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Humano Buenos Aires

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Rito de rejuvenecimiento

Originalmente publicado en GABRIEL MURO / EL QUIRÓFANO FRACTAL:

Rito de rejuvenecimiento

(Pintura digital)

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Mercancía, fetichismo y socialismo (2)

Originalmente publicado en Rolando Astarita [Blog]:

El fetichismo  como fenómeno objetivo

Por lo explicado en los puntos anteriores, puede entenderse por qué el fetichismo es un resultado lógico y necesario de la misma forma mercantil, que adquiere su desarrollo pleno en la sociedad capitalista. Marx lo plantea al comienzo de la sección cuarta del capítulo 1, cuando  se pregunta de dónde proviene el carácter místico de las mercancías. Responde que no puede provenir del valor de uso (no tiene nada de místico), ni tampoco “del contenido de las determinaciones del valor” (énfasis agregado). Es que siempre, y por diferentes que sean los trabajos útiles, o productores de valores de uso, son  “gasto de cerebro, nervio, músculo, órgano sensorial, etcétera, humanos” (1999, t. 1, p. 87). Además, siempre hubo que considerar las cantidades de trabajo vertido; y por último, dado que los seres humanos trabajan unos para otros, el trabajo es social. Llegado a este punto…

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Mercancía, fetichismo y socialismo (1)

Originalmente publicado en Rolando Astarita [Blog]:

Tal vez una de las consecuencias políticas más importantes asociadas a la tesis de que existe una lógica de la mercancía y del capital tiene que ver con la crítica de Marx del fetichismo de la mercancía. Como se explica en el blog de Ezequiel, http://divulgacionmarxista.wordpress.com/2013/11/30/fetichismo-de-la-mercancia/, el fetichismo consiste en atribuir a una cosa propiedades que no tiene. En el caso particular de las mercancías, el fetichismo pasa por tomar a las mercancías “como lo que son a primera vista”, como si tuvieran propiedades que les son propias, y no sociales. Ezequiel agrega que el fetichismo comienza cuando el valor de cambio es visto como una cualidad del valor de uso al que está unido. En el mismo sentido, en El Capital Marx cita al economista del común que piensa que “el valor (el valor de cambio) es un atributo de las cosas” (p. 101, t. 1). Y define el…

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LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS MUNDIAL DE 2008, LA MAYOR INTEGRACIÓN CAPITALISTA Y LA NUEVA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL LIMITARÁN LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES Y ALTERARÁN EL MODELO K; por Carlos Abalo

El trabajo que sigue es un borrador. El propósito fue pasar revista al modelo K -como el autor lo viene haciendo en números anteriores de la Revista Socialista- y analizar los obstáculos que se presentan a su persistencia por efecto de la crisis mundial de 2008 y de los cambios que introducirá la nueva revolución industrial. Razones de espacio y de tiempo obligaron a elaborar este resumen provisorio para darlo a publicidad en el presente número de la Revista para su discusión. En una segunda parte, que aparecerá en un próximo número, se examinará con más detalle el sentido de las transformaciones de la economía mundial en los últimos veinte años, los cambios en el modelo después de 2008, el estrechamiento de sus posibilidades con respecto a las conclusiones que se podían extraer hasta hace no más de dos años, la ya indudable marcha del capitalismo hacia su integración mundial, como lo había previsto Silvio Frondizi hace sesenta años y el cambio de escenario provocado por la aparición de las reservas de petróleo y gas shale de Vaca Muerta y la previsible consolidación en los próximos años de la Argentina como un gran productor de oro, cobre, plomo y zinc, que se agregará a su liderazgo en la producción de alimentos. Precisamente porque en un capitalismo más integrado habrá que afirmar las identidades nacionales y regionales, la Argentina y el Mercosur no podrán resignarse a producir materias primas para China y el Asia industrializada. El desafío para la región y los países que la integran será transformar al agro en una industria, utilizar a fondo la biotecnología y articular a amba con la una industria sustitutiva en transformación.1098307_10151759967213808_170182469_n

Para leer el artículo completo: RS AGOSTO 2014

FALLO DE CASACIÓN HABEAS CORPUS-EL FALLO “VERBITSKY” DE LA INFANCIA INSTITUCIONALIZADA EN LA PCIA DE BUENOS AIRES

Originalmente publicado en el niño rizoma:

GUANTANAMOS BOY

En el día de ayer el Tribunal de Casación de la Provincia de Buenos Aires, resolvió el Habeas Corpus colectivo interpuesto hace dos años por el Dr, Julián Axat, por entonces Defensor penal juvenil de La Plata, acompañado por el Sr. Defensor de Casación, el Dr. Mario Coriolano. También fueron “Amicus Curiae” La Fundación Sur Argentina, a través del Dr. Emilio García Méndez, y el Codeseh a través del Dr. Norberto Liwsky.

El Habeas corpus colectivo intentaba corregir varias situaciones, entre ellas poner un límite y equilibrio a la estrepitosa tasa de encierro cautelar de jóvenes que viene en crecimiento desde 2008. Mejorar las condiciones de detención de todos los jóvenes menores de 18 años de edad alojados en instituciones de encierro y que no cumplen con los estándares que establece la Convención de los derechos del Niño (el estado de las obras arquitectónicas de los lugares; los servicios odontológicos…

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Saskia Sassen|Tratado Europa-EE.UU. de Libre Comercio: Más derechos para las empresas, menos empleo

Los numerosos acuerdos de libre comercio que siguieron a la creación de la OMC [Organización mundial del Comercio] han dejado una señal bien visible: en conjunto han garantizado múltiples derechos a las grandes empresas globales. Hay una historia paralela que llevo investigando desde los años 90: si las grandes empresas globales ganan en derechos, ¿ganan también los ciudadanos? Ahora sé la respuesta: no, los ciudadanos han perdido derechos, aunque ganasen eventualmente algunos derechos (sobre todo el de matrimonio de personas del mismo sexo), pero éstos no estaban vinculados a tratados de libre comercio. En conjunto, en la mayor parte del mundo occidental, los ciudadanos han perdido derechos.

descarga

El Tratado de Libre Comercio (Transatlantic Trade and Investment Partnership- TTIP), en el que aquí me centro, no será de ayuda. Otorgará todo un conjunto de derechos nuevos a las grandes empresas y diluirá aún más los derechos de los ciudadanos, sean trabajadores o pequeños empresarios-propietarios. Pero existe una nueva y grave pérdida indirecta de derechos para los ciudadanos: las empresas globales, que son las que más tienen que ganar con este tratado quieren limitar el papel de las leyes y gobiernos nacionales proponiendo una suerte de sistema legal paralelo privado bajo su control encargado de gestionar conflictos. [1]

Esta es la dicotomía que nos hace falta tener en mente al debatir la nueva generación de acuerdos de libre comercio, ahora amablemente rebautizados como de “asociación” [“partnership”]. En resumidas cuentas: otorgan aún más derechos a lo que hoy es un número creciente de grandes empresas globales. En este proceso reducen los derechos de determinados grupos de ciudadanos —trabajadores manuales, trabajadores del transporte, y de bajo rango del sector servicios—, directa o indirectamente ligados al comercio internacional. E impulsan a determinados sectores de gobierno, sobre todo a la rama ejecutiva del gobierno, a convertirse en sus ‘socios’, por así decir.

Todo lo cual cobra una importancia añadida si consideramos que este pacto transatlántico (T-TIP) entre las dos mayores economías del mundo cubriría casi el 50% del PIB global. Discutiré primero la cuestión de los derechos empresariales. Y luego la segunda cuestión de envergadura: la creación o pérdida de empleos en los países del acuerdo de asociación.

Las grandes empresas exigen más derechos por medio del TTIP

La lógica que guía los acuerdos que despegan en la década de los 90 consiste en la creación de un espacio operativo global para las grandes empresas. [2] Los datos dejan bien claro que lo ganado ha ido a las firmas que operan globalmente. La posibilidad de perder o ganar empleos es el tema clave del debate público en los distintos países implicados. Resulta crucial para muchos trabajadores y, aunque componga un panorama desigual, para los gobiernos. Pero es un tanto irrelevante para estas firmas globales. No es asunto suyo, puesto que lo que quieren es un acceso fácil a determinada fuerza laboral o entorno regulatorio que obre en su beneficio.

Estas empresas han trabajado duro para persuadir a los gobiernos que permita la creación de un espacio operativo que les permite hacer lo que les “hace falta” hacer. Los gobiernos han ayudado fundamentalmente, aunque hayan comprendido, porque está cada vez más claro, que dónde se pierdan o se ganen empleos resulta bastante secundario para estas empresas.

Los datos de los Estados Unidos son alarmantes: fundamentalmente han perdido 2,7 millones de empleos desde mediados de los años 90 merced a acuerdos comerciales, y otros 40.000 directamente ligados al nuevo acuerdo de libre comercio entre los EE.UU. y Corea. [3] Esto los políticos lo saben, pero sólo una minoría se siente concernida, mientras el resto acepta los análisis interesados de las grandes empresas mismas. [4]

Los acuerdos del T-TIP y el TPP parece que contienen cláusulas particulares que son más extremas que los acuerdos principales previos. De hecho, las organizaciones de trabajadores no formaron parte de las consultas ni tampoco las organizaciones de consumidores. Lo más extremo acaso sea el derecho de las grandes empresas a impugnar y demandar a los gobiernos. En su versión más aguda podría llevar, de acuerdo con algunos analistas, a un sistema legal paralelo bajo control de las grandes empresas. Así pues, abogados especializados gestionarán los tribunales de arbitraje y representarán a las grandes empresas. No hay posibilidad de rendir cuentas ante una instancia judicial de mayor rango o un organismo que represente al pueblo de un país o de una jurisidicción subnacional.

Se trata claramente de un movimiento agresivo por parte de las grandes empresas de evitar interferencias en su modus operandi o lograr compensaciones por futuras pérdidas de rentabilidad debidas a decisiones en detrimento de sus intereses.

El ejemplo de las renovables alemanas

Un ejemplo europeo que sacan a colación los críticos del tratado T-TIP propuesto es el hecho de que el programa de Alemania encaminado a las energías renovables podría tener que someterse a estos nuevos derechos empresariales, lo que podría traducirse en que Alemania hubiera de pagar por el lucro cesante debido al cambio a las renovables.[5]

Un primer paso potencialmente causante de problemas ya ha aparecido: una empresa energética importante, Vattenfall, se propone hacer uso precisamente de esa opción para demandar a Alemania en función de las futuras pérdidas debidas a su giro energético. Para ello la firma invocó una acuerdo energético que incluía esa disposición; el acuerdo incluye a cerca de 40 estados de Asia Central y Europa. Esto convierte en una opción cara el que un Estado apruebe medidas políticas nacionales que vayan contra los intereses de las empresas globales; dicho de otro modo, se convierte en un incentivo notable para que los gobiernos no “interfieran” con las opciones con fines de lucro de dichas empresas.

En otro lugar he argumentado que uno de los efectos principales de la globalización sobre los estados nacionales se deja sentir en el brazo ejecutivo del gobierno, que a menudo aparece más como un socio que como un impugnador de los proyectos de poderosas firmas globales (2008: ch5; 2014: ch 2). De hecho, a principios de 2014, un equipo de expertos de un comité sobre investigación e innovación en Alemania, formado por encargo del gobierno, ha pedido la abolición de la Ley de Fuentes de Energía Renovables (EEG). Sostienen que mantener el crecimiento en el sector de las renovables ha llevado a subidas de precios, pero no ha promovido la protección del clima.[6] En realidad, las renovables han pasado del 4 al 16% de toda la energía.

La otra cuestión del ‘libre mercado’: los empleos

Para dar seguridades a los ciudadanos, los EE.UU. y la UE sostienen que estos acuerdos de asociación estimularían el comercio y la economía, y que “un hogar europeo medio podría ganar 545 euros al año”.

Este es el mismo argumento aducido por los EE. UU. en su larga historia de acuerdos de libre mercado. Pero esa historia ha generado gran cantidad de datos y no pintan bien las cifras. Cuando se examina el cuadro general está claro que lo que libre mercado ha significado a menudo es simplemente precios más bajos gracias a importaciones más baratas. En este reducido sentido, gana el hogar porque paga menos; el famoso ejemplo de ello está, por supuesto, en las importaciones chinas de bajo coste. Pero cuestión más importante es si la economía en la que se desempeña este hogar gana también, de modo que no pierda empleos o lleve a salarios más reducidos, lo que a su vez, y con el tiempo, afectaría negativamente a los hogares. Y este efecto boomerang negativo es, por supuesto, lo que hemos registrado.

Sabemos gracias a tratados anteriores que con el tiempo las que ganan son las empresas globales y los que pierden, las economías nacionales y determinados sectores. Así que si yo fuera Europa, me gustaría saber qué bienes y servicios serán más baratos porque los importamos de centros de producción de costes más reducidos.

Puede parecer bueno para algunos países y no para otros. Europa es una mezcla en su espacio económico porque en el Este hay unos cuantos países de bajos salarios. Polonia, por citar uno, ha prosperado conservando su moneda, pero exportando a la UE; este acuerdo ha sido una bendición para ellos. Puedo imaginar que estos países le sacarían mucho más partido que Alemania.

Pero para las empresas globales implicadas todo esto es secundario: disponen de ese espacio operativo, se ha construido a su imagen y eso significa asegurar sus beneficios.

De esos acuerdos podría en principio deducirse un bien mayor, pero ello exigiría un tipo radicalmente diferente de tratado y de socios. Supondría inclinarse por tratados que fueran honestos y en los que la lógica que organiza los beneficios del tratado no fuera sólo la lógica de las grandes empresas. Deberían beneficiar a toda la economía, pues, tal como mencioné anteriormente, tener simplemente productos más baratos para los hogares no es algo necesariamente positivo, puesto que puede ralentizar y degradar al conjunto de la economía. Estoy a favor de un sistema de comercio justo bien dirigido, que permita a los pequeños productores agrícolas de los países pobres poder vender a los países ricos, y habilitar a trabajadores y empresas modestas en los países implicados. Todos los países tienen necesidad de toda clase de importaciones. Pero junto a eso, yo insistiría en una lógica de ‘localizar la economía’, localizando todo lo que podamos localizar.

Notas:

[1] Véase USTR (Office of the U.S. Trade Representative). 2014a. “Transatlantic Trade and Investment Partnership (T-TIP)”.

El otro acuerdo de comercio importante en fase de negociación es el Trans-Pacific Partnership – véase USTR (Office of the U.S. Trade Representative). 2014b. “Trans-Pacific Partnership (TPP)”.

[2] Desarrollo esto en Territory, Authority, Rights, (Princeton University Press, 2008) capítulos 5 y 8; véase también el capítulo 4 para una historia más larga que llevó a la creación de un espacio operativo global que despega a finales de los años 80; y enExpulsions, capítulo 2. (Expulsions:Brutality and Complexity in the Global Economy, Harvard University Press 2014)

[3] Véase http://www.epi.org/blog/statistics-spin-foreign-goods-considered/http://www.epi.org/blog/transatlantic-free-trade-agreement-job-claims/

[4] Para información paralela sobre el caso alemán, véase, por ejemplo, el trabajo del International Center for Development and Decent Work (ICDD).

[5] Este programa tiene como objetivo abandonar la generación de energía nuclear ahora existente. En el pasado, la energía nuclear sumistraba cerca del 30% de sus necesidades energéticas. El giro a las renovables se apoya con generosos subsidios, y ha funcionado: las renovables se han convertido en un auténtico ramo industrial en sólo unos años.

[6] http://www.dw.de/government-advisory-panel-frowns-on-german-energy-reforms/a-17463784

Artículo de Saskia Sassen, traducido por Lucas Antón de www.sinpermiso.info

Los numerosos acuerdos de libre comercio que siguieron a la creación de la OMC [Organización mundial del Comercio] han dejado una señal bien visible: en conjunto han garantizado múltiples derechos a las grandes empresas globales. Hay una historia paralela que llevo investigando desde los años 90: si las grandes empresas globales ganan en derechos, ¿ganan también los ciudadanos? Ahora sé la respuesta: no, los ciudadanos han perdido derechos, aunque ganasen eventualmente algunos derechos (sobre todo el de matrimonio de personas del mismo sexo), pero éstos no estaban vinculados a tratados de libre comercio. En conjunto, en la mayor parte del mundo occidental, los ciudadanos han perdido derechos.

descarga

El Tratado de Libre Comercio (Transatlantic Trade and Investment Partnership- TTIP), en el que aquí me centro, no será de ayuda. Otorgará todo un conjunto de derechos nuevos a las grandes empresas y diluirá aún más los derechos de los ciudadanos, sean trabajadores o pequeños empresarios-propietarios. Pero existe una nueva y grave pérdida indirecta de derechos para los ciudadanos: las empresas globales, que son las que más tienen que ganar con este tratado quieren limitar el papel de las leyes y gobiernos nacionales proponiendo una suerte de sistema legal paralelo privado bajo su control encargado de gestionar conflictos. [1]

Esta es la dicotomía que nos hace falta tener en mente al debatir la nueva generación de acuerdos de libre comercio, ahora amablemente rebautizados como de “asociación” [“partnership”]. En resumidas cuentas: otorgan aún más derechos a lo que hoy es un número creciente de grandes empresas globales. En este proceso reducen los derechos de determinados grupos de ciudadanos —trabajadores manuales, trabajadores del transporte, y de bajo rango del sector servicios—, directa o indirectamente ligados al comercio internacional. E impulsan a determinados sectores de gobierno, sobre todo a la rama ejecutiva del gobierno, a convertirse en sus ‘socios’, por así decir.

Todo lo cual cobra una importancia añadida si consideramos que este pacto transatlántico (T-TIP) entre las dos mayores economías del mundo cubriría casi el 50% del PIB global. Discutiré primero la cuestión de los derechos empresariales. Y luego la segunda cuestión de envergadura: la creación o pérdida de empleos en los países del acuerdo de asociación.

Las grandes empresas exigen más derechos por medio del TTIP

La lógica que guía los acuerdos que despegan en la década de los 90 consiste en la creación de un espacio operativo global para las grandes empresas. [2] Los datos dejan bien claro que lo ganado ha ido a las firmas que operan globalmente. La posibilidad de perder o ganar empleos es el tema clave del debate público en los distintos países implicados. Resulta crucial para muchos trabajadores y, aunque componga un panorama desigual, para los gobiernos. Pero es un tanto irrelevante para estas firmas globales. No es asunto suyo, puesto que lo que quieren es un acceso fácil a determinada fuerza laboral o entorno regulatorio que obre en su beneficio.

Estas empresas han trabajado duro para persuadir a los gobiernos que permita la creación de un espacio operativo que les permite hacer lo que les “hace falta” hacer. Los gobiernos han ayudado fundamentalmente, aunque hayan comprendido, porque está cada vez más claro, que dónde se pierdan o se ganen empleos resulta bastante secundario para estas empresas.

Los datos de los Estados Unidos son alarmantes: fundamentalmente han perdido 2,7 millones de empleos desde mediados de los años 90 merced a acuerdos comerciales, y otros 40.000 directamente ligados al nuevo acuerdo de libre comercio entre los EE.UU. y Corea. [3] Esto los políticos lo saben, pero sólo una minoría se siente concernida, mientras el resto acepta los análisis interesados de las grandes empresas mismas. [4]

Los acuerdos del T-TIP y el TPP parece que contienen cláusulas particulares que son más extremas que los acuerdos principales previos. De hecho, las organizaciones de trabajadores no formaron parte de las consultas ni tampoco las organizaciones de consumidores. Lo más extremo acaso sea el derecho de las grandes empresas a impugnar y demandar a los gobiernos. En su versión más aguda podría llevar, de acuerdo con algunos analistas, a un sistema legal paralelo bajo control de las grandes empresas. Así pues, abogados especializados gestionarán los tribunales de arbitraje y representarán a las grandes empresas. No hay posibilidad de rendir cuentas ante una instancia judicial de mayor rango o un organismo que represente al pueblo de un país o de una jurisidicción subnacional.

Se trata claramente de un movimiento agresivo por parte de las grandes empresas de evitar interferencias en su modus operandi o lograr compensaciones por futuras pérdidas de rentabilidad debidas a decisiones en detrimento de sus intereses.

El ejemplo de las renovables alemanas

Un ejemplo europeo que sacan a colación los críticos del tratado T-TIP propuesto es el hecho de que el programa de Alemania encaminado a las energías renovables podría tener que someterse a estos nuevos derechos empresariales, lo que podría traducirse en que Alemania hubiera de pagar por el lucro cesante debido al cambio a las renovables.[5]

Un primer paso potencialmente causante de problemas ya ha aparecido: una empresa energética importante, Vattenfall, se propone hacer uso precisamente de esa opción para demandar a Alemania en función de las futuras pérdidas debidas a su giro energético. Para ello la firma invocó una acuerdo energético que incluía esa disposición; el acuerdo incluye a cerca de 40 estados de Asia Central y Europa. Esto convierte en una opción cara el que un Estado apruebe medidas políticas nacionales que vayan contra los intereses de las empresas globales; dicho de otro modo, se convierte en un incentivo notable para que los gobiernos no “interfieran” con las opciones con fines de lucro de dichas empresas.

En otro lugar he argumentado que uno de los efectos principales de la globalización sobre los estados nacionales se deja sentir en el brazo ejecutivo del gobierno, que a menudo aparece más como un socio que como un impugnador de los proyectos de poderosas firmas globales (2008: ch5; 2014: ch 2). De hecho, a principios de 2014, un equipo de expertos de un comité sobre investigación e innovación en Alemania, formado por encargo del gobierno, ha pedido la abolición de la Ley de Fuentes de Energía Renovables (EEG). Sostienen que mantener el crecimiento en el sector de las renovables ha llevado a subidas de precios, pero no ha promovido la protección del clima.[6] En realidad, las renovables han pasado del 4 al 16% de toda la energía.

La otra cuestión del ‘libre mercado’: los empleos

Para dar seguridades a los ciudadanos, los EE.UU. y la UE sostienen que estos acuerdos de asociación estimularían el comercio y la economía, y que “un hogar europeo medio podría ganar 545 euros al año”.

Este es el mismo argumento aducido por los EE. UU. en su larga historia de acuerdos de libre mercado. Pero esa historia ha generado gran cantidad de datos y no pintan bien las cifras. Cuando se examina el cuadro general está claro que lo que libre mercado ha significado a menudo es simplemente precios más bajos gracias a importaciones más baratas. En este reducido sentido, gana el hogar porque paga menos; el famoso ejemplo de ello está, por supuesto, en las importaciones chinas de bajo coste. Pero cuestión más importante es si la economía en la que se desempeña este hogar gana también, de modo que no pierda empleos o lleve a salarios más reducidos, lo que a su vez, y con el tiempo, afectaría negativamente a los hogares. Y este efecto boomerang negativo es, por supuesto, lo que hemos registrado.

Sabemos gracias a tratados anteriores que con el tiempo las que ganan son las empresas globales y los que pierden, las economías nacionales y determinados sectores. Así que si yo fuera Europa, me gustaría saber qué bienes y servicios serán más baratos porque los importamos de centros de producción de costes más reducidos.

Puede parecer bueno para algunos países y no para otros. Europa es una mezcla en su espacio económico porque en el Este hay unos cuantos países de bajos salarios. Polonia, por citar uno, ha prosperado conservando su moneda, pero exportando a la UE; este acuerdo ha sido una bendición para ellos. Puedo imaginar que estos países le sacarían mucho más partido que Alemania.

Pero para las empresas globales implicadas todo esto es secundario: disponen de ese espacio operativo, se ha construido a su imagen y eso significa asegurar sus beneficios.

De esos acuerdos podría en principio deducirse un bien mayor, pero ello exigiría un tipo radicalmente diferente de tratado y de socios. Supondría inclinarse por tratados que fueran honestos y en los que la lógica que organiza los beneficios del tratado no fuera sólo la lógica de las grandes empresas. Deberían beneficiar a toda la economía, pues, tal como mencioné anteriormente, tener simplemente productos más baratos para los hogares no es algo necesariamente positivo, puesto que puede ralentizar y degradar al conjunto de la economía. Estoy a favor de un sistema de comercio justo bien dirigido, que permita a los pequeños productores agrícolas de los países pobres poder vender a los países ricos, y habilitar a trabajadores y empresas modestas en los países implicados. Todos los países tienen necesidad de toda clase de importaciones. Pero junto a eso, yo insistiría en una lógica de ‘localizar la economía’, localizando todo lo que podamos localizar.

Notas:

[1] Véase USTR (Office of the U.S. Trade Representative). 2014a. “Transatlantic Trade and Investment Partnership (T-TIP)”.

El otro acuerdo de comercio importante en fase de negociación es el Trans-Pacific Partnership – véase USTR (Office of the U.S. Trade Representative). 2014b. “Trans-Pacific Partnership (TPP)”.

[2] Desarrollo esto en Territory, Authority, Rights, (Princeton University Press, 2008) capítulos 5 y 8; véase también el capítulo 4 para una historia más larga que llevó a la creación de un espacio operativo global que despega a finales de los años 80; y enExpulsions, capítulo 2. (Expulsions:Brutality and Complexity in the Global Economy, Harvard University Press 2014)

[3] Véase http://www.epi.org/blog/statistics-spin-foreign-goods-considered/http://www.epi.org/blog/transatlantic-free-trade-agreement-job-claims/

[4] Para información paralela sobre el caso alemán, véase, por ejemplo, el trabajo del International Center for Development and Decent Work (ICDD).

[5] Este programa tiene como objetivo abandonar la generación de energía nuclear ahora existente. En el pasado, la energía nuclear sumistraba cerca del 30% de sus necesidades energéticas. El giro a las renovables se apoya con generosos subsidios, y ha funcionado: las renovables se han convertido en un auténtico ramo industrial en sólo unos años.

[6] http://www.dw.de/government-advisory-panel-frowns-on-german-energy-reforms/a-17463784

Artículo de Saskia Sassen, traducido por Lucas Antón de www.sinpermiso.info

FUENTE

El Senado sancionó la EXPROPIACIÓN del DESTACAMENTO PROVINCIAL donde estuvo detenido LUCIANO ARRUGA.

La iniciativa fue convertida en ley esta tarde con la presencia de familiares y amigos del adolescente que estaba enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita. Antes de la votación, el vicegobernador Gabriel Mariotto dijo esperar que el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios “siga adelante” con el trámite contra quienes “han sido denunciados por mal desempeño” en la causa.
El recinto de la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires estalló en un fuerte aplauso cuando se aprobó la expropiación del ex destacamento policial de Lomas del Mirador, donde estuvo detenido Luciano Arruga antes de desaparecer el 31 de enero de 2009. En los palcos, se encontraban familiares del joven, entre ellos su hermana, Vanesa Orieta, amigos y el titular de la APDH La Matanza, Pablo Pimentel.
También presenció la sesión el diputado Miguel Funes, autor de la norma que prevé que el dominio del inmueble sea transferido a la APDH con el objetivo de instalar allí un espacio para la memoria.
La senadora Mariana Moretti (FpV) dijo durante el debate que con “este proyecto vamos a sumar un poquito en el camino de la reparación”, aunque aclaró que “no en la reparación del dolor y de la ausencia porque si no hay verdad ni justicia, no hay reparación posible”.
El cuerpo de Arruga fue encontrado hace apenas dos semanas. Estaba enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita, en Capital Federal.
“El cuerpo por fin apareció, pero no aparecen claras las circunstancias, las responsabilidades y no está claro qué pasó con Luciano Arruga”, resaltó Moretti y agregó que lo que “sí está claro” es que el adolescente “fue torturado en el destacamento policial de Lomas del Mirador en septiembre de 2008”.
Antes de habilitar la votación del proyecto, el presidente del cuerpo, Gabriel Mariotto, tomó la palabra para poner de relieve el jury contra las fiscales Roxana Castelli y Celia Cejas, y el juez de Garantías Gustavo Banco, del Departamento Judicial La Matanza, quienes fueron acusados de haber entorpecido las investigaciones por la desaparición de Arruga.
“Esperamos que el tribunal superior siga adelante con el trámite de jury de enjuiciamiento de aquellos funcionarios judiciales que han sido denunciados por mal desempeño”, enfatizó el Vicegobernador.
El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios bonaerense resolvió en los últimso días unificar en un solo expediente los pedidos de juicio político solicitados por la familia de Arruga y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
Esta medida permitirá que el mes próximo se reúna el jurado presidido por el titular de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, Daniel Soria, para evaluar si hay elementos suficientes para continuar con la investigación de las irregularidades que se les imputan al juez Banco y a las dos fiscales.
Violencia institucional
Durante la sesión también se le dio media sancion al proyecto de ley para la creación de Fiscalías Especializadas en Violencia Institucional. La iniciativa fue elaborada por la legisladora de Nuevo Encuentro, Mónica Macha, quien planteó una herramienta que permitirá avanzar en la lucha contra la impunidad de la violencia ejercida por agentes estatales sobre grupos vulnerables en la provincia de Buenos Aires.
“El proyecto que hoy aprobó el Senado es el resultado de un trabajo colectivo y participativo con instituciones y organizaciones de Derechos Humanos que aportaron su mirada y experiencia. Hemos trabajado intensamente con el CELS, con la Comisión Provincial por la Memoria, con abogados especialistas en violencia institucional, con fiscales, con familiares de víctimas, con funcionarios del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial”, explicó Macha, quien preside la Comisión de DD.HH. del cuerpo.
Homenajes y reconocimientos
La Cámara Alta realizó esta tarde un homenaje al ex presidente Néstor Kirchner, al cumplirse cuatro años de su fallecimiento el lunes 27 de octubre, y además conmemoró los 31 años de democracia en Argentina, a partir de las eleccionbes del 30 de octubre de 1983.
La senadora Mónica Macha dijo que “Nestor le volvió a dar valor a la política con la militancia como forma de transformación” y agregó que el ex presidente “retomó las convicciones como base de construcción que permitan llevar adelante las políticas públicas”.
Por otro lado, se reconoció a Susana Trimarco como personalidad de la provincia de Buenos Aires por su intensa lucha contra la trata de personas, y se expresó beneplácito por el lanzamiento del primer satélite de comunicaciones argentino Arsat-1, enviado al espacio el pasado 16 de octubre.

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