilla, D. Hidrocarburos y política energética. De la importancia estratégica al valor económico: Desregulación y Privatización de los hidrocarburos en Argentina. Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”, 2006.
- Mommer, B. Petróleo global y estado nacional, Comala.com, 2003.
- BP (British Petroleum) Statiscal Review of World Energy, 2006.

Notas:
1) Anuario BP 2007
2) En realidad, Pemex cuenta con el 4,9% de las acciones de Repsol pero no tiene poder de decisión en la empresa.
3) Ver una descripción de las reformas en Argentina en ‘Hidrocarburos y Política Energética.’

Diego Mansilla. Lic. en Economía (UBA), becario del Area de Investigaciones Interdisciplinarias del CCC y miembro del MORENO.

 

 

 

La transnacionalización en los 90


Estas no fueron las únicas transformaciones que sufrió Petrobras a partir de la década de los noventa. Desde la segunda mitad de la década, Petrobras comenzó a utilizar las privatizaciones y desregulaciones de los países de Latinoamérica para cambiar su estrategia de transnacionalización. La brasilera aumentó su inversión internacional (aunque siempre más pequeña a la realizada en Brasil) y la concentró en la región, al tiempo que sumaba nuevos segmentos (como la refinación, petroquímica, comercialización de combustibles, generación eléctrica o distribución y transporte de gas natural). El crecimiento fue tan importante que se transformó en la octava transnacional del mundo perteneciente a un país en desarrollo, la tercera de América Latina y la primera de Brasil, con operaciones en los 5 continentes.
De esta manera, las inversiones de Petrobras en el exterior en general, y en América Latina en particular, comenzaron a crecer año a año. Pero a diferencia de las inversiones externas previas en asociaciones y concesiones petroleras (contando en 1997 con operaciones en 9 países entre ellos Argentina, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Reino Unido y Angola), Petrobras comenzó a adquirir empresas en diferentes sectores de la cadena energética. Así fue como compró activos en distribución de gas natural en Uruguay y Bolivia, o petroquímica en Argentina.

Sin embargo, la posición de Petrobras en Latinoamérica cambió drásticamente entre 1999 y 2002, transformándose de esta manera en la principal empresa transnacional integrada en la región, superando a Repsol y a las grandes petroleras internacionales.

En Bolivia, Petrobras intervino en la privatización de las dos refinerías bolivianas, la red de poliductos y de distribución. Además adquirió participación en los megayacimientos de San Alberto y San Antonio, siendo operador en ambos casos. Estos yacimientos son los que extraen la mayor parte del gas natural que se exporta a Brasil (4).

En el año 2000, Petrobras realiza su entrada como agente importante en el mercado argentino. Mediante un intercambio de activos con Repsol (que debía disminuir su participación en el mercado para recibir la autorización de comprar YPF S.A.), adquirió la red de estaciones de servicio EG3 (700 estaciones) y una refinería en Bahía Blanca a cambio del 10% del yacimiento brasilero de Albacorta Leste, el 30% de una refinería y 250 estaciones de servicio en Brasil. De esta manera, Petrobras obtuvo el 12% del mercado argentino de naftas.

Finalmente en el año 2002, consolida su posición internacional al comprar el 59% de Pecom Energía del conglomerado Pérez Companc(5). Pecom era, a esa altura, la principal empresa independiente de Latinoamérica con actividades tanto en hidrocarburos como en transporte y distribución de gas y generación de electricidad. Pérez Companc había utilizado las privatizaciones para adquirir a precios irrisorios los activos estatales, como el resto de la ´patria contratista´, en tanto socio de compañías extranjeras y bancos internacionales. A diferencia de otras, no solo conservó esta posición sino que participó activamente en las privatizaciones de los países latinoamericanos. Así es como, por ejemplo, fue parte de la ‘capitalización’ de YPFB boliviana.

La capitalización fue el modelo elegido para entregar a manos privadas, sin costo alguno, los activos de la petrolera estatal boliviana divididos en dos empresas (Andina y Chaco). La ley de capitalización ordenó valuar estas dos empresas y entregar el 50% de las acciones a las empresas que comprometan inversiones por igual monto. El restante 50% pasó a manos de las administradoras de fondo de jubilación (manejadas por bancos internacionales).

Con esta compra Petrobras se transformó en una gran participante en todos los sectores del mercado energético argentino: es 3º petrolera por reservas de petróleo y gas, tiene el 25% del mercado de naftas (con 2 refinerías y el 50% de otra), es una de las principales petroquímicas, tiene el 6,5% de la generación eléctrica por la central Genelba y las hidroeléctricas Piedra del Aguila y Pichi Picún Leufú, el 25% del transporte de electricidad (que vendió este año a Enarsa) y una importante participación en TGS (Transportadora Gas del Sur) y en la distribuidora Edesur.

En el año 2005, Petrobras compró parte de lo activos de la anglo-holandesa Royal Dutch Shell (que se retiró de gran parte de Latinoamérica). Gracias a esto, la brasilera obtuvo operaciones en Colombia, Paraguay y Uruguay. Recientemente, se quiso hacer con los activos de Repsol en Chile y es una de las más firmes oferentes para la red de comercialización de Esso en Argentina.

En el 2007 Petrobras firmó con Repsol y la estatal Enarsa la concesión de dos áreas de exploración offshore (ENARSA 1 y ENARSA 2) en el mar argentino, manteniendo el 30% de la primera y el 35% de la restante (siendo además el operador). A diferencia de las concesiones en suelo brasilero, estos contratos se firmaron sin licitación alguna y la estatal argentina mantiene la minoría accionaria en ambos (6). Además, Petrobras ganó una licitación para los yacimientos gasíferos de Glencross y Estancia Chiripa en la provincia de Santa Cruz.

Sin embargo, según el plan de inversiones de los próximos años, América Latina no es la principal receptora de capital ya que será superada por las mismas que se concentrarán en Estados Unidos.

Como se observará, Petrobras ha llevado adelante una verdadera estrategia de internacionalización de sus negocios. Pero esta estrategia se realizó sin descuidar su mercado interno y su objetivo del autoabastecimiento. Así es como a pesar de su gran expansión internacional, las inversiones fuera de Brasil apenas superan el 20% del total de las inversiones de la empresa. Si bien existieron adquisiciones en casi todo el mundo (sobresalen la compra de una refinería en Japón a Exxon y del 50% de otra en Pasadena, Texas y operaciones de extracción en Africa Occidental), sus operaciones se centraron en diversificar sus activos en toda América Latina. Cuando se observa su comportamiento en cada una de esas empresas, su actuación no dista mucho del resto de las transnacionales que funcionan en cada país (7).

Por ejemplo, Petrobras Energía S.A. (su subsidiaria que agrupa las operaciones en Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela) acumuló un aumento de su utilidad entre 2003 y 2006 del 265%. En el mismo período, Petrobras apenas aumentó su ganancia un 45%, a pesar de haber ampliado su valor de mercado un 164% en el mismo período. Sin embargo, en Argentina, de donde Petrobras Energía extrae el 60% del petróleo y el 83% del gas, las reservas de petróleo cayeron un 30% desde 2003 a 2006. En este período, según datos de la Secretaría de Energía, la empresa realizó 256 pozos de explotación para aumentar la extracción de las reservas existentes, mientras que perforó apenas 5 pozos de exploración para buscar nuevas reservas. Es decir, a pesar de lograr gran aumento de sus utilidades, Petrobras no realizó inversiones de riesgo para garantizar el abastecimiento futuro sino que se limitó a aumentar la extracción de las reservas que habían sido descubiertas por YPF. Todo esto considerando que es la extracción de petróleo y gas lo que genera las ganancias de la empresa (que compensa las pérdidas de otras áreas).

En Ecuador, además de adeudar impuestos por casi 100 millones de dólares, Petrobras fue la principal empresa en oponerse a la decisión del gobierno de aumentar la participación estatal en las ganancias extraordinarias de las petroleras. Hasta intervino en el caso el canciller brasilero, Celso Amorim, para comunicar la ‘preocupación del presidente Lula Da Silva’. Una acción como ésta no fue realizada por las petroleras norteamericanas, francesas, españolas y chinas que operan en Ecuador.

Es en Bolivia donde pueden encontrarse diferencias en el comportamiento de Petrobras con respecto al resto de las petroleras que operan en el país. No porque en este país la estatal brasilera privilegie la integración sino que sus operaciones están dirigidas a asegurar gas natural al mercado interno brasilero. Más allá de la compra de las dos refinerías bolivianas (que fueron recompradas por YPFB a valores mucho mayores a los abonados por Petrobras, por lo que ésta obtuvo cuantiosas ganancias), todos sus activos están orientados al mercado brasilero. Si bien no tiene mayoría accionaria de las reservas, conserva el control operacional de los megayacimientos que garantizan la exportación así como también participa de la propiedad de los gasoductos internacionales que unen Bolivia y Brasil. Tal es así que Petrobras se mantuvo ajeno a los planes de buscar mercado a las reservas bolivianas en Norteamérica. A pesar de que los proyectos de exportación de GNL (gas natural licuado) vía Chile o Perú (con sinergias con sus operaciones en dicho país) quizás hubieran significado mayores ganancias, Petrobras privilegió el abastecimiento del mercado brasilero por sobre la rentabilidad. Luego del decreto de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, Petrobras amenazó con no realizar nuevas inversiones, revirtiendo su posición por gestión personal del presidente Da Silva. Sin embargo, en varias oportunidades la empresa ha planteado que el objetivo de sus inversiones es abastecer con gas a Brasil.

Venezuela: El gigante petrolero en busca de mercados


La historia petrolera moderna de Venezuela se remonta a 1912(8), fecha en que fue perforado el primer pozo y desde un comienzo se convirtió en una potencia mundial. Para 1928 Venezuela era el primer exportador de petróleo del mundo, desplazando a México y el segundo extractor después de Estados Unidos. Recién fue superado como mayor exportador en 1970 por Arabia Saudita, Irán e Irak, manteniéndose como uno de los mayores comercializadores del mundo (8º en el mundo con el 4% de la extracción mundial) y miembro fundador de la OPEP. Es, por lejos, la mayor potencia energética de Latinoamérica. Además, es el país que más depende de la industria petrolera de la región (representa cerca del 75% de las exportaciones y 50% de los ingresos fiscales).
Desde el principio, la industria petrolera estaba en manos extranjeras (mayormente norteamericanas) y el Estado obtenía una limitada porción de la renta. La primera gran reforma fue en 1943, fecha en que se sanciona la Ley de Hidrocarburos donde se otorga más poder al gobierno y un reparto de las ganancias del 50:50. En 1975 el petróleo venezolano fue nacionalizado, en el marco de la nacionalización de las reservas petroleras que realizaron los países de la OPEP en la década del 70. El 1º de enero de 1976 fue creada Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) como empresa comercial con el Estado como único accionista, para operar el monopolio petrolero. PDVSA exporta la mayor parte del petróleo extraído, refinando una parte y exportando los subproductos. El consumo interno representa una parte muy menor de las operaciones de la estatal y del que casi no obtiene ganancias, vendiendo las naftas internamente a precios de costo.

PDVSA no fue una ‘clásica’ empresa estatal ya que en varias oportunidades mostró cierto grado de autonomía en sus decisiones, con problemas de coordinación con el gobierno venezolano. Por ejemplo, durante la década del 80, la petrolera decidió no mantener reservas líquidas y gastar todo el dinero disponible para evitar ganancias que serían ‘apropiadas’ y ‘despilfarradas’ por el gobierno. En ese plan se puede comprender la primera internacionalización de PDVSA con la compra del 50% de la refinería alemana Veba Oel. En parte esta ‘autonomía relativa’ se explica porque la línea jerárquica de PDVSA se mantuvo luego de la nacionalización (con la cual nunca estuvo de acuerdo)(9).

En 1989, luego de la crisis de la deuda que sufrió Venezuela, el presidente Andrés Pérez firmó con el FMI y el Banco Mundial la primera tanda de ‘ajustes’, al igual que el resto de los países de la región. PDVSA fue uno de los primeros objetivos de las reformas neoliberales. Como mejor ejemplo de esto, no hace falta más que remarcar que al frente de la petrolera estatal fue puesto un empresario y ex senador ampliamente contrario a la administración estatal de los recursos. Según el presidente de PDVSA, Venezuela debía abandonar la OPEP y unirse a la AIE (agencia energética de los países desarrollados importadores de energía)(10).

A partir de 1990, se rompe el monopolio estatal mediante una ´nueva interpretación´ de la Ley de Nacionalización, permitiendo a PDVSA formar asociaciones con empresas privadas. De esta manera se firmaron hasta el año 2000, treinta y seis ‘Convenios de Servicios Operativos’ en campos en explotación con una extracción de 500 mil barriles por día (un 17% de la extracción total). A medida que avanzó la década, los convenios resultaron meras concesiones con derecho a comercializar el crudo, aun cuando seguían figurando como convenios operativos. Se crearon además Asociaciones Estratégicas para la explotación en la Franja de Orinoco (extrayendo un 14% del total) y contratos de exploración de nuevas reservas. De esta manera se logró disminuir el poder de decisión estatal en la industria petrolera, permitiendo el ingreso de empresas extranjeras y bajando a su vez la participación estatal en la renta petrolera. Nuevamente es importante recalcar el papel de parte de la alta dirigencia de PDVSA como propulsora de las reformas pro-petroleras extranjeras. Sin ir más lejos, Luis Giusti presidente de PDVSA durante 1994-1999, actualmente es director de Shell y asesor energético de George W. Bush.

Sin embargo, a partir del año 2002 esta política de privatización indirecta de PDVSA empezó a revertirse. En enero de 2002 entró en vigencia la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esta ley presenta un retroceso de las medidas neoliberales implementadas desde 1989, ya que exige que en todas las actividades primarias del sector petrolero, la estatal PDVSA cuente con el control operativo y la mayoría accionaria. De un máximo del 35% en las asociaciones y convenios operativos, PDVSA deberá poseer, por lo menos, el 51% de las empresas mixtas que operan en suelo venezolano. Se cambia además la conformación de la recaudación petrolera, aumentando las regalías y bajando los impuestos sobre las ganancias, por lo que se restringen las posibilidades de evadir o eludir impuestos mediante ‘contabilidad creativa’ (tanto para las petroleras privadas como para PDVSA). No se reniega de la inversión extranjera, pero se la ubica en un lugar complementario a la inversión estatal, siendo PDVSA quien toma las decisiones.

En el año 2005 se declararon ilegales los 32 convenios operativos, migrándolos a empresas mixtas con mayoría de PDVSA. Lo mismo se realizó en el 2006 con las asociaciones estratégicas de la Faja del Orinoco. En ambos casos, la mayor parte de las petroleras internacionales aceptaron la transformación y las condiciones de PDVSA. Sólo la italiana Eni, la francesa Total y las norteamericanas Conocco y Exxon Mobil rechazaron esta migración (las primeras de convenios operativos y las restantes de asociaciones estratégicas) por lo que PDVSA debió indemnizarlas y tomar el 100% de las actividades.

Estas reformas no fueron ´fáciles´ en absoluto sino que debieron afrontar grandes rechazos y confrontaciones políticas. En el año 2002, el gobierno de Chávez decidió realizar un cambio en la cúpula de PDVSA para garantizar que la empresa responda a los intereses del gobierno nacional, que como se ha mencionado no siempre ocurría. El 11 de abril de ese año, en el marco de una serie de paros nacionales en rechazo a los cambios en PDVSA, Venezuela vivió un golpe cívico-militar que destituyó a Chávez y fue rápidamente respaldado por Estados Unidos y España. El gobierno de facto anuló la Ley Orgánica de Hidrocarburos y nombró al frente de PDVSA al antiguo gerente, removido de su cargo por oponerse a dicha ley del gobierno venezolano. Finalmente, gracias al fuerte reclamo popular y la presión internacional, el 14 de abril Chávez fue liberado y repuesto como presidente de Venezuela.

En diciembre de 2002, la lucha por el control de PDVSA entre el gobierno y la gerencia de la empresa llegó a su punto culmine con la paralización casi total de las operaciones por casi tres meses. Más que un paro, se trató de un lock-out patronal (o Sabotaje Petrolero, como se lo llamó en Venezuela). La recuperación del ‘estado de emergencia’ recién fue declarada el 31 de marzo de 2003, con la renuncia o expulsión de gran parte de los empleados, incluyendo a casi la totalidad de los mandos gerenciales. Sin embargo, PDVSA debió pasar mucho tiempo antes de poder recuperarse realmente del duro golpe recibido (y serán necesarias décadas en el caso del capital humano en las gerencias profesionales). Dada la dependencia de la economía venezolana al petróleo, este paro petrolero generó una pérdida del PBI del 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24,9%, durante el primer trimestre de 2003(11).

La ‘nueva PDVSA’ conjuntamente con sus subsidiarias, además de reportar directamente al gobierno, mantiene un importante rol social, tal como indica la propia Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2002. Según lo informado por PDVSA, la empresa ha aportado al desarrollo social de Venezuela más de 7.200 millones de dólares en salud, educación, transporte público, vivienda e infraestructura. Las principales herramientas fueron el Fondo para el Desarrollo Económico y Social del País (Fondespa), y las ‘misiones sociales’ que incluyen planes de alfabetización, de educación superior, alimentación, desarrollo de minería y tecnología, entre otros.

De la transnacionalización por mercados a la integración regional


Para explicar algunas decisiones de PDVSA, son necesarias ciertas consideraciones sobre las características del crudo venezolano. El petróleo no es una sustancia homogénea sino que se trata de una ´solución de hidrocarburos´ con diferentes propiedades. El petróleo de Venezuela es ´pesado´ por su elevado grado de viscosidad y alto contenido de azufre. Esto provoca que para su eficiente destilación sean necesarias inversiones específicas y mayores costos que en el caso de los petróleos más ´livianos´ y con bajo azufre (o ´dulces´), como los de Arabia Saudita o el Golfo Pérsico. Esos mayores costos son la razón por la cual el petróleo venezolano tiene un precio menor al WTI de Estados Unidos o al petróleo de Arabia Saudita. La diferencia de precios y costos se hace más evidente con los volúmenes de petróleo ´extra-pesado´ extraídos de la Franja del Orinoco (donde Venezuela espera certificar las mayores reservas petrolíferas del mundo).
Por tanto, las refinadoras que quieren operar con crudo venezolano tienden a necesitar contratos de largo plazo para garantizarse un abastecimiento que permita amortizar las inversiones necesarias para la destilación eficiente de crudo pesado. Asimismo, PDVSA realiza la mayor parte de sus operaciones de venta por contrato y no acude al mercado ´spot´ (es decir de corto plazo) ya que no todas las refinerías están preparadas para recibir su crudo.

Con reservas abundantes y dificultades para la realización del crudo extraído, PDVSA optó desde la década del 80 llevar adelante una estrategia de extranjerización en busca de mercados, además de aumentar fuertemente la capacidad interna de refinamiento para superar las restricciones del crudo venezolano mediante la exportación de subproductos.

De esta manera, en 1986, PDVSA compra el 50% de la norteamericana CITGO. En 1990, realiza la compra del resto, siendo desde entonces el único propietario de la petrolera. Por intermedio de CITGO, PDVSA opera en Estados Unidos 8 refinerías y 13.500 estaciones de servicio, lo que representa el 10% del enorme mercado norteamericano de combustibles y es el mayor proveedor de la petroquímica. CITGO además de garantizar el acceso al mercado norteamericano, genera cuantiosas ganancias al participar en el rentable negocio de la refinación (en el 2006 repartió dividendos a PDVSA por 870 millones de dólares más 1.400 millones por la venta de una refinería).

Gracias a las inversiones en busca de mercados seguros para colocar su crudo, PDVSA actualmente tiene apenas el 45% de su capacidad de refinación en Venezuela, estando la mayor en el exterior. Además de Estados Unidos (que representa el 25% de su capacidad de refinación) la estatal venezolana opera en el Caribe (20% de la capacidad de refinación) en Islas Vírgenes y Antillas Holandesas con destino al mercado norteamericano. Dentro de Europa, tiene el 50% de Ruhr Oel en Alemania, en sociedad con la BP, con 4 refinerías (10% de su capacidad de refinación). Sin embargo, las refinerías europeas no reciben crudo venezolano sino ruso, por menores costos.

La inversión de PDVSA hacia los países desarrollados fue, según la CEPAL, de 6.500 millones de dólares entre 1983 y 2002, transformándose en uno de los mayores flujos internacionales de capital en dirección sur-norte (12).

En América Latina, la presencia de PDVSA es totalmente distinta. Hasta la llegada a la presidencia de Hugo Chávez, Latinoamérica no figuraba como uno de los objetivos de la petrolera que había centralizado sus operaciones en los países desarrollados (principalmente en Estados Unidos). Luego del año 2000, PDVSA se transformó en parte importante de los planes de integración energética de la región, comandados por el gobierno venezolano. Así es como se planteó la creación de 4 empresas regionales para promover la integración en América Latina: Petrocaribe, Petroandina, Petrosur y Petroamérica como proyecto unificador de las otras tres en el marco del ALBA. Lo mismo puede decirse del Gasoducto del Sur que uniría Venezuela, Brasil y Argentina. Sin embargo, por diversos problemas de orden más político que técnico, la única de estas iniciativas regionales que tiene una existencia real, más allá de declaraciones firmadas, es Petrocaribe. Esta experiencia puede ejemplificar los objetivos de integración de PDVSA para con el resto de Latinoamérica.

Petrocaribe es, según la propia PDVSA, ‘un Acuerdo de Cooperación Energética con el fin de resolver las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos, por la vía de un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña’ (13). Creada en 2005, actualmente la forman 16 países del Caribe que dependen del petróleo importado y, por su pequeño tamaño, no representan un mercado para la producción venezolana. Uno de los objetivos del acuerdo es permitir el acceso del petróleo venezolano directamente a estos países sin la intermediación de petroleras internacionales (lo que genera un ahorro en divisas importante). De acuerdo a las necesidades energéticas, PDVSA se compromete a entregar un monto fijo a cada país. Además, se brindan grandes beneficios financieros sobre el importe de la deuda petrolera (financiando a largo plazo desde el 5% al 50% de la factura con un interés del 1%), permitiéndoles a los países el pago del petróleo con bienes y servicios.

Mientras Petroamérica termina de tomar forma, PDVSA cuenta con operaciones en diversos países de Latinoamérica, manteniendo como base el abastecimiento del mercado interno. Así es como PDVSA firmó acuerdos con Paraguay, Uruguay y Cuba que incluyen la reforma de las antiguas refinerías de las petroleras estatales (Villa Elisa, La Teja y Cienfuegos, respectivamente) para permitirles la destilación de petróleo pesado, garantizando el abastecimiento futuro con producción venezolana. Mientras tanto, se venden subproductos a un menor precio.

En Argentina, el gobierno venezolano y PDVSA tienen varios acuerdos firmados (fundamentalmente con la estatal Enarsa) que incluyeron la construcción de barcos petroleros, el fomento de exportaciones argentinas (maquinaria agrícola, alimentos, etc.), el abastecimiento de fuel-oil venezolano, el intercambio de tecnología en GNC (para incentivar el reemplazo de nafta por gas natural vehicular) y el proyecto conjunto de ingresar en el mercado de distribución argentino. Asimismo, Enarsa opera como socia de la venezolana en la exploración del bloque Ayacucho 6 de la Franja del Orinoco. Actualmente, PDVSA controla la Petrolera del Cono Sur (en sociedad con la uruguaya ANCAP) que cuenta con el 2% del mercado de distribución de naftas y apenas existen 2 estaciones de servicio con bandera ‘Enarsa/PDVSA’.

En Brasil, luego de una serie de complicaciones políticas, se está construyendo una refinería en sociedad con Petrobras. La nueva destilería, ubicada en Pernambuco en el nordeste brasilero, estará preparada para destilar crudo pesado y recibirá por lo menos el 50% de sus necesidades de petróleo venezolano. A cambio, Petrobras participa en la Franja del Orinoco(14). En Bolivia, además de brindar asesoramiento técnico a la nueva YPFB y comprometer el envío de crudo y diesel, se creó una empresa mixta entre la estatal boliviana y la venezolana para la búsqueda de reservas en suelo boliviano.

Como se observa, PDVSA carece de una estrategia de transnacionalización hacia América Latina ya que sus activos externos se encuentran ubicados en los países desarrollados (principalmente Estados Unidos). Como se mencionó, al contar con grandes reservas de petróleo pesado, la empresa debió garantizar la demanda para su producción. Si bien en los últimos años las filiales externas reportan dividendos a su casa matriz, anteriormente PDVSA no recibió ganancia alguna de estas operaciones. El objetivo primordial era la entrada directa al mercado norteamericano para colocar el crudo extraído.

En vez de realizar inversiones comprando empresas (toda la inversión contabilizada por PDVSA en Latinoamérica se trata de los montos financiados de la factura petrolera), Venezuela ha apostado a la integración energética para ingresar en el mercado latinoamericano. Mediante acuerdos entre gobiernos y otorgando facilidades, Venezuela ha logrado encontrar mercado a la producción de PDVSA como parte de su política exterior. Esto sólo pudo ser posible luego de la alineación de la conducción de la empresa estatal con los objetivos del gobierno venezolano. Si bien en la actualidad los volúmenes involucrados en este comercio entre petroleras estatales es bajo con respecto a la extracción de PDVSA, la intención de la empresa es aumentar estos intercambios. Hace falta mucho camino para que Latinoamérica reemplace a Estados Unidos como principal mercado del petróleo venezolano.

Es claro que en las iniciativas como Petrocaribe o los acuerdos con Uruguay y Argentina (que permiten el ingreso de Enarsa y ANCAP a las reservas venezolanas, sin ninguna necesidad ni económica ni financiera) no buscan maximizar la rentabilidad de la empresa. Esto no significa que Venezuela no recibe nada, sino que la contrapartida no se traduce en ganancias de PDVSA, como la tecnología de gas natural vehicular o los médicos que envía Cuba para mejorar la atención sanitaria. Paralelamente, la petrolera obtiene mercados a largo plazo, lo que le permite bajar la dependencia de la demanda norteamericana y la adopción de gas natural vehicular permitirá aumentar las rentables exportaciones de naftas.

Conclusiones


En este trabajo se describió rápidamente la historia y actualidad de las dos mayores petroleras estatales latinoamericanas y su relación con el resto de la región. Se descubre que, si bien ambas experimentan una estrategia de transnacionalización (sobre todo después de la década de los 80), los objetivos son totalmente distintos. En una primera etapa, mientras que PDVSA sale a garantizarse mercados para su petróleo pesado en los países centrales, Petrobras busca reservas en países petroleros tradicionales y en Latinoamérica, para abastecer a su deficitario mercado interno. Luego, a partir del cambio de siglo, Venezuela comienza a retirar fondos de los países centrales para su desarrollo interno al tiempo que apuesta al diálogo entre gobiernos para avanzar en la integración energética y conseguir mercados para PDVSA como parte de su política exterior. Petrobras, en cambio, realiza una integración vertical de sus operaciones internacionales mediante compras de empresas energéticas latinoamericanas en sectores tan diversos como la generación eléctrica, la petroquímica y la distribución de domiciliaria de gas y electricidad al tiempo que aumenta su posición en el mercado de naftas. Sin desestimar su inversión interna (que le permitió encontrar grandes reservas y lograr el autoabastecimiento en 2006), Petrobras se transformó en poco tiempo en una empresa transnacional integrada altamente rentable, cuyo accionar difícilmente se diferencie del resto de las petroleras internacionales.
Estas diferentes estrategias no son casuales, sino que dependen de diferencias estructurales, históricas, económicas y políticas. Mientras que Brasil es la gran potencia industrial de Latinoamérica, donde el petróleo es sólo un insumo estratégico, en Venezuela la economía entera depende de la industria petrolera. Además, la voluntad política del gobierno de Chávez es avanzar en procesos de integración como el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y la creación del ALBA.

Esta política de integración trae aparejada una serie de problemas. PDVSA realiza acuerdos sólo con petroleras estatales pero en la región, la mayor parte de los países carecen de una petrolera fuerte. Argentina no es dueña de YPF (Enarsa carece de existencia real) y Bolivia recién está en vías de recuperar YPFB. Por tanto, Petrobras es vital para las intenciones de integración energética de Venezuela. Sin embargo, este tipo de acuerdos no es el principal objetivo de la brasilera que, fronteras afuera de su país, se comporta como las mismas empresas internacionales que esta integración busca desplazar.

Bibliografía

:
* Campodónico, H. La gestión de la industria de hidrocarburos con predominio de empresas del Estado. CEPAL,
División de Recursos Naturales e Infraestructura Nº 121, 2007.
* CEPAL. La inversión extranjera en América Latina y el Caribe – 2005.
* Mansilla, D. ‘Hidrocarburos y política energética. De la importancia estratégica al valor económico: Desregulación y Privatización de los hidrocarburos en Argentina’. Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2006.
* Mommer, B. Petróleo global y estado nacional, Comala.com, 2003.
* BP (British Petroleum) Statiscal Review of World Energy, 2006.
Notas:
4) En el año 2004 una comisión técnica boliviana confirmó que el campo de San Alberto (operado por Petrobras junto con Repsol y Total) y que cuenta con el 24% de las reservas bolivianas fue descubierto por YPFB en 1990. A pesar de esto, por la ‘letra chica’ de la ley de privatización de YPFB fue declarado ‘reserva nueva’, privatizándose a un precio considerablemente menor. La comisión calculó el desfalco al estado boliviano en el 50% de las reservas de dicho yacimiento.
5) Petrobras compró el 59% de Pérez Companc S.A. (que tomó el nombre de Petrobras Energía Participaciones) cuyo único activo era el 70% de Pecom Energía S.A. Actualmente Petrobras mantiene el 59% de Petrobras Energía Participaciones (el resto se encuentra en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York), controlando el 76% de Petrobras Energía, además del 23% de participación directa de la brasilera.
6) Cabe aclarar que los detalles del contrato ENARSA 3 sólo se conocen por medios periodísticos ya que no fue publicado el contrato.
7) Sin ir más lejos, actualmente es parte del directorio de Petrobras en Argentina Roberto Monti y fue director de la empresa y preside una de sus subsidiarias Oscar Vicente, ambos activos privatizadores vinculados con el grupo Pérez Companc.
8) Los primeros indígenas de la región conocían y utilizaban el petróleo, al que llamaban ‘mene’.
9) Ver Mommer, B. ‘Petróleo Global y estado nacional’.
10) Ver Mommer, Ibíd.
11) Sitio Web de PDVSA, www.pdvsa.com
12) CEPAL, La inversión extranjera en América Latina y el Caribe – 2005.
13) Sitio Web de PDVSA, www.pdvsa.com
14) Sin embargo, recientemente los medios de comunicación informaron que Petrobras desistirá de invertir en Venezuela para concentrarse en la explotación de otras regiones como Nigeria.

* Diego Mansilla es Licenciado en Economía (UBA), becario del Area de Investigaciones Interdisciplinarias del CCC y miembro del MORENO.

 

 

Digale NO a Michel Foucault

Julio 2, 2008 Leonardo Sai 1 Comentario

 

ELECCIONES EN LA ACADEMIA

Daniel Lalín: “Me gustaría enfrentar a Kirchner”

El empresario que mandó a la quiebra a Racing hace una década quiere volver a ser presidente del club. Entrevista exclusiva con Críticadigital.

http://www.criticadigital.com.ar/index.php?secc=nota&nid=6695

No hay hechizo que pueda con nosotros porque somos la magia misma

¡Amor a Racing puta madre!

Fotos imperdibles acá: http://www.racingclub.com/la_hinchada.php

 

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Fue el hecho más sangriento que sufrió la Iglesia argentina”

Julio 1, 2008 Leonardo Sai 2 comentarios

SE ESTRENA 4 DE JULIO: LA MASACRE DE SAN PATRICIO

“Fue el hecho más sangriento que sufrió la Iglesia argentina”

El documental dirigido por Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta testimonia la matanza de la iglesia de San Patricio, en el barrio de Belgrano R, cuando un grupo de tareas de la ESMA ejecutó a sangre fría a cinco integrantes de la Congregación Palotina. Por Ana Bianco

El 4 de julio de 1976 una patota de la Esma dirigida por Antonio Pernías irrumpió en la iglesia de San Patricio en el barrio de Belgrano R y, previa identificación, ejecutó a cinco integrantes de la Congregación Palotina: los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti.

El documental 4 de julio: la masacre de San Patricio, dirigido por Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta, testimonia el antes y el después de los hechos y demuestra que no se trató de un aleatorio ni improvisado atentado por parte de la dictadura. ¿Cuál fue el móvil del mayor ataque en la historia de la Iglesia argentina? La jerarquía eclesiástica apoyó el golpe militar y sabiendo de la autoría de la dictadura en la masacre eligió el silencio. Como bien relata el film, los sacerdotes incidían en los jóvenes y en la mayoría de las nuevas generaciones de seminaristas que trabajaban y estudiaban en la universidad y propiciaban una iglesia nueva, influenciados por la Teología de la Liberación y la opción por los pobres.

Los testimonios de los ex seminaristas Jorge Kelly y Roberto Killmeatte, del periodista Eduardo Kimel, autor del libro La masacre de San Patricio, y de Kevin O’Neil, de la congregación palotina, entre otros, se suman al relato. La película rescata material de archivo fílmico inédito, como el velatorio en la iglesia con los ataúdes abiertos y cuenta con la voz en off del actor Julio Chávez, quien aporta sensibilidad y hondura en su relato de los fragmentos del diario de Alfie Kelly. Los directores Young (38 años) y Zubizarreta (34 años), vecinos del barrio, y feligreses de San Patricio, se conocieron estudiando cine en la Enerc y tuvieron la perseverancia –a pesar de las reticencias de una parte de la congregación– de filmar esta historia, clave en la temprana formación de sus vidas. 4 de julio… se exhibirá hoy en carácter de preestreno en la iglesia de la Santa Cruz (EE.UU. y Urquiza) a las 20 y a partir del jueves –después de un recorrido internacional y varias premios– se estrenará en las salas: Malba (Figueroa Alcorta 3415), Teatro 25 de Mayo (Av. Triunvirato 4444) y Gaumont.

–¿Por qué se perpetró el operativo para ejecutar a los cinco palotinos?

Pablo Zubizarreta: –Lo disparó un hecho puntual, el estallido de una bomba el 2 de julio en el comedor del personal de la Superintendencia de Seguridad Federal en la capital. El 3 fue el funeral de las víctimas de ese atentado y en la madrugada del 4 hubo una especie de noche de San Bartolomé: no sólo ocurrieron los asesinatos de los sacerdotes palotinos y seminaristas, sino también apareció un cuerpo de un hombre desnudo, maniatado en el Obelisco. Con los crímenes en la iglesia de San Patricio, la Junta militar iba en contra de sus aliados. La jerarquía de la Iglesia argentina apoyó el golpe de Estado y el general Rafael Videla en sus discursos usaba un lenguaje religioso que daba cuenta de su militancia católica. Los sacerdotes asesinados tenían una postura firme de renovación dentro de la Iglesia, y la expresaban. Un grupo de tareas de la ESMA realizó el operativo. Había que atreverse a matarlos allí en la misma iglesia. El móvil era “limpiar”, dentro de las filas de la Iglesia, a esa parte comprometida con la realidad social. El Evangelio podía ser concebido ideológicamente de dos maneras: una Iglesia aliada al poder militar y otra por la opción por los pobres, que para mí es la opción de Jesús, la opción cristiana por excelencia.

–¿A la iglesia de San Patricio concurrían miembros de la Junta militar?

P. Z.: –Ubicada en el barrio de Belgrano R, una palabra dicha ahí tenía valor simbólico, concentraba parte del poder político, militar y económico. Roberto Alemann, uno de los ex ministros de Economía de la dictadura, y Guillermo Suárez Mason, a cargo de la Jefatura del I Cuerpo de Ejército, entre otros altos mandos, concurrían a las misas. Suárez Mason estuvo en la misa de exequias. Los propios asesinos estaban sentaditos allí en primera fila. Con la muerte de Alfredo Leaden, se hizo cargo como superior inmediato Kevin O’Neil, quien pidió que por favor no mandaran coronas de flores. La única corona la envió el Ejército, que ese mismo día, a través de un comunicado, había acusado a elementos subversivos de los asesinatos.

–¿Qué sucedió en San Patricio después de la masacre?

P. Z.: –Un sacerdote se encuentra con otro y se dan cuenta de que no se habían visto ni hablado por teléfono desde hacía dos meses. Se generó un miedo tremendo, una paralización y un retroceso en esos grupos de jóvenes que se reunían cada quince días. El 4 de julio es el hecho más sangriento ocurrido a la Iglesia argentina en toda su historia. Las muertes no se produjeron en “accidentes automovilísticos” como las de los obispos Enrique Angelelli y Carlos Ponce de León. Cinco cuerpos acribillados en la propia iglesia es un mensaje muy fuerte y planificado. Esa noche era zona liberada y había dos coches estacionados en frente de la parroquia y fueron vistos por testigos. Uno de ellos, Julio –hijo del general José Martínez Waldner, gobernador de Neuquén–, quien al llegar a la esquina de su vivienda observa el interior de los vehículos y piensa que pueden ser subversivos que van a atacar su casa y a su familia. Se dirige a la Comisaría 37 y al principio no quieren tomarle la denuncia, pero finalmente aceptan y van a identificarlos y luego pasan por la esquina donde estaba el custodio de la casa de Martínez y le dicen “no te metas porque estos vienen a reventar a unos zurdos”. Varios testigos vieron entrar a hombres armados a la iglesia y pensaron que iban a pedir permiso para pasar al fondo y de ahí acceder a otra casa. Es paradójico que la policía de la 37 identificara a los asesinos, y al otro día los peritos policiales sacaran fotos de los cuerpos acribillados y de los escritos en tiza, uno en la puerta con la leyenda: “Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria”. Y otro sobre una alfombra que decía: “Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son M.S.T.M.”, la sigla con que se identificaba al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Y son los mismos policías los que se encargan de borrar dichas inscripciones.

–¿Cómo incorporaron los textos del diario de Alfie Kelly que Julio Chávez lee en off?

P. Z.: –Tuvimos acceso al diario desde el 1 de enero del ’76 hasta dos horas antes de que lo asesinaran. Alfie escribía en un cuaderno Gloria. Es un relato íntimo que al espectador lo hace partícipe del día a día y de sus preocupaciones en los convulsionados tiempos políticos que se vivían, y con el resto del material de archivo completan un contrapunto interesante. El diario transmite claramente lo que los cristianos denominamos el martirio. Alfie era consciente de que iba a ser asesinado y, sin embargo, decide seguir adelante. Las homilías de Alfie Kelly no despertaban adhesión y una carta acusándolo de comunista estaba firmada por los vecinos del barrio. El libro La masacre de San Patricio, de Eduardo Kimel, es la base de nuestra investigación. En un libro posterior, En honor de Dios, de Gabriel Seisdedos, están los diarios. Accedimos directamente a los diarios de Alfie Kelly y también al expediente judicial, que Kimel consultó mientras escribía el libro, pero que después no lo encontró más, estaba teóricamente “perdido”. En la película hay una escena en la que Eduardo Kimel está en el juzgado hojeando los escritos y ve las fotos de los cadáveres acribillados. La Fiscalía que lleva adelante la causa de los palotinos nos pidió la película para incorporarla a la megacausa de la ESMA. El material de archivo de las exequias lo encontramos en EE.UU., gracias a la ayuda del periodista norteamericano, Robert Cox, director del Buenos Aires Herald en esos años. El velatorio había sido registrado por corresponsales de ABC en Chile y son escenas muy reveladoras de los féretros a cara descubierta en la iglesia. La película empieza con la noticia de los asesinatos a través de una recreación con audio de un noticiero de la época. Los cadáveres nuevamente aparecen cuando el primer testigo, Rolando Savino, organista de la iglesia, relata que después de haber tocado el timbre entra por una ventana y se encuentra con los cadáveres, mientras feligreses aguardaban en las puertas que estaban cerradas.

–¿Cuál fue el aporte del sacerdote palotino Kevin O’Neil?

Juan Pablo Young: –Es casi el inspirador de la película. El recopilaba todo material que sirviera para recordar a sus amigos, colegas y compañeros muertos. Sin el acceso al archivo de Kevin O’Neil, no hubiéramos podido contar la película como la retratamos. En el proceso inicial teníamos sólo diez fotos. Kevin atesoraba el material en una caja grande, pero estaba todo mezclado, fotos de los orígenes del noviciado de San Antonio de Areco de los ’70, con fotos del entierro, de los primeros viajes que realizaban a Los Juríes en Santiago del Estero y fotos de los sacerdotes asesinados. Además había cartas escritas al Episcopado y a las autoridades de la Comunidad Palotina en Irlanda. Nos demoramos en trabajar con Kevin en el archivo, porque él estaba viejo, no tenía mucha energía y ese archivo requería una limpieza, un orden y una organización de la que Kevin no podía ocuparse solo. Era un indicio de cómo la congregación mantenía ese archivo en ese estado. Kevin fallece el 16 de enero de 2003 y nosotros nos preocupamos por ese archivo y pedimos autorización para trabajar con el material. Nos costó, pero finalmente accedieron y reprodujimos las fotos en un día en la casa parroquial. Con la beatificación por parte del Vaticano de los palotinos asesinados, la congregación está organizando el archivo y buscando datos. En las diferentes etapas burocráticas, una parte es la biografía de los “mártires”.

Pablo Zubizarreta: –Kevin O’Neil siempre fue un hombre muy dispuesto. Me conocía desde chico, yo vivía a dos cuadras. Nuestras familias iban a la iglesia. Mi padre, Alberto, había sido ministro de la eucaristía en San Patricio y al final de la dictadura y después, en la democracia, organizaba los actos recordatorios del 4 de julio, junto con otros feligreses en la búsqueda de la verdad y de la justicia. La comunidad palotina hacía una mención dentro de la iglesia pero no permitía actos. Nosotros los hacíamos en la esquina y siempre Kevin participaba y también se hacía presente en actos denominados “políticos” por su congregación y que propiciaban Adolfo Pérez Esquivel y Augusto Comte, de la corriente Humanismo y Liberación del Partido Demócrata Cristiano. Kevin siempre con su dolor, pero con valentía, apoyaba las iniciativas por parte de los laicos.

–¿A qué conclusión arribaron con el documental?

Juan Pablo Young: –El compromiso que tenía la comunidad de San Patricio con la renovación de la Iglesia era muy fuerte. Ellos representaban a un sector de la Iglesia que se oponía al golpe de Estado. El noviciado de Areco era impulsado por Alfie y Kevin y despertaba conflictos con otros sectores de la congregación que lo veían como una línea demasiado progresista. Una vez ocurrido el crimen, tuvieron la excusa perfecta para desintegrarlo.

Alfie, la opción por un Dios de la vida

 Por Marcela Bosch *

El 4 de julio de 1976, la Iglesia de San Patricio se cubrió de sangre: cinco cuerpos de varones yacían en la capilla. “Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes”, podía leerse en una alfombra.

Uno de los cuerpos pertenecía al sacerdote palotino Alfredo Kelly, “Alfie” para los conocidos. Los días anteriores a su muerte habían transcurrido entre las tensiones que vivía en su propia iglesia, sumada a las tensiones que, aunque en grado menor, sobrellevaba en la Junta de Catequesis Arquidiocesana de Buenos Aires, de la cual era vicepresidente, en franca disidencia con su presidente Juan Carlos Leardi, un sacerdote conservador alineado con el aquel entonces arzobispo Juan Carlos Aramburu. Conocí a Alfie a mediados del año 1974, en un Encuentro de Catequistas preocupados por poner en práctica las enseñanzas de los Documentos de la Iglesia Latinoamericana en Medellín (1968) y el Documento emitido por el Episcopado Argentino en San Miguel (1969). Luego participábamos en las reuniones de la Junta de Catequesis, en las cuales Alfie hablaba poco, exponía sus ideas de forma concisa y no rehuía el enfrentamiento afín de sostener las mismas.

Alfie me doblaba en edad; sin embargo, nunca sentí que utilizara esta diferencia para hacer valer sus opiniones sobre las mías. El poseía el don de la escucha atenta y la capacidad para hacerse querer por los jóvenes. Me gustaba su aire de gringo campechano. Mientras escribo, tengo en mi mente sus ojos vivaces y una mirada franca que asomaba debajo de una boina negra que cubría su calvicie. Yo disfrutaba particularmente las ocho cuadras que caminábamos juntos a la salida de las reuniones. Me pregunto ahora si me acompañaba o me protegía, quién sabe… Me acuerdo de que sólo cuando me veía subir al colectivo 65 se alejaba en dirección contraria, camino a su casa. Alfie vivía en la Iglesia San Patricio, de Belgrano R. Sus feligreses poco tenían que ver con los pobres, los que padecían las injusticias, los que estaban sedientos de verdad, aquellos a los que Alfie desde joven había decidido entregar su vida con vocación de servicio. Sin embargo, Alfie se quedó en esa iglesia y desde allí, con la seguridad que emanaba de una fe profunda y madura, actuaría proféticamente: anunciando el Evangelio a los jóvenes y denunciando a los adultos que actuaban indignamente, tal como lo hizo en la homilía que trascendió con el nombre de “el sermón de las cucarachas”: así Alfie denominó a los feligreses de su iglesia que habían participado en remates de bienes robados a los desaparecidos.

Alfie formaba parte de una generación de sacerdotes que desentrañaba la dimensión revolucionaria de los Evangelios al asumirlos hasta las últimas consecuencias. Ellos se negaban a mostrarse serviles frente a una Iglesia Católica que, incapaz de despojarse de sus privilegios, permanecía muda ante la injusticia social y profundizaba día a día su complicidad con los asesinos del pueblo. Muchos jóvenes cristianos de ambos sexos compartíamos nuestro tiempo con estos sacerdotes, nos conmovía su entrega para trabajar por el Reino. Un Reino que el fulgor de la época nos llevaba a identificar con la liberación que recorría toda América latina. Y que el ímpetu de la edad nos hacía creer la inminencia de su llegada a nuestro pueblo.

Alfie fue un ejemplo de coherencia y sin duda contribuyó a alimentar en mi mente, como en las de tantos otros jóvenes, el sueño que era posible un mundo con equidad. Lo vi por última vez poco después del 14 de mayo, cuando desaparecieron mis amigas María Ester Lorusso y Mónica Quinteiro. Supo de mi miedo y mi dolor y percibí en él algo nuevo para mí: su gran espiritualidad en medio de la crisis. Hablamos por teléfono una semana antes de su muerte y acordamos en llamarnos para establecer un encuentro previo a la reunión decisiva de la Junta Arquidiocesana, el 6 de julio. La cita nunca se concretó… El había vivido consciente hasta último momento de cada palabra que pronunciaba, de cada mano que tendía y de los riesgos que asumía día a día. Al igual que Jesús, Alfie no buscó su propia muerte, simplemente la aceptaba, tal como podemos leer en su propio diario, como una consecuencia de su vida y de su compromiso. En aquellos días de horror, frente al dios sacrificador de la Doctrina de Seguridad Nacional en el cual creían muchos de sus colegas sacerdotes y obispos, Alfie había optado por un Dios de la vida que dignifica la vida aun después de la muerte.

* Doctora en Teología y militante de derechos humanos.