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Esto no es música. Introducción al malestar de la cultura de masas

Enero 4, 2008 Leonardo Sai 2 comentarios

Nacido en Madrid en 1954, José Luis Pardo es un filósofo curtido en la enseñanza de la filosofía en un Instituto de Secundaria. Un excelente banco de pruebas por el que ha pasado un buen número de nuestros mejores pensadores. Profesor desde hace unos años de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense, en 2005 ganó el premio Nacional de Ensayo con su obra La regla del juego, un libro en el que establece las relaciones entre filosofía, política y poesía. Asiduo colaborador de distintos medios de comunicación, sus libros arrancan con la publicación en 1978 de Transversales. Textos sobre los textos. Con el paso de los años ha ido desarrollando una obra densa y trabada a base de una lectura concienzuda de los clásicos del pensamiento moderno y contemporáneo. Traductor de Gilles Deleuze, Michel Serres, Guy Debord o Lévinas, la influencia de los autores franceses posteriores a la II Guerra Mundial es notoria en sus textos.

El título de esta última entrega de José Luis Pardo requiere advertirle al lector que Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas es, ante todo, una obra filosófica con todo el interés y la dificultad, subráyese dificultad, que implica leer filosofía. No estamos ante lo que podría haber sido una reflexión sobre la relación entre la música pop y la trasformación del pensamiento occidental a lo largo del último medio siglo, por más que algo de eso se encuentre en el volumen. En este sentido, bienvenido sea un texto de filosofía exento de ese afán por simplificar y hacer desaparecer las dificultades propias de un saber que con demasiada frecuencia ha caído en manos de especuladores.

Se abre Esto no es música con la portada del mítico disco de los Beatles Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Allí aparecen las figuras de cera, conservadas en el museo de Madame Tussaud, de Lennon, McCartney, Harrison y Starr. Junto a ellas, hasta completar un total de setenta y una personas, vemos a una curiosa y chocante mezcla de personajes. Escritores como Poe, Huxley, H. G. Wells, Bernard Shaw, Lewis Carroll o Wilde. Psicoanalistas como C. G. Jung. Políticos del siglo XIX como Robert Peel (el fundador de los Bobbies). Líderes espirituales o religiosos, poetas como Dylan Thomas, músicos como Stockhausen, actrices como Mae West, Marlene Dietrich o Marilyn Monroe, artistas plásticos como Richard Lindner o Wallace Berman, actores como Stan Laurel y Oliver Hardy, científicos como Einstein o el boxeador Sonny Liston. José Luis Pardo escribe que estaba también Hitler aunque no se le podía ver.

Según el autor, dicha portada suponía que la “división cultural” tomada en cuanto “jerarquía de los productos del espíritu” era el trasunto simbólico de una división social derivada del poder económico y por tanto radicalmente injusta. La foto del Sgt. Pepper’s remite a un desprecio por las jerarquías culturales y a una crítica social que Pardo utiliza como referente para construir Esto no es música. Las figuras de la portada comienzan por dar un juego narrativo que se amplía a lo largo del libro con personajes como el anarquista tonto Luigi Luchen, que acaba suicidándose en su celda tras haber asesinado con su lima afilada a la princesa Sissi y darse cuenta de que había acabado con la vida, no de una mujer feliz, opresora y plutócrata, sino de un ser desgraciado. En realidad, al introducir la biografía de Luchen lo que hace Pardo es dar soporte a su reflexión en torno a Nietzsche y el nihilismo. De este modo, utiliza unos “personajes conceptuales”, término tomado de Deleuze, para ayudar al lector a entrar mejor en su relato.

Por otro lado el fondo, digamos musical, de este volumen es de enorme utilidad narrativa. Liverpool, la cuna de los Beatles, estuvo siempre más cerca de EE.UU que el resto de Gran Bretaña, y eso da pie al autor para analizar a partir de Rodia, un curioso personaje colocado al lado de Bob Dylan, la construcción de Norteamérica y su influencia en el mundo actual. Dicha influencia tuvo un enorme peso en la música. Hasta comienzos de los 60 la actuación en directo era el objetivo principal de los músicos, pero a partir de entonces la composición musical, el canto y el acompañamiento convergieron. Los Beatles, como también los Rolling Stones, escribían sus propias canciones, las interpretaban y se acompañaban tocando ellos mismos los instrumentos tal y como venía haciendo en EE.UU la música beat. La banda, normalmente formada por cuatro o cinco miembros, conseguía una gran intensidad sonora con una economía de medios encomiable. Voz e instrumentos pasaban por un sistema de amplificadores que, en cierto modo, convertía en instrumento el sistema de sonido.

Como señala Pardo, las actuaciones en directo cumplen muchas funciones. El concierto tiene funciones simbólicas y sirve para dar a conocer la última producción del grupo, y los Beatles supieron utilizarlos. Del mismo modo supieron aprovechar los avances de la música experimental que empujaba desde Colonia, con Stockhausen. Algunas de estas técnicas experimentales, como el uso de cintas de magnetofón grabadas en sentido inverso y luego empalmadas, fueron utilizadas por el mítico George Martin en la creación del álbum Revolver (1966), con canciones como “Eleanor Rugby” o “Yellow Submarine”. Algo semejante sucedió un año después con Sgt. Pepper’s (imposible sin el cuatro pistas). Así, el papel del productor musical cobró una importancia desconocida hasta entonces. Por desgracia, ni el mismísimo George Martin, pudo evitar, como lee-mos en estas páginas, el progresivo aislamiento de cada uno de los Beat-les respecto del conjunto del grupo, que en la práctica sólo duró ocho años. A partir de ahí se convirtieron en leyenda. En 2001, una antología de 27 números de la banda, titulada simplemente The Beatles 1, copó las listas británicas y estadounidenses. El inglés, convertido en la lengua internacional de las canciones y de casi todo, también ayudó a inmortalizar a la banda, hilo conductor de este volumen.

Esto no es música es un libro de digestión lenta. Su autor derrocha en todas sus páginas la ción de muchas, muchísimas horas de trabajo. Hablamos de una erudición llena de desparpajo e incluso de amenidad que pone el saber filosófico en figuras de modernidad no exentas de preocupación social. La pérdida de fuerza del Estado de Bienestar surgido tras la II Guerra Mundial, relacionado con el abandono de la cultura del esfuerzo hace temer a Pardo que se debilite el proyecto del Estado Social de Derecho y se acabe cayendo en un neoliberalismo “ma-de in Chicago” regido por el FMI.

Se cierra este rotundo y sugerente volumen con un análisis de la producción televisiva de la Warner Bros Smallville. Un relato en torno a la vida de un Superman que ha dejado los rascacielos de Metrópolis para vivir en una pequeña aldea en la cual los malos no quieren gobernar sino dominar desde la distancia. Faltos de enemigo, los buenos sólo se ocupan de su identidad y se olvidan de las desigualdades sociales. Con esta metáfora tan pesimista se despide el lector de un libro a repensar.Bernabé SARABIA

José Luis Pardo
Los Beatles, melodía del malestar en nuestro tiempo

José Luis Pardo afirma que el origen de este libro se remonta a las Navidades de 2003, cuando miraba el revoltijo de personajes de la portada del álbum de rock Sgt. Pepper’s, de los Beatles, y sintió la urgencia de contrarrestar una posible confusión. Así nació Esto no es música, en el que Pardo busca “la melodía” del malestar en nuestro tiempo. A fin de cuentas, los Beatles son “la banda sonora del estado de bienestar”, no sólo porque su música fuera el fruto de su contexto sociopolítico, sino porque contribuyeron a que triunfara el proyecto, y “eso, quienes venimos de la clase trabajadora nunca lo vamos a olvidar”. “Por un ratito tuvimos la sensación de una posible igualdad social, de que los esfuerzos se compensarían gracias a la maquinaria del estado social que podía hacer equivaler el esfuerzo con la recompensa”, ha explicado el filósofo.

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MUERE OTRO REPRESOR: Néstor León López, alias aleman

Enero 4, 2008 Leonardo Sai 2 comentarios

Acaba de fallecer uno de los represores de Campo de Mayo, se trata del genocida Néstor León López, alias aleman, entonces para refrescar quien es adjuntamos una nota de Pagina 12 del 27 de marzo.

gracias por el reenvio de la info que se manda desde prensa de la Comision de Campo de Mayo. 

Nota de Pagina 12 del 27 de marzo 2007

 www.pagina12.com.ar  

El dictador Reynaldo Bignone, el represor Santiago Riveros y el torturador Néstor “el Alemán” López fueron procesados por siete casos de violaciones a los derechos humanos en la reactivada megacausa Campo de Mayo. El juez federal de San Martín Alberto Suares Araujo les trabó embargos sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 20 millones de pesos, pero mantuvo el beneficio de la prisión domiciliaria para Bignone y Riveros. Uno de los casos por los que fueron acusados es el de Héctor Ratto, ex trabajador de Mercedes Benz y sobreviviente de los campos de exterminio. “El gobierno de facto estableció un método impune y secreto en la lucha contra la subversión, ya que actuaron en la clandestinidad, creando zonas liberadas de control policial, ocultando el paradero de personas detenidas y negando, falseando o retaceando información”, sostuvo Suares Araujo en el fallo al que tuvo acceso Página/12.

El 8 de marzo los tres acusados terminaron presos en la Unidad Penal de las Fuerzas Armadas que funciona en Campo de Mayo, el mismo lugar en el que fueron dueños de la vida y la muerte. Pero para Bignone, de 79 años, y Riveros, de 83, fue sólo una noche porque el fiscal Jorge Sica y el juez los mandaron a sus casas. Antes de ser el último presidente de facto, Bignone se desempeñó como director del Colegio Militar en 1976 y como segundo comandante de Institutos Militares en 1977, mientras que Riveros estuvo a cargo de esa institución entre 1976 y 1979. Sin embargo, a este último sólo se le pudo imputar dos de los siete casos por los que fue indagado porque aún goza de la protección del indulto que le dictó el ex presidente Carlos Menem en 1989. En tanto, Néstor León López habría cumplido funciones en Inteligencia de la Prefectura y en el Batallón 601. El 13 de agosto de 1977 Héctor Ratto estaba trabajando en la fábrica Mercedes Benz de González Catán. Cuando apareció la patota a buscarlo sus compañeros intentaron ocultarlo, pero fue el propio gerente de la multinacional quien lo entregó. En Campo de Mayo fue torturado mediante simulacros de fusilamiento y electricidad por el Alemán y otros represores. Le preguntaban si conocía al “cordobés” del ERP. Serafín Barreira García pasó por los galpones de Campo de Mayo, interrogado junto a Pablo García, “atado a un elástico donde le pusieron una toalla mojada encima y comenzaron a darle pasajes de corriente eléctrica”. Barreira y su compañera Mercedes Pérez Jara sobrevivieron, en cambio García permanece desaparecido. Eduardo Covarrubias fue expuesto a las “mordeduras de perros de policía”, y luego el Alemán lo golpeó con una fusta mientras le preguntaba acerca de las “orgas”. Covarrubias y su mujer, Beatriz Castiglioni, embarazada de ocho meses, fueron liberados tras 17 días, y les pidieron “disculpas en nombre del Ejército Argentino”.

Cuando le tocó ser indagado, Riveros dijo que “las imputaciones que le realizan son falsas y que siempre cumplió órdenes de sus superiores”. Sorpresivamente reconoció que “las manifestaciones realizadas por los denunciantes podrían resultar absolutamente ciertas”, pero adujo que “las personas que supuestamente torturaban no dependían de él”. También señaló que “todas las órdenes que impartió fueron escritas y si se destruyeron deberá responder quien corresponda”. En una presentación previa había manifestado que “los terroristas tienen deseos de venganza por haber perdido”. Respecto del descargo de Bignone, el juez concluyó: “Me resulta absolutamente inverosímil que desconociera, como lo alega, la existencia del centro clandestino de detención, el tratamiento que allí se les daba y el eventual destino que podían padecer”.

SALTA: Juez federal que concedió prisión domiciliario a represor ahora dictaminó arresto carcelario para otro. Sábado 29 de diciembre de 2007. | por copenoa


 

En los fundamentos de una resolución, La Cámara Federal de Apelaciones establece el criterio ambiguo y contradictorio del Juez Federal Nº 1 Abel Cornejo, quien entiende en causas sobre crímenes de lesa humanidad en la provincia de Salta.

Las resoluciones contrarias emanadas por Cornejo, están relacionadas a los casos del represor Carlos Alberto Mulhall que fue beneficiado por este Juez Federal Nº 1 a gozar de prisión domiciliaria, mientras que para el represor Joaquín Guil estableció la prisión carcelaria, fundando el magistrado en el primer caso jurisprudencia en beneficio en los recursos de los investigados en estas causas.

La Cámara Federal fundamento con fecha 17 de diciembre el rechazo, en el caso Guil justificando fundamentos y precedentes para estos dictámenes, que acentúan un criterio establecido en estos fallos por esta Cámara.

Esta postura origino escraches de algunos organismos de Derechos Humanos y la difusión en la prensa convencional sobre el dictamen de la Cámara Federal salteña también imputando el retraso y la desvinculación en las causas sobre derechos humanos de la época de la dictadura que investiga el Juez Federal Nº Miguel Medina. Desvinculando ha Cornejo de su fallo favorable al represor Carlos Alberto Mulhall. Al que le concedió el beneficio del arresto domiciliario hace un mes atrás. el Juez Federal Nº 1 Abel Cornejo no recibió escreches ese día.

Confusión ante la opinión pública.

La importancia de los casos donde se investigan los asesinatos y desapariciones cometidos por el Estado durante la dictadura militar en la Argentina y en las provincias de esta, son de una importancia que trasciende a los afectados directa e indirectamente y que deben ser un compromiso de la sociedad en su conjunto, como también el desarrollo y transparencia de estas causas.

La resolución de Cornejo sobre el arresto carcelario de Guill, y el posterior rechazo de la Cámara y la difusión de la misma en la prensa, deben ser analizados ante el impacto que origina en la opinión publica y la posterior confusión ante la desinformación esperamos no preestablecida, porque estaríamos en un proceder que excluye la ética y fundamentalmente ante la decisión de publicitar estas, sabiendo quienes entienden en estas causas que esta resoluciones son rechazadas por La Cámara por el criterio ya asumido como el caso Mulhall que tanto jueces y los litigantes conocen, por los fallos ya emitidos y acentuados por el mismo juez Cornejo.

El precedente narrado sobre la ambigüedad en las resoluciones del juez Federal Abel Cornejo quién había dictaminado con fecha 8 de noviembre del corriente año conceder la prisión domiciliaria al represor Carlos Alberto Mulhall en el expediente Nº 570/07 caratulado “Ríos, Pablo Salomón …, debe ser esclarecedora ante la opinión publica para no caer en falsas expectativas y convertir las mismas en solo efectos mediáticos, efímeros.

El beneficio para Mulhall

La resolución de la Cámara Federal de Apelaciones de Salta en el caso Mulhall. Nos permite analizar la contradicción de juez en cuestión que fundamentó para el beneficio de Mulhall, al que le concedió la prisión domiciliaría en el expediente Nº 570/07 en el artículo 280 de Código “ que obligaba ” afirma en los fundamentos Cornejo. “ Tanto el arresto como las detenciones se ejecuten de modo tal que perjudiquen lo menos posible a la persona y reputación de los afectados ”. Agregando que se trata de “ Una persona de edad avanzada y su delicado estado de salud …” . Así justifico el Juez Federal Nº 1 Abel Cornejo, el beneficio de arresto domiciliario para el represor Carlos Alberto Mulhall, el que no fue difundido ante la prensa.

Para Guill la detención carcelaria

Juez Federal Nº 1 Abel Cornejo sostuvo que el articulo 33 de la ley 24.660 dispone “ que el condenado mayor de 70 años o el que padezca una enfermedad incurable en periodo Terminal podrá cumplir la pena impuesta en detención domiciliaria, por lo que el imputado no puede gozar de ese beneficio previsto” , señala, agregando “ en forma exclusiva y excluyente e favor de los condenados, de modo que otorga su concesión importaría otorgar un privilegio que no se avizora por qué no podría ser gozado por otros detenidos humildes o carentes de recursos que lejos de las influencias del poder acatan fielmente las demandas de la ley ”.